Hoy tuve un sueño muy extraño, no quiero decir que fue una pesadilla porque en realidad no podría clasificarla como tal. Soñaba que te estaba llamando y que te seguía llamando por un largo rato, pero la única persona que llegaba era una pequeña niña que corría a mis brazos, y sentía un extraño amor por ella, como si fuera mi hija…
Abría mis ojos y entraba un poco de luz por las persianas, y sentía como acariciabas mi cabello suavemente con tus uñas, y te me quedabas viendo, al parecer a ti también te gustaba verme dormir, como si eso te produjera una satisfacción por ver que dormía en paz.
Esta vez los dos no queríamos levantarnos de la cama, y te abrazaba pegando nuestros cuerpos semidesnudos debajo de las sabanas, mientras veía tus ojos, aun recordaba la primera vez que los había visto en una de tus fotos, se parecían a los míos, inocentes, juguetones, soñadores, como si me pudiera ver reflejado en ti, y ahora que los tenia frente a mí, me había prometido algo, jamás dejaría de apreciar esos dos ojos tan dulces como la miel. Me preguntabas casi susurrando que es lo que haríamos hoy, no tenía idea de donde terminaríamos, podría ser en cualquier lado, siempre me gustaba improvisar, pero lo que si era seguro es que hoy iríamos a ver ese baile de vientre en Plaza, pero teníamos toda la mañana para hacer muchas más cosas.
Decidí que hoy volveríamos a ser inocentes como un par de niños y que haríamos cosas que a los niños les llamaría la atención y que los adultos pierden el contacto con este lado. Hoy iríamos a visitar el zoológico de Chapultepec y caminar un poco por el parque, hacia años que yo mismo no iba de visita, la última vez que fui fue hace como 3 años con mi sobrina que me insistía que fuéramos porque quería conocer al oso panda.
Primero entramos al parque donde había sin fin de cosas que ver, desde los pequeños teatros al aire libre de marionetas para los niños hasta el lago de Chapultepec que tuvo que ser rescatado varias veces, por el poco cuidado que se le daba a este. Pensar que en un tiempo México tenía un lago enorme, que de no haberse secado, hubiera hecho mas espectacular la ciudad, pero decisiones de nuestros torpes gobernantes, por querer ganar más dinero. Me acordaba muy bien el par de veces que mi papa me había traído cuando yo tendría como 5 o 6 años, me acuerdo como disfrutaba de esos viajes, y que era mas inocente que ahora, que para mi el mundo era un lugar maravilloso, y disfrutar de todas las bellezas del mundo. Y ahora a tu lado volvía a sentir eso, me volvía a maravillar de los animales, como si nunca los hubiera visto, de lo curioso de su naturaleza. Nos divertimos comprando palomitas, y te compre un sombrero con orejas de oso, después nos quedamos un rato sentados ahí en el pasto, contemplando todo sin prisa, yo susurrando a tu oído, cosas tan tontas como te amo, son tontas porque aunque se que ya las sabes, siento la necesidad de reafirmarlas.
Me acordaba que en una calle cercana por Chapultepec, había una pizzería que me encantaba cuando era niño, pero que jamás llego a ser tan famosa como un Pizza Hut o Domino’s Pizza. El lugar se llamaba Happy’s Pizza, y me acuerdo que el logo que ellos tenían era el de un tipo gordito, con una típica camisa de repartidor, sosteniendo la caja de pizza en su mano izquierda. De hecho el dueño atendía la pizzería, y de hecho me encantaba cuando nos tomaba la orden, porque pensaba que una persona famosa nos estaba tomando el pedido, pero ahora en ese lugar, existe un banco, con las mismas puertas de aluminio que tenia en ese entonces la pizzería. Me acuerdo perfecto como después de comer la pizza, había una señora que se ponía en la calle a vender dulces típicos mexicanos, Me acuerdo que yo siempre pedía unas alegrías me gustaban por los colores que tenían. Para mi sorpresa esa señora todavía seguía vendiendo en ese mismo lugar, ya estaba bastante vieja, las canas corrían por el que alguna vez fue un cabello negro. Las arrugas se notaban más por su piel mas morena.
Te dije que tenias que probar estas alegrías, porque eran las mejores en todo el mundo, las vendía en paquetes de 10, cuando le di el dinero a la señora se me quedo viendo, como pensando que ya me había visto antes, pero tratar de decirle que yo venía aquí hace muchos años con mis papas, seguro que no recordaría, lo deje pasar. Jamás habías visto este tipo de dulces, pero te dije que eran las cosas mas deliciosas que podías probar, y que después de que te la acabaras, verías como tendrías mas alegría en tu vida. Están hechas con una especie de harina, un poco de miel, en cuanto le diste la primera mordía, sabias que no mentía y te gustaron demasiado que casi te acababas las diez tu solita, por fortuna pude rescatar un par para mi (oh si, yo se que lo recuerdas)
Teníamos que regresar a Satélite para llegar a tiempo al show que habría del bellydance. Parecías algo seria en el camino de regreso, y te preguntaba por que, al principio no me querías decir por no arruinar el momento, pero después de un rato de insistir me decías, que tenias miedo de que esta felicidad que tuviéramos ahora fuera a desaparecer poco a poco, que después de todo sabias que la felicidad no puede durar para siempre, pero yo te respondía que si, o acaso ya se te había olvidado esa canción, que decía quien dice que la felicidad no puede durar para siempre, mientras te daba la mitad de la ultima alegría que quedaba, y me dabas una sonrisa, mientras te comías la mitad de la alegría lentamente.
Llegábamos a tiempo, y fuimos de los que tuvieron fortuna de poder sentarse en las sillas que habían puesto. Al poco tiempo la gente se fue reuniendo, y también la parte de arriba estaba llena la gente viendo desde los barandales. La música empezaba a sonar y las mujeres empezaban a salir con estos típicos atuendos árabes. El baile que hacían era demasiado hermoso, y bastante sensual, me acuerdo que una se me quedaba viendo, y parecía sonreírme, a ti no parecía molestarte, pero tienes que aceptarlo tienes un hombre muy guapo a tu lado. Y aunque yo lo sepa, no es algo que siempre me haga crecer mi ego, ojala algún día las sociedades en lugar de ver el aspecto físico pudieran decir, oh vaya ya viste que grande tiene el cerebro esa persona, en lugar de decir que grandes senos tiene esa mujer, o cualquier otra forma que solo degrada al alma. Ojala algún día alguien me diga sabe usted es en verdad bello porque me hace sentir tantas emociones cuando leo algo de usted, entonces ahí si me sonrojare.
Y mientras veíamos todo eso, entre los aplausos de las personas y el ambiente, me decías que algún día tu y yo tendríamos que ir a visitar algún país del medio oriente para conocer mas su cultura. Y aunque no te di ninguna respuesta eso me causaba demasiada felicidad, porque estabas haciendo planes a futuro en los que aparecíamos los dos. Recuerdo que en nuestro pasado muchas veces me desilusionabas porque yo te decía ven a México, o te decía cuando yo vaya a Rusia haremos esto y esto, y al final tu decías cosas tan tontas, como ya veremos, o si sigues ahí, si todo sigue bien entre nosotros, o me decías que para que, eso dolía mas porque si no se hacia realidad simplemente quedarías desilusionada. Esas veces me hubiera gustado agarrarte fuerte y sacudirte y decirte “HEY trata de ser más positiva” mientras te daba una sonrisa, porque al final de cuentas terminamos juntos.
O.M.A
sábado, 31 de octubre de 2009
Día 10078
jueves, 29 de octubre de 2009
Día 10077
Sabes a veces pareciera que la vida me da momentos de paz, y no me deja pensar nada negativo aunque todo lo que me rodea, pareciera derrumbarse, ser amargo, pareciera ser el enemigo. Y estos últimos días pareciera que me da bastante felicidad no lo digo solamente porque tu estés a mi lado, si no porque la vida parece buena con todos sus defectos pareciera ser el complemento perfecto, simplemente nos empezamos a rodear de sentimientos negativos y no logramos disfrutar de la vida, pero sabes debemos buscar esas pequeñas señales de la vida que nos dicen, estas aquí por una razón.
Hoy tú te levantaste antes que yo, seguías ansiosa por conocer mas cosas y sobre todo porque era obvio que a ti siempre te considere una exploradora, alguien que siempre quiere conocer mas de una ciudad, alguien que no le gusta lo cotidiano si no lo nuevo. Por eso tal vez a veces tenía miedo de nosotros, nuestra relación, pensaba que algún día yo me volvería alguien monótono que no pudiera demostrarte cosas nuevas y eso haría que te alejaras, o tal vez ya había hecho que te alejaras, pero no me importaba, estaba viviendo el presente contigo, para que arruinarlo todo con sentimientos negativos.
Ahora tu eras la que me quitaba las cobijas y las sabanas, para que saliera de la cama. No respondí a eso y simplemente seguí recargando mi cabeza contra la almohada, yo podía dormir así pensaba. Estabas desesperada como si todo se fuera a mover si no fuéramos, me empezabas a hacer cosquillas en las costillas, no podía resistir, sabias mi punto débil y no me pude resistir, cuando eres persistente lo sabes hacer de una manera agradable. Me levante y me bañe, viendo que mi cabello ya estaba todavía un poco más largo, y la herida ya casi no se notaba, de hecho me sentía mucho mejor que los pronósticos de mis doctores durante el primer mes. Tal vez pensaba que la felicidad que tu me otorgabas era la mejor medicina que puede tener alguien.
Como lo había planeado hoy iríamos a campo Marte, a disfrutar un paseo caminando en un lugar reservado para los militares, pero sin embargo tiene uno de los jardines más hermosos que existe en México, y como olvidar también esa bandera monumental que tiene, el avaro patrio mexicano, el orgullo de todo mexicano.
Pensaba que lo único que me molestaría seria manejar con todo el tráfico que habría, como siempre parecía México una ciudad paralizada, por no contar con mejores medios de transporte. Pero pareciera que no habría trafico hoy, mientras íbamos pasando por periférico estaba bastante fluido, como si de antemano la gente hubiera sabido que iba a manejar hoy y que no quería tráfico. Llegamos temprano a lo que es Chapultepec y habían puesto nuevas flores en el camellón central, eran tulipanes rojos y amarillos, siempre te habían gustado estas flores, y fue de lo primero que notaste tú también. Doblaba a la derecha y ahí estaba el auditorio Nacional. Pensaba que si hubiera algún espectáculo deberíamos entrar para que lo conocieras, pero lamentablemente no había nada en la cartelera, mas que unas obras que anunciarían en futuros días.
Y ahí a lado del Auditorio, se encontraba campo Marte, de hecho desde afuera no se podía apreciar nada espectacular. Cuando llegamos a la puerta principal, nos detuvo este soldado de la policía militar, diciéndome cual era el asunto. Yo sabia como tratar a estos soldados, siempre en temor de un superior y sabia que se iba a poner algo loco porque no veía al militar para entrar al campo. Le dije que venía de parte de mi papa que el ya se encontraba en las instalaciones, y que si no me creía que le hablara a su superior, pero que lo iba a regañar si se enteraba que estuvo entreteniendo al hijo de un general, solamente porque el soldado no veía a ningún militar en el vehículo. Después de verme un rato accedió dejarnos pasar.
No era nada espectacular el campo Marte, era simple una zona que se utilizaba después del desfile del 16 de septiembre para entregar honores al personal militar, y para los recién graduados del Heroico Colegio Militar. Pero sin embargo te quería demostrar algo de México, algo de la tradición militar que me quedo, recuerdo que varias veces asistí ahí con mi papa, de hecho varias presidentes le habían dado honores a mi padre por el servicio a su nación. Pero ahora se encontraba vacío, simplemente algunos soldados arreglando el campo, regándolo, las gradas donde se ponía todo el estado mayor presidencial y el presidente también se encontraban vacías, sin vida alguna. Lo único que siempre se escuchaba era el ondular de la bandera, brillando como siempre con sus colores y el escudo del águila. El personal militar siempre tiene una regla con respecto a sus instalaciones militares, y si te ven vestido de civil siempre corren tras de ti, diciendo que no se pueden tomar fotos. Por eso mientras nadie observaba te tomaba fotos ahí en el campo Marte, solamente como un recuerdo de que tal vez serias la primera rusa en entrar en una instalación militar.
Después fuimos al auditorio, donde estaba cerrado, pero lo pudimos ahora apreciar desde el exterior, habíamos pasado varias veces por ahí pero nunca lo habíamos tenido tan cerca. La estructura del lugar era algo emblemática, y varios artistas habían pasado por aquí, incluso poetas se habían presentado aquí, declamando sus poemas, tal vez esperaba algún día tener los suficientes poemas para yo también ser parte de esta historia. Ahí veíamos que ya estaban anunciando los próximos espectáculos, e inmediatamente salto a mi vista Puccini con Madame Butterfly, lamentablemente seria una retransmisión del Met pero deberíamos venir a verla cuando tuviéramos una oportunidad.
Ya empezabas a reconocer mas por las calles que pasábamos y veías del otro lado el Museo de Antropología. Fuimos caminando un poco mas hasta llegar al Hard Rock Café ahí ambos abríamos los ojos como pequeños niños y ambos nos volteamos a decir: “ELEFANTE”, era imposible solamente ayer estábamos recordando una de sus viejas canciones y ahora habría un pequeño concierto aquí, pero lo mas increíble es que estarían con Reyli, el cantante original, pero que luego Elefante fue cambiando de cantantes hasta que se habían separado totalmente, pero ahora volvían a este escenario para recordar los viejos tiempo. Inmediatamente reservamos un lugar para la noche y cantaríamos viejas canciones como “así es la vida”, “tus ojos”, “milagro de amor”, estaba impaciente por todo eso.
Después fuimos a visitar el ángel, o como mi padre me había enseñado a llamarla “la victoria alada”. Dice la historia original que no existían esos escalones que ahora se ven, que por el paso del tiempo, la ciudad de México se ha estado hundiendo un poco y por lo tanto se tuvieron que crear esos escalones. Pero lo que poco casi nadie sabe es que existe un pequeño museo de la historia de la moneda abajo del ángel. Estuvimos ahí tomándonos fotos, visitando el museo, caminando, y sentándonos en las esculturas extrañas que tenía México o así era como tu las llamabas.
Ahí entre las calles encontrábamos las viejas vacas de Reforma, era una de las obras de arte que había tenido esta avenida para llamar la atención de los visitantes, algunas habían sido vendidas, otras tanto donadas, y solo algunas cuantas volvían a hacer su aparición en Reforma. Te ves demasiado linda en la foto que te tome, entre sorprendida y divertida, pero creo que te ves demasiado linda, porque era una sonrisa honesta, y pocas veces se veía esto en tus fotos.
Pasamos a comer a Polanco, en el Fogoncito un lugar donde vendían solamente tacos, pero como le decía a uno de mis amigos, eran los tacos que solamente los mexicanos millonarios podían costear, pero también tenía miedo que si te llevaba a unos tacos baratos pudieras agarrar la maldición de Moctezuma. Me acuerdo de las veces que me decías cuando habías estado en Texas y habías comido tacos, pero en realidad esa especie de tacos son mas bien tex-mex algo entre ambas culturas, pero que había perdido un poco la esencia mexicana.
Pedimos unos tacos de pastor pedimos entre los dos nos comimos como unos 15 tacos, luego tu pediste un alambre con queso, y yo un que me ves, lo sé nombrecitos que se avientan. Habíamos comido demasiado rico, con bebidas como piñas coladas, pero aun se necesitaba lo dulce para complementar toda la comida. Nos comimos unas crepas con cajeta, estaban deliciosas, pero yo me acabe las mías demasiado rápido, por lo que te empecé a robar de las tuyas, me miraste como entre enojada y jugando, mientras yo las disfrutaba totalmente, dicen siempre que la comida robada es la que sabe mejor, y esas crepas tuyas sabían muy buenas.
Habíamos comido demasiado y nos fuimos caminando hasta un parque cercano de ahí, los niños pasaban corriendo, la gente también paseaba, se encontraba al empleado de oficina que se escapaba un rato del trabajo y se ponía a leer alguna novela de ficción, o simplemente ver la vista. Y ahí entre los que leían estaba un hombre leyendo uno de mis últimos libros, el del hombre paranoico que pierde todo lo que interesa en la vida. Me daba gusto que aunque fuera a una sola persona le llegara mi mensaje.
Y ahí nos sentamos escuchando todo el ruido de la calle, desde el impetuoso tráfico y el claxon de los automovilistas, hasta las risas inevitables de los niños al encontrar un paseo en el parque una de las cosas mas divertidas de la vida. Y me puse a pensar ahí, si no estaba pensando demasiado rápido en todo y me puse a pensar que algún día tendríamos hijos, y los llevaríamos al parque y seriamos una familia, una familia que siempre desee tener. Eso era algo en mi, desde que yo era un niño siempre había pensado en mi familia, en la que tendría, mientras mis amigos perdían el tiempo en otras cosas yo a veces me ponía a pensar en una familia. Era como si siempre tuviera esta alma vieja en mi, que me hacia madurar mas pronto, pero sin perder las cosas alegres de la vida.
Regresamos al Hard Rock Café, y vimos un lugar lleno, nos ofrecieron algo de tomar, tu como siempre con tu mojito cubano y yo pedía un coco loco. Ahí estábamos platicando, esperando el concierto hasta que se escucho en los altavoces, con ustedes Elefante, el público estremeció ese lugar, mientras todos los miembros de la banda iban subiendo. Empezaron con la canción que les dio la fama, Así es la Vida, toda la gente ahí estaba coreando la canción, yo también, y por un momento te voltee a ver, estabas ahí divertida, con los ojos cerrados, cantando. Pensaba que hace mucho yo te había enseñado este grupo y que ahora por primera vez estábamos los dos juntos escuchándolos en vivo, te agarre de la mano, y abriste los ojos como sorprendida, tal vez habías olvidado que estabas conmigo, mientras terminaba la canción nos dábamos un beso.
Siguieron así durante casi dos horas, cantando todos sus grandes éxitos, y mientras mas cantaban sus canciones mas nos acercábamos nosotros, hasta terminar abrazados, no porque hiciera frio, o porque era normal que una pareja se abrazara, siempre había creído que la música nos acercaba siempre más a ti y a mi. La última canción que tocaron fue Déjate Seguir, “y así tener tu voz bailando en mi cabeza”
P.D. otro día mas de emociones, otras horas más a tu lado, ojala el tiempo fuera más lento, como decir que el tiempo que te tardas en voltear la cabeza hacia un lado son varios años a tu lado, y una vida a tu lado, bueno te lo diré cuando lo sepa.
O.M.A
miércoles, 28 de octubre de 2009
Día 10076
No hay días comunes a tus lados, o por lo menos para mi dejan de ser comunes cuando estamos juntos. Tal vez para otra persona que viera nuestra vida desde fuera pensaría que nada de extraordinario tiene dos personas que pueden compartir tanto, que se pueden reír de las cosas simples de la vida, que incluso al hacer algo tan cotidiano como ver la televisión puede hacerles sentir que sus días son extraordinarios. Creo que esas personas simplemente están amargadas, y que no pueden valor las cosas sencillas de la vida que en verdad hacen que la vida valga la pena.
He empezado a agarrar una extraña manía cada vez que no decimos nada por un rato, o cuando estoy haciendo cosas como escribir, o investigar un poco para mis próximos libros, empiezo a cantar sin escuchar necesariamente música, y no canto de una forma callada.
Hoy por ejemplo mientras estábamos caminando por Reforma, empecé a entonar una vieja canción de Elefante, otro de los grupos favoritos que teníamos en común, la gente se me quedaba viendo, como esperando que de repente echara a correr, o me lanzara sobre un carro, como todo buen loco. Pero creo que en este momento no puedo decir que puedo ser mas feliz, después de todo tengo todo lo que había buscado en la vida, ganarme la vida con lo que tanto amo, escribir, y tener el complemento perfecto de mi alma, tu que me haces ver que la vida en verdad fue hecha para los locos, y que algo tan sencillo como cantar incluso es hermoso caminando por la calle. Me encanta cuando me empiezas a acompañar y la gente se nos queda viendo, o cuando subimos a los camiones, y empezamos a cantar algo, riéndonos, disfrutando de la vida, eso es, disfrutamos de la vida, y cada vez que canto contigo siento como si fuera una experiencia nueva, después de haber sufrido de mi tumor.
Hoy decidimos hacer dos visitas, la primera seria en el Museo de Antropología, lo mas sorprendente cuando vas entrando es esta figura del dios Tlaloc imponente, pensar que hace miles de años la gente adoraba a este dios con danzas para que hubiera abundantes lluvias y las cosechas fueran suficientes. De hecho recuerdo la vez que lo movieron hasta el museo, recuerdo que todo el recorrido hubo lluvia, como si este antiguo dios de alguna manera nos quisiera decir que no estaba de acuerdo en su nuevo hogar.
Siempre he apreciado la cultura como la única salvación que tiene la humanidad ante la ignorancia, como la verdadera fuente del poder de todos los humanos, por eso siempre he pensado que un poco de cultura nunca le hace daño a nadie, y tu también sabes disfrutar de la cultura como una expresión de los humanos. Pasamos varias horas en el museo viendo las diferentes colecciones que tenía el museo, como la mascara de Moctezuma, hecha en jade, era impresionante los detalles que tenían, a ti te pareció un poco tétrica, pero de todos modos nos tomabas fotos a su lado.
La otra cosa que también mas te asombro fue el calendario azteca, esta rueda enorme donde con precisos cálculos matemáticos habían medido el tiempo, y con los cuales se guiaban para gobernar la ciudad, era increíble pensar que antes una sociedad estaba regida por el tiempo para sus actividades económicas, y que ahora el caos de la vida en una ciudad se daba por diferentes designios. Pasamos después a la sala de donde tenían en maquetas como se supone que era antes las grandes ciudades mayas y aztecas. Sabia que deberíamos visitar Teotihuacán, era una visita obligada para conocer mas el pasado prehispánico de México. Compraste de souvenir un pequeño calendario azteca, como una pieza mas de colección de todos los viajes que habías hecho.
Después pasamos al Museo de Historia o como es conocido mejor como el Castillo de Chapultepec, uno de los dos castillos que existen en América, recuerdo del imperio de Maximiliano. Al principio no lo podías creer, como era posible que existiera un castillo en México, pero tus ojos no te estaban engañando en realidad hasta en cierta manera podía parecer un viejo castillo alemán. Ahí pudimos ver diferentes cosas, como algunos de los vestidos de Carlota en verdad que son bellos esos vestidos, la realeza en verdad que sabe como vestir, y Maximiliano no se quedaba atrás como todo buen emperador tenía que vestir las mejores telas.
El tiempo pasaba rápidamente, tendríamos que volver a venir mañana, pero ahora mis tripas lloraban porque ya era la hora de la comida, por lo que pasamos a Genoveva a comer en uno de los restaurantes locales de la zona. Era un bonito lugar para pasar la tarde, caminar, y disfrutar de esa pequeña calle. Ahí estuvimos un buen rato, platicando como si en verdad los temas de conversación nunca acabaran, ahora que no tenias trabajo, tu mente parecía mas tranquila, mas despejada, me comentabas todo lo que te gustaría hacer, entre ellos estaba la fotografía, siempre tuviste una afinidad por tomar fotos, y sabias que capturar muy bien los momentos, yo te escuchaba atento en todo lo que decías, mientras acariciaba tu mano con mis dedos, jamás pensé que el calor de tu mano me hiciera sentir tan bien.
Y ahí de repente me reconocieron y me pedían un autógrafo, no podía negarlo después un escritor no es nada sin un lector que le guste su material. Por lo general eran las mujeres que me pedían un autógrafo, después de todo las mujeres siempre son las que creen mas en el amor, mientras lo hombres, bueno, simplemente hay ciertos hombres que olvidan lo que es el amor, y solo tapan sus inseguridades de amar, teniendo sexo con cuanta mujer ingenua se deje. Siempre había una mujer que me insinuaba que mis libros le habían vuelto a prender la llama del amor en ella, y que me quería agradecer de una manera más particular, pero yo siempre rechazaba a todas ellas por pensar que solamente estaban perpetuando un estereotipo. Tu jamás fuiste una mujer que fuera demasiado celosa de mi, tal vez porque sabias que mi amor era demasiado grande, o tal vez porque tenias demasiada seguridad en ti, no lo se, pero era verdad tu sabias lo que yo buscaba en una mujer, y aunque la mujer más bella, se me declarara no sería nada interesante para mi si no tuviera una alma hermosa para sustentar esa propuesta. Pero esta vez te molestaste cuando esta mujer me empezó a acariciar el brazo, y me hizo recordar aquella vez que ese hombre en Rusia quería hacer lo mismo, simplemente te calmaste te reíste, y con una sonrisa y palabras tan sabias, como decir amor ya nos vamos, hizo que esta mujer viera que estaba con alguien que valía la pena, con la mujer de mis sueños.
De regreso en el taxi, curiosamente iba sonando una vieja canción de Elefante “tus ojos”, aun no entendía estas cosas de la vida, en la mañana íbamos cantando una canción de ellos, y ahora de miles de canciones que pudieron haber pasado, de varias estaciones que estaba oyendo el taxista, nos tocaban una de sus canciones, y ahí en el regreso íbamos cantando, y el taxista solo nos veía por el espejo retrovisor pensando que no estábamos lo suficiente afinados, y que el camino sería demasiado largo para el.
Pero mañana, llevare mi carro, visitaremos Campo Marte, un lugar que no cualquier mexicano puede pisar, solamente si perteneces a la milicia puedes conocer ese lugar. Un regalo de mi papa.
P.D. Falta poco para mi cumpleaños pero esta vez, por primera vez, tengo ganas de festejarlo a tu lado, ves cuanto me cambias, siento como si fuéramos estas dos rosas negras, tristes, siempre deprimidas y obscuras, pero que cuando estamos juntas, empezamos a agarrar un color, el color de la vida.
O.M.A
domingo, 25 de octubre de 2009
Día 10075
Las pesadillas volvían a manifestarse. Esta vez soñaba que estaba completamente ciego, pero era una obscuridad que jamás había sentido. Incluso cuando cerraba mis ojos siempre había colores en esa negrura tas cerrar los parpados, jamás fue una obscuridad absoluta, pero en el sueño fue así, y me sentía totalmente perdido hasta que escuchaba tu voz tarareando una canción, te gritaba desesperadamente pero no escuchaba ninguna respuesta de tu lado. De repente me tropezaba y se sentía como si estuviera en fuego del cual no me podía escapar. De repente se hacían los colores frente a mí, la negrura poco a poco desaparecía, de repente sentía una mano que me sacaba de ese fuego, aunque no veía nada, con los colores que se formaban podía ver tu rostro, un rostro que ya conocía demasiado bien. Vaya estas pesadillas se están volviendo más comunes, no se que es lo que mi mente me trata de decir, tal vez necesito viajar otra vez, tal vez tengo miedo de perderte, demasiados suposiciones para algo que ni yo conozco.
Me surgió una duda que siempre me parecía ilógica cuando te explican que hay valores absolutos. Me preguntaba de que forma verías tu los colores, si los llegaría a sentir de la misma manera que yo, o si en verdad los ojos de cada uno transmite diferentes formas de verlo, haciendo que sea vea mas vivido, más intenso, nunca me satisfacía la idea de que el rojo era rojo y punto, después de todo como sabrían como yo veía el rojo si solamente yo lo podía ver a través de mis ojos.
Nos tuvimos que levantar temprano, hoy tenía que hacerle una breve visita al cuerpo, entregarle lo último que había escrito, y darles una fecha estimada de cuando lo terminaría. Era demasiado temprano para ti, pero no podías perder la oportunidad de conocer mas de México después de todo, estos días solamente habías conocido la más mínima parte.
Todavía no me sentía muy bien para manejar, y sabia que el trafico estaría demasiado intenso como para aventarse esa tarea maratónica. Todos los años que había vivido ahí siempre había sido difícil transitar por periférico la vía principal para los que vivían en el Estado de México fueran de visita al D.F. y viceversa. Apenas se estaba terminando lo que se llamaba el Viaducto Bicentenario, una obra la cual no tuvo los frutos esperados, solamente en verdad los ricos, la utilizaban, mientras el resto seguían utilizando el piso inferior. Pensar que las pocas cosas que hacia el gobierno, no era lo suficiente para que México no tuviera estos problemas de tráfico.
Ibas cabeceando en el taxi, después de todo estas no eran horas tuyas para estar despierta, y el suave movimiento del taxi, no hacia mas que arrullarte, yo mientras iba organizando lo que les presentaría, haciendo notas, siempre quedaba insatisfecho después de escribir, y pensaba en corregir cosas, me preguntaba si otros escritores tendrían esta misma frustración.
Por fin llegamos a reforma, te maravillaste porque la avenida principal parecía mucho a Berlín, después de todo don Porfirio había querido que tuviera estilo europeo y aun se mantenía en cierto sentido. Y de hecho si vieras desde el aire ambas tienen mucho parecido el ángel de la columna de la victoria en Berlín y su glorieta donde pasan los carros y México y su victoria alada o como todos lo conocen comúnmente el ángel de reforma. Esos ojos dormilones tuyos parecían abrirse por ver que Reforma era uno de los lugares mejores cuidados en México y algo que los turistas no podían dejar de visitar.
Llegábamos puntuales a mi cita, las nueve y media marcaba mi reloj, parecías no querer entrar al edificio y quedar viendo ese paisaje tan maravilloso, aunque algo arruinado por tanto edificio alto, pero al final de cuentas una avenida con tanto que visitar. Al final decidiste acompañarme y de todos modos sabría que la vista desde las oficinas de mi editorial te fascinaría todavía mas.
Es increíble como un simple gesto puede lograr llenar de tanta vida a una persona, en el elevador te empecé a agarrar las manos, comenzando por la muñeca recorriendo suavemente con las yemas de mis dedos la mayor parte de tu brazo, recorriendo las líneas que tenia tus manos, me sentía muy bien demostrando mi amor aunque fuera en público, aunque pareciéramos dos chiquillos adolescentes, no es nada, comparada con la calidez que se siente cuando estamos agarrados de las manos, una calidez que jamás había sentido en toda mi vida.
Estuvimos esperando unos 5 minutos en aquella sala de espera con ese mesa que yo conocía muy bien, con esa vista que aunque ahora no parecía tan espectacular para mi, podía ver a través de tus ojos que era muy bella, poder ver todo reforma desde ese punto.
Por suerte solo me recibió Homero, los demás miembros estaban ocupados; Hice las introducciones correspondientes, y Homero se sorprendió un poco cuando te presente, me pregunto si podría ser ella, esa mujer de la que tanto había hablado en la última parte de mi trilogía, si seria esa mujer que parecía en verdad ser aquella por la que daría todo, solté una pequeña sonrisa contigo diciendo que si, que eras todo eso y mas. Por alguna curiosa razón Homero se alegro y te termino abrazando como sabiendo que tal vez mis novelas no serian tanto de ficción y que al final de cuentas el amor verdadero si existe. Creo que le daba demasiado gusto por mi, después de todo ya había encontrado la felicidad que me faltaba.
Le entregaba los capítulos que había escrito esperando que los revisara por mi. Nos pregunto si ya te había dado un tour por la ciudad, diciéndole que en realidad era el primer día que visitábamos el D.F., me agarro del brazo e inmediatamente a ti también pero te agarro de una manera mas gentil, diciéndome que demonios estaba ahí esperando, que nos fuéramos a divertir que te enseñara todo lo que había por conocer, que ya si necesitaba corregir algo con él, me lo enviaría a mi correo. Ya me estaba yendo cuando te pedí unos cuantos minutos a solas con él. Le decía que hace un tiempo ya les hablaba de mi novela de política y como lograría dar a conocer varios lugares en México, y que ellos me pagarían un viaje para visitar todo México, les pedía que si lo podía hacer ahora, solamente que en lugar de estar solo te pudiera llevar a ti. Sabia que yo estaba dando buenos números en las ventas de libros, y que no era solo eso, no tenía ningún problema de bloque de escritor por el momento por lo que podría seguir dando mas novelas. Acepto diciéndome que le enviara un itinerario de todos los lugares que fuéramos a visitar, para preparar todo. Ya tenía una sorpresa para tu cumpleaños, pero debía de complementarla con otra que tenía en mente…
Lo primero que hicimos fue desayunar, te decía que iríamos a Sanborn’s no parecías muy convencida después de todo hace unos días habíamos comido ahí, y querías nuevas experiencias. Por eso te decía que no era lo mismo comer en el Sanborn’s de los azulejos, un recuerdo del México revolucionario, un lugar donde se comenta que Iba mucho Pancho Villa y todos los héroes de la revolución.
Desde que lo viste de fuera te sorprendió azulejos de los cuales nunca verías en Rusia o en alguna otra ciudad europea, algo diferente, único, no pudiste aguantar las ganas y tomabas mas fotografías; pensaba aunque llevabas pocos días aquí, ya llevabas varias fotografías como si no quisieras perder ningún instante para tomar fotos.
Y cuando entramos viste que la experiencia no seria la misma, este Sanborn’s estaba un poco mas sofisticado, y aquí en diferencia no se veía hombres ancianos, en realidad se veía que eran muchas personas de negocios todos de traje, hablando de acciones multimillonarias llevadas a cabo, todos de las oficinas de los alrededores.
Después estuvimos caminando por un rato hasta llegar a la altura del zoológico de Chapultepec, donde había una exposición de los colores de México, fotos que retrataban al México verdadero, o al menos era lo que pensaban los que habían tomado las fotos, ahí estuvimos un rato observando cada una de las fotos. Tú estabas maravillada como queriendo poder conocer todos esos lugares, no te quería revelar la sorpresa para tu cumpleaños.
Luego las esculturas nuevas que había en el camellón central llamaron mucho tu atención. No decías nada solamente te las quedabas observando, rodeándolas, tratando de buscar el ángulo correcto, después soltabas tu opinión si te gustaba, solamente me sonreías, pero en cambio si no te parecía algo me decías que el artista ha de haber hecho mejor esto o aquello, y yo te daba mi opinión a veces tratando de defender al artista, a veces viéndolo desde mi punto de vista, y eso nos llevaba a platicas apasionadas, en la cual ambos queríamos ver el arte desde la forma en que lo habíamos entendido, e íbamos caminando y hablando, hasta que llegábamos a la siguiente escultura.
Sabía que necesitaríamos mas que un día para recorrer todo reforma, lugares para comer, lugares para visitar como el zoológico, el museo de antropología, de arte moderno, el auditorio nacional, campo Marte, el ángel, la plaza de la revolución, la plancha del zócalo, bellas artes, vaya tanto por conocer. Me sentía agotado después de haber caminado tanto después de todo solo hace unos días me habían operado, pero a veces se me olvida estando a tu lado, pero notaste mi cara de cansancio y nos fuimos de regreso a casa.
Ahora era yo el que se apoyaba en tu hombro para dormir un rato al camino a casa…
O.M.A
Día 10074
Autor Omar Méndez Adán
Ya cada día que pasa se acerca mi cumpleaños, para mí ya no eran días tan importantes, simplemente el día en que se definió mi existencia en este mundo, pero no había alegrías en esta, no era como cuando era mas joven en el cual esperaba ansioso este día, para festejarlo. Los últimos años lo tuve que pasar solo y pensaba que festejarlo era solo una excusa para hacer crecer el ego; no importa, ya simplemente lo recuerdo como un día más, y como la fecha que digo para cualquier trámite burocrático.
Por fin terminaba el segundo capítulo de mi obra de suspenso, un asesino con el cual sabia el lector se identificaría y aunque no estuvieran de acuerdo en sus asesinatos les transmitiría emoción por saber mas de este. Mañana se lo debería de llevar al cuerpo y también platicarles de mi novela del futuro de México por la mano de 3 personas que cambiaron el rumbo de este país.
Siempre fuiste una amante de las fotografías y te gustaba fotografiar casi todo, desde la nube con una forma extraña, hasta los arboles que parecían decir algo, podías capturar todas estas sensaciones en una fotografía, yo casi nunca pude entender como lo hacías, pero lo sabías hacer muy bien, como si pudieras ver lo que el resto no podemos ver aunque forzáramos el sentimiento. Me gusta que hayas empezado un pequeño proyecto en el cual nos piensas fotografiar cada mañana, por supuesto después de haberte puesto un poco de maquillaje, te daba pena pensar que sin un poco de maquillaje te verías mal, era ridículo eso, porque siempre tuviste una facciones muy fotogénicas, que incluso sin maquillaje te veías muy bien. Esta mañana la foto que me tomaste fue mientras esperaba que mi café se enfriara un poco viendo por la venta de fuera, me tomaste desprevenido pero me tomaste con todo el sentimiento de una persona que mira al vacio, como si su mente se perdiera entre el cuerpo que está adentro y la mente que viaja afuera.
Yo volví a escribirte cosas que solamente tu leerías, aun sabia la forma en que te gustaba que te escribiera con esperanza, porque eso te hacia mas creer que todo podía ser posible, y que no había limites en lo tu pudieras hacer.
Aun no siento correcto entregarte estas cartas porque siento que es demasiado pronto para que puedas leerlas, después de todo aunque tu seas mi única lectora, espero que estas cartas sean mi obra magnánima que deje a la humanidad, aunque solamente tus ojos la vean. Digo que es demasiado pronto y sin embargo me pongo a pensar todo el tiempo que te he conocido, todo el tiempo que estuve solo y el poco tiempo que en realidad hemos estado juntos, no me parecía justa la distribución de estos 3, ojala pudiera decir que he estado contigo casi toda mi vida, que casi nunca estuve solo, aunque eso sonara demasiado perfecto…
Las comunicaciones ahora eran dominadas por internet, sobre todo porque la forma de poder hablar y ver a una persona inclusive del otro lado del mundo era mucho más eficiente que aquel viejo aparato que invento Bell. Y pensaba que solamente en un par de años la forma de comunicación que conocíamos ahora cambiaria y sería algo totalmente diferente que mucha gente al principio le costaría trabajo adoptar una nueva tecnología.
Te pusiste a hablar con tus amigas de que ahora te encontrabas en México, y que aunque solo habían pasado unos días te sentías mas relajada y muy feliz. No quise suponer que esa felicidad era por estar conmigo pero el ego me hizo creer que así lo era, después de todo suponer lo hacemos cuando no podemos conocer más allá de lo que nosotros mismos no conocemos, y como desconocemos demasiado solamente podemos suponer todo.
Te di un poco de privacidad y me puse a regar el jardín que tenia, lleno de todas las flores que había dejado mi mama. Ahí me puse a recordar aquella vez que hace mucho tiempo me habías hecho volver a leer el principito, porque decías que toda persona debe de leerlo en su vida. Una cuando uno es un niño y simplemente es una historia de un niño que viaja y conoce varios lugares, para al final regresar a su lugar de origen, y la otra es cuando uno es un adulto que en realidad entre todo lo profundo del cuento es una historia de amor única. Me acorde porque veía lasa rosas rojas, todas hermosas pero también todas con sus imperfecciones, me acorde de aquella rosa que te regale cuando estábamos en Rusia, busque la que era como tu, reservada, tímida, pero cuando abriera todos sus pétalos vería la grandeza de su ser.
Corte la rosa solitaria, la que parecía más frágil la más delicada, la que si la hubiera dejado sola por su cuenta, no hubiera podido ser nada, pero con tus cuidados, esta flor crecería hasta el punto en el cual entregaría una esencia tan deliciosa. Te la lleve ya sin espinas, y me acordaba de algo mas, una imagen que nunca se me ha olvidado, la de un niño entregándole la flor a una niña, a veces me sentía así contigo como un niño, y no porque fuera ridículo, si no porque en realidad siempre ha sido ser mas un niño que no se debe de preocupar y solamente ser feliz a tu lado. Eso nunca significo que no me gustaran las responsabilidades de un adulto, pero simplemente prefería creer que tomaba lo mejor de ambos mundos, siempre asombrándome por las maravillas del mundo como lo haces cuando eres un niño, que te cuestionas toda, y siendo un adulto que le gusta una mujer como tú, tan llena de vida. Aun los aviones me sorprenden cada vez que los veo pasar aunque he subido a una gran cantidad, aun me asombro cuando llueve y las gotas refrescan en rostro, aun me maravillo cuando tus labios tocan los míos y se siente como si el corazón fuera a estallar, y la sangre corre mas rápido al rostro. Pero lo que aun me maravilla mas y jamás encontrare una explicación satisfactoria es que tu sonrisa me provoca una paz y una alegría que no podría describir de ninguna forma, solamente se que jamás quiero dejar de ver esa sonrisa.
P.D. Aun no me considero el principito, siempre me he visto mas como la rosa que se quedo sola, descuidada sin ti, que tal vez en algún momento sintió que moría sin ti, pero has vuelto, has vuelto para salvarme…
O.M.A
Día 10073
Tuve un mal sueño, en realidad solamente los pedazos que recuerdo me hacen creer eso. Soñaba que estaba con Karla platicando, pero al parecer yo vivía con ella, parecíamos una pareja cotidiana. Desperté y pensaba que solamente había sido un sueño todo contigo que en realidad había vivido todo este tiempo con Karla, y solamente me tranquilice hasta que pude ver tu rostro. Creo que a veces tengo demasiado temor de que todo esto sea tan perfecto que lo vayamos a arruinar, como si no pudiéramos tolerar ser demasiado felices y lo tuviéramos que arruinar. Me hizo pensar en Karla, hace mucho que no sabía de ella, ojala haya encontrado la felicidad que estaba buscando…
El día parecía bastante cotidiano, pero luego recordaba que mis días sin ti eran bastante cotidianos estando a tu lado eran extraordinarios. Nos poníamos a platicar de cualquier cosa y podían ser pláticas de horas sin que nos diéramos cuenta que el tiempo pasaba bastante rápido. Me encantan las platicas contigo porque son bastante enriquecedoras siempre los dos damos nuestros puntos de vista sobre cierto tema, y aunque algunas veces no estamos de acuerdo siempre tratamos de que el otro entienda el punto de vista, eso me enriquece porque no discutimos sin razón y nos enojamos por tonterías, al contrario, tratamos de aprender del otro y siento que con cada platica siempre se nos queda algo del otro, que se quedara el resto de nuestras vidas. Nunca hay ganadores o perdedores en nuestras platicas solo dos personas que aprenden mas, así debería de ser toda la humanidad, en lograr de siempre decir que uno es superior al otro. Todos somos complementos del otro ser humano.
Algo que me sorprendió mucho fue que empezaste a revisar las cosas de tu maleta. Parecía que estuvieras desempacando, eso era una excelente señal, significaba que no pensabas viajar por algún tiempo, significaba que querías encontrar mi casa, tu hogar, quedarte a mi lado. Me preguntabas donde podías poner tu ropa, traías una cantidad enorme de ropa como toda mujer que le fascina la ropa, pensaba que tal vez sería lo mas conveniente dejar tu ropa en el closet del cuarto de visitas, pero quería que te sintieras como en casa. Te ayude a llevar toda tu ropa a nuestro cuarto, y te di el que era el viejo closet de mi mama, aun cuando lo abría todavía podía recordar su esencia. Hace mucho que no la veía, se había mudado con uno de mis hermanos a cuidar de mis sobrinos, esa es la vida que ella prefirió después que su matrimonio fracaso. Yo ocupaba el viejo closet de mi padre, no tenía más que un par de camisas, de pantalones y dos pares de zapatos no necesitaba mas, me gustaba vestir bien, pero pensaba que era una pérdida de tiempo elegir todas las mañanas el mejor conjunto para salir, la ropa después de todo no representa quien soy. No lo decías pero sabia que ese pequeño gesto de darte el closet de mi mama, lo encontrabas muy significativo como esperando que algún día fuéramos algo mas, tal vez como mis padres. No como mis padres, esa imagen de desilusión no podríamos ser nosotros, simplemente pensé en que seriamos felices por siempre en esta vieja casa.
El cabello ya me cubría totalmente la herida aun así estaba demasiado corto, me sentía como algún soldado raso de mi papa, pero la barba aun me daba un mal aspecto. Decidí cortármela porque aunque me saliera la suficiente jamás me gusto, sentirme como un miembro legendario de ZZ Top. Mi rostro había vuelto a cambiar, parecía mas feliz, menos amargado ahora que volvíamos a estar juntos. Tal vez si tengan razón la felicidad te da esperanzas que para cualquier otro ser humano parecerían imposibles, la felicidad en verdad es el alimento del alma, y la mía se sentía satisfecha de poder volver a estar con la tuya.
O.M.A
jueves, 22 de octubre de 2009
Día 10072
Las mañanas siempre saben mejor a tu lado; es como si no necesitara el sol para alumbrar el cuarto, cuando tu rostro es lo que alumbra mi alma. Despertaste a eso de las nueve, parecías haber descansado lo suficiente para tener otro día de emociones. Parecías bastante contenta con despertar con un rostro bastante conocido, acariciabas mi barbilla y suavemente tu mano recorría todo mi rostro, más viejo que cuando me conociste. Parecías llevar mejor la cuenta que yo de las canas que me salían y me decías que tenía dos nuevas amiguitas en la parte de enfrente de mi cabello. Solté una carcajada porque sabía que lo decías con una malicia bondadosa, sabias que yo estaba envejeciendo más rápido que tu, sobre todo con las canas. Pero yo también podía tener esta malicia bondadosa, te dije que ya tenías arrugas junto a los ojos cada vez que sonreías, ahora tu reías y me decías “malvado milagrito”.
Pensaba que sería mejor ir a desayunar esta vez y disfrutar de un hermoso día soleado, saltaba de la cama con ánimos quitando las sabanas para que tu también salieras de esta; después de unos cinco minutos finalmente cediste.
Me imagine que no sería muy emocionante solo conocer Satélite, después de todo no había muchas cosas que ver en esta zona, solo habría centros comerciales, casas, algunos parques, también antros para salir en la noche, te llevaría al D.F. pero primero quería que conocieras el lugar donde había crecido, puna parte de mí, es la esencia del lugar donde he vivido la mayor parte del tiempo.
Fuimos a Plaza Satélite, uno de los iconos de Satélite, junto a sus torres. Ahí fuimos a comer a Sanborn’s un lugar típico para comida mexicana. Como es costumbre en todas las mañanas estaba lleno de personas mayores de 40 años, parecíamos perdidos entre todas esas personas mayores.
Finalmente logramos obtener una mesa, y llegaba nuestra mesera, parecías asombrada por el uniforme típico que llevaba puesto, lleno de colores tan brillantes, como lo eran supuestamente las “adelitas” de la revolución, te parecía tan maravilloso un detalle tan insignificante para alguien que nació en México, pero a través de tus ojos era algo nuevo y hermoso. Eso me daba una idea pero primero debía hablarlo con el cuerpo.
Yo pedía unos tecolotes rojos, era lo que mas me gustaba de ahí, tu pedias unos chilaquiles verdes con frijoles fritos y un jugo de naranja con nopal. Era la primera vez que comerías autentica comida mexicana en México, después de todo nada se puede comparar a tener la experiencia culinaria de un país.
Me servían una taza de café, era de los más deliciosos que había probado en toda mi vida, y te invitaba a que lo probaras aunque sabía que tu preferirías el té. Estabas renuente a probarlo hasta que la camarera y yo te convencimos. Tomaste un pequeño sorbo así tal cual el café negro, estaba demasiado amargo. Te pase un poco de crema y azúcar, se los pusiste hasta mezclarlos en su totalidad con la cuchara, pero no parecía que tuvieras ganas ahora de volverlo a probar después que te dejara la boca amarga, y le diste un sorbo todavía mas pequeño, pero sabía que ahora si te había gustado, tus ojos se abrieron mas, sorprendidos de lo bien que sabia ahora. No podías dejar de tomarlo, sabia que había hecho una adicta al café de Sanborn’s.
Nos trajeron nuestro desayuno y olía demasiado bien; tal vez era el hambre por la hora, tal vez en verdad olía demasiado bien, pero seguramente era la compañía que invitaba al buen olor.
Era como si tu me cambiaras, no, mas bien me reformabas siempre he sido una persona que come todo demasiado rápido pero cuando estoy contigo los alimentos parecen necesitar ser masticados mas lentos, para poder saborear cada ingrediente, como si estando a tu lado todo supiera mejor.
Acabamos el plato principal y nos ofrecieron algo de postre, yo estaba demasiado lleno, pero tu todavía querías saborear mas cosas, y pediste un flan, pensaba que irías a estallar por tanta comida, jamás fuiste una persona gruesa, pero comías igual que yo, inclusive tal vez un poco mas.
Saboreabas tu flan mientras yo tomaba lentamente mi café. Estaba demasiado sabroso lo podía notar por las muecas que hacías cada que lo probabas, me dabas con tu tenedor un pedazo del flan y podía sentir todos esos sabores que hacían tus muecas, estaba perfecto, la suficiente textura y la suficiente dulzura, no había más palabras mas que probarlo. Se me hacia curioso que todos los postres los trataras de probar con tenedor incluso el helado, cuando yo era al revés yo probaba todo con cuchara, pequeños detalles de la vida que te hace valorar mas a la otra persona.
Pague la cuenta y lo mejor era que camináramos por todo Plaza, me sentía como una chinche que había comido demasiado y no podía moverse sin caer por su propio peso.
Caminamos por un buen rato viendo todas las tiendas que había, aunque no tenían nada de especial, todas las tiendas son muy parecidas en cualquier parte del mundo, pero era parte de la vista del recorrido, algo que llamara la atención a la vista.
De repente se empezaba a escuchar música en vivo, parecía venir de todos lados, es como si me llamara para detenerme un momento y poder apreciarla. Corrimos hasta donde se encontraba y las notas parecían mas hermosas, estando cerca de los instrumentos. Era una pequeña orquesta que tocaba como parte de los eventos culturales que tenia Plaza Satélite. Nos quedamos un rato escuchando la música sin decir ninguna palabra, solamente siguiendo el ritmo de la música.
Veíamos que dentro de seis días habría un evento de danza de vientre, al cual me insistías que no deberíamos de faltar, no me pude negar seria impresionante ver algo así.
Regresábamos a la tranquilidad de la casa. Yo tenía que seguir escribiendo; en unos días tendría que llevar mis avances al cuerpo. Por un rato me estuviste acompañando, tu sentada en un sillón viéndome fijamente en lo que yo hacía, llevabas un pequeño cuaderno, parecía que tu también estuvieras escribiendo, pero estaba demasiado concentrado y no te pregunte.
Cada que yo terminaba una hoja tu la revisabas como si tu fueras mi editora, me dabas consejos sobre como podría sentirse mejor al leerlo, dándome tu punto de vista; no me molestaba esto, al contrario, me agradaba que trataras de enriquecer mis textos. Después de todo tu habías sido mi critica mas exigente, sin ti, tal vez jamás hubiera tenido la inspiración para escribir.
Me volvía a concentrar en lo mío, estaba escribiendo el intento de una nueva novela. Quería entrar en un nuevo genero el de suspenso y terror, nada como Stephen King pero trataría de un asesino tipo “hitman” el cual solamente era conocido como “O” era un arma letal, imparable, carente de sentimientos o eso era lo que el pensaba hasta que conoció a su siguiente víctima, una mujer que lo cautivo, pero ¿que sería esto que sentía?, Se tendría que desarrollar en México solamente, eso seria diferente del resto. Pero pensé que tal vez estoy disfrazando una historia de amor con un supuesto suspenso.
Me vino a la cabeza otra historia, una basada en “Goyo” el primer asesino serial en México, pero ¿cuál sería el motivo de este personaje para matar? Ya existían asesinos enfocados a una razón, el asesino del zodiaco, el asesino de la rosa, el estrangulador, etc. tal vez el asesino de las letras… De todos modos en lo que mas había avanzado era en mi historia de política ficticia, un grupo de tres personas que cambiaron a México y lo volvieron un país del primer mundo, aunque había secretos, engaños, conspiraciones, la primera verdadera historia de acción para México.
Todo me distrajo por un momento, empezaba a escuchar música pero no sabía de dónde venia; investigue abajo y no estabas, pensé que habías puesto algo de música arriba, pero no, en verdad estabas tocando mi viejo órgano, en realidad solo tocabas teclas al azar, no había un ritmo constante. Me senté a tu lado en ese pequeño banco mientras te veía como tratabas que todo tuviera un ritmo y al no poder lograrlo te frustrabas y recargabas tu cabeza en mi hombro.
Agarre tus manos y las puse sobre las teclas, puse mis dedos sobre los tuyos y hacia que tuvieras ritmo, o al menos el ritmo que tu alma quería proyectar; las notas empezaron a surgir parecía que tu eras la que estabas tocando y el ritmo apareció, yo siguiéndolo con los pedales y con las teclas inferiores hacíamos una melodía…
P.D. Aun tengo demasiado miedo de preguntar si te irás, creo que lo mejor que puedo hacer es no decir nada y disfrutar el tiempo que te quedes.
martes, 20 de octubre de 2009
Día 10071
Me había levantado muy temprano, a las seis de la mañana no había podido descansar muy bien. Pensaba que te tenía a un cuarto de distancia y en vez de haberte dejado dormir me había puesto a la defensiva. También era una costumbre militar que agarre, no lo podía evitar.
Salí de la recamara principal y vi que el cuarto de visitas estaba cerrado, pero se escuchaba ruido. Me imaginaba que tú tampoco habías podido dormir pero por diferente razón, todavía estabas acostumbrado al huso horario del otro lado del mundo. No toque la puerta y mejor decidí esperar cuando tu estuvieras lista para salir.
Fui a mi estudio a mi vieja máquina de escribir y empecé a escribir un poco. No tenía ideas claras de que era lo que quería escribir, empecé con una historia corta de un viejo llamado Omar que se quedo solo en el mundo simplemente porque se alejo de toda persona que el amo. No era una buena historia ya la gente de por si tiene sus problemas como para sentirse triste por un viejo imaginario de un libro. No tenía nada, decidí ir rápido a la tienda a comprar un poco de comida.
Regresaba y todavía no salías, me dio tiempo de poder preparar unos omelettes de champiñones para el desayuno. Empezaba a escuchar mas ruidos en la parte de arriba me imagine que te estarías arreglando. Subí para avisarte que estaba haciendo el desayuno pero al parecer te estabas bañando. Los omelettes ya estaban casi listos y el aroma invadía toda la casa, abrí un poco la puerta de la cocina para que el olor fuera saliendo un poco. Creo que el aroma te atrajo y bajaste dándome los buenos días. Tu cara se veía cansada un viaje tan largo y luego no poder dormir no deja nada bueno. Te di los buenos días mientras te ofrecía tu omelette y un vaso de jugo de naranja. Parecías tener mucha hambre y el aroma hacia que los deseos de devorarlo fueran incontrolables.
Ahí estábamos los dos disfrutando del desayuno en mi vieja cocina, saboreando los champiñones con el jugo, no diciendo en realidad nada importante, solamente que el omelette estaba bueno. Comíamos despacio mirándonos de reojo a veces, ahora tu también parecieras tener incertidumbre, o tal vez pensabas que no había sido tan buena idea haber venido desde tan lejos para encontrar un hombre que parecía desconfiar de ti.
Recogí los platos y vasos y los puse en el fregadero, mientras te ponía un poco de agua a hervir para que tomaras tu té, mientras yo me servía mi taza de café matutino. Espere hasta que tu agua estuviera lista para el té, y nos acompañáramos. Aun no me atrevía a preguntarte cuanto tiempo te quedarías pensando que mi pésima actitud ahora haría que te fueras más pronto. Me comentabas que no habías dormido nada y que ahora tenías un poco de sueño pero que no querías dormir, querías pasar más tiempo conmigo, mientras acariciabas mi mano con la tuya, mi corazón volvía a latir rápidamente, como si el instinto previo a una gran acción hiciera que la sangre fluyera más rápidamente, al saber que la mano que me tocaba era la tuya. No pude frenarme mas y empecé a besar tu mano lentamente, con mi objetivo final tus labios. El teléfono empezó a sonar interrumpiendo todo.
Era Homero quien quería asegurarse que estaba bien, le dije que todo estaba bien que no debía preocuparse mas por mí, que el tumor y la operación no me vencieron entonces ahora yo sabía que no me detendría. El momento fue interrumpido y ya no parecíamos estar en sincronía.
Te dije que tenía que escribir un poco, estaba tratando de tener una nueva novela, y aun tenía que escribir lo que yo he pensado será mi gran legado para la humanidad, “El proyecto de Instrumentalización Humana” siempre tuve un deseo para ayudar a la gente a comprenderse mejor, aunque yo también no me comprendiera a veces quería que la gente tuviera una guía para tratar de entender a esa viejísima pregunta que aun la gente no ha podido responder del todo bien, ¿a que venimos los humanos a este mundo?. Ahí estabas tu leyendo un poco las hojas que ya tenía lista, las ideas que tenia regados por el escritorio, algunas cosas te hacían soltar una pequeña sonrisa, otras te hacían pensar.
Yo seguía teniendo mi mirada fija en lo que escribía y había veces que perdía el sentido de que tu estabas también ahí. De repente te levantaste y empezaste a observar ese estudio, en el cual yo había pasado tantas cosas. Te pusiste a ver las paredes, ahí estaban las fotos de todos mis hermanos y la mía cuando éramos niños, y abajo estaban nuestros títulos de universidades importantes adornando lo que mi papa pensaba era su más grande orgullo. Te pusiste a ver mis libros que tenia, eran enciclopedias viejas que ahora ya no parecían tan útiles toda esa información que alguna vez venia exclusiva en las enciclopedias podía ser encontrada con facilidad en internet, el mundo había cambiado mucho desde que mis hermanos tenían que buscar información a través de una enciclopedia. Ahí encontrabas unos viejos álbumes de fotos y te pusiste a hojearlos.
Me empezaste a preguntar sobre los lugares en los que fueron tomadas las fotos. Yo no te pude ignorar y decidí acabar por hoy de escribir. Te acompañe en aquel sofá y me puse a ver las fotos contigo recordando viejos sentimientos, muchas de las fotos que tenia era cuando tenía 7 u 8 años, cuando nos cambiábamos de lugar muy seguido. Tenía unas fotos de cuando vivíamos en Mérida, de las pirámides, del centro de Mérida. Había también de otros lugares, Acapulco, Veracruz, Cancún, etc., había viajado tanto de niño que había veces que ya no recordaba el lugar donde habían sido tomadas. Parecías maravillada por tanta belleza de diferentes ciudades de México; también parecías enternecida por verme cuando era muy pequeño siempre tenía sonrisas en todas mis fotos, recordaba que era muy feliz, antes de que me complicara las cosas en mi pequeño mundo. Creo que la únicas otras fotos en las que en verdad soy totalmente feliz son las que nos tomamos cuando yo estaba en Rusia…
Te dije que tal vez sería bueno que fuéramos a caminar, y así también conocerías el lugar en el que había crecido el que conocía perfectamente. Fuimos caminando entre tantas casas, entre tantos viejos recuerdos, te comentaba que yo sacaba a pasear a mi perro por aquí, como nunca había aprendido a andar en bicicleta, pero que eso no importaba, como una vez me había caído por ahí y me había hecho una herida que todavía se notaba en mi pierna.
Llegamos a lo que se llama la zona azul, un sector comercial pequeño para los “satelucos” ahí había de todo restaurantes, helados, salones de belleza, panadería, etc. Fuimos pasando por todos los negocios hasta que nos quedamos a comer en uno de sushi. Parecías ya cansada y empezabas a bostezar me imaginaba que ya a esta hora tendrías ganas de estar en tu cama y dormir. Pero aguantabas sabias que tu eras una exploradora y que la emoción de conocer un lugar nuevo era mas fuerte que cualquier cansancio que tuvieras.
Terminando la comida fuimos por helado, a la misma heladería que mi mama me llevaba, no había cambiado mucho de hecho permanecía igual que cuando yo tenía 5 años. Y de repente la imagen volvía a mi cabeza, es como si hubiera mezclado un recuerdo pasado con lo que estaba viviendo en ese momento. Nos pusimos a descansar en una de las bancas, mientras veíamos a las personas pasar, aun seguía siendo un poco torpe y se me cayo mi bola de helado, esta vez no lloraba, simplemente me reía y tú me acompañabas en la risa.
Me dijiste que me darías un poco de tu helado, y no pude evitarlo más que darle una mordida grande dejándote casi nada de helado. Tu cara de sorpresa me daba un ataque de risa con todo el helado en mi boca, me reclamabas y me decías que te diera tu helado de regreso, te acercabas y me dabas besos. No se que tenemos tu y yo con los helados y los besos, pero se siente muy bien.
Fuimos de regreso a la casa, tomándonos nuestro tiempo, ahora parecíamos estar un poco mas sincronizados y nos íbamos riendo profundamente. Como siempre la gente que pasaba se nos quedaba viendo como si pensaran que nos estábamos drogando, pero no se daban cuenta de que para la felicidad pura no se necesita una droga simplemente estar con la persona adecuada.
Llegamos e inmediatamente no aguantaste llegaste y te acostaste en uno de los sillones de la sala, mientras yo ponía un poco de música como para que el sonido te fuera arrullando mas. Pensé que el día ya se habría acabado para ti y dormirías hasta el día siguiente por lo que te cargue y te lleve hasta el cuarto de huéspedes. Me puse a hacer unas cosas que tenía pendiente y me fui a la cama tarde.
Pensaba en que había sido un buen día hoy, esperando que todo se fuera mejorando poco a poco. No podía dormir bien. De repente escuchaba que tocaban a mi puerta. Pensé que necesitarías algo por lo que abrí rápido, me decías que no podías dormir otra noche si no fuera conmigo, yo también lo sabía, eso era lo que no me dejaba dormir, por lo que te deje pasar a mi cuarto. Sabía que desde esa noche tendrías un lugar en mi cama para siempre.
O.M.A
domingo, 18 de octubre de 2009
Día 10070
Hoy parecía uno de esos días que nada espectacular iba a pasar, como si a veces la vida dejara de sorprendernos a esta edad, como si la vida se volviera algo ordinario de lo cual creemos ya saber todo y que nada nos pudiera sorprender a veces sumamente ignorantes que la vida siempre nos tendrá algo que ofrecer, algo nuevo que entender solo es cuestión de nosotros decidir si nos asombramos de las pequeñeces de la vida, como cuando éramos niños.
Tomaba mi café en las mañana como ya me era costumbre, mientras leía un periódico, aun no me actualizaba a la nueva era en esto prefería sentir el papel y la tinta de cada día, como si esto fuera una nostalgia de los tiempos cuando eran mas sencillos, solamente así mi café agarraba sabor, poder disfrutar del periódico y una taza de café, pareciera que fuera lo mas emocionante de mis días últimamente.
Sabes esa sensación que tienes cuando sientes que ya has vivido esa experiencia anteriormente? Por unos momentos es como si sintiera que ya hubiera leído esas noticias y que ya hubiera experimentado ese día anteriormente. Fue una sensación extraña como el día que estaba parado frente a tu puerta es como si ya hubiera vivido ese momento antes. Los doctores me habían dicho que posiblemente podría presentar efectos secundarios como lo es un deja vu. Quería creer que esto era experiencia en la cual el cerebro reenviaba la información que los ojos captaban en el momento y que producía el efecto de haber vivido la situación anteriormente, me sería ilógico eso significaría un daño en el cerebro de las personas, y eso significaría que la mayoría de personas tendrían algo mal.
Me metí a mi estudio por unos minutos para escribir, pero no podía concretar ideas buenas, pensaba que todo estaba mal, tal vez hoy no era un buen día para escribir, quise ver la tele, pero pensaba solamente tendrán programas que no enriquecen en conocimiento al contrario lo embrutecen. Era lo malo de la tele matutina no aportaba nada a la humanidad.
Quise tocar mi piano, pero las notas carecían del sabor necesario para tocarlas. Algo malo me estaba pasando en realidad, pensaba que tal vez el tumor volvió a albergarse en mi cerebro, pensaba que sentiría mas dolor, empecé a sentirme desilusionado otra vez. Mejor me dejo de tonterías y pienso en algo más.
Jamás me había considerado una persona cuidadosa que quisiera tener todo bien limpio en casa, de hecho siempre fui muy desordenado tenia hojas por todos lados, a veces mi ropa se acumulaba en pequeñas pilas, siempre había escuchado que tratar de tener demasiado orden en la vida, coartaba la genialidad de las personas, esto lo usaba como excusa con mi madre, para ser un desordenado. Pero ahora que estaba solo lo tenía que hacer yo, por lo tanto trataba de ser un poco mas ordenado.
Decidí barrer un poco la entrada de mi casa, pensaba que un poco de sol me ayudaría a despejar mejor el momento.
Y ahí es cuando menos te lo esperas la vida te da sorpresas, cuando menos lo puedes esperar, cuando piensas que todo en tu vida tiene un orden perfecto.
Sentía que esa escena ya la había vivido, me puse a pensar cuando estaba en el hospital este parecía a lo que había visto. Era el mismo ruido de la calle, el sol parecía estar en la misma posición que recordaba, el viento que recorría mi cara, sabía idénticamente similar. Me preguntaba por un momento si pasaría lo que había visto…
Seguía barriendo y el deja vu se volvió realidad. Un taxi de aeropuerto paro justamente en frente de mi puerta, el reflejo del sol no me dejaba ver totalmente a la persona que estaba sentada atrás, pero mi corazón lo sabía, las pulsaciones volvían a subir, latidos que ya sabía perfectamente por quién era. El taxista bajo rápido para sacar la maleta que estaba en la cajuela, aun no bajaba el pasajero como queriendo hacer mas emocionante la entrada, pero lo sabia eras tu.
Bajabas lentamente del taxi, como si bajaras de un carruaje del cual necesitaras ayuda, como las viejas damas de sociedad, que debían hacer una entrada. Llevabas unos zapatos negros que yo ya conocía, un pantalón corto a media pantorrilla. Una blusa amarilla estampada tus pulseras en tu mano derecha, costumbre que agarraste aunque fueras zurda como yo. Y el cabello recogido en cola de caballo. Me volteabas a ver e inmediatamente notabas mi falta de cabello y las cicatrices de mi operación. Yo mas bien parecía un vagabundo, con la barba sin rasurar y con un mal aspecto. Te me quedabas viendo sin ninguna palabra, y yo todavía me preguntaba si esto era real, ahora los papeles se invertían.
Te abrí la puerta y metí tus maletas mientras el taxi se alejaba, tu todavía no entrabas todavía te me quedabas viendo, y por un momento me sentí como un fenómeno de circo no apartabas los ojos, pero no eran ojos de repulsión o de algo que no se puede entender, eran mas bien de preocupación , todavía de tu boca no salían palabras, y yo me preguntaba por que estarías aquí, no porque fuera desagradable simplemente porque pensé que todo entre nosotros otra vez estaba “complicado” y simplemente me dabas una sorpresa venia a mi.
Por fin salían palabras de tu boca, tu primeras palabras fueron “que te paso”, no me parecía apropiado contártelo todo ahí, afuera, te dije primero dame un abrazo, y luego pasemos a mi casa. Nos dimos un abrazo mientras podía notar como una lágrima salía de tu cara e iba a parar a mi hombro, a mi camisa. Necesitaba esto en realidad, un abrazo tuyo para sentir que la operación había valido la pena.
Entrabamos a mi casa, y ahora tu parecías la que deseaba explorar todo, recorrer todos los rincones de mi casa, pero ya la conocías bien, era la misma casa con la cual te había enviado un video hace años, simplemente lucia un poco diferente. Te invitaba a que pasáramos a la cocina mientras te preparaba un té, por suerte siempre tenía bolsas de té para las personas que no les gustara otra bebida, y sabia que a ti te fascinaba el té, después de todo habías vivido siempre en un lugar donde era normal tomar esto.
Me seguías preguntando que me había pasado, sabia que no podría evitar contarte todo, por lo tanto lo hice contándote desde cuando había tenido el problema y como cuando estuve en Rusia ya sabía del tumor, pero que no te había dicho nada de esto por temor a que eso te asustara y te alejaras. Te me quedaste viendo por un rato y parecía haber cierto enojo en tu mirada y de repente me soltaste una cachetada y luego un pequeño beso y abrazo, es como si me hubieras odiado y perdonado al mismo momento. Los humanos somos demasiado complicados.
Toda esa tarde pasamos hablando de ti, de tu antiguo empleo que al principio parecía ser muy maravilloso sobre todo por los viajes que tendrías que estar haciendo constantemente. Pero que después de unos meses se volvió algo pesado porque las actividades requerían demasiado de tu tiempo y entregar resultados muy pronto sin siquiera dejarte disfrutar de la satisfacción por haber hecho algo bien. Al final renunciaste y que me habías estado hablando para decirme que querías visitar México, pero que mi celular estaba apagado, había sido en esas dos semanas que estuve en coma. Luego que me habías estado enviando correos para decirme de esto, pero yo por mi poco entendimiento del momento no conteste.
Pero nada de eso importaba ahora porque al final de cuentas decidiste tomar un avión y venir hasta México, y aquí yo te tenia pero no estaba seguro como funcionaria todo entre nosotros otra vez, me preguntaba si solo habías venido aquí porque habías vuelto a huir de todo y solo seria algo pasajero o habrías venido para quedarte, siempre traes demasiadas dudas a mi pobre alma, pero no importaba tendría alguien con quien platicar y sabia que contigo seria divertido y me ayudaría a recuperarme mas rápido.
Sabría que tu no tendrías sueño después de todo estabas acostumbrada al horario de la otra parte del mundo, pero yo estaba agotado, aun necesitaba recuperarme mas de mi operación.
Subí tus maletas, mientras veías en la pared la foto de mis hermanos y su familia, eran de las pocas cosas que tenia de ellos, me había apartado de mi familia y preferí hacer mi vida por mi propia cuenta, sobre todo cuando el general se entero que solo seria un “simple escritor”.
Puse tus maletas en el cuarto de visitas y te dije que esta seria tu habitación. Parecías desconcertada tal vez porque pensarías que dormiríamos juntos, pero yo mismo todavía dudaba de tus intenciones de por que habías venido a México, no me quería arriesgar, pensaba que faltaba mi promesa antes de la operación… pero necesitaba tiempo para pensar en todo.
Me dabas las gracias, como pensando que era otro mas de mis juegos, y te daba un beso en la frente, mientras te abrazaba, y me encerraba en mi habitación, recargando mi cuerpo contra mi frente, esperando que esta vez no arruináramos nada entre los dos, pero yo mismo ya estaba arruinando el principio de todo. Era lo mejor después de todo pensaba si habías venido para quedarte lo entenderías, pero pensaba que tu no eras una mujer que se quedaba en un solo lado.
O.M.A
sábado, 17 de octubre de 2009
Día 10068
Hace ya una semana que había salido del hospital a reanudar mi vida. Me he sentido extraño estos días, sobre todo cada vez que me veo al espejo, puedo observar todavía las cicatrices y los puntos de la parte donde cortaron para poder hacer la operación. Siempre he tenido un problema con las heridas no me las puedo dejar en paz, siempre estoy ahí tratando de descubrir las costras en este caso los puntos. Me siento como una versión bizarra de Frankenstein. Es por eso que he decidido utilizar estos días una gorra para no tener que verme las heridas a cada rato, y cuando salgo a la calle la gente no se me quede viendo raro.
Se siente bien recuperar la calma otra vez, poco a poco me vuelvo a sentir yo, siento que esa esquizofrenia que tuve desapareció y simplemente quedo mi locura de siempre, la que me gusta y con la que he podido sobrevivir toda mi vida. Como siempre en mi vida no he podido más que escribir y aunque solamente sean textos “sin nombre” creo que pueden ser las bases para ideas más solidas como novelas, incluso ensayos sobre política mexicana.
Había hablado con mis amigos y me dijeron que para celebrar mi “nueva vida” fuéramos a comer a lo cual en un principio me había negado pensando que no debería de salir todavía tanto, tal vez fue la sensación de que no me estuvieran viendo mis heridas, yo mismo no las quería ver. No importaba tanto el pelo ya estaba creciendo un poco y al tenerlo castaño obscuro sabría que no se notaria tanto, mejor me pondría mi gorra. Al final me convencieron y quedamos de salir, pedí un taxi todavía no me recomendaban manejar.
Llegue puntual a la cita y ahí estaban mis dos viejos amigos esperándome. No hicieron preguntas, no me hicieron sentir mal, al contrario durante todo el tiempo que pase con ellos me hicieron sentir bien y me hicieron olvidar la operación, como siempre la burla entre nosotros se daba, pero eso me animaba a yo también seguirles el juego. Pareciera que esas dos semanas que había estado en coma, el mundo entero había cambiado, como siempre nuestros políticos mexicanos daban algo de que hablar, ahora al parecer por primera vez un periodista mexicano decidió exponer a uno de los mas corruptos y publicar su historia no a través de un periódico porque sería censurado, pero a través de internet. Se supo toda la verdad de los lujos que se daba esta persona, y con eso se desato un odio mas profundos hacia estos seres, por lo que el pueblo se había unido para que a todos se les exigiera cuentas de su gasto. Parecía un sueño pero sabía que yo también debía de actuar, volver a lanzar mis propuestas de la inutilidad de estos seres.
El 2012 cada vez estaba más cerca y la supuesta predicción del fin del mundo, la paranoia llegaba a más personas cada vez, yo solamente podía pensar en la ignorancia de las personas de no querer investigar mas, siempre me había burlado de esto, porque simplemente llegue a tratar de entender un poco mas lo que era mi propia cultura. Y entre todos los temas volvían las risas, carcajadas tan intensas que solamente contigo también he logrado reír tanto, sabes cuando los músculos del abdomen se contrae tanto porque la respiración se vuelve irregular, y esa zona se endurece para tratar de salvar el poco aire que entra. Peor me lo debía de tomar con calma, la risa también estimula al cerebro y hubo momentos que me volvían estas viejas migrañas, por lo que también me tuve que controlar. Cuando ya se hacía tarde me despedí para llegar temprano a casa y descansar. Quedamos de hacer esto otra vez.
No sé si habrá sido el tumor, pero desde ahora siento que puedo ver los colores más intensos en todas las cosas, como si el tumor hubiera hecho de los colores algo “desabrido” pero ahora todo parecía tan intenso, incluso pensé que había podido llegar a tener cierto grado de sinestesia, la música me daba todavía un mayor placer, como si pudiera saborear cada nota.
Llegue a casa esperando poder escribir mas, revisando mi correo encontré otro correo tuyo, no lo pude abrir, pensaba si ibas a seguir teniendo cosas negativas no quería participar en eso, simplemente no porque yo solo quisiera estar en momentos positivos contigo, pero simplemente porque la distancia me hacía muy difícil poder comprender todo lo que sentías en ese momento, ese era el defecto de la distancia, que un correo electrónico solamente puede transmitir el momento en que lo escribes, y no significa que la persona sea solamente ese momento que describe. Pensaba que sería mas fácil si estuvieras cerca, que trataría de entenderte, que yo seguiría con mi forma positiva de ver todo, y te trataría de transmitir algo de esto, pero ahora solo pensaba que estaba cansado todavía no podía lidiar contigo y conmigo al mismo tiempo, si estuvieras aquí, otra historia seria.
P.D. Нет, я не пойду прочь. Я всегда с тебя
O.M.A
Día 10058
La primera persona en verme era una enfermera, que hacia su ruta matutina, se sorprendió de verme ahí despierto escribiendo cosas en una pequeña hoja que me había encontrado en la habitación. Al parecer había estado en coma por dos semanas, temían que nunca volviera despertar y que me quedara en estado vegetativo de por vida. Solamente le pude dar una sonrisa y decirle “pero ahora estoy aquí”.
Llamaron rápidamente a los doctores para que vieran este “milagro”. Ahora que había luz podía ver todos los regalos que tenía en la habitación globos, flores, tarjetas, incluso un peluche. La mayoría regalos de mi editorial, otros tantos de algunos fans que supieron de mi operación. Los leía y veía todos los buenos deseos que habían escrito.
El Dr. Tari parecía sorprendido por mi recuperación y en cierta manera alegre de que era uno más de sus estadísticas de supervivencia. Me hicieron varias pruebas para ver si estaba bien, estuvieron hablando conmigo para ver que lo que dijera tuviera lógica, me pedían que identificara los objetos, cuál era mi nombre. Solamente no les pude contestar en que día estábamos con seguridad. Me dijeron que ni parecía que me hubieran operado o que hubiera estado en coma, parecía tan vigoroso como para salir del hospital ese mismo día. Pero por precauciones me pidieron me quedara otra noche para ver cómo evolucionaba mi estado.
Antes de que todos se fueran les pedí que vieran una foto, y me dijeran si podían ver a dos personas en la foto. La enfermera me sonrió y agarro la foto, me pregunto si era mi novia la mujer con la que estaba en la foto le dije si ella es mi mitad perfecta.
Quise caminar un poco por los pasillos del hospital, ya me había aburrido de estar en la cama todo ese tiempo, mis nalgas parecían haberse aplastado por no haberlas movido por un largo tiempo. Empecé a caminar despacio y apoyándome con la pared aun mis piernas no estaban totalmente recuperadas ni yo aunque me dijeran eso los doctores. Por fin podía ver mi reflejo en una de las puertas de cristal, tenía una barba ya, por estas dos semanas, me imaginaba que estaría pelón de mi cabeza todavía pero aun no me dejaban quitar las vendas.
Veía a varias personas con sus familias y recordaba que yo estaba solo. Mi familia ya no vivía aquí en México y no les quise decir de mi operación sobre todo por si no salía vivo de esta, de todos modos no quería ser una carga para nadie, pensaba que yo me podía valer por mi mismo, después de todo yo había aprendido a estar solo casi toda mi vida.
Llegaba todo “el cuerpo” las noticias vuelan rápido, el doctor les había hablado para decirles que era un milagro mi recuperación y que podían venir a visitarme. Todos me saludaron y me abrazaron como si fuera uno más de los miembros de su familia, no me importo que solamente fuera una apariencia, necesitaba el contacto humano ahora y me conformaba con quien fuera que me lo diera. Me dieron palabras de aliento y parecían todos en prisa, por lo que se fueron rápido.
Les pedía a las enfermeras si me podían prestar su computadora para checar mi correo. Es cierto me había vuelto adicto a la tecnología pero pensaba que era algo normal en esta época, pensaba que los que no tuvieran un correo electrónico es como si no tuvieran un número telefónico. Ahí en mi correo estaban también miles de correos de personas que les gustaban mis libros de toda parte del mundo, todos parecían tener palabras de apoyo para mí.
Entre esos correos encontraba uno tuyo, pero en lugar de tal vez encontrar palabras positivas en ti, parecías estar de muy mal humor, no se que te había pasado en estas dos semanas, si seguirías teniendo problemas en tu trabajo o no se que, no me habías contado mucho últimamente. Me decías que me comunicara contigo lo más pronto posible. Quise pensar que con una broma de mi parte lograría calmarte pero pensé que yo no tenía ganas ahorita. Cualquier cosa que fuera yo la resolvería después. Preferí no contestarte, de todos modos los doctores me habían recomendado descansar y tratar de hablar contigo siempre requiere un esfuerzo últimamente, no se que estado de humor puedes tener un día o el otro.
Mañana me iría a casa otra vez a reanudar mi vida, pensaba que todas las ideas que había tenido en este día me serviría para poder escribir otra novela, solamente le debía de dar a ese caos de ideas una armonía.
P.D. Muy extraño pero últimamente he tenido una imagen, yo estoy en mi casa barriendo y de repente llegas tu en un taxi, pero es como si supiera que esto ira a pasar… tal vez mi locura sigue ahí puesta, eso es bueno no he perdido mi esencia.
O.M.A
Día ????
Desperté en medio de la noche, confundido, desubicado de donde me encontraba. Por un momento pensaba que esto era la otra vida, o un lugar donde me había quedado completamente solo. Solamente podía escuchar los latidos de mi corazón a través de la maquina. Otra vez veía un techo que no me era familiar. El lugar era sumamente frio, me quise levantar pero mis piernas flaqueaban, no parecían tener fuerza. La ropa que traía puesta no era mía. Me sentí mi cabeza y solamente encontraba vendajes en ella, no podía sentir mi cabello.
De repente varias imágenes venían a mi cabeza los momentos antes de la operación, todos los últimos años de mi vida. En todos ellos no te podía visualizar, temí lo peor, tal vez habías sido una alucinación después de todo. Me importo poco que mis piernas no tuvieran fuerza, salí de la cama en busca de mi ropa y mi cartera, me caí varias veces por un momento pensé que alguien vendría en mi ayuda, pero nadie pasaba por esa puerta. Me arrastre todo el cuarto hasta lo que parecía el closet, pensé que tal vez mi ropa estaría ahí. Abrí la puerta apresuradamente y vi mis pantalones ahí. Saque mi cartera como pude y empecé a buscar desesperadamente lo que por un momento pensé había sido una ficción más del tumor. Me desespere por no encontrarlo en mi cartera, y busque en el pantalón. Ahí estaba; era nuestras fotos juntos, no habías sido solamente una alucinación mía, en verdad existías. La calma volvió a mí ser.
La sangre parecía volver a mis piernas y me pude levantar sintiendo que cada centímetro que me alzaba volvía a mí todo mi ser. Llegue a mi cama feliz porque pensaba estoy vivo, porque eso era un nuevo comienzo para mí. Miraba tu foto con la flor detenidamente, todo parecía tan claro ahora.
Muchas imágenes llegaban a mi cabeza, historias que no había visto jamás, lo entendí; éramos nosotros en otras vidas que no había podido ver a causa del tumor. Ahora todo parecía tener tanta lógica a esa locura mía. Incluso parecía que el universo me lo quería decir con mi apellida Adán… terrible coincidencia para una persona que no lo entendiera. Siempre estuvo en mí ese linaje original.
P.D. No sé qué ha pasado en estos días, lo que si estoy seguro es que se me ha dado otra oportunidad para seguir con nuestra historia.
O.M.A
jueves, 15 de octubre de 2009
Día 10042
Hoy es el día de mi operación y el miedo corre por todo mi cuerpo. El miedo es lo que siempre me ha frenado de todo, es lo que no me deja estar en paz conmigo mismo.
Me han afeitado la cabeza antes de la operación es la segunda vez que puedo sentir la forma de mi cráneo tal y como es. Me siento tan raro, estar esperando para entrar al quirófano y esperar que pase todo esto.
He dejado todo en orden por si no lograra sobrevivir, mande a hacer mi testamento y te he dejado los derechos de mis 5 novelas, las posesiones materiales que logre conseguir en esta vida. No quisiera que mis novelas se perdieran si no llegara a sobrevivir.
También he dado instrucciones si no sobrevivo que se te envíen estas cartas, ojala entiendas el por que no te pude decir todo esto. Porque a veces me reserve algunas cosas que solamente te pude expresar con letras.
Quiero que hagas algo, quiero que viajes a España, en específico en Madrid te he dejado la dirección donde vive una parte de mi familia, ellos tienen una foto muy vieja, tal vez con esta foto logres entender todas nuestras vidas pasadas.
Lo lamento, en verdad lamento no haber sido ese hombre que necesitabas, ese hombre que se tardo demasiado en entender que siempre te ha amado, que siempre tuvo ese sentimiento. Es cierto que el amor también se llego a convertir en odio, odio simplemente porque no pude entender lo que pasaba entre nosotros y eso frustraba más que nada a mi pobre alma. Pero siempre creí en ti, siempre quise que termináramos juntos pero ahora no se.
Quiero que sepas algo, siempre te he amado, no lo dudes ni por un instante esto. Se que muchas veces te dije que ya no te amaba, pero debía de hacerlo, estaba indefenso ante ti cuando ya no sentía tu amor, me sentía tan mal tratar de seguirte diciendo algo que tu ya no sentías. Por eso varias veces yo preferí alejarme porque pensé que alejándome me haría olvidarte, pero siempre fue lo contrario siempre quise saber de ti, siempre quise estar en tu vida en todos tus momentos importantes, por lo tanto era más fácil decir que no te amaba, porque amarte es siempre lo único que he sabido hacer.
Pero si no salgo de esto, quiero que seas feliz, que tengas una vida excelente, diviértete siempre, no dejes que esa soledad que siempre nos ha acompañado a los dos te gane. Cásate y ten una buena familia, pero sobre todo nunca olvides lo que te enseñe, siempre trata de encontrar la forma positiva en todo, siempre considera todo un “milagrito”
Ojala nunca me hubiera ido de tu lado, ese ha sido mi peor error en toda mi vida. Tal vez tu me hubieras curado el tumor con amor, pero la ciencia del hombre que no cree en ese tipo de cosas gano, debía de creer más en la medicina occidental que en un milagro para mí.
Tus labios siempre supieron tan delicioso, aun después de tanto tiempo sigo sintiéndolos y su esencia en mi. Aun siento cuando mordías mis labios. Aun hay veces que siento tu respiración en mi cuello cuando te cargue. Jamás te olvidare K…
P.D. Te prometo algo, daré mi mayor esfuerzo por salir vivo de la operación, y si salgo vivo prometo decirte aquellas dos palabras que debí haberte dicho la última vez que hablamos…
O.M.A
Día 10035
Me había vuelto un esquizofrénico en estos últimos meses, había perdido casi todo el contacto con la realidad. Homero me había estado visitando últimamente y eso me había hecho mejorar, platicar con una mente tan brillante. Venia y se quedaba un tiempo en el cual platicábamos. A veces me sentía como David Helfgott que era un genio con esquizofrenia. Siento el problema que tengo para articular palabras correctamente y tener una conversación lógica. Solamente mi forma de escribir queda intacta lo único que me permite transmitir toda esa genialidad que tengo.
Este último mes había logrado escribir una pequeña novela o cuento corto, sobre mi estado un hombre esquizofrénico que no encontró la salvación por alejarse de la humanidad, como me lo había prometido todos mis personajes principales recibirían mi nombre. Después de todo esto era lo que me habían dejado mis padres, este nombre.
Homero me daba una buena noticia por fin el doctor K. Tari por fin iba a venir a México para checarme y ver si se podría operar mi tumor. No sé si era una mala jugada del destino o una casualidad enorme que el nombre del doctor también empezara con <
Fuimos a la Clínica Neurológica sentía que había pasado una eternidad desde la última vez que había estado aquí; de hecho había perdido la noción del tiempo sobre que día era en el que vivía, no sabia en verdad si era un lunes o un viernes, pero sabia a miércoles. Llegamos y ahí estaba todos los neurólogos que me habían visto la vez pasada y el doctor Tari. Parecía un hombre simpático o por lo menos eso es lo que te hacen ver todos los hindús. Pero dentro de el se veía algo más que alegría, sabía que tenía frente a él uno de los retos más grandes en su carrera, y parecía como un niño que deseaba probarse ante todos que él era el mejor.
Me había dicho que había estado revisando todos mis estudios y que ya estaba bastante familiarizado con mi caso. Me hablo de todos los casos que el había tenido la oportunidad de operar, y como en todos sus casos su tasa de supervivencia era mayor al 90%, pero que jamás había tenido un caso como el mío. Me hablo de todo lo que haría en la operación tendrían que hacer una operación con el cerebro expuesto, y que con unas maquinas precisas, llamadas Da Vinci haría la operación cuidadosamente sin dañar el cerebro, tratando de remover todo el tumor, sobre todo tratando de que los nervios que se encontraban pegados al cerebro fueran removidos sin que el aneurisma explotara y eso me matara en la operación. Me explico todo para que yo viera todo lo que el haría el día de la operación y para que de alguna manera me dijera que no habría problemas.
La operación se haría en junio, más de un mes antes de mi cumpleaños. No tenía nada que perder, simplemente le dije hagámoslo, esperando que este tiempo pasara rápido y esperar todo, encontrarme en esa mesa fría de operación viendo la luz de xenón blanca en el quirófano.
Homero me fue a dejar a mi casa, diciéndome que descansara un poco, que no me preocupara más por esto. Trate pero esto es todo lo que puedo pensar últimamente. No tengo nada más a que aferrarme.
Encontré tres mensajes en mi contestadora, en todos colgaban, siempre me parecía estúpido que las personas no dejaran ningún mensaje, si ya llegaron hasta tal momento para hablar y no encontrar a la persona, lo menos que podrían hacer es dejar un breve mensaje del asunto.
Iba a subirme cuando el teléfono empezó a sonar otra vez; era tu, una llamada que en verdad no esperaba, pensando que tal vez había sido todo una ilusión por mi tumor, que siempre habías sido una ilusión y que ahora simplemente el tumor me había quitado esa felicidad.
No te reproche nada, no estaba enojado, no estaba con una actitud de ser el hombre que habías dejado esperando otra vez. Al contrario trate de articular las palabras correctamente, pero todavía me costaba tratar de hablar correctamente. Tu voz si sonaba diferente, sonaba cansada, desesperada como ganas de dar un grito de desespero y dejar que todo acabara en ese momento. Me contabas que tu trabajo te exigía demasiado, más de lo que le podías dar, y que simplemente ya estabas cansada de eso, que ahora simplemente deseabas quedarte en un lugar fijamente y no estar cambiando constantemente cada día, para complacer a tus jefes. De hecho no podía decirte nada inteligente, no podía ni siquiera pensar en palabras adecuadas para apoyarte, solamente te escuchaba.
Me pedias que te contara algo lindo, tal vez para despejar tu mente. Pero yo mismo no tenia nada hermoso que contarte, estos últimos meses habían sido un infierno y por un momento te pensaba decir que ya era mi quinta novela en proceso de publicarse. Pensé que tal vez eso te alegraría al ser mi fanática número uno, pero pensé que eso era algo que me debería de alegrar a mí y no a ti. Luego pensé en contarte algo que me había pasado de pequeño, mi mama siempre me llevaba a caminar y jugar en el parque por las tardes, siempre nos íbamos los dos caminando ya que mi mama jamás aprendió a manejar y no podíamos depender de mis otros hermanos o del general.
Un día fuimos a una nevería, cuando eres niño los helados parecen ser lo más grandioso que existe en la vida y no hay otras cosas que te puedan producir tanta felicidad, como una bola de nieve puede crear tantas sensaciones. Aun recordaba como ahí en la nevería yo estaba comiendo mi cono de helado y como por distraerme se cayó, y ya no pude disfrutar más mi nieve.
Recuerdo que empecé a llorar como si me hubiera golpeado, o como si me hubieran dado alguna mala noticia. Recuerdo que parecía que nada me podría consolar, hasta que llego una mujer que me ofrecía una sonrisa mientras me acariciaba mi brazo. Me tranquilizo mientras mis lágrimas recorrían mis mejillas y en mis ojos se desbordaban las lágrimas todavía no hechas. Me daba una gran sonrisa mientras ella me ofrecía su nieve, recuerdo que eso me alegro otra vez, mientras le daba un beso inocente en la mejilla, en señal de gracias. Pero ahora que vuelvo a revivir ese momento no se si mi mente me esta jugando una mala pasada, pero recuerdo perfectamente que esa mujer eras tu, con tu misma sonrisa, el mismo color de cabello inclusive con tus lentes. No lo entendía había creado el recuerdo o en verdad paso; ya no sabia si podía distinguir la realidad. Mi historia parecía tranquilizarte, obviamente no te dije la parte en la cual eras tu, pero parecías entender perfectamente que me trataba de referir a ti. Siempre tuvimos esto, esta clases de pláticas con la cual no nos hubiéramos podido entender con nadie mas.
Eso me daba miedo, dejarte así. Tal vez no dejarte sin mí, porque al final de cuentas pensaría que podrías encontrar un nuevo amor, pero que se te olvidara esta forma de ser, esta forma en la cual somos nosotros mismos.
Estabas un poco mas relajada, y nos despedimos. Pensé si esa sería la última vez que escucharía tu voz, y yo solamente te dije adiós, a veces en verdad soy demasiado torpe para decirte que te amo, porque eso es todo lo que quiero decir a veces, te amo, no me importa si tu lo haces o no, se que por lo general donde existe amor por parte de una persona, la otra también lo empieza a generar.
O.M.A
Día 9932
Ya hace mucho tiempo que no se nada de ti, pareciera como si te hubieras esfumado de la faz de la Tierra. La ultima vez te trate de enviar un correo electrónico pero no obtuve ninguna respuesta tuya, seguramente estarás demasiado ocupado, o tal vez ya conseguiste un nuevo amor…
Creo que la locura ha llegado a su extremo en mi. Me cuesta mucho trabajo tratar de convivir con otro ser humano, siento que si me pongo en contacto con otro ser humano le causare un gran sufrimiento, prefiero recluirme sin salir.
Extraño los días soleados donde el sol resplandecía en mi vida, ahora solo veo nubes, no veo más que nubes obscuras, tenebrosas que me siguen a todos lados. El dolor del tumor se ha vuelto más intenso ahora veo formas de luz cuando tengo los ojos abiertos otro efecto más del tumor.
Me ha afectado el insomnio en las noches, no me siento como yo mismo, siento que tengo una batalla interna y que la estoy perdiendo, a veces pierdo la sensibilidad de mis brazos, mis herramientas para escribir, hay veces que mi mente se queda en blanco, olvido lo que hago en el día, me cuesta mucho trabajo recordar cosas que he sabido de toda la vida.
No puedo seguir así, lamentablemente todavía falta mas de 1 mes para que venga el neurocirujano hindú. No lo se tal vez no tenga ese tiempo. Enfrento un temor porque por primera vez creo que el tumor podrá más que yo, y no podre seguir mi camino en esta vida. Y entre toda esa obscuridad apareces tu, diciéndome que no me de por vencido que siga luchando las veces que sea necesario.
Creo que jamás te lo dije pero la distancia nunca fue un factor para que yo te dejara de amar, de hecho siempre te he amado aunque no nos hablemos, aunque estemos tan lejos existe este sentimiento, siempre ha existido, e inclusive si muriera este sentimiento seguirá existiendo. Me muero lentamente…
O.M.A
Día 9901
Volvía a salir a la sociedad y me dirigía hacia mi editorial. Había dejado atrás la bata y mi gorro, para ponerme mi abrigo y algo que calentara mi cabeza. Nunca fui una persona que tolerara muy bien los inviernos, en especial porque yo la mayoría del tiempo siempre tenía más calor que frio.
No me hizo esperar el cuerpo ahora y fue rápida la junta. Les había gustado toda la novela, les parecía un poco frio el final, pero era justo para el héroe en esta historia. Me dijeron que me había vuelto a reinventar con esta novela, no sabía si tomarlo como un cumplido o como una forma de decirme que había perdido el toque. No importaba yo quería que todas mis obras fueran diferentes. Me dijeron que la primera edición saldría en un mes, así para el día de los enamorados. Aunque no veía el caso, esta vez mi novela no fomentaba el amor, ahora simplemente se enfocaba en el desamor. Pero ellos tendrían más experiencia en esto de publicar novelas.
Terminando decidí caminar por Reforma, pensé que tendría una nuevo exhibición de fotos y obras de arte para ser admiradas por el público. Y aunque el clima estaba demasiado frio, preferí esto a tener que aguantar caminar bajo el sol de verano. Siempre se ofrecía esculturas extrañas en esta zona, siempre con un tema diferente y esta vez era el de la felicidad. Muy extraña la elección de tema con la forma de las esculturas, todas parecían sombrías, por lo general negras, con figuras extrañas. Pensé que eso no era felicidad, pero trate de verlo desde el punto de vista del escultor tal vez la figura en si no lo representara, pero su arte era lo que a él le daba felicidad.
Por otra parte estaban las fotos del mes, esta vez eran los nuevos rostros mexicanos, un espacio para toda aquella persona que hubiera alcanzado un poco de fama ante todos los mexicanos.
Mucho de los rostros los reconocí, algunos eran compañeros escritores, otros eran héroes del deporte nacional, directores de cine. Y ahí entre todos ellos encontré mi foto la que se encontraba en la contraportada de mi primer libro. Debo decir que sentí un poco de vanidad y orgullo ver que ya era reconocido por mis compatriotas. Pero después leí mi biografía parecía tan corta comparada con las del resto, y esperaba que algún día mi biografía tuviera más cosas que decir de mi, que llegue a ser uno de los grandes, que mis ensayos ayudaron a las personas en diferentes formas. Pero más que nada que siempre fui una persona feliz.
Llegue hasta la zona comercial donde se ponían toda clase de comerciantes, era una de las zonas más coloridas que tenia México y claro esta de las que eran seguras para los turistas. La gente parecía tan despreocupada por las rutinas y simplemente estaban en un frenesí de compras. Fue un momento ideal para sacar mi cámara y tratar de ser el fotógrafo amateur que era. Trate de encontrar la felicidad en las personas sin que ellos se enteraran de que les estaba tomando una foto. Solamente así podría retratar el verdadero momento del sentimiento.
Las alucinaciones volvían. En una tienda donde vendían diferentes tipos de sombreros volvía a aparecer una alucinación tuya. Me invitabas por un momento a tomarte una foto mientras posabas con diferentes sombreros; por un momento quise creer que era cierto esto, y se me escapaba una sonrisa pero sabia la verdad solamente era parte de mi tumor. Esta vez tu alucinación no hablaba conmigo, simplemente me seguías mi caminar, había veces que me agarraba de la mano, otras tantas me sonreía y me hacía ver de las cosas que pasaban en la calle. No pude más me tuve que sentar, cerrar mis ojos y esperar que simplemente desapareciera. Y en efecto cuando los abrí desapareció. Busque mi cartera y agarre la foto en la que estábamos los dos tan felices, solamente fue eso un momento…
Un mes sin saber nada de ti, y mi orgullo tonto no me permite ser yo el primero en ceder, y simplemente pareciera que estamos jugando un juego de ver quien es al que le importa mas el otro, y ver quién es el primero que flaquea y decir te he extrañado, porque eso sigue siendo cierto te extraño demasiado, pero no me atrevo a decírtelo.
P.D. Ce le même tout les jours, je suis seul e tu plus lointain.
O.M.A
