viernes, 20 de noviembre de 2009

Día 10082

La mañana estaba demasiado agradable, desde el momento en que abrí mis ojos y te vi dándome pequeños besos en el pecho, hasta ver que había un brillo agradable en el cuarto, por el sol que pasaba a través de las persianas. No quiero exagerar pero hasta parecía escena de una película romántica en la que los pájaros trinaban y creaban una música agradable, pero así los pájaros que habitan en esos pinos grandes del jardín, hacían que todo fuera perfecto.

Nos quedamos mirando un buen rato abrazados de la cintura, no decíamos nada por un buen rato, es como si ambos no quisiéramos salir de la cama ahora, no había nada que hacer y estábamos demasiado cansados como para querer visitar algo. Entonces finalmente salieron palabras de mi boca “no quiero salir de la cama”, tu me afirmabas que de igual manera tampoco tenias muchas ganas de explorar nada, más que las sabanas y quedarte dormida entre mis brazos, y eso fueron como las mejores palabras para mi, entonces me acerque más a ti, mientras levantaba las sabanas, si que tienes un muy bello cuerpo desnudo. Mientras nos abrazamos ahí sin decir nada, simplemente dejando que el calor de nuestros cuerpos se acoplara a la temperatura del cuarto.

Nos quedamos dormidos por un rato y cuando desperté ya eran las 11 de la mañana y las tripas ya me estaban hablando que necesitaban algo de comer, tu nada mas te empezabas a reír porque pareciera el rugido de un monstro de una mala película de terror de los años 50’s. E inmediatamente tus tripas también rugieron, pero las tuyas más bien rugían como lo hacía un gremlin, y te apenaste ya que ahora era yo el que me reía de eso.

Decidimos levantarnos pero no podíamos encontrar ni chanclas ni pantuflas, y baje el pie y el piso estaba extremadamente frio, movía los pies como si estuviera caminando sobre carbón ardiendo, y te llevaba conmigo para bajar, mientras mis pies lentamente se acostumbraron a la temperatura del piso.

No había mucho que desayunar solamente había pan y bolsas de té, ni siquiera podría disfrutar de un buen café esta mañana. Tostamos el pan y preparamos el agua para el té. Lo bueno es que había un poco de mermelada de frambuesa, y un poco de mantequilla. La tetera empezó a sonar y tu la quitabas de la estufa sacando las dos tazas para el té, mientras yo preparaba el pan tostado como te gusta, con un poco de mantequilla y mucha frambuesa tanto que los dedos se ensucien al momento de comerla. Y ahí estábamos los dos disfrutando de algo tan sencillo, y sin embargo me sabia ese pan tostado con té, mejor que cualquier comida parisina.

Subimos otra vez al cuarto, y ahora era evidente que las persianas no lograrían detener el sol que venía de fuera. Las abrí simplemente para que el cuarto se viera mejor y abrí la ventana. Mi cuerpo y cabeza cayeron primero sobre la cama y la almohada, e inmediatamente el tuyo, recargándote sobre mi hombro. Empecé a jugar con tu cabello, pensaba que tal vez la psicología tenia algo de razón, el jugar con tu cabello significaba que estoy loco por ti, y tal vez así sea.
Volvían nuestras platicas de todo, me encantan estas platicas contigo porque podemos empezar hablando del porque el sol es amarillo, y terminamos discutiendo sobre el verdadero significado de la vida, con intermedios de películas y música, y planeando el futuro.

Me encantaba que ahora me pudieras contar todo, me podías hablar desde tu antiguo trabajo, lo que te gustaba, lo que odiabas y lo que aprendiste, hasta tus sentimientos mas profundos, cosas que por internet jamás me habías contado pero que ahora tenias la confianza en mí, como para poder hablar de esto. Me gustaba porque ya no tenía que suponer nada, y ya no te guardabas cosas, dejándome a medias con respecto a tu vida.
Nos volvimos a dormir y despertamos hasta las 4 de l
a tarde, ya mi cuerpo se sentía sucio de estar tanto tiempo en la cama. Recuerdo que jamás me gusto tanto permanecer tanto en la cama, incluso cuando estaba enfermo de gripa o cualquier cosa, me gustaba salir lo más pronto posible. Incluso si estaba desvelado, prefería volver a hacer la cama y dormir en cualquier otro lado. Ideas de un loco.

Tú estabas en la silla del cuarto haciendo tus dibujos que tenia prohibido ver, hasta que los terminaras todos. Desperté viendo hacia afuera la calle un poco desorientado, no sabiendo ya ni en que día vivía. Cerrabas tu cuaderno de dibujos y me veías con una sonrisa mientras te ibas acercando mas a mi hasta que llegaste a la cama, y te sentaste encima de mí, abrazándome por la nuca. No quería desperdiciar todo el día durmiendo en la cama, de todos modos creía que no podríamos dormir hasta el día siguiente. Se me ocurrió una idea, iríamos a bailar esta noche tu y yo.

La idea te fascino e inmediatamente me decías “ah, hoy me probare mi vestido verde, no mejor el negro, o que combinación crees que se me vería mejor?” sabia que estaríamos por lo menos dos horas eligiendo que vestido usarías, pero no me importaba me ibas a modelar la ropa, lo que es bastante sexy.

Finalmente después de 10 vestidos, diferentes combinaciones de zapatos, accesorios, etc. elegimos lo mejor para ti, algo que te hiciera ver guapa como siempre, con clase, y por supuesto alegre. Yo en cambio era mas fácil un par de zapatos negros, mi pantalón de mezclilla deslavado, y una camisa cualquiera, pero claro como eso no era suficiente para ti, también debías de elegir lo mejor para mi, siempre tuviste un buen gusto por la ropa y me elegiste una camisa que hace años no usaba. Y finalmente nos metimos a bañar, si ya sabes es para ahorrar agua, con eso de la escasez y que somos ecológicos.

Ah finalmente limpios, frescos y con energías para bailar toda la noche, salimos de la casa. Hacia hambre después de todo solamente comimos unas tostadas, entonces fuimos a un lugar que tuvo un éxito muy bueno, un lugar donde solamente vendían alitas de pollo, era algo ligero de comer, y que no estorbaría a la hora de bailar.

El ambiente era bastante agradable, y los clientes iban desde los amigos de la prepa que salieron para divertirse, hasta los hombres solitarios que no tenían nada para comer y fue lo primero que se les ocurrió comer. Casualmente ahí estaba la que había sido mi primera novia, curiosamente su nombre empieza con K, Karen, y fue cuando me empecé a preguntar si en mi vida esa letra significaría mas de lo que podía entender.

Nos vio y se acerco a saludar, dándome un abrazo después de todo fuimos muy buenos amigos en la prepa hasta que todo termino entre nosotros. E incluso durante un tiempo pudimos mantener una amistad, pero luego nuestros caminos tomaron direcciones opuestas. Siempre me gustaron las mujeres bellas físicamente, y ella no era la excepción tez blanca, cabello castaño obscuro, ojos verde esmeralda. Pero jamás fue demasiado inteligente, y eso fue un debacle entre nosotros. Después de todo la belleza acaba algún día, una mente brillante dura para siempre.

Te la presente, diciendo con toda seguridad que eras mi novia, aunque creo que jamás hablamos de eso, pero te sentía como una novia, incluso como algo mas serio que eso. Ella también venia con alguien, que inmediatamente como cavernícola quiso hacerme saber en especial a mi que ellos venían juntos. Esta bien no me importaba se despidieron y volvimos a lo nuestro. Inevitablemente vino una conversación que no me gustaba, me preguntabas cuantas novias había tenido. Podía notar cierta molestia en tus ojos después de ese encuentro, era de esos momentos en que sabia que una mujer no quería escuchar la verdad, pero trate de tranquilizarte haciéndote ver que tu eres la única mujer que en verdad me importa tanto. Y fue cuando empezamos a hablar de relaciones pasadas, tu de todas las tuyas, yo de todas las mías, me decías que tu habías dado siempre algo de ti, en cualquier relación, tal vez era amor, tal vez era menos, pero siempre diste y aprendiste, yo también pensaba lo mismo, pero no creía haber dado amor verdadero hasta contigo, después de todo el verdadero amor no es efímero, no se puede acabar. Parecías un poco mas tranquila.

Dieron las 9 de la noche y nos fuimos caminando, hacia el antro. Eso era lo bueno de Satélite y su zona comercial, todo quedaba cerca por lo cual no había que recorrer grandes distancias. Llegamos y la música estaba a todo lo que las bocinas daban, el ambiente era agradable, gente bailando contenta, olvidándose de la rutina diaria del trabajo aunque fuera por unos solos momentos.

Fuimos directamente a la barra del bar, y ahora pedias algo diferente para tomar, mientras yo ahora solamente tomaba una cerveza.

Rápidamente la música nos contagio y fuimos bailar, agarrando el ritmo. Siempre fui de caderas sin ritmo por lo que tu me agarrabas de ellas y me tratabas de soltar, yo tratando de agarrar tu ritmo, bailando pegados sintiendo el movimiento de tu cuerpo con el mío y como iban agarrando el mismo compas.

Estuvimos bailando por mas de 40 minutos hasta que cambiaron la música y decidimos ir a descansar un rato. Agarramos un sofá que estaba solo contento, sudorosos y todavía con mas energía para gastar en la noche.

Yo fui al baño, a limpiarme y arreglarme para el resto de la noche, mientras le pedía al bar tender dos camaleones para refrescar la garganta. Cuando regrese a donde estabas un tipo cualquiera te estaba hablando, me senté del otro lado del sofá dando la espalda tratando de escuchar todo. Típico tipo que solamente buscaba una noche de acción y creía que tu podrías ser tu víctima, pero no lo podía culpar una mujer hermosa como tu recibe fácilmente unas 10 invitaciones en una noche cualquiera, sentía lastima por el tipo porque tu simplemente lo evadías y le decías que no estabas interesada. Ahí llegaba yo con las bebidas, sentándome a tu lado, no siendo un cavernícola que protege lo que es de el, después de todo tú no eres mía, el tipo entendió y se marcho sin decir nada, simplemente nos reíamos de él. Pensaba que cualquier persona que solo se fijara en tu físico no sería un rival, después de todo a mi no solo me interesa tu físico o es lo que mas me llama la atención, porque yo se que cuando el físico se vuelva viejo yo te seguiré amando, por quien eres, cuando los demás se vayan porque “ya no eres bella físicamente” para mi seguirás siendo la mujer mas bella.

Y me proponías un reto, una de tus pruebas. Me decías que te ibas a levantar e ibas a cruzar todo el lugar hasta la barra de bebidas, que era mi misión tratar de ligarte de la mejor manera, y me susurrabas al oído que mi recompensa seria una sorpresa…

Te levantaste mientras yo veía tu caminar y como te alejabas, me quedaba sonriendo solo en el sofá, tratando de pensar como te podría ligar así, en un lugar como esos. No se me ocurría una forma de llegar, parecería un novato diciendo, hola te puedo invitar algo, o simplemente llegar y preguntar ¿bailas?, y ahí llegaba mi oportunidad perfecta otro tipo se te acerco, pero tu lo rechazaste demasiado rápido.

Yo llegaba y me sentaba a tu lado, y te decía ¿Cómo le fue? Te me quedabas viendo dándome una sonrisa, “pues muy mal”, yo respondía “ya se te llego diciendo, hola te vi desde el otro lado del antro, y simplemente no pude dejar de ver tu belleza”, soltabas una carcajada, sabiendo que era exactamente lo que dijo, “después seguramente dijo algo, te invito una bebida” me decías que era muy bueno, que seguramente yo me las sabia todas las formas para ligar con una mujer. Te seguía el juego, diciendo que si pero que esa no era la forma correcta, y me preguntabas cual era la forma correcta, era demasiado simple te decía, simplemente le decías que lo que traía puesto era demasiado lindo, seguramente se tardo mucho tiempo eligiendo todo eso, como para que un tipo cualquiera se lo quisiera quitar en menos de 10 segundos. Se veía como alguien que quisiera bailar, porque toda la mañana la paso dormida y era hora de mover el bote, y que seguramente ningún hombre tendría la oportunidad con ella, porque en sus ojos se veía que su corazón ya le pertenecía a alguien. Y antes de que pudiera decir algo mas, me besabas bajo las luces de neón, con el humo de máquina, con las voces y el sonido de todo, mientras me agarrabas con tus manos de las mejillas yo te agarraba de la cintura para no perder el equilibrio. Y fue un momento tan perfecto que terminando el beso los dos nos dijimos te amo al mismo tiempo, y fue la primera vez que dije te amo sin ningún temor oculto.

Fuimos a bailar unas cuantas horas mas, hasta que los pies ya no podían hacer nada mas, y regresamos a casa donde me diste mi sorpresa…

P.D. me pregunto finalmente en que momento considere el adecuado para darte estas cartas, y si recordaras todo lo que hemos vivido juntos…

O.M.A

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Día 10081

Eran las 7 de la mañana y ya nos preparábamos para nuestro viaje de este día. Después de haber estado ya varios días en México, por fin visitarías uno de los emblemas de este país, las pirámides de Teotihuacán. Sabia que jamás estuviste acostumbrada a levantarte a estar horas, por lo que me había levantado media hora antes para prepárame a mi un poco de café, y a ti algo de té negro. Te lo serví en un termo mientras todavía seguías medio dormida a la orilla de la cama, como esperando que los efectos del aroma y la bebida te fueran levantando poco a poco.
Sería un viaje largo por lo menos de dos horas en carro, pero no importaba estabas demasiado emocionada, y yo no podía recordar cuando había sido la ultima vez que había ido a las pirámides. Después de todo es algo que pasa comúnmente en las personas oriundas de un lugar, dejan de visitar los monumentos de historia de su país, y solo ves a turistas en estos lugares.

Aun después de todo este tiempo aun conservaba la lista de canciones que considerábamos las “mejores” de la música que los dos escuchábamos. Aun recuerdo ese día, me habías dicho que hiciera una lista de música para los dos para cuando nos viéramos no tuviéramos que andar buscando las canciones y así podríamos disfrutarlas juntos. Pensar que paso tanto tiempo por como fuimos…

Ya no tenia mucho caso pensar en eso, ahora la lista había aumentado de canciones, ya teníamos nuevos favoritos y clásicos inolvidables, por lo que el viaje seria de buena música. Al principio ninguno de los dos cantaba, como si tuviéramos miedo de desafinar la voz de quien cantaba, o tal vez era demasiado temprano como para que el alma se expresara. Peor finalmente empecé yo con una vieja canción de R.E.M “Losing my religión”, y me sentía por unos momentos como en el video, viéndome a mi mismo bajo los reflectores, tu te empezabas a reír mientras me veías hacer mis gestos exagerados, pero inevitablemente te contagiabas de las ganas de cantar, y empezabas a seguirme en los coros. Todo el camino fue así.

Ya eran casi las 9 y yo ya tenia hambre, ahora veía que tu también ya te habías acostumbrado a mis horarios de comida, y como te frotabas el estomago, sabiendo que te exigía algo de alimento para callarlo. Por fortuna estábamos cerca de un viejo puesto de barbacoa que yo conocía muy bien, después de todo pase varias mañanas cuando mi papa me llevaba a la base aérea del ejercito, y las pirámides solamente estaban a 15 minutos.

Pasamos y comimos ahí en este lugar, la barbacoa era muy buena, no esta ni demasiada grasosa ni muy seca, y el consomé podía levantar a cualquier crudo que hubiera tenido una buena juerga el día anterior. Cuando probaste el consomé con los garbanzos te fascino y no podía dejar de llenar la cuchara con el caldo, cayendo calientito por el esófago. Luego los tacos de barbacoa que te servías por no decir eran bastante generosos, ya habías aprendido a disfrutar de las salsas, si no fuera porque todavía tenias un poco de acento extranjero cuando hablabas podrías pasar fácilmente por una mexicana, adoro eso…

A los quince minutos llegamos a las pirámides, seguían estando en este lugar privilegiado de México, una zona verdosa, pero que a la vez ya había sido invadida por comercios. Afortunadamente hace algunos años lograron detener la expansión de mas comercios a esta zona histórica. Pagamos la entrada y pasamos primero a este pequeño museo que tienen de historia sobre la cultura que se había asentado en esta zona. Pasamos un rato ahí viendo la historia, yo recordando mis viejas clases de historia, y tu fascinada conociendo una cultura muy rica en historia.

Sabia que te podrías quemar por el sol, si yo no habré sufrido eso en el pasado, por lo que pasamos a la tienda de recuerdos y ahí te compre un sombrero para que no quedaras tan quemada. Cuando pasamos a la calzada principal tenias una vista hermosa de lo que era la pirámide del Sol y de la Luna, y lo enorme de la cazada de los Muertos.

Fuimos caminando primero hasta la pirámide de la Luna era la que mas cercana nos quedaba, Te quedaste impresionada por ver esta edificación tan antigua y pensar que todavía seguía de pie, como si el tiempo no pudiera contra ella. Subimos hasta la parte más alta y te asombro la vista, pero no habrías visto nada hasta subir la pirámide del Sol, era casi el doble de grande que esta y ahí se podía ver toda la calzada de los Muertos.

La distancia tampoco eran muy cortas después había sido una de las grandes ciudades importantes de los mexicas antes de su decadencia de la cual aun se piensa que es un misterio, porque no se esta seguro exactamente como fue la caída de este imperio. Pero ahora tú y yo estábamos en esta ciudad donde se forman los dioses, después de todo gracias a ellos debemos de agradecerles la existencia del Sol y la Luna.

Por fin llegábamos a la pirámide del Sol, solamente de ver todos esos escalones uno lo pensaba para subir, pero ya estábamos aquí, y tu ya te veía algo cansada, por lo que te rete a ver quien subía mas rápido por aquí, me seguías aun cansada en mis juegos tan locos, tratando de demostrarme que podías aguantar eso y más. Pero casi a la mitad de la pirámide voltee y vi que ya no podías avanzar, por lo que regrese por ti y te agarre de la mano haciéndote ver que si podrías llegar al final, solamente faltaban diez escalones mas, pero veía que cada vez se hacía mas lento tu paso; al final te levante y te cargue esos diez escalones, aunque debo de aceptar que parecieron 20, pero no podías dejar de ver esa vista. Milagrosamente cuando ya estábamos arriba parecías haber recuperado el aliento, mientras yo me sofocaba del poco aire que llegaba a mis pulmones, pero cuando te vi viendo todo ese paisaje que teníamos el aliento volvió por si solo.

Nos quedamos un buen rato viendo todo eso, tomando fotos, de repente escuchando la conversación de otras personas, como lo suponía la mayoría eran turistas, pudimos distinguir, ingles, francés, incluso acento gallego, y un poco de alemán. Todos opinaban igual estaban fascinados por aquel lugar, como si tuviera algo mágico, como si en verdad los hombres se pudieran transformar en dioses al ver esta vista.

Finalmente fuimos bajando lentamente, el sol parecía apiadarse un momento de nosotros y se ocultaba tras un banco de nubes. Tomabas mas fotos de este lugar asombrada de esta belleza, me imaginaba cual sería tu reacción cuando estuviéramos en Chichen Itza.

Y ahí pasaba lo mas terrible, mientras terminabas de tomar una de las fotos se te resbalaba tu cámara, y caía al suelo, haciéndose añicos, saliendo de la carcasa de la cámara todos sus componentes, y solamente escuchaba tu grito y como te ponías de rodillas rápidamente, tratando de ver si se salvaba tu cámara. Me arrodille junto a ti sabiendo que ya no había forma de repararla, o al menos no seria algo rápido. Te ponías triste mientras arrugabas tu boca en señal de tristeza. Solamente te trataba de consolar pero sabía que esa cámara le tenias mucho cariño después de todo con ella habías logrado captar tantos momentos. Lo bueno pensaba que la tarjeta de memoria no se había dañado eso era lo bueno de una cámara digital, con una vieja el rollo se hubiera echado a perder.

Subimos al carro y aun estabas tratando de encontrar la forma de ver si podía repararla o por lo menos poner todas sus partes donde corresponden, pero no se podía ya hacer mucho.

Pasamos a la comunidad que estaba a las orillas de Teotihuacan, a una fonda de comida mexicana. Al lado teníamos la iglesia donde el “Santo” había filmado una de sus tantas películas, había sido un héroe en otra época, aun era el héroe de algunos niños y no tan niños.

Regresábamos a la casa y tu estabas mas dormida que nada, después de todo había sido un gran día de experiencias para ti, recuerdo que así yo también regresaba de los viajes que teníamos con mi papa, que nos llevaba a todos lados. Y pensaba que ahora yo era como mi padre, cargando a una persona que el amaba llevándolo a la cama. Ahora así estaba yo llevándote a la cama, para que pudieras descansar.

P.D. No se que le haces a mi vida, pero me gusta mas cuando estas cerca, es como si dejara de existir tantos “tal vez”, como cuando estábamos lejos y todas las dudas se despejaran.

O.M.A

martes, 3 de noviembre de 2009

Día 10080

Amor va más allá de esa palabra
Amor es ver en tus ojos mi vida
Saber que el sabor de la
vida eres tú
Saber que no hay imposibles para mí

Si me amas en
la mañana te amare
Si me odiaras mañana te amaría aun así
Si me dijeras
piérdete conmigo lo hago
Si me dejaras solo perdería el amor

Hoy descubrí que el amor no tiene límites
Que pudiera hacer mil
cosas para demostrarlo
Pero he encontrado que la cosa más fácil
Es
simplemente decir te amo…
Poemas de Amor,Desamor y otros más
Omar Méndez Adán

Hoy tuve uno de mis sueños raros, tenía como 80 años y parecía vivir solo, no parecía vivir en México, pero sin embargo no puedo ubicar el lugar completamente. Pero sentía algo raro como si me hubiera faltado algo en mi vida, y que muy tardíamente me había dado cuenta de eso.
Desperté olvidando que dio era hoy, recuerdo cuando era niño siempre amanecía con una ilusión por mi cumpleaños pero esta vez, simplemente no lo recordaba, esa ilusión del pequeño que recibía felicitación y regalos había pasado, tal vez simplemente había perdido la ilusión de lo que en verdad significaba un cumpleaños.

Tu parecías demasiado agotada como para despertarte temprano en horario militar, estaba bien te di un beso cariñoso en la frente mientras te dejaba dormir. Yo bajaba con cuidado las escaleras para no provocar ningún ruido, pensaba en preparar el desayuno pero descubrí que no había mucho que comer mas que un par de huevos, algo de jamón y queso. Decidí salir rápido por algo de desayunar. Afortunadamente para mí todavía se seguía poniendo un pequeño carrito con tamales. Sabia que estos te gustarían aunque jamás los habías probado durante toda tu vida. A mí siempre me gustaron los de rajas, pero suponía que esos serian demasiado picosos para ti, lleve uno de cada tipo, de dulce, oaxaqueño, verdes. Pase rápido a Superama a comprar un poco de jugo también.

Cuando regrese a la casa te llame para ver si ya estabas despierta, pero no escuchaba ningún ruido todavía seguirías dormida. Me iba metiendo a la cocina cuando de repente de ahí escuchaba felicidades, debo de aceptarlo me sorprendió un poco que te ocultaras en la cocina, y me sorprendieras ahí, pero ya cuando vi que eras tu, simplemente me reí, mientras me abrazabas y me dabas un beso. Es curioso sabes, después de tanto tiempo este sería el primer cumpleaños que festejamos juntos, siempre fueron felicitaciones por internet, otros años ni supimos del otro, y esta vez te estaba abrazando, y empezaba a recordar por que los cumpleaños se sienten tan bien.

Malvada, me decías que ya estaba mas viejo, pero tenias razón, pero supongo que soy como un buen vino, el cual se añeja y todavía sabe mejor que un vino cualquiera.
Entre los dos preparamos la mesa y nos pusimos a desayunar, te comiste los tamales de dulce, tu estomago no estaba acostumbrada a comer tanto chile como un mexicano, y te encantaron esos tamales. Recuerdo cuando era pequeño también a mi me gustaban mas esos tamales, de hecho decía que jamás comería tamales de rajas, y mírame se han vuelto mis favoritos.
Exactamente acabando de desayunar me decías que ahora la cocina estaría prohibida para mi ese día, con cara de incertidumbre te veía mientras me ibas corriendo de la cocina, y me decías que me harías algo especial para mi cumpleaños y que por lo tanto no podía ver que era, mientras ibas cerrando la puerta. Sentía como si mi cocina estuviera secuestrada, pero estaba bien me imaginaba que ese seria mi regalo.

Me puse a escribir en mi vieja máquina de escribir, seguía escribiendo mi siguiente novela, pero también había vuelto a descubrir algunos viejos poemas que tenia arrumbados por ahí, mucho de los cuales te había dedicado a ti, pensaba que podía escribir poemas, pero no con las métricas que me habían enseñado en la preparatoria, yo pensaba que ponerle métrica a la creatividad es como destruir el pensamiento mismo, lo más hermoso es lo que te dicta el corazón sin restricciones.
Estuve viendo varias, y siempre tengo estos momentos donde puedo crear frases que yo creo tienen un gran significado, y aunque estos momentos son demasiados cortos cuando los encuentro me lleno de grandes cosas por escribir.

El tiempo pasa demasiado rápido cuando la mente está demasiado ocupada y cuando vi ya eran casi las 2 de la tarde. El teléfono empezaba a sonar, era mi familia que me deseaban felicidades por mi cumpleaños, me hablaban todos, mis hermanos, mi mama, mis sobrinos que ya ahora podían hablar perfecto todos, mis cuñadas, pero la única persona que no me felicito fue mi papa, pensé que tal vez como siempre se le había olvidado, o tal vez ya de plano ni siquiera se acordaba de su ultimo hijo.

Después llegaron mas llamadas, era ahora Homero, que me deseaba de parte de toda la editorial un día lleno de alegría, felicidad pero sobre todo mucha mas creatividad para mis novelas, y que brindarían a mi nombre.

Pensaba que era la primera vez que tantas personas me felicitaban tanto, eso llenaba de orgullo pensar que la gente piensa en ti y se molesta por felicitarte en un día que es especial para cada persona en el mundo.

Ya tenia hambre, pero como habías secuestrado mi cocina, no podía ni siquiera poner un pie ahí. Te hablaba a través de la puerta si podía agarrar algo de comer en la cocina, me decías que no, que fuera a comprar algo para los dos, que todo estaría listo para la cena, bueno pensaba que era una buena excusa para despejar la mente de todo escribir. Me habías dicho que comprara algo ligero, porque la cena estaría cargada, había varias opciones para comer pero pensaba que ahora la comida griega seria ideal, comer algunos gyros solamente para disimular el hambre hasta la noche.

Y ahí mientras iba caminando donde fui a comprar la comida, veía varias parejas felices, a las cuales en otro tiempo las hubiera envidiado por tener alguien que los hiciera felices, porque ahora yo mismo estaba disfrutando esa felicidad.

Llegaba y tenias una mirada de que habías hecho algo, sabes como esa mirada que tienen los niños de que desobedecieron a sus padres, pero que se sintió tan rico lo que hicieron. No me decías que era lo que habías hecho, y solamente te reías mientras sacabas las cosas para comer.
No podíamos salir porque lo que estabas preparando lo tenias que vigilar, aparte me tenias que vigilar de que no tratara de descubrir la respuesta. Pero ya empezaba a oler la comida que estabas haciendo, se me hacia familiar el sabor, aunque no sabía exactamente que era.
Subimos un rato y nos recostamos un rato en el cuarto de la televisión, mientras veíamos un programa, yo acariciando tu cabello, y jugando con la hebras por separado, y olía bastante rico tu cabello, tu piel en tus mejillas todavía se sentía mejor cuando la rozaba con mi nariz, y tus besos todavía saben a gloria. El lugar adecuado para mis manos son tus caderas, es como si hubieran sido hechas para complementarse mutuamente.

Después de ver un rato el programa me había quedado dormido, y por un momento sentía que tu también te habías quedado dormida conmigo, pero cuando desperté ya te habías ido, seguramente a vigilar todavía lo que habías hecho.

Se escuchaba mucho ruido abajo pero antes de que bajara veía en el sillón de a lado que habías puesto uno de mis trajes con una nota “póntelo” y debajo de esto “hablo en serio” lo que mas me dio risa fue que debajo del post it ponías “báñate primero”. Bueno te complacería en esto, después de todo se veía que te estabas esmerando demasiado en la cocina como para yo arruinarlo.

Me tome mi tiempo, y me cambie lentamente mientras el olor de lo que habías cocinado llegaba hasta arriba, olía muy bien, y el hambre en mis tripas se hacia notar cuando unas a otras se empezaban a comer.

Iba bajando lentamente cuando me decías que esperara, mientras te veía subir en un nuevo vestido, era color morado, donde dejaba ver toda tu espalda, y tenia una apertura ligera en la pierna que dejaba ver un poco de tu muslo. Traías unos aretes hermosos, ni muy grandes ni muy pequeños, y ahora te habías peinado todo hacia abajo, simplemente cuando te vistes así, no puedo pensar en las palabras correctas que decir, porque vaya que en esos momentos mi mente solamente puede decir, jamás habías visto una mujer tan hermosa y solo podía decir wow, mientras tu muy modestamente me decías, “ah esto, es algo viejo que ya tenía”.

Me decías que la cena de mi cumpleaños tenía un tema, la confianza, por lo tanto me decías que me vendarías los ojos y tu que me guiarías. Antes de que me taparas los ojos, te pedí que esperaras mientras te daba otro vistazo de abajo hacia arriba, estaba listo ya.

Todo se obscureció y solamente podía escuchar la música que habías puesto, y ponías mis manos en tus hombros mientras me ibas diciendo cuantos escalones faltaban. Es extraño había vivido casi toda mi vida ahí, pero si no me hubieras dicho cuantos escalones faltaban me hubiera tropezado.

Me sentaste en el comedor y escuchaba como movías la silla para sentarme. De repente solo escuche que te alejabas y escuche como ponías los platos en la mesa. Luego escuchaba el ligero golpe de la copa con una botella, mientras escuchaba como las burbujas seguramente del champagne llegaban hasta arriba. Pero el olor de la comida me distraía, olía un poco a albahaca y un poco a aceite de olivo.

Me decías que abriera la boca grande, mientras entraba a mi boca algo un poco crujiente, ahora era obvio que si tenía albahaca un poco de piñón, y queso parmesano. Hacía mucho tiempo había probado algo similar en un verano en Italia, te dije que si era un testaroli al pesto, me decías muy bien. Luego me decías viene el plato fuerte y escuchaba como cortabas y como el cuchillo golpeaba el plato. Sentí que estaba caliente incluso antes que me dijeras que lo estaba y lo probaba, estos canelones al gratín que me dabas sabían muy ricos. Me quitabas la venda y veía toda la comida que habías hecho, te daba las gracias pensando que ese era mi regalo, pero me mirabas perpleja y me decías que ese no era mi regalo que primero termináramos esto y me darías mi regalo.

Chocábamos las copas mientras bebíamos un poco la champagne, y yo ahora te daba de comer en la boca algunas veces. Sabía que eras una buena cocinera pero no sabia que fueras un estuche de monerías que sabía hacer este tipo de cosas. Me preguntaba en que momento habías ido a comprar todo eso, me decías que algunas cosas yo las tenia y que las habías escondido estos días, que solamente fuiste a comprar la botella de champagne cuando me había ido a dormir, luego te habías vestido, arreglado el comedor, y todo. Mi cara tenía una felicidad enorme porque sabia que eso había sido un gran esfuerzo y que lo habías hecho solo para mí.

Recogías los platos y los llevabas de regreso a la cocina. Me decías que ahora cerrara los ojos y que esperara un rato. No espere demasiado mientras me decías que los abriera; frente a mi se encontraba una especie de zucotto que se veía delicioso y 28 velitas, me reía al pensar que ya se me hacían demasiadas velitas, me cantabas lo que tu conocías como las mañanitas en ruso, y al final me decías que pidiera un deseo, ya no necesitaba pedir nada, pensaba que lo tenia todo, pero solo se me ocurrió algo, y de un solo soplido apague todas las velitas esperando que mi deseo se hiciera realidad…

Partíamos el pastel y ambos nos servimos pedazos grandes, que rico estaba chocolate con un toque de brandy, cada bocado que entraba hacia que cerrara los ojos, comiendo todo con mi cuchara y ahora tu me imitabas y dejabas el tenedor, diciéndote que solamente así sabe más rico los postres.

Y cuando estábamos a punto de terminar de debajo de la mesa sacabas un regalo, algo pequeño, que parecía como un libro. Pensé por un momento que me darías una gran sorpresa de que ahora tu también ibas a publicar un libro. Me decías que lo abriera, y al principio quería arrancar toda la envoltura rápido, pero pensaba que te había costado mucho trabajo envolverla por lo que lo abrí sin romper el papel y cuando lo sacaba veía la gran sorpresa que me habías dado.

Al principio solamente veía que era como un pequeño diario forrado de piel, pero luego veía que tenia grabada mis iniciales al frente, y cuando lo abría efectivamente era un pequeño diario, en el cual me decías que era para cuando no tuviera mi máquina de escribir, o simplemente tuviera algún pensamiento lo pudiera escribir ahí, porque me decía que la tecnología a veces me quitaba lo natural de ser un escritor, y veía que en la primera pagina me lo habías dedicado, con la frase “Eres mi mas grandes inspiración en la vida”. No sabia si llorar o reír después de escuchar semejante frase tan hermosa, es algo que solamente se lo puedes decir a alguien que amas, te abrazaba y te besaba como nunca, porque todo lo que habías hecho por mi hoy me demostraba que en verdad me amas, y es en estos días que no tengo duda de nosotros.

P.D. gracias por hacerme recordar la alegría que significa un cumpleaños.

O.M.A

lunes, 2 de noviembre de 2009

Día 10079

Me preguntabas que íbamos a hacer para mi cumpleaños, ah en verdad que ya ni me gustaría pensar en eso, pensar que sigo envejeciendo con el paso del tiempo, me abrazabas por atrás, mientras yo estaba buscando material en unos viejos libros, esperando que no lo volvieras a repetir, pero lo hacías, decías que debíamos hacer un festejo grande por mis 28 años en este mundo. En realidad jamás me gusto hacer grandes cosas para festejar ese día, pero tu insistías en que debíamos hacer algo grande. Te dije que te dejaba todo en tus manos para hacer algún festejo si querías, y aceptabas inmediatamente.

A los pocos minutos me hablaba uno de mis amigos para saludar, y ver como estaba todo conmigo, le comentaba que tu estabas aquí, y que pues últimamente habíamos estado haciendo muchas cosas. Me estaba invitando también para hacer algo en mi cumpleaños, y pareciera que ahora todos querían celebrarme, tal vez sería por pensar que solo hace poco tiempo estuve casi a punto de morir, no quería sonar mal agradecido por lo que tuve que aceptar, después de todo, también tenía que presumir a la mujer que amo a mis dos mejores amigos. Pero le decía que tú ya estabas planeando algo para mi mañana, por lo que si se podría hacer hoy sería mejor. Quedamos de acuerdo en ir a cenar al Bellini, sabia que te gustaría, un restaurante giratorio y ver toda la ciudad de México con todas sus luces en verdad era algo bastante impresionante. Quedamos que todos llevaríamos pareja.

Te platicaba sobre los planes de mis amigos, y parecía perfecto, aparte de que por fin los conocerías, y seguramente te llevarías tan bien como yo con ellos, conocerías toda la ciudad de México de noche.

Pero mientras tanto hoy también conoceríamos algo mas de México. Fuimos ahora hacia el centro y te lleve al Palacio de Bellas Artes, una verdadera obra arquitectónica en México. Parecías asombrada por lo grande del lugar, y por lo bello, rivalizaba con edificios italianos del renacimiento. Nos metimos al museo que había ahí adentro, viendo diferentes obras, y las esculturas que tenían ahí. Para nuestra fortuna la sinfónica estaba ensayando en la cueva, por lo que logramos convencer al guardia que nos dejara verlos ensayar durante un rato. Estaban interpretando el primer movimiento de la sinfonía de Beethoven. Mientras escuchábamos como todos los instrumentos encontraban la armonía perfecta para oír semejante música, se me ocurrió una idea para el que seria la mayor de mis obras, el Proyecto de Instrumentalización Humana. Había veces que odiaba la tecnología porque debías escribir sobre una pantalla táctil, y se perdía un poco la parte de la humanidad que todos tenemos cuando escribimos.

Después de estar un rato ahí, pasamos a la calle china, se me hacia muy chistoso mientras en otras ciudades como Nueva York y Chicago existe todo un barrio aquí solamente teníamos una pequeña calle y ni siquiera muy grande, donde uno podía tomar un buen te verde, o una comida china excelente. Pasamos al buffet chino donde ya eran como la vigésimo primera generación de inmigrantes chinos que se establecieron en México. Todo olía demasiado rico y jamás me pude resistir ante un buffet, llenaba casi al punto en que mi estomago estaba a punto de reventar. Los rollos primavera estaban bastantes crujientes y frescos. Comimos sopa won ton y un sinfín de cosas mas. Nos dieron un poco de té verde para la digestión y una galleta china.

Fuimos a caminar para bajar la comida y llegamos hasta la plancha del Zócalo. Es una de las plazas mas grandes en todo el mundo, de hecho se dice que originalmente tenia un jardín esta zona, pero ahora solamente quedaba la plancha de concreto. Otro más de los recuerdos del virreinato español.

Te decía que quería usar algo nuevo para esta noche, tal vez una nueva camisa y una nueva corbata por lo que pasamos a una de las tiendas que había ahí en el centro. Me ayudaste a elegir una buena combinación, una camisa rayada blanco azul, con una corbata negra, y un par de mancuernas para la camisa.

Regresamos a la casa, y nos cambiamos para la noche, un hombre fácilmente puede estar en 5 minutos y eso ya tomando un baño ruso (si ya se que no te gusta ese chiste, pero vamos acéptalo es un poquito gracioso cuando yo lo digo). Tú habías agarrado todo el vestidor para arreglarte, mientras yo esperaba sentado en la cama, viendo cualquier cosa que había en la tele, impaciente porque pensé que llegaríamos tarde, desesperándome con cada minuto que pasaba y tu no salías.Por fin la puerta se abrió y simplemente te veías despampanante, te habías arreglado el cabello para llevar como este tipo de chongo con dos caireles cayendo a los lados, y ese vestido negro que yo conocía demasiado bien. Esperaba que mi suerte fuera la misma y que al final de la noche lo pudiera volver a bajar…

Llegábamos al WTC, otra parte mas de la ciudad que no conocías, y me decías pues cuanto mas te faltaba por conocer, y te decía todavía te falta mucho. Llegábamos al piso 48 del WTC, y ahí ya mis amigos nos estaban esperando en la mesa, como sus novias. Todos se pararon para recibirnos, mientras yo hacia las introducciones correspondientes. Les pedía disculpa por el retraso pero les decía que nunca se debe de apresurar a una mujer o el resultado puede ser fatal, y todos acordábamos eso, las mujeres con otro significado y los hombres igual.

Y ahí pasábamos una velada agradable mientras comentábamos viejas anécdotas mis amigos y yo de cómo nos conocimos, todas las experiencias que habíamos tenido. Y yo pensaba que solamente hace un par de años, los 3 nos reuníamos solos para comer, y ahora estábamos acompañados por una buena mujer cada uno.

Siempre me da curiosidad como las mujeres necesitan siempre ir acompañada a otra mujer para ir al baño, como si se fueran a perder en esos pasos de la mesa al baño, Pero eso nos daba tiempo a mis amigos y a mí de hablar, me decían felicidades tanto por mi cumpleaños adelantado, como por la mujer que tenia, pero lo más curioso que me decían, es que de todo el tiempo que me llevaban conociendo jamás me habían visto tan feliz, y eso era cierto jamás había sido tan feliz en toda mi vida.

Tu y las novias de mis amigos regresaban todas riendo, platicando de cosas de mujeres, me daba gusto porque pensaba que te estabas llevando bien con mis amigos y sus novias. La vista en realidad era espectacular, viendo a todo México en 360 grados, viendo desde la zona mas rica de México hasta los barrios mas humildes.

El ambiente se complementaba por la música en vivo que tenían, estaba un grupo tocando música suave, una música que no asustaría a los comensales, al contrario les dejaría disfrutar la balada con un probado de comida y de un buen vino.

Al final la velada terminaba, y nos despedíamos de todos mientras te abría la puerta para subir al carro, después de todo siempre he sido un caballero, y no quería arruinar nada en la noche. En el camino a casa me decías que te lo habías pasado muy bien, y que ojala volviéramos a reunirnos todos. Yo también esperaba eso.

Llegábamos a la casa toda obscura, sin ningún ruido e íbamos subiendo las escaleras despacio, como si no quisiéramos despertar a nadie. Mientras llegábamos al cuarto me dabas un beso y yo cerraba la puerta detrás de mí, me quitabas la corbata y el saco, mientras yo iba bajando el cierre, y bueno tu sabes como acabo todo…

P.D. Ves, después de todo si soy un caballero.

O.M.A

sábado, 31 de octubre de 2009

Día 10078

Hoy tuve un sueño muy extraño, no quiero decir que fue una pesadilla porque en realidad no podría clasificarla como tal. Soñaba que te estaba llamando y que te seguía llamando por un largo rato, pero la única persona que llegaba era una pequeña niña que corría a mis brazos, y sentía un extraño amor por ella, como si fuera mi hija…

Abría mis ojos y entraba un poco de luz por las persianas, y sentía como acariciabas mi cabello suavemente con tus uñas, y te me quedabas viendo, al parecer a ti también te gustaba verme dormir, como si eso te produjera una satisfacción por ver que dormía en paz.

Esta vez los dos no queríamos levantarnos de la cama, y te abrazaba pegando nuestros cuerpos semidesnudos debajo de las sabanas, mientras veía tus ojos, aun recordaba la primera vez que los había visto en una de tus fotos, se parecían a los míos, inocentes, juguetones, soñadores, como si me pudiera ver reflejado en ti, y ahora que los tenia frente a mí, me había prometido algo, jamás dejaría de apreciar esos dos ojos tan dulces como la miel. Me preguntabas casi susurrando que es lo que haríamos hoy, no tenía idea de donde terminaríamos, podría ser en cualquier lado, siempre me gustaba improvisar, pero lo que si era seguro es que hoy iríamos a ver ese baile de vientre en Plaza, pero teníamos toda la mañana para hacer muchas más cosas.

Decidí que hoy volveríamos a ser inocentes como un par de niños y que haríamos cosas que a los niños les llamaría la atención y que los adultos pierden el contacto con este lado. Hoy iríamos a visitar el zoológico de Chapultepec y caminar un poco por el parque, hacia años que yo mismo no iba de visita, la última vez que fui fue hace como 3 años con mi sobrina que me insistía que fuéramos porque quería conocer al oso panda.

Primero entramos al parque donde había sin fin de cosas que ver, desde los pequeños teatros al aire libre de marionetas para los niños hasta el lago de Chapultepec que tuvo que ser rescatado varias veces, por el poco cuidado que se le daba a este. Pensar que en un tiempo México tenía un lago enorme, que de no haberse secado, hubiera hecho mas espectacular la ciudad, pero decisiones de nuestros torpes gobernantes, por querer ganar más dinero. Me acordaba muy bien el par de veces que mi papa me había traído cuando yo tendría como 5 o 6 años, me acuerdo como disfrutaba de esos viajes, y que era mas inocente que ahora, que para mi el mundo era un lugar maravilloso, y disfrutar de todas las bellezas del mundo. Y ahora a tu lado volvía a sentir eso, me volvía a maravillar de los animales, como si nunca los hubiera visto, de lo curioso de su naturaleza. Nos divertimos comprando palomitas, y te compre un sombrero con orejas de oso, después nos quedamos un rato sentados ahí en el pasto, contemplando todo sin prisa, yo susurrando a tu oído, cosas tan tontas como te amo, son tontas porque aunque se que ya las sabes, siento la necesidad de reafirmarlas.

Me acordaba que en una calle cercana por Chapultepec, había una pizzería que me encantaba cuando era niño, pero que jamás llego a ser tan famosa como un Pizza Hut o Domino’s Pizza. El lugar se llamaba Happy’s Pizza, y me acuerdo que el logo que ellos tenían era el de un tipo gordito, con una típica camisa de repartidor, sosteniendo la caja de pizza en su mano izquierda. De hecho el dueño atendía la pizzería, y de hecho me encantaba cuando nos tomaba la orden, porque pensaba que una persona famosa nos estaba tomando el pedido, pero ahora en ese lugar, existe un banco, con las mismas puertas de aluminio que tenia en ese entonces la pizzería. Me acuerdo perfecto como después de comer la pizza, había una señora que se ponía en la calle a vender dulces típicos mexicanos, Me acuerdo que yo siempre pedía unas alegrías me gustaban por los colores que tenían. Para mi sorpresa esa señora todavía seguía vendiendo en ese mismo lugar, ya estaba bastante vieja, las canas corrían por el que alguna vez fue un cabello negro. Las arrugas se notaban más por su piel mas morena.

Te dije que tenias que probar estas alegrías, porque eran las mejores en todo el mundo, las vendía en paquetes de 10, cuando le di el dinero a la señora se me quedo viendo, como pensando que ya me había visto antes, pero tratar de decirle que yo venía aquí hace muchos años con mis papas, seguro que no recordaría, lo deje pasar. Jamás habías visto este tipo de dulces, pero te dije que eran las cosas mas deliciosas que podías probar, y que después de que te la acabaras, verías como tendrías mas alegría en tu vida. Están hechas con una especie de harina, un poco de miel, en cuanto le diste la primera mordía, sabias que no mentía y te gustaron demasiado que casi te acababas las diez tu solita, por fortuna pude rescatar un par para mi (oh si, yo se que lo recuerdas)

Teníamos que regresar a Satélite para llegar a tiempo al show que habría del bellydance. Parecías algo seria en el camino de regreso, y te preguntaba por que, al principio no me querías decir por no arruinar el momento, pero después de un rato de insistir me decías, que tenias miedo de que esta felicidad que tuviéramos ahora fuera a desaparecer poco a poco, que después de todo sabias que la felicidad no puede durar para siempre, pero yo te respondía que si, o acaso ya se te había olvidado esa canción, que decía quien dice que la felicidad no puede durar para siempre, mientras te daba la mitad de la ultima alegría que quedaba, y me dabas una sonrisa, mientras te comías la mitad de la alegría lentamente.

Llegábamos a tiempo, y fuimos de los que tuvieron fortuna de poder sentarse en las sillas que habían puesto. Al poco tiempo la gente se fue reuniendo, y también la parte de arriba estaba llena la gente viendo desde los barandales. La música empezaba a sonar y las mujeres empezaban a salir con estos típicos atuendos árabes. El baile que hacían era demasiado hermoso, y bastante sensual, me acuerdo que una se me quedaba viendo, y parecía sonreírme, a ti no parecía molestarte, pero tienes que aceptarlo tienes un hombre muy guapo a tu lado. Y aunque yo lo sepa, no es algo que siempre me haga crecer mi ego, ojala algún día las sociedades en lugar de ver el aspecto físico pudieran decir, oh vaya ya viste que grande tiene el cerebro esa persona, en lugar de decir que grandes senos tiene esa mujer, o cualquier otra forma que solo degrada al alma. Ojala algún día alguien me diga sabe usted es en verdad bello porque me hace sentir tantas emociones cuando leo algo de usted, entonces ahí si me sonrojare.

Y mientras veíamos todo eso, entre los aplausos de las personas y el ambiente, me decías que algún día tu y yo tendríamos que ir a visitar algún país del medio oriente para conocer mas su cultura. Y aunque no te di ninguna respuesta eso me causaba demasiada felicidad, porque estabas haciendo planes a futuro en los que aparecíamos los dos. Recuerdo que en nuestro pasado muchas veces me desilusionabas porque yo te decía ven a México, o te decía cuando yo vaya a Rusia haremos esto y esto, y al final tu decías cosas tan tontas, como ya veremos, o si sigues ahí, si todo sigue bien entre nosotros, o me decías que para que, eso dolía mas porque si no se hacia realidad simplemente quedarías desilusionada. Esas veces me hubiera gustado agarrarte fuerte y sacudirte y decirte “HEY trata de ser más positiva” mientras te daba una sonrisa, porque al final de cuentas terminamos juntos.

O.M.A

jueves, 29 de octubre de 2009

Día 10077

Sabes a veces pareciera que la vida me da momentos de paz, y no me deja pensar nada negativo aunque todo lo que me rodea, pareciera derrumbarse, ser amargo, pareciera ser el enemigo. Y estos últimos días pareciera que me da bastante felicidad no lo digo solamente porque tu estés a mi lado, si no porque la vida parece buena con todos sus defectos pareciera ser el complemento perfecto, simplemente nos empezamos a rodear de sentimientos negativos y no logramos disfrutar de la vida, pero sabes debemos buscar esas pequeñas señales de la vida que nos dicen, estas aquí por una razón.

Hoy tú te levantaste antes que yo, seguías ansiosa por conocer mas cosas y sobre todo porque era obvio que a ti siempre te considere una exploradora, alguien que siempre quiere conocer mas de una ciudad, alguien que no le gusta lo cotidiano si no lo nuevo. Por eso tal vez a veces tenía miedo de nosotros, nuestra relación, pensaba que algún día yo me volvería alguien monótono que no pudiera demostrarte cosas nuevas y eso haría que te alejaras, o tal vez ya había hecho que te alejaras, pero no me importaba, estaba viviendo el presente contigo, para que arruinarlo todo con sentimientos negativos.

Ahora tu eras la que me quitaba las cobijas y las sabanas, para que saliera de la cama. No respondí a eso y simplemente seguí recargando mi cabeza contra la almohada, yo podía dormir así pensaba. Estabas desesperada como si todo se fuera a mover si no fuéramos, me empezabas a hacer cosquillas en las costillas, no podía resistir, sabias mi punto débil y no me pude resistir, cuando eres persistente lo sabes hacer de una manera agradable. Me levante y me bañe, viendo que mi cabello ya estaba todavía un poco más largo, y la herida ya casi no se notaba, de hecho me sentía mucho mejor que los pronósticos de mis doctores durante el primer mes. Tal vez pensaba que la felicidad que tu me otorgabas era la mejor medicina que puede tener alguien.

Como lo había planeado hoy iríamos a campo Marte, a disfrutar un paseo caminando en un lugar reservado para los militares, pero sin embargo tiene uno de los jardines más hermosos que existe en México, y como olvidar también esa bandera monumental que tiene, el avaro patrio mexicano, el orgullo de todo mexicano.

Pensaba que lo único que me molestaría seria manejar con todo el tráfico que habría, como siempre parecía México una ciudad paralizada, por no contar con mejores medios de transporte. Pero pareciera que no habría trafico hoy, mientras íbamos pasando por periférico estaba bastante fluido, como si de antemano la gente hubiera sabido que iba a manejar hoy y que no quería tráfico. Llegamos temprano a lo que es Chapultepec y habían puesto nuevas flores en el camellón central, eran tulipanes rojos y amarillos, siempre te habían gustado estas flores, y fue de lo primero que notaste tú también. Doblaba a la derecha y ahí estaba el auditorio Nacional. Pensaba que si hubiera algún espectáculo deberíamos entrar para que lo conocieras, pero lamentablemente no había nada en la cartelera, mas que unas obras que anunciarían en futuros días.

Y ahí a lado del Auditorio, se encontraba campo Marte, de hecho desde afuera no se podía apreciar nada espectacular. Cuando llegamos a la puerta principal, nos detuvo este soldado de la policía militar, diciéndome cual era el asunto. Yo sabia como tratar a estos soldados, siempre en temor de un superior y sabia que se iba a poner algo loco porque no veía al militar para entrar al campo. Le dije que venía de parte de mi papa que el ya se encontraba en las instalaciones, y que si no me creía que le hablara a su superior, pero que lo iba a regañar si se enteraba que estuvo entreteniendo al hijo de un general, solamente porque el soldado no veía a ningún militar en el vehículo. Después de verme un rato accedió dejarnos pasar.

No era nada espectacular el campo Marte, era simple una zona que se utilizaba después del desfile del 16 de septiembre para entregar honores al personal militar, y para los recién graduados del Heroico Colegio Militar. Pero sin embargo te quería demostrar algo de México, algo de la tradición militar que me quedo, recuerdo que varias veces asistí ahí con mi papa, de hecho varias presidentes le habían dado honores a mi padre por el servicio a su nación. Pero ahora se encontraba vacío, simplemente algunos soldados arreglando el campo, regándolo, las gradas donde se ponía todo el estado mayor presidencial y el presidente también se encontraban vacías, sin vida alguna. Lo único que siempre se escuchaba era el ondular de la bandera, brillando como siempre con sus colores y el escudo del águila. El personal militar siempre tiene una regla con respecto a sus instalaciones militares, y si te ven vestido de civil siempre corren tras de ti, diciendo que no se pueden tomar fotos. Por eso mientras nadie observaba te tomaba fotos ahí en el campo Marte, solamente como un recuerdo de que tal vez serias la primera rusa en entrar en una instalación militar.

Después fuimos al auditorio, donde estaba cerrado, pero lo pudimos ahora apreciar desde el exterior, habíamos pasado varias veces por ahí pero nunca lo habíamos tenido tan cerca. La estructura del lugar era algo emblemática, y varios artistas habían pasado por aquí, incluso poetas se habían presentado aquí, declamando sus poemas, tal vez esperaba algún día tener los suficientes poemas para yo también ser parte de esta historia. Ahí veíamos que ya estaban anunciando los próximos espectáculos, e inmediatamente salto a mi vista Puccini con Madame Butterfly, lamentablemente seria una retransmisión del Met pero deberíamos venir a verla cuando tuviéramos una oportunidad.

Ya empezabas a reconocer mas por las calles que pasábamos y veías del otro lado el Museo de Antropología. Fuimos caminando un poco mas hasta llegar al Hard Rock Café ahí ambos abríamos los ojos como pequeños niños y ambos nos volteamos a decir: “ELEFANTE”, era imposible solamente ayer estábamos recordando una de sus viejas canciones y ahora habría un pequeño concierto aquí, pero lo mas increíble es que estarían con Reyli, el cantante original, pero que luego Elefante fue cambiando de cantantes hasta que se habían separado totalmente, pero ahora volvían a este escenario para recordar los viejos tiempo. Inmediatamente reservamos un lugar para la noche y cantaríamos viejas canciones como “así es la vida”, “tus ojos”, “milagro de amor”, estaba impaciente por todo eso.

Después fuimos a visitar el ángel, o como mi padre me había enseñado a llamarla “la victoria alada”. Dice la historia original que no existían esos escalones que ahora se ven, que por el paso del tiempo, la ciudad de México se ha estado hundiendo un poco y por lo tanto se tuvieron que crear esos escalones. Pero lo que poco casi nadie sabe es que existe un pequeño museo de la historia de la moneda abajo del ángel. Estuvimos ahí tomándonos fotos, visitando el museo, caminando, y sentándonos en las esculturas extrañas que tenía México o así era como tu las llamabas.

Ahí entre las calles encontrábamos las viejas vacas de Reforma, era una de las obras de arte que había tenido esta avenida para llamar la atención de los visitantes, algunas habían sido vendidas, otras tanto donadas, y solo algunas cuantas volvían a hacer su aparición en Reforma. Te ves demasiado linda en la foto que te tome, entre sorprendida y divertida, pero creo que te ves demasiado linda, porque era una sonrisa honesta, y pocas veces se veía esto en tus fotos.
Pasamos a comer a Polanco, en el Fogoncito un lugar donde vendían solamente tacos, pero como le decía a uno de mis amigos, eran los tacos que solamente los mexicanos millonarios podían costear, pero también tenía miedo que si te llevaba a unos tacos baratos pudieras agarrar la maldición de Moctezuma. Me acuerdo de las veces que me decías cuando habías estado en Texas y habías comido tacos, pero en realidad esa especie de tacos son mas bien tex-mex algo entre ambas culturas, pero que había perdido un poco la esencia mexicana.

Pedimos unos tacos de pastor pedimos entre los dos nos comimos como unos 15 tacos, luego tu pediste un alambre con queso, y yo un que me ves, lo sé nombrecitos que se avientan. Habíamos comido demasiado rico, con bebidas como piñas coladas, pero aun se necesitaba lo dulce para complementar toda la comida. Nos comimos unas crepas con cajeta, estaban deliciosas, pero yo me acabe las mías demasiado rápido, por lo que te empecé a robar de las tuyas, me miraste como entre enojada y jugando, mientras yo las disfrutaba totalmente, dicen siempre que la comida robada es la que sabe mejor, y esas crepas tuyas sabían muy buenas.

Habíamos comido demasiado y nos fuimos caminando hasta un parque cercano de ahí, los niños pasaban corriendo, la gente también paseaba, se encontraba al empleado de oficina que se escapaba un rato del trabajo y se ponía a leer alguna novela de ficción, o simplemente ver la vista. Y ahí entre los que leían estaba un hombre leyendo uno de mis últimos libros, el del hombre paranoico que pierde todo lo que interesa en la vida. Me daba gusto que aunque fuera a una sola persona le llegara mi mensaje.

Y ahí nos sentamos escuchando todo el ruido de la calle, desde el impetuoso tráfico y el claxon de los automovilistas, hasta las risas inevitables de los niños al encontrar un paseo en el parque una de las cosas mas divertidas de la vida. Y me puse a pensar ahí, si no estaba pensando demasiado rápido en todo y me puse a pensar que algún día tendríamos hijos, y los llevaríamos al parque y seriamos una familia, una familia que siempre desee tener. Eso era algo en mi, desde que yo era un niño siempre había pensado en mi familia, en la que tendría, mientras mis amigos perdían el tiempo en otras cosas yo a veces me ponía a pensar en una familia. Era como si siempre tuviera esta alma vieja en mi, que me hacia madurar mas pronto, pero sin perder las cosas alegres de la vida.

Regresamos al Hard Rock Café, y vimos un lugar lleno, nos ofrecieron algo de tomar, tu como siempre con tu mojito cubano y yo pedía un coco loco. Ahí estábamos platicando, esperando el concierto hasta que se escucho en los altavoces, con ustedes Elefante, el público estremeció ese lugar, mientras todos los miembros de la banda iban subiendo. Empezaron con la canción que les dio la fama, Así es la Vida, toda la gente ahí estaba coreando la canción, yo también, y por un momento te voltee a ver, estabas ahí divertida, con los ojos cerrados, cantando. Pensaba que hace mucho yo te había enseñado este grupo y que ahora por primera vez estábamos los dos juntos escuchándolos en vivo, te agarre de la mano, y abriste los ojos como sorprendida, tal vez habías olvidado que estabas conmigo, mientras terminaba la canción nos dábamos un beso.
Siguieron así durante casi dos horas, cantando todos sus grandes éxitos, y mientras mas cantaban sus canciones mas nos acercábamos nosotros, hasta terminar abrazados, no porque hiciera frio, o porque era normal que una pareja se abrazara, siempre había creído que la música nos acercaba siempre más a ti y a mi. La última canción que tocaron fue Déjate Seguir, “y así tener tu voz bailando en mi cabeza”

P.D. otro día mas de emociones, otras horas más a tu lado, ojala el tiempo fuera más lento, como decir que el tiempo que te tardas en voltear la cabeza hacia un lado son varios años a tu lado, y una vida a tu lado, bueno te lo diré cuando lo sepa.

O.M.A

miércoles, 28 de octubre de 2009

Día 10076

No hay días comunes a tus lados, o por lo menos para mi dejan de ser comunes cuando estamos juntos. Tal vez para otra persona que viera nuestra vida desde fuera pensaría que nada de extraordinario tiene dos personas que pueden compartir tanto, que se pueden reír de las cosas simples de la vida, que incluso al hacer algo tan cotidiano como ver la televisión puede hacerles sentir que sus días son extraordinarios. Creo que esas personas simplemente están amargadas, y que no pueden valor las cosas sencillas de la vida que en verdad hacen que la vida valga la pena.
He empezado a agarrar una extraña manía cada vez que no decimos nada por un rato, o cuando estoy haciendo cosas como escribir, o investigar un poco para mis próximos libros, empiezo a cantar sin escuchar necesariamente música, y no canto de una forma callada.

Hoy por ejemplo mientras estábamos caminando por Reforma, empecé a entonar una vieja canción de Elefante, otro de los grupos favoritos que teníamos en común, la gente se me quedaba viendo, como esperando que de repente echara a correr, o me lanzara sobre un carro, como todo buen loco. Pero creo que en este momento no puedo decir que puedo ser mas feliz, después de todo tengo todo lo que había buscado en la vida, ganarme la vida con lo que tanto amo, escribir, y tener el complemento perfecto de mi alma, tu que me haces ver que la vida en verdad fue hecha para los locos, y que algo tan sencillo como cantar incluso es hermoso caminando por la calle. Me encanta cuando me empiezas a acompañar y la gente se nos queda viendo, o cuando subimos a los camiones, y empezamos a cantar algo, riéndonos, disfrutando de la vida, eso es, disfrutamos de la vida, y cada vez que canto contigo siento como si fuera una experiencia nueva, después de haber sufrido de mi tumor.

Hoy decidimos hacer dos visitas, la primera seria en el Museo de Antropología, lo mas sorprendente cuando vas entrando es esta figura del dios Tlaloc imponente, pensar que hace miles de años la gente adoraba a este dios con danzas para que hubiera abundantes lluvias y las cosechas fueran suficientes. De hecho recuerdo la vez que lo movieron hasta el museo, recuerdo que todo el recorrido hubo lluvia, como si este antiguo dios de alguna manera nos quisiera decir que no estaba de acuerdo en su nuevo hogar.

Siempre he apreciado la cultura como la única salvación que tiene la humanidad ante la ignorancia, como la verdadera fuente del poder de todos los humanos, por eso siempre he pensado que un poco de cultura nunca le hace daño a nadie, y tu también sabes disfrutar de la cultura como una expresión de los humanos. Pasamos varias horas en el museo viendo las diferentes colecciones que tenía el museo, como la mascara de Moctezuma, hecha en jade, era impresionante los detalles que tenían, a ti te pareció un poco tétrica, pero de todos modos nos tomabas fotos a su lado.

La otra cosa que también mas te asombro fue el calendario azteca, esta rueda enorme donde con precisos cálculos matemáticos habían medido el tiempo, y con los cuales se guiaban para gobernar la ciudad, era increíble pensar que antes una sociedad estaba regida por el tiempo para sus actividades económicas, y que ahora el caos de la vida en una ciudad se daba por diferentes designios. Pasamos después a la sala de donde tenían en maquetas como se supone que era antes las grandes ciudades mayas y aztecas. Sabia que deberíamos visitar Teotihuacán, era una visita obligada para conocer mas el pasado prehispánico de México. Compraste de souvenir un pequeño calendario azteca, como una pieza mas de colección de todos los viajes que habías hecho.
Después pasamos al Museo de Historia o como es conocido mejor como el Castillo de Chapultepec, uno de los dos castillos que existen en América, recuerdo del imperio de Maximiliano. Al principio no lo podías creer, como era posible que existiera un castillo en México, pero tus ojos no te estaban engañando en realidad hasta en cierta manera podía parecer un viejo castillo alemán. Ahí pudimos ver diferentes cosas, como algunos de los vestidos de Carlota en verdad que son bellos esos vestidos, la realeza en verdad que sabe como vestir, y Maximiliano no se quedaba atrás como todo buen emperador tenía que vestir las mejores telas.

El tiempo pasaba rápidamente, tendríamos que volver a venir mañana, pero ahora mis tripas lloraban porque ya era la hora de la comida, por lo que pasamos a Genoveva a comer en uno de los restaurantes locales de la zona. Era un bonito lugar para pasar la tarde, caminar, y disfrutar de esa pequeña calle. Ahí estuvimos un buen rato, platicando como si en verdad los temas de conversación nunca acabaran, ahora que no tenias trabajo, tu mente parecía mas tranquila, mas despejada, me comentabas todo lo que te gustaría hacer, entre ellos estaba la fotografía, siempre tuviste una afinidad por tomar fotos, y sabias que capturar muy bien los momentos, yo te escuchaba atento en todo lo que decías, mientras acariciaba tu mano con mis dedos, jamás pensé que el calor de tu mano me hiciera sentir tan bien.

Y ahí de repente me reconocieron y me pedían un autógrafo, no podía negarlo después un escritor no es nada sin un lector que le guste su material. Por lo general eran las mujeres que me pedían un autógrafo, después de todo las mujeres siempre son las que creen mas en el amor, mientras lo hombres, bueno, simplemente hay ciertos hombres que olvidan lo que es el amor, y solo tapan sus inseguridades de amar, teniendo sexo con cuanta mujer ingenua se deje. Siempre había una mujer que me insinuaba que mis libros le habían vuelto a prender la llama del amor en ella, y que me quería agradecer de una manera más particular, pero yo siempre rechazaba a todas ellas por pensar que solamente estaban perpetuando un estereotipo. Tu jamás fuiste una mujer que fuera demasiado celosa de mi, tal vez porque sabias que mi amor era demasiado grande, o tal vez porque tenias demasiada seguridad en ti, no lo se, pero era verdad tu sabias lo que yo buscaba en una mujer, y aunque la mujer más bella, se me declarara no sería nada interesante para mi si no tuviera una alma hermosa para sustentar esa propuesta. Pero esta vez te molestaste cuando esta mujer me empezó a acariciar el brazo, y me hizo recordar aquella vez que ese hombre en Rusia quería hacer lo mismo, simplemente te calmaste te reíste, y con una sonrisa y palabras tan sabias, como decir amor ya nos vamos, hizo que esta mujer viera que estaba con alguien que valía la pena, con la mujer de mis sueños.

De regreso en el taxi, curiosamente iba sonando una vieja canción de Elefante “tus ojos”, aun no entendía estas cosas de la vida, en la mañana íbamos cantando una canción de ellos, y ahora de miles de canciones que pudieron haber pasado, de varias estaciones que estaba oyendo el taxista, nos tocaban una de sus canciones, y ahí en el regreso íbamos cantando, y el taxista solo nos veía por el espejo retrovisor pensando que no estábamos lo suficiente afinados, y que el camino sería demasiado largo para el.

Pero mañana, llevare mi carro, visitaremos Campo Marte, un lugar que no cualquier mexicano puede pisar, solamente si perteneces a la milicia puedes conocer ese lugar. Un regalo de mi papa.
P.D. Falta poco para mi cumpleaños pero esta vez, por primera vez, tengo ganas de festejarlo a tu lado, ves cuanto me cambias, siento como si fuéramos estas dos rosas negras, tristes, siempre deprimidas y obscuras, pero que cuando estamos juntas, empezamos a agarrar un color, el color de la vida.

O.M.A

domingo, 25 de octubre de 2009

Día 10075

Las pesadillas volvían a manifestarse. Esta vez soñaba que estaba completamente ciego, pero era una obscuridad que jamás había sentido. Incluso cuando cerraba mis ojos siempre había colores en esa negrura tas cerrar los parpados, jamás fue una obscuridad absoluta, pero en el sueño fue así, y me sentía totalmente perdido hasta que escuchaba tu voz tarareando una canción, te gritaba desesperadamente pero no escuchaba ninguna respuesta de tu lado. De repente me tropezaba y se sentía como si estuviera en fuego del cual no me podía escapar. De repente se hacían los colores frente a mí, la negrura poco a poco desaparecía, de repente sentía una mano que me sacaba de ese fuego, aunque no veía nada, con los colores que se formaban podía ver tu rostro, un rostro que ya conocía demasiado bien. Vaya estas pesadillas se están volviendo más comunes, no se que es lo que mi mente me trata de decir, tal vez necesito viajar otra vez, tal vez tengo miedo de perderte, demasiados suposiciones para algo que ni yo conozco.

Me surgió una duda que siempre me parecía ilógica cuando te explican que hay valores absolutos. Me preguntaba de que forma verías tu los colores, si los llegaría a sentir de la misma manera que yo, o si en verdad los ojos de cada uno transmite diferentes formas de verlo, haciendo que sea vea mas vivido, más intenso, nunca me satisfacía la idea de que el rojo era rojo y punto, después de todo como sabrían como yo veía el rojo si solamente yo lo podía ver a través de mis ojos.

Nos tuvimos que levantar temprano, hoy tenía que hacerle una breve visita al cuerpo, entregarle lo último que había escrito, y darles una fecha estimada de cuando lo terminaría. Era demasiado temprano para ti, pero no podías perder la oportunidad de conocer mas de México después de todo, estos días solamente habías conocido la más mínima parte.

Todavía no me sentía muy bien para manejar, y sabia que el trafico estaría demasiado intenso como para aventarse esa tarea maratónica. Todos los años que había vivido ahí siempre había sido difícil transitar por periférico la vía principal para los que vivían en el Estado de México fueran de visita al D.F. y viceversa. Apenas se estaba terminando lo que se llamaba el Viaducto Bicentenario, una obra la cual no tuvo los frutos esperados, solamente en verdad los ricos, la utilizaban, mientras el resto seguían utilizando el piso inferior. Pensar que las pocas cosas que hacia el gobierno, no era lo suficiente para que México no tuviera estos problemas de tráfico.
Ibas cabeceando en el taxi, después de todo estas no eran horas tuyas para estar despierta, y el suave movimiento del taxi, no hacia mas que arrullarte, yo mientras iba organizando lo que les presentaría, haciendo notas, siempre quedaba insatisfecho después de escribir, y pensaba en corregir cosas, me preguntaba si otros escritores tendrían esta misma frustración.

Por fin llegamos a reforma, te maravillaste porque la avenida principal parecía mucho a Berlín, después de todo don Porfirio había querido que tuviera estilo europeo y aun se mantenía en cierto sentido. Y de hecho si vieras desde el aire ambas tienen mucho parecido el ángel de la columna de la victoria en Berlín y su glorieta donde pasan los carros y México y su victoria alada o como todos lo conocen comúnmente el ángel de reforma. Esos ojos dormilones tuyos parecían abrirse por ver que Reforma era uno de los lugares mejores cuidados en México y algo que los turistas no podían dejar de visitar.

Llegábamos puntuales a mi cita, las nueve y media marcaba mi reloj, parecías no querer entrar al edificio y quedar viendo ese paisaje tan maravilloso, aunque algo arruinado por tanto edificio alto, pero al final de cuentas una avenida con tanto que visitar. Al final decidiste acompañarme y de todos modos sabría que la vista desde las oficinas de mi editorial te fascinaría todavía mas.

Es increíble como un simple gesto puede lograr llenar de tanta vida a una persona, en el elevador te empecé a agarrar las manos, comenzando por la muñeca recorriendo suavemente con las yemas de mis dedos la mayor parte de tu brazo, recorriendo las líneas que tenia tus manos, me sentía muy bien demostrando mi amor aunque fuera en público, aunque pareciéramos dos chiquillos adolescentes, no es nada, comparada con la calidez que se siente cuando estamos agarrados de las manos, una calidez que jamás había sentido en toda mi vida.

Estuvimos esperando unos 5 minutos en aquella sala de espera con ese mesa que yo conocía muy bien, con esa vista que aunque ahora no parecía tan espectacular para mi, podía ver a través de tus ojos que era muy bella, poder ver todo reforma desde ese punto.

Por suerte solo me recibió Homero, los demás miembros estaban ocupados; Hice las introducciones correspondientes, y Homero se sorprendió un poco cuando te presente, me pregunto si podría ser ella, esa mujer de la que tanto había hablado en la última parte de mi trilogía, si seria esa mujer que parecía en verdad ser aquella por la que daría todo, solté una pequeña sonrisa contigo diciendo que si, que eras todo eso y mas. Por alguna curiosa razón Homero se alegro y te termino abrazando como sabiendo que tal vez mis novelas no serian tanto de ficción y que al final de cuentas el amor verdadero si existe. Creo que le daba demasiado gusto por mi, después de todo ya había encontrado la felicidad que me faltaba.

Le entregaba los capítulos que había escrito esperando que los revisara por mi. Nos pregunto si ya te había dado un tour por la ciudad, diciéndole que en realidad era el primer día que visitábamos el D.F., me agarro del brazo e inmediatamente a ti también pero te agarro de una manera mas gentil, diciéndome que demonios estaba ahí esperando, que nos fuéramos a divertir que te enseñara todo lo que había por conocer, que ya si necesitaba corregir algo con él, me lo enviaría a mi correo. Ya me estaba yendo cuando te pedí unos cuantos minutos a solas con él. Le decía que hace un tiempo ya les hablaba de mi novela de política y como lograría dar a conocer varios lugares en México, y que ellos me pagarían un viaje para visitar todo México, les pedía que si lo podía hacer ahora, solamente que en lugar de estar solo te pudiera llevar a ti. Sabia que yo estaba dando buenos números en las ventas de libros, y que no era solo eso, no tenía ningún problema de bloque de escritor por el momento por lo que podría seguir dando mas novelas. Acepto diciéndome que le enviara un itinerario de todos los lugares que fuéramos a visitar, para preparar todo. Ya tenía una sorpresa para tu cumpleaños, pero debía de complementarla con otra que tenía en mente…

Lo primero que hicimos fue desayunar, te decía que iríamos a Sanborn’s no parecías muy convencida después de todo hace unos días habíamos comido ahí, y querías nuevas experiencias. Por eso te decía que no era lo mismo comer en el Sanborn’s de los azulejos, un recuerdo del México revolucionario, un lugar donde se comenta que Iba mucho Pancho Villa y todos los héroes de la revolución.

Desde que lo viste de fuera te sorprendió azulejos de los cuales nunca verías en Rusia o en alguna otra ciudad europea, algo diferente, único, no pudiste aguantar las ganas y tomabas mas fotografías; pensaba aunque llevabas pocos días aquí, ya llevabas varias fotografías como si no quisieras perder ningún instante para tomar fotos.

Y cuando entramos viste que la experiencia no seria la misma, este Sanborn’s estaba un poco mas sofisticado, y aquí en diferencia no se veía hombres ancianos, en realidad se veía que eran muchas personas de negocios todos de traje, hablando de acciones multimillonarias llevadas a cabo, todos de las oficinas de los alrededores.

Después estuvimos caminando por un rato hasta llegar a la altura del zoológico de Chapultepec, donde había una exposición de los colores de México, fotos que retrataban al México verdadero, o al menos era lo que pensaban los que habían tomado las fotos, ahí estuvimos un rato observando cada una de las fotos. Tú estabas maravillada como queriendo poder conocer todos esos lugares, no te quería revelar la sorpresa para tu cumpleaños.

Luego las esculturas nuevas que había en el camellón central llamaron mucho tu atención. No decías nada solamente te las quedabas observando, rodeándolas, tratando de buscar el ángulo correcto, después soltabas tu opinión si te gustaba, solamente me sonreías, pero en cambio si no te parecía algo me decías que el artista ha de haber hecho mejor esto o aquello, y yo te daba mi opinión a veces tratando de defender al artista, a veces viéndolo desde mi punto de vista, y eso nos llevaba a platicas apasionadas, en la cual ambos queríamos ver el arte desde la forma en que lo habíamos entendido, e íbamos caminando y hablando, hasta que llegábamos a la siguiente escultura.

Sabía que necesitaríamos mas que un día para recorrer todo reforma, lugares para comer, lugares para visitar como el zoológico, el museo de antropología, de arte moderno, el auditorio nacional, campo Marte, el ángel, la plaza de la revolución, la plancha del zócalo, bellas artes, vaya tanto por conocer. Me sentía agotado después de haber caminado tanto después de todo solo hace unos días me habían operado, pero a veces se me olvida estando a tu lado, pero notaste mi cara de cansancio y nos fuimos de regreso a casa.

Ahora era yo el que se apoyaba en tu hombro para dormir un rato al camino a casa…
O.M.A

Día 10074

“En qué momento dejamos de ser esos niños que no le temen a lo desconocido, que pueden ser amigos de todos, y abiertos con todos los seres humanos. Jamás dejamos de ser niños, simplemente nuestra soberbia nos cambia el apelativo a adultos, los adultos son niños frustrados que ya no puede divertirse con las cosas simples de la vida, y que le da demasiado miedo los otros adultos, porque sienten que lo lastimaran, o se burlaran por su forma de pensar, y entonces deciden hacer cosas de adultos los cuales los separa de cuando eran niños.”

Fragmento “Proyecto de Instrumentalización Humana”
Autor Omar Méndez Adán

Ya cada día que pasa se acerca mi cumpleaños, para mí ya no eran días tan importantes, simplemente el día en que se definió mi existencia en este mundo, pero no había alegrías en esta, no era como cuando era mas joven en el cual esperaba ansioso este día, para festejarlo. Los últimos años lo tuve que pasar solo y pensaba que festejarlo era solo una excusa para hacer crecer el ego; no importa, ya simplemente lo recuerdo como un día más, y como la fecha que digo para cualquier trámite burocrático.

Por fin terminaba el segundo capítulo de mi obra de suspenso, un asesino con el cual sabia el lector se identificaría y aunque no estuvieran de acuerdo en sus asesinatos les transmitiría emoción por saber mas de este. Mañana se lo debería de llevar al cuerpo y también platicarles de mi novela del futuro de México por la mano de 3 personas que cambiaron el rumbo de este país.
Siempre fuiste una amante de las fotografías y te gustaba fotografiar casi todo, desde la nube con una forma extraña, hasta los arboles que parecían decir algo, podías capturar todas estas sensaciones en una fotografía, yo casi nunca pude entender como lo hacías, pero lo sabías hacer muy bien, como si pudieras ver lo que el resto no podemos ver aunque forzáramos el sentimiento. Me gusta que hayas empezado un pequeño proyecto en el cual nos piensas fotografiar cada mañana, por supuesto después de haberte puesto un poco de maquillaje, te daba pena pensar que sin un poco de maquillaje te verías mal, era ridículo eso, porque siempre tuviste una facciones muy fotogénicas, que incluso sin maquillaje te veías muy bien. Esta mañana la foto que me tomaste fue mientras esperaba que mi café se enfriara un poco viendo por la venta de fuera, me tomaste desprevenido pero me tomaste con todo el sentimiento de una persona que mira al vacio, como si su mente se perdiera entre el cuerpo que está adentro y la mente que viaja afuera.

Yo volví a escribirte cosas que solamente tu leerías, aun sabia la forma en que te gustaba que te escribiera con esperanza, porque eso te hacia mas creer que todo podía ser posible, y que no había limites en lo tu pudieras hacer.

Aun no siento correcto entregarte estas cartas porque siento que es demasiado pronto para que puedas leerlas, después de todo aunque tu seas mi única lectora, espero que estas cartas sean mi obra magnánima que deje a la humanidad, aunque solamente tus ojos la vean. Digo que es demasiado pronto y sin embargo me pongo a pensar todo el tiempo que te he conocido, todo el tiempo que estuve solo y el poco tiempo que en realidad hemos estado juntos, no me parecía justa la distribución de estos 3, ojala pudiera decir que he estado contigo casi toda mi vida, que casi nunca estuve solo, aunque eso sonara demasiado perfecto…

Las comunicaciones ahora eran dominadas por internet, sobre todo porque la forma de poder hablar y ver a una persona inclusive del otro lado del mundo era mucho más eficiente que aquel viejo aparato que invento Bell. Y pensaba que solamente en un par de años la forma de comunicación que conocíamos ahora cambiaria y sería algo totalmente diferente que mucha gente al principio le costaría trabajo adoptar una nueva tecnología.

Te pusiste a hablar con tus amigas de que ahora te encontrabas en México, y que aunque solo habían pasado unos días te sentías mas relajada y muy feliz. No quise suponer que esa felicidad era por estar conmigo pero el ego me hizo creer que así lo era, después de todo suponer lo hacemos cuando no podemos conocer más allá de lo que nosotros mismos no conocemos, y como desconocemos demasiado solamente podemos suponer todo.

Te di un poco de privacidad y me puse a regar el jardín que tenia, lleno de todas las flores que había dejado mi mama. Ahí me puse a recordar aquella vez que hace mucho tiempo me habías hecho volver a leer el principito, porque decías que toda persona debe de leerlo en su vida. Una cuando uno es un niño y simplemente es una historia de un niño que viaja y conoce varios lugares, para al final regresar a su lugar de origen, y la otra es cuando uno es un adulto que en realidad entre todo lo profundo del cuento es una historia de amor única. Me acorde porque veía lasa rosas rojas, todas hermosas pero también todas con sus imperfecciones, me acorde de aquella rosa que te regale cuando estábamos en Rusia, busque la que era como tu, reservada, tímida, pero cuando abriera todos sus pétalos vería la grandeza de su ser.

Corte la rosa solitaria, la que parecía más frágil la más delicada, la que si la hubiera dejado sola por su cuenta, no hubiera podido ser nada, pero con tus cuidados, esta flor crecería hasta el punto en el cual entregaría una esencia tan deliciosa. Te la lleve ya sin espinas, y me acordaba de algo mas, una imagen que nunca se me ha olvidado, la de un niño entregándole la flor a una niña, a veces me sentía así contigo como un niño, y no porque fuera ridículo, si no porque en realidad siempre ha sido ser mas un niño que no se debe de preocupar y solamente ser feliz a tu lado. Eso nunca significo que no me gustaran las responsabilidades de un adulto, pero simplemente prefería creer que tomaba lo mejor de ambos mundos, siempre asombrándome por las maravillas del mundo como lo haces cuando eres un niño, que te cuestionas toda, y siendo un adulto que le gusta una mujer como tú, tan llena de vida. Aun los aviones me sorprenden cada vez que los veo pasar aunque he subido a una gran cantidad, aun me asombro cuando llueve y las gotas refrescan en rostro, aun me maravillo cuando tus labios tocan los míos y se siente como si el corazón fuera a estallar, y la sangre corre mas rápido al rostro. Pero lo que aun me maravilla mas y jamás encontrare una explicación satisfactoria es que tu sonrisa me provoca una paz y una alegría que no podría describir de ninguna forma, solamente se que jamás quiero dejar de ver esa sonrisa.

P.D. Aun no me considero el principito, siempre me he visto mas como la rosa que se quedo sola, descuidada sin ti, que tal vez en algún momento sintió que moría sin ti, pero has vuelto, has vuelto para salvarme…

O.M.A

Día 10073

Tuve un mal sueño, en realidad solamente los pedazos que recuerdo me hacen creer eso. Soñaba que estaba con Karla platicando, pero al parecer yo vivía con ella, parecíamos una pareja cotidiana. Desperté y pensaba que solamente había sido un sueño todo contigo que en realidad había vivido todo este tiempo con Karla, y solamente me tranquilice hasta que pude ver tu rostro. Creo que a veces tengo demasiado temor de que todo esto sea tan perfecto que lo vayamos a arruinar, como si no pudiéramos tolerar ser demasiado felices y lo tuviéramos que arruinar. Me hizo pensar en Karla, hace mucho que no sabía de ella, ojala haya encontrado la felicidad que estaba buscando…

El día parecía bastante cotidiano, pero luego recordaba que mis días sin ti eran bastante cotidianos estando a tu lado eran extraordinarios. Nos poníamos a platicar de cualquier cosa y podían ser pláticas de horas sin que nos diéramos cuenta que el tiempo pasaba bastante rápido. Me encantan las platicas contigo porque son bastante enriquecedoras siempre los dos damos nuestros puntos de vista sobre cierto tema, y aunque algunas veces no estamos de acuerdo siempre tratamos de que el otro entienda el punto de vista, eso me enriquece porque no discutimos sin razón y nos enojamos por tonterías, al contrario, tratamos de aprender del otro y siento que con cada platica siempre se nos queda algo del otro, que se quedara el resto de nuestras vidas. Nunca hay ganadores o perdedores en nuestras platicas solo dos personas que aprenden mas, así debería de ser toda la humanidad, en lograr de siempre decir que uno es superior al otro. Todos somos complementos del otro ser humano.

Algo que me sorprendió mucho fue que empezaste a revisar las cosas de tu maleta. Parecía que estuvieras desempacando, eso era una excelente señal, significaba que no pensabas viajar por algún tiempo, significaba que querías encontrar mi casa, tu hogar, quedarte a mi lado. Me preguntabas donde podías poner tu ropa, traías una cantidad enorme de ropa como toda mujer que le fascina la ropa, pensaba que tal vez sería lo mas conveniente dejar tu ropa en el closet del cuarto de visitas, pero quería que te sintieras como en casa. Te ayude a llevar toda tu ropa a nuestro cuarto, y te di el que era el viejo closet de mi mama, aun cuando lo abría todavía podía recordar su esencia. Hace mucho que no la veía, se había mudado con uno de mis hermanos a cuidar de mis sobrinos, esa es la vida que ella prefirió después que su matrimonio fracaso. Yo ocupaba el viejo closet de mi padre, no tenía más que un par de camisas, de pantalones y dos pares de zapatos no necesitaba mas, me gustaba vestir bien, pero pensaba que era una pérdida de tiempo elegir todas las mañanas el mejor conjunto para salir, la ropa después de todo no representa quien soy. No lo decías pero sabia que ese pequeño gesto de darte el closet de mi mama, lo encontrabas muy significativo como esperando que algún día fuéramos algo mas, tal vez como mis padres. No como mis padres, esa imagen de desilusión no podríamos ser nosotros, simplemente pensé en que seriamos felices por siempre en esta vieja casa.

El cabello ya me cubría totalmente la herida aun así estaba demasiado corto, me sentía como algún soldado raso de mi papa, pero la barba aun me daba un mal aspecto. Decidí cortármela porque aunque me saliera la suficiente jamás me gusto, sentirme como un miembro legendario de ZZ Top. Mi rostro había vuelto a cambiar, parecía mas feliz, menos amargado ahora que volvíamos a estar juntos. Tal vez si tengan razón la felicidad te da esperanzas que para cualquier otro ser humano parecerían imposibles, la felicidad en verdad es el alimento del alma, y la mía se sentía satisfecha de poder volver a estar con la tuya.

O.M.A

jueves, 22 de octubre de 2009

Día 10072

Las mañanas siempre saben mejor a tu lado; es como si no necesitara el sol para alumbrar el cuarto, cuando tu rostro es lo que alumbra mi alma. Despertaste a eso de las nueve, parecías haber descansado lo suficiente para tener otro día de emociones. Parecías bastante contenta con despertar con un rostro bastante conocido, acariciabas mi barbilla y suavemente tu mano recorría todo mi rostro, más viejo que cuando me conociste. Parecías llevar mejor la cuenta que yo de las canas que me salían y me decías que tenía dos nuevas amiguitas en la parte de enfrente de mi cabello. Solté una carcajada porque sabía que lo decías con una malicia bondadosa, sabias que yo estaba envejeciendo más rápido que tu, sobre todo con las canas. Pero yo también podía tener esta malicia bondadosa, te dije que ya tenías arrugas junto a los ojos cada vez que sonreías, ahora tu reías y me decías “malvado milagrito”.

Pensaba que sería mejor ir a desayunar esta vez y disfrutar de un hermoso día soleado, saltaba de la cama con ánimos quitando las sabanas para que tu también salieras de esta; después de unos cinco minutos finalmente cediste.

Me imagine que no sería muy emocionante solo conocer Satélite, después de todo no había muchas cosas que ver en esta zona, solo habría centros comerciales, casas, algunos parques, también antros para salir en la noche, te llevaría al D.F. pero primero quería que conocieras el lugar donde había crecido, puna parte de mí, es la esencia del lugar donde he vivido la mayor parte del tiempo.

Fuimos a Plaza Satélite, uno de los iconos de Satélite, junto a sus torres. Ahí fuimos a comer a Sanborn’s un lugar típico para comida mexicana. Como es costumbre en todas las mañanas estaba lleno de personas mayores de 40 años, parecíamos perdidos entre todas esas personas mayores.

Finalmente logramos obtener una mesa, y llegaba nuestra mesera, parecías asombrada por el uniforme típico que llevaba puesto, lleno de colores tan brillantes, como lo eran supuestamente las “adelitas” de la revolución, te parecía tan maravilloso un detalle tan insignificante para alguien que nació en México, pero a través de tus ojos era algo nuevo y hermoso. Eso me daba una idea pero primero debía hablarlo con el cuerpo.

Yo pedía unos tecolotes rojos, era lo que mas me gustaba de ahí, tu pedias unos chilaquiles verdes con frijoles fritos y un jugo de naranja con nopal. Era la primera vez que comerías autentica comida mexicana en México, después de todo nada se puede comparar a tener la experiencia culinaria de un país.

Me servían una taza de café, era de los más deliciosos que había probado en toda mi vida, y te invitaba a que lo probaras aunque sabía que tu preferirías el té. Estabas renuente a probarlo hasta que la camarera y yo te convencimos. Tomaste un pequeño sorbo así tal cual el café negro, estaba demasiado amargo. Te pase un poco de crema y azúcar, se los pusiste hasta mezclarlos en su totalidad con la cuchara, pero no parecía que tuvieras ganas ahora de volverlo a probar después que te dejara la boca amarga, y le diste un sorbo todavía mas pequeño, pero sabía que ahora si te había gustado, tus ojos se abrieron mas, sorprendidos de lo bien que sabia ahora. No podías dejar de tomarlo, sabia que había hecho una adicta al café de Sanborn’s.

Nos trajeron nuestro desayuno y olía demasiado bien; tal vez era el hambre por la hora, tal vez en verdad olía demasiado bien, pero seguramente era la compañía que invitaba al buen olor.
Era como si tu me cambiaras, no, mas bien me reformabas siempre he sido una persona que come todo demasiado rápido pero cuando estoy contigo los alimentos parecen necesitar ser masticados mas lentos, para poder saborear cada ingrediente, como si estando a tu lado todo supiera mejor.

Acabamos el plato principal y nos ofrecieron algo de postre, yo estaba demasiado lleno, pero tu todavía querías saborear mas cosas, y pediste un flan, pensaba que irías a estallar por tanta comida, jamás fuiste una persona gruesa, pero comías igual que yo, inclusive tal vez un poco mas.
Saboreabas tu flan mientras yo tomaba lentamente mi café. Estaba demasiado sabroso lo podía notar por las muecas que hacías cada que lo probabas, me dabas con tu tenedor un pedazo del flan y podía sentir todos esos sabores que hacían tus muecas, estaba perfecto, la suficiente textura y la suficiente dulzura, no había más palabras mas que probarlo. Se me hacia curioso que todos los postres los trataras de probar con tenedor incluso el helado, cuando yo era al revés yo probaba todo con cuchara, pequeños detalles de la vida que te hace valorar mas a la otra persona.

Pague la cuenta y lo mejor era que camináramos por todo Plaza, me sentía como una chinche que había comido demasiado y no podía moverse sin caer por su propio peso.

Caminamos por un buen rato viendo todas las tiendas que había, aunque no tenían nada de especial, todas las tiendas son muy parecidas en cualquier parte del mundo, pero era parte de la vista del recorrido, algo que llamara la atención a la vista.

De repente se empezaba a escuchar música en vivo, parecía venir de todos lados, es como si me llamara para detenerme un momento y poder apreciarla. Corrimos hasta donde se encontraba y las notas parecían mas hermosas, estando cerca de los instrumentos. Era una pequeña orquesta que tocaba como parte de los eventos culturales que tenia Plaza Satélite. Nos quedamos un rato escuchando la música sin decir ninguna palabra, solamente siguiendo el ritmo de la música.
Veíamos que dentro de seis días habría un evento de danza de vientre, al cual me insistías que no deberíamos de faltar, no me pude negar seria impresionante ver algo así.

Regresábamos a la tranquilidad de la casa. Yo tenía que seguir escribiendo; en unos días tendría que llevar mis avances al cuerpo. Por un rato me estuviste acompañando, tu sentada en un sillón viéndome fijamente en lo que yo hacía, llevabas un pequeño cuaderno, parecía que tu también estuvieras escribiendo, pero estaba demasiado concentrado y no te pregunte.

Cada que yo terminaba una hoja tu la revisabas como si tu fueras mi editora, me dabas consejos sobre como podría sentirse mejor al leerlo, dándome tu punto de vista; no me molestaba esto, al contrario, me agradaba que trataras de enriquecer mis textos. Después de todo tu habías sido mi critica mas exigente, sin ti, tal vez jamás hubiera tenido la inspiración para escribir.

Me volvía a concentrar en lo mío, estaba escribiendo el intento de una nueva novela. Quería entrar en un nuevo genero el de suspenso y terror, nada como Stephen King pero trataría de un asesino tipo “hitman” el cual solamente era conocido como “O” era un arma letal, imparable, carente de sentimientos o eso era lo que el pensaba hasta que conoció a su siguiente víctima, una mujer que lo cautivo, pero ¿que sería esto que sentía?, Se tendría que desarrollar en México solamente, eso seria diferente del resto. Pero pensé que tal vez estoy disfrazando una historia de amor con un supuesto suspenso.

Me vino a la cabeza otra historia, una basada en “Goyo” el primer asesino serial en México, pero ¿cuál sería el motivo de este personaje para matar? Ya existían asesinos enfocados a una razón, el asesino del zodiaco, el asesino de la rosa, el estrangulador, etc. tal vez el asesino de las letras… De todos modos en lo que mas había avanzado era en mi historia de política ficticia, un grupo de tres personas que cambiaron a México y lo volvieron un país del primer mundo, aunque había secretos, engaños, conspiraciones, la primera verdadera historia de acción para México.

Todo me distrajo por un momento, empezaba a escuchar música pero no sabía de dónde venia; investigue abajo y no estabas, pensé que habías puesto algo de música arriba, pero no, en verdad estabas tocando mi viejo órgano, en realidad solo tocabas teclas al azar, no había un ritmo constante. Me senté a tu lado en ese pequeño banco mientras te veía como tratabas que todo tuviera un ritmo y al no poder lograrlo te frustrabas y recargabas tu cabeza en mi hombro.
Agarre tus manos y las puse sobre las teclas, puse mis dedos sobre los tuyos y hacia que tuvieras ritmo, o al menos el ritmo que tu alma quería proyectar; las notas empezaron a surgir parecía que tu eras la que estabas tocando y el ritmo apareció, yo siguiéndolo con los pedales y con las teclas inferiores hacíamos una melodía…

P.D. Aun tengo demasiado miedo de preguntar si te irás, creo que lo mejor que puedo hacer es no decir nada y disfrutar el tiempo que te quedes.

martes, 20 de octubre de 2009

Día 10071

Me había levantado muy temprano, a las seis de la mañana no había podido descansar muy bien. Pensaba que te tenía a un cuarto de distancia y en vez de haberte dejado dormir me había puesto a la defensiva. También era una costumbre militar que agarre, no lo podía evitar.
Salí de la recamara principal y vi que el cuarto de visitas estaba cerrado, pero se escuchaba ruido. Me imaginaba que tú tampoco habías podido dormir pero por diferente razón, todavía estabas acostumbrado al huso horario del otro lado del mundo. No toque la puerta y mejor decidí esperar cuando tu estuvieras lista para salir.

Fui a mi estudio a mi vieja máquina de escribir y empecé a escribir un poco. No tenía ideas claras de que era lo que quería escribir, empecé con una historia corta de un viejo llamado Omar que se quedo solo en el mundo simplemente porque se alejo de toda persona que el amo. No era una buena historia ya la gente de por si tiene sus problemas como para sentirse triste por un viejo imaginario de un libro. No tenía nada, decidí ir rápido a la tienda a comprar un poco de comida.
Regresaba y todavía no salías, me dio tiempo de poder preparar unos omelettes de champiñones para el desayuno. Empezaba a escuchar mas ruidos en la parte de arriba me imagine que te estarías arreglando. Subí para avisarte que estaba haciendo el desayuno pero al parecer te estabas bañando. Los omelettes ya estaban casi listos y el aroma invadía toda la casa, abrí un poco la puerta de la cocina para que el olor fuera saliendo un poco. Creo que el aroma te atrajo y bajaste dándome los buenos días. Tu cara se veía cansada un viaje tan largo y luego no poder dormir no deja nada bueno. Te di los buenos días mientras te ofrecía tu omelette y un vaso de jugo de naranja. Parecías tener mucha hambre y el aroma hacia que los deseos de devorarlo fueran incontrolables.

Ahí estábamos los dos disfrutando del desayuno en mi vieja cocina, saboreando los champiñones con el jugo, no diciendo en realidad nada importante, solamente que el omelette estaba bueno. Comíamos despacio mirándonos de reojo a veces, ahora tu también parecieras tener incertidumbre, o tal vez pensabas que no había sido tan buena idea haber venido desde tan lejos para encontrar un hombre que parecía desconfiar de ti.

Recogí los platos y vasos y los puse en el fregadero, mientras te ponía un poco de agua a hervir para que tomaras tu té, mientras yo me servía mi taza de café matutino. Espere hasta que tu agua estuviera lista para el té, y nos acompañáramos. Aun no me atrevía a preguntarte cuanto tiempo te quedarías pensando que mi pésima actitud ahora haría que te fueras más pronto. Me comentabas que no habías dormido nada y que ahora tenías un poco de sueño pero que no querías dormir, querías pasar más tiempo conmigo, mientras acariciabas mi mano con la tuya, mi corazón volvía a latir rápidamente, como si el instinto previo a una gran acción hiciera que la sangre fluyera más rápidamente, al saber que la mano que me tocaba era la tuya. No pude frenarme mas y empecé a besar tu mano lentamente, con mi objetivo final tus labios. El teléfono empezó a sonar interrumpiendo todo.

Era Homero quien quería asegurarse que estaba bien, le dije que todo estaba bien que no debía preocuparse mas por mí, que el tumor y la operación no me vencieron entonces ahora yo sabía que no me detendría. El momento fue interrumpido y ya no parecíamos estar en sincronía.
Te dije que tenía que escribir un poco, estaba tratando de tener una nueva novela, y aun tenía que escribir lo que yo he pensado será mi gran legado para la humanidad, “El proyecto de Instrumentalización Humana” siempre tuve un deseo para ayudar a la gente a comprenderse mejor, aunque yo también no me comprendiera a veces quería que la gente tuviera una guía para tratar de entender a esa viejísima pregunta que aun la gente no ha podido responder del todo bien, ¿a que venimos los humanos a este mundo?. Ahí estabas tu leyendo un poco las hojas que ya tenía lista, las ideas que tenia regados por el escritorio, algunas cosas te hacían soltar una pequeña sonrisa, otras te hacían pensar.

Yo seguía teniendo mi mirada fija en lo que escribía y había veces que perdía el sentido de que tu estabas también ahí. De repente te levantaste y empezaste a observar ese estudio, en el cual yo había pasado tantas cosas. Te pusiste a ver las paredes, ahí estaban las fotos de todos mis hermanos y la mía cuando éramos niños, y abajo estaban nuestros títulos de universidades importantes adornando lo que mi papa pensaba era su más grande orgullo. Te pusiste a ver mis libros que tenia, eran enciclopedias viejas que ahora ya no parecían tan útiles toda esa información que alguna vez venia exclusiva en las enciclopedias podía ser encontrada con facilidad en internet, el mundo había cambiado mucho desde que mis hermanos tenían que buscar información a través de una enciclopedia. Ahí encontrabas unos viejos álbumes de fotos y te pusiste a hojearlos.

Me empezaste a preguntar sobre los lugares en los que fueron tomadas las fotos. Yo no te pude ignorar y decidí acabar por hoy de escribir. Te acompañe en aquel sofá y me puse a ver las fotos contigo recordando viejos sentimientos, muchas de las fotos que tenia era cuando tenía 7 u 8 años, cuando nos cambiábamos de lugar muy seguido. Tenía unas fotos de cuando vivíamos en Mérida, de las pirámides, del centro de Mérida. Había también de otros lugares, Acapulco, Veracruz, Cancún, etc., había viajado tanto de niño que había veces que ya no recordaba el lugar donde habían sido tomadas. Parecías maravillada por tanta belleza de diferentes ciudades de México; también parecías enternecida por verme cuando era muy pequeño siempre tenía sonrisas en todas mis fotos, recordaba que era muy feliz, antes de que me complicara las cosas en mi pequeño mundo. Creo que la únicas otras fotos en las que en verdad soy totalmente feliz son las que nos tomamos cuando yo estaba en Rusia…

Te dije que tal vez sería bueno que fuéramos a caminar, y así también conocerías el lugar en el que había crecido el que conocía perfectamente. Fuimos caminando entre tantas casas, entre tantos viejos recuerdos, te comentaba que yo sacaba a pasear a mi perro por aquí, como nunca había aprendido a andar en bicicleta, pero que eso no importaba, como una vez me había caído por ahí y me había hecho una herida que todavía se notaba en mi pierna.

Llegamos a lo que se llama la zona azul, un sector comercial pequeño para los “satelucos” ahí había de todo restaurantes, helados, salones de belleza, panadería, etc. Fuimos pasando por todos los negocios hasta que nos quedamos a comer en uno de sushi. Parecías ya cansada y empezabas a bostezar me imaginaba que ya a esta hora tendrías ganas de estar en tu cama y dormir. Pero aguantabas sabias que tu eras una exploradora y que la emoción de conocer un lugar nuevo era mas fuerte que cualquier cansancio que tuvieras.

Terminando la comida fuimos por helado, a la misma heladería que mi mama me llevaba, no había cambiado mucho de hecho permanecía igual que cuando yo tenía 5 años. Y de repente la imagen volvía a mi cabeza, es como si hubiera mezclado un recuerdo pasado con lo que estaba viviendo en ese momento. Nos pusimos a descansar en una de las bancas, mientras veíamos a las personas pasar, aun seguía siendo un poco torpe y se me cayo mi bola de helado, esta vez no lloraba, simplemente me reía y tú me acompañabas en la risa.

Me dijiste que me darías un poco de tu helado, y no pude evitarlo más que darle una mordida grande dejándote casi nada de helado. Tu cara de sorpresa me daba un ataque de risa con todo el helado en mi boca, me reclamabas y me decías que te diera tu helado de regreso, te acercabas y me dabas besos. No se que tenemos tu y yo con los helados y los besos, pero se siente muy bien.
Fuimos de regreso a la casa, tomándonos nuestro tiempo, ahora parecíamos estar un poco mas sincronizados y nos íbamos riendo profundamente. Como siempre la gente que pasaba se nos quedaba viendo como si pensaran que nos estábamos drogando, pero no se daban cuenta de que para la felicidad pura no se necesita una droga simplemente estar con la persona adecuada.

Llegamos e inmediatamente no aguantaste llegaste y te acostaste en uno de los sillones de la sala, mientras yo ponía un poco de música como para que el sonido te fuera arrullando mas. Pensé que el día ya se habría acabado para ti y dormirías hasta el día siguiente por lo que te cargue y te lleve hasta el cuarto de huéspedes. Me puse a hacer unas cosas que tenía pendiente y me fui a la cama tarde.

Pensaba en que había sido un buen día hoy, esperando que todo se fuera mejorando poco a poco. No podía dormir bien. De repente escuchaba que tocaban a mi puerta. Pensé que necesitarías algo por lo que abrí rápido, me decías que no podías dormir otra noche si no fuera conmigo, yo también lo sabía, eso era lo que no me dejaba dormir, por lo que te deje pasar a mi cuarto. Sabía que desde esa noche tendrías un lugar en mi cama para siempre.

O.M.A