La mañana estaba demasiado agradable, desde el momento en que abrí mis ojos y te vi dándome pequeños besos en el pecho, hasta ver que había un brillo agradable en el cuarto, por el sol que pasaba a través de las persianas. No quiero exagerar pero hasta parecía escena de una película romántica en la que los pájaros trinaban y creaban una música agradable, pero así los pájaros que habitan en esos pinos grandes del jardín, hacían que todo fuera perfecto.
Nos quedamos mirando un buen rato abrazados de la cintura, no decíamos nada por un buen rato, es como si ambos no quisiéramos salir de la cama ahora, no había nada que hacer y estábamos demasiado cansados como para querer visitar algo. Entonces finalmente salieron palabras de mi boca “no quiero salir de la cama”, tu me afirmabas que de igual manera tampoco tenias muchas ganas de explorar nada, más que las sabanas y quedarte dormida entre mis brazos, y eso fueron como las mejores palabras para mi, entonces me acerque más a ti, mientras levantaba las sabanas, si que tienes un muy bello cuerpo desnudo. Mientras nos abrazamos ahí sin decir nada, simplemente dejando que el calor de nuestros cuerpos se acoplara a la temperatura del cuarto.
Nos quedamos dormidos por un rato y cuando desperté ya eran las 11 de la mañana y las tripas ya me estaban hablando que necesitaban algo de comer, tu nada mas te empezabas a reír porque pareciera el rugido de un monstro de una mala película de terror de los años 50’s. E inmediatamente tus tripas también rugieron, pero las tuyas más bien rugían como lo hacía un gremlin, y te apenaste ya que ahora era yo el que me reía de eso.
Decidimos levantarnos pero no podíamos encontrar ni chanclas ni pantuflas, y baje el pie y el piso estaba extremadamente frio, movía los pies como si estuviera caminando sobre carbón ardiendo, y te llevaba conmigo para bajar, mientras mis pies lentamente se acostumbraron a la temperatura del piso.
No había mucho que desayunar solamente había pan y bolsas de té, ni siquiera podría disfrutar de un buen café esta mañana. Tostamos el pan y preparamos el agua para el té. Lo bueno es que había un poco de mermelada de frambuesa, y un poco de mantequilla. La tetera empezó a sonar y tu la quitabas de la estufa sacando las dos tazas para el té, mientras yo preparaba el pan tostado como te gusta, con un poco de mantequilla y mucha frambuesa tanto que los dedos se ensucien al momento de comerla. Y ahí estábamos los dos disfrutando de algo tan sencillo, y sin embargo me sabia ese pan tostado con té, mejor que cualquier comida parisina.
Subimos otra vez al cuarto, y ahora era evidente que las persianas no lograrían detener el sol que venía de fuera. Las abrí simplemente para que el cuarto se viera mejor y abrí la ventana. Mi cuerpo y cabeza cayeron primero sobre la cama y la almohada, e inmediatamente el tuyo, recargándote sobre mi hombro. Empecé a jugar con tu cabello, pensaba que tal vez la psicología tenia algo de razón, el jugar con tu cabello significaba que estoy loco por ti, y tal vez así sea.
Volvían nuestras platicas de todo, me encantan estas platicas contigo porque podemos empezar hablando del porque el sol es amarillo, y terminamos discutiendo sobre el verdadero significado de la vida, con intermedios de películas y música, y planeando el futuro.
Me encantaba que ahora me pudieras contar todo, me podías hablar desde tu antiguo trabajo, lo que te gustaba, lo que odiabas y lo que aprendiste, hasta tus sentimientos mas profundos, cosas que por internet jamás me habías contado pero que ahora tenias la confianza en mí, como para poder hablar de esto. Me gustaba porque ya no tenía que suponer nada, y ya no te guardabas cosas, dejándome a medias con respecto a tu vida.
Nos volvimos a dormir y despertamos hasta las 4 de l
a tarde, ya mi cuerpo se sentía sucio de estar tanto tiempo en la cama. Recuerdo que jamás me gusto tanto permanecer tanto en la cama, incluso cuando estaba enfermo de gripa o cualquier cosa, me gustaba salir lo más pronto posible. Incluso si estaba desvelado, prefería volver a hacer la cama y dormir en cualquier otro lado. Ideas de un loco.
Tú estabas en la silla del cuarto haciendo tus dibujos que tenia prohibido ver, hasta que los terminaras todos. Desperté viendo hacia afuera la calle un poco desorientado, no sabiendo ya ni en que día vivía. Cerrabas tu cuaderno de dibujos y me veías con una sonrisa mientras te ibas acercando mas a mi hasta que llegaste a la cama, y te sentaste encima de mí, abrazándome por la nuca. No quería desperdiciar todo el día durmiendo en la cama, de todos modos creía que no podríamos dormir hasta el día siguiente. Se me ocurrió una idea, iríamos a bailar esta noche tu y yo.
La idea te fascino e inmediatamente me decías “ah, hoy me probare mi vestido verde, no mejor el negro, o que combinación crees que se me vería mejor?” sabia que estaríamos por lo menos dos horas eligiendo que vestido usarías, pero no me importaba me ibas a modelar la ropa, lo que es bastante sexy.
Finalmente después de 10 vestidos, diferentes combinaciones de zapatos, accesorios, etc. elegimos lo mejor para ti, algo que te hiciera ver guapa como siempre, con clase, y por supuesto alegre. Yo en cambio era mas fácil un par de zapatos negros, mi pantalón de mezclilla deslavado, y una camisa cualquiera, pero claro como eso no era suficiente para ti, también debías de elegir lo mejor para mi, siempre tuviste un buen gusto por la ropa y me elegiste una camisa que hace años no usaba. Y finalmente nos metimos a bañar, si ya sabes es para ahorrar agua, con eso de la escasez y que somos ecológicos.
Ah finalmente limpios, frescos y con energías para bailar toda la noche, salimos de la casa. Hacia hambre después de todo solamente comimos unas tostadas, entonces fuimos a un lugar que tuvo un éxito muy bueno, un lugar donde solamente vendían alitas de pollo, era algo ligero de comer, y que no estorbaría a la hora de bailar.
El ambiente era bastante agradable, y los clientes iban desde los amigos de la prepa que salieron para divertirse, hasta los hombres solitarios que no tenían nada para comer y fue lo primero que se les ocurrió comer. Casualmente ahí estaba la que había sido mi primera novia, curiosamente su nombre empieza con K, Karen, y fue cuando me empecé a preguntar si en mi vida esa letra significaría mas de lo que podía entender.
Nos vio y se acerco a saludar, dándome un abrazo después de todo fuimos muy buenos amigos en la prepa hasta que todo termino entre nosotros. E incluso durante un tiempo pudimos mantener una amistad, pero luego nuestros caminos tomaron direcciones opuestas. Siempre me gustaron las mujeres bellas físicamente, y ella no era la excepción tez blanca, cabello castaño obscuro, ojos verde esmeralda. Pero jamás fue demasiado inteligente, y eso fue un debacle entre nosotros. Después de todo la belleza acaba algún día, una mente brillante dura para siempre.
Te la presente, diciendo con toda seguridad que eras mi novia, aunque creo que jamás hablamos de eso, pero te sentía como una novia, incluso como algo mas serio que eso. Ella también venia con alguien, que inmediatamente como cavernícola quiso hacerme saber en especial a mi que ellos venían juntos. Esta bien no me importaba se despidieron y volvimos a lo nuestro. Inevitablemente vino una conversación que no me gustaba, me preguntabas cuantas novias había tenido. Podía notar cierta molestia en tus ojos después de ese encuentro, era de esos momentos en que sabia que una mujer no quería escuchar la verdad, pero trate de tranquilizarte haciéndote ver que tu eres la única mujer que en verdad me importa tanto. Y fue cuando empezamos a hablar de relaciones pasadas, tu de todas las tuyas, yo de todas las mías, me decías que tu habías dado siempre algo de ti, en cualquier relación, tal vez era amor, tal vez era menos, pero siempre diste y aprendiste, yo también pensaba lo mismo, pero no creía haber dado amor verdadero hasta contigo, después de todo el verdadero amor no es efímero, no se puede acabar. Parecías un poco mas tranquila.
Dieron las 9 de la noche y nos fuimos caminando, hacia el antro. Eso era lo bueno de Satélite y su zona comercial, todo quedaba cerca por lo cual no había que recorrer grandes distancias. Llegamos y la música estaba a todo lo que las bocinas daban, el ambiente era agradable, gente bailando contenta, olvidándose de la rutina diaria del trabajo aunque fuera por unos solos momentos.
Fuimos directamente a la barra del bar, y ahora pedias algo diferente para tomar, mientras yo ahora solamente tomaba una cerveza.
Rápidamente la música nos contagio y fuimos bailar, agarrando el ritmo. Siempre fui de caderas sin ritmo por lo que tu me agarrabas de ellas y me tratabas de soltar, yo tratando de agarrar tu ritmo, bailando pegados sintiendo el movimiento de tu cuerpo con el mío y como iban agarrando el mismo compas.
Estuvimos bailando por mas de 40 minutos hasta que cambiaron la música y decidimos ir a descansar un rato. Agarramos un sofá que estaba solo contento, sudorosos y todavía con mas energía para gastar en la noche.
Yo fui al baño, a limpiarme y arreglarme para el resto de la noche, mientras le pedía al bar tender dos camaleones para refrescar la garganta. Cuando regrese a donde estabas un tipo cualquiera te estaba hablando, me senté del otro lado del sofá dando la espalda tratando de escuchar todo. Típico tipo que solamente buscaba una noche de acción y creía que tu podrías ser tu víctima, pero no lo podía culpar una mujer hermosa como tu recibe fácilmente unas 10 invitaciones en una noche cualquiera, sentía lastima por el tipo porque tu simplemente lo evadías y le decías que no estabas interesada. Ahí llegaba yo con las bebidas, sentándome a tu lado, no siendo un cavernícola que protege lo que es de el, después de todo tú no eres mía, el tipo entendió y se marcho sin decir nada, simplemente nos reíamos de él. Pensaba que cualquier persona que solo se fijara en tu físico no sería un rival, después de todo a mi no solo me interesa tu físico o es lo que mas me llama la atención, porque yo se que cuando el físico se vuelva viejo yo te seguiré amando, por quien eres, cuando los demás se vayan porque “ya no eres bella físicamente” para mi seguirás siendo la mujer mas bella.
Y me proponías un reto, una de tus pruebas. Me decías que te ibas a levantar e ibas a cruzar todo el lugar hasta la barra de bebidas, que era mi misión tratar de ligarte de la mejor manera, y me susurrabas al oído que mi recompensa seria una sorpresa…
Te levantaste mientras yo veía tu caminar y como te alejabas, me quedaba sonriendo solo en el sofá, tratando de pensar como te podría ligar así, en un lugar como esos. No se me ocurría una forma de llegar, parecería un novato diciendo, hola te puedo invitar algo, o simplemente llegar y preguntar ¿bailas?, y ahí llegaba mi oportunidad perfecta otro tipo se te acerco, pero tu lo rechazaste demasiado rápido.
Yo llegaba y me sentaba a tu lado, y te decía ¿Cómo le fue? Te me quedabas viendo dándome una sonrisa, “pues muy mal”, yo respondía “ya se te llego diciendo, hola te vi desde el otro lado del antro, y simplemente no pude dejar de ver tu belleza”, soltabas una carcajada, sabiendo que era exactamente lo que dijo, “después seguramente dijo algo, te invito una bebida” me decías que era muy bueno, que seguramente yo me las sabia todas las formas para ligar con una mujer. Te seguía el juego, diciendo que si pero que esa no era la forma correcta, y me preguntabas cual era la forma correcta, era demasiado simple te decía, simplemente le decías que lo que traía puesto era demasiado lindo, seguramente se tardo mucho tiempo eligiendo todo eso, como para que un tipo cualquiera se lo quisiera quitar en menos de 10 segundos. Se veía como alguien que quisiera bailar, porque toda la mañana la paso dormida y era hora de mover el bote, y que seguramente ningún hombre tendría la oportunidad con ella, porque en sus ojos se veía que su corazón ya le pertenecía a alguien. Y antes de que pudiera decir algo mas, me besabas bajo las luces de neón, con el humo de máquina, con las voces y el sonido de todo, mientras me agarrabas con tus manos de las mejillas yo te agarraba de la cintura para no perder el equilibrio. Y fue un momento tan perfecto que terminando el beso los dos nos dijimos te amo al mismo tiempo, y fue la primera vez que dije te amo sin ningún temor oculto.
Fuimos a bailar unas cuantas horas mas, hasta que los pies ya no podían hacer nada mas, y regresamos a casa donde me diste mi sorpresa…
P.D. me pregunto finalmente en que momento considere el adecuado para darte estas cartas, y si recordaras todo lo que hemos vivido juntos…
O.M.A
viernes, 20 de noviembre de 2009
Día 10082
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Día 10081
Eran las 7 de la mañana y ya nos preparábamos para nuestro viaje de este día. Después de haber estado ya varios días en México, por fin visitarías uno de los emblemas de este país, las pirámides de Teotihuacán. Sabia que jamás estuviste acostumbrada a levantarte a estar horas, por lo que me había levantado media hora antes para prepárame a mi un poco de café, y a ti algo de té negro. Te lo serví en un termo mientras todavía seguías medio dormida a la orilla de la cama, como esperando que los efectos del aroma y la bebida te fueran levantando poco a poco.
Sería un viaje largo por lo menos de dos horas en carro, pero no importaba estabas demasiado emocionada, y yo no podía recordar cuando había sido la ultima vez que había ido a las pirámides. Después de todo es algo que pasa comúnmente en las personas oriundas de un lugar, dejan de visitar los monumentos de historia de su país, y solo ves a turistas en estos lugares.
Aun después de todo este tiempo aun conservaba la lista de canciones que considerábamos las “mejores” de la música que los dos escuchábamos. Aun recuerdo ese día, me habías dicho que hiciera una lista de música para los dos para cuando nos viéramos no tuviéramos que andar buscando las canciones y así podríamos disfrutarlas juntos. Pensar que paso tanto tiempo por como fuimos…
Ya no tenia mucho caso pensar en eso, ahora la lista había aumentado de canciones, ya teníamos nuevos favoritos y clásicos inolvidables, por lo que el viaje seria de buena música. Al principio ninguno de los dos cantaba, como si tuviéramos miedo de desafinar la voz de quien cantaba, o tal vez era demasiado temprano como para que el alma se expresara. Peor finalmente empecé yo con una vieja canción de R.E.M “Losing my religión”, y me sentía por unos momentos como en el video, viéndome a mi mismo bajo los reflectores, tu te empezabas a reír mientras me veías hacer mis gestos exagerados, pero inevitablemente te contagiabas de las ganas de cantar, y empezabas a seguirme en los coros. Todo el camino fue así.
Ya eran casi las 9 y yo ya tenia hambre, ahora veía que tu también ya te habías acostumbrado a mis horarios de comida, y como te frotabas el estomago, sabiendo que te exigía algo de alimento para callarlo. Por fortuna estábamos cerca de un viejo puesto de barbacoa que yo conocía muy bien, después de todo pase varias mañanas cuando mi papa me llevaba a la base aérea del ejercito, y las pirámides solamente estaban a 15 minutos.
Pasamos y comimos ahí en este lugar, la barbacoa era muy buena, no esta ni demasiada grasosa ni muy seca, y el consomé podía levantar a cualquier crudo que hubiera tenido una buena juerga el día anterior. Cuando probaste el consomé con los garbanzos te fascino y no podía dejar de llenar la cuchara con el caldo, cayendo calientito por el esófago. Luego los tacos de barbacoa que te servías por no decir eran bastante generosos, ya habías aprendido a disfrutar de las salsas, si no fuera porque todavía tenias un poco de acento extranjero cuando hablabas podrías pasar fácilmente por una mexicana, adoro eso…
A los quince minutos llegamos a las pirámides, seguían estando en este lugar privilegiado de México, una zona verdosa, pero que a la vez ya había sido invadida por comercios. Afortunadamente hace algunos años lograron detener la expansión de mas comercios a esta zona histórica. Pagamos la entrada y pasamos primero a este pequeño museo que tienen de historia sobre la cultura que se había asentado en esta zona. Pasamos un rato ahí viendo la historia, yo recordando mis viejas clases de historia, y tu fascinada conociendo una cultura muy rica en historia.
Sabia que te podrías quemar por el sol, si yo no habré sufrido eso en el pasado, por lo que pasamos a la tienda de recuerdos y ahí te compre un sombrero para que no quedaras tan quemada. Cuando pasamos a la calzada principal tenias una vista hermosa de lo que era la pirámide del Sol y de la Luna, y lo enorme de la cazada de los Muertos.
Fuimos caminando primero hasta la pirámide de la Luna era la que mas cercana nos quedaba, Te quedaste impresionada por ver esta edificación tan antigua y pensar que todavía seguía de pie, como si el tiempo no pudiera contra ella. Subimos hasta la parte más alta y te asombro la vista, pero no habrías visto nada hasta subir la pirámide del Sol, era casi el doble de grande que esta y ahí se podía ver toda la calzada de los Muertos.
La distancia tampoco eran muy cortas después había sido una de las grandes ciudades importantes de los mexicas antes de su decadencia de la cual aun se piensa que es un misterio, porque no se esta seguro exactamente como fue la caída de este imperio. Pero ahora tú y yo estábamos en esta ciudad donde se forman los dioses, después de todo gracias a ellos debemos de agradecerles la existencia del Sol y la Luna.
Por fin llegábamos a la pirámide del Sol, solamente de ver todos esos escalones uno lo pensaba para subir, pero ya estábamos aquí, y tu ya te veía algo cansada, por lo que te rete a ver quien subía mas rápido por aquí, me seguías aun cansada en mis juegos tan locos, tratando de demostrarme que podías aguantar eso y más. Pero casi a la mitad de la pirámide voltee y vi que ya no podías avanzar, por lo que regrese por ti y te agarre de la mano haciéndote ver que si podrías llegar al final, solamente faltaban diez escalones mas, pero veía que cada vez se hacía mas lento tu paso; al final te levante y te cargue esos diez escalones, aunque debo de aceptar que parecieron 20, pero no podías dejar de ver esa vista. Milagrosamente cuando ya estábamos arriba parecías haber recuperado el aliento, mientras yo me sofocaba del poco aire que llegaba a mis pulmones, pero cuando te vi viendo todo ese paisaje que teníamos el aliento volvió por si solo.
Nos quedamos un buen rato viendo todo eso, tomando fotos, de repente escuchando la conversación de otras personas, como lo suponía la mayoría eran turistas, pudimos distinguir, ingles, francés, incluso acento gallego, y un poco de alemán. Todos opinaban igual estaban fascinados por aquel lugar, como si tuviera algo mágico, como si en verdad los hombres se pudieran transformar en dioses al ver esta vista.
Finalmente fuimos bajando lentamente, el sol parecía apiadarse un momento de nosotros y se ocultaba tras un banco de nubes. Tomabas mas fotos de este lugar asombrada de esta belleza, me imaginaba cual sería tu reacción cuando estuviéramos en Chichen Itza.
Y ahí pasaba lo mas terrible, mientras terminabas de tomar una de las fotos se te resbalaba tu cámara, y caía al suelo, haciéndose añicos, saliendo de la carcasa de la cámara todos sus componentes, y solamente escuchaba tu grito y como te ponías de rodillas rápidamente, tratando de ver si se salvaba tu cámara. Me arrodille junto a ti sabiendo que ya no había forma de repararla, o al menos no seria algo rápido. Te ponías triste mientras arrugabas tu boca en señal de tristeza. Solamente te trataba de consolar pero sabía que esa cámara le tenias mucho cariño después de todo con ella habías logrado captar tantos momentos. Lo bueno pensaba que la tarjeta de memoria no se había dañado eso era lo bueno de una cámara digital, con una vieja el rollo se hubiera echado a perder.
Subimos al carro y aun estabas tratando de encontrar la forma de ver si podía repararla o por lo menos poner todas sus partes donde corresponden, pero no se podía ya hacer mucho.
Pasamos a la comunidad que estaba a las orillas de Teotihuacan, a una fonda de comida mexicana. Al lado teníamos la iglesia donde el “Santo” había filmado una de sus tantas películas, había sido un héroe en otra época, aun era el héroe de algunos niños y no tan niños.
Regresábamos a la casa y tu estabas mas dormida que nada, después de todo había sido un gran día de experiencias para ti, recuerdo que así yo también regresaba de los viajes que teníamos con mi papa, que nos llevaba a todos lados. Y pensaba que ahora yo era como mi padre, cargando a una persona que el amaba llevándolo a la cama. Ahora así estaba yo llevándote a la cama, para que pudieras descansar.
P.D. No se que le haces a mi vida, pero me gusta mas cuando estas cerca, es como si dejara de existir tantos “tal vez”, como cuando estábamos lejos y todas las dudas se despejaran.
O.M.A
martes, 3 de noviembre de 2009
Día 10080
Amor va más allá de esa palabraAmor es ver en tus ojos mi vida
Saber que el sabor de la
vida eres tú
Saber que no hay imposibles para mí
Si me amas en
la mañana te amare
Si me odiaras mañana te amaría aun así
Si me dijeras
piérdete conmigo lo hago
Si me dejaras solo perdería el amor
Hoy descubrí que el amor no tiene límites
Que pudiera hacer mil
cosas para demostrarlo
Pero he encontrado que la cosa más fácil
Es
simplemente decir te amo…
Poemas de Amor,Desamor y otros más
Omar Méndez Adán
Hoy tuve uno de mis sueños raros, tenía como 80 años y parecía vivir solo, no parecía vivir en México, pero sin embargo no puedo ubicar el lugar completamente. Pero sentía algo raro como si me hubiera faltado algo en mi vida, y que muy tardíamente me había dado cuenta de eso.
Desperté olvidando que dio era hoy, recuerdo cuando era niño siempre amanecía con una ilusión por mi cumpleaños pero esta vez, simplemente no lo recordaba, esa ilusión del pequeño que recibía felicitación y regalos había pasado, tal vez simplemente había perdido la ilusión de lo que en verdad significaba un cumpleaños.
Tu parecías demasiado agotada como para despertarte temprano en horario militar, estaba bien te di un beso cariñoso en la frente mientras te dejaba dormir. Yo bajaba con cuidado las escaleras para no provocar ningún ruido, pensaba en preparar el desayuno pero descubrí que no había mucho que comer mas que un par de huevos, algo de jamón y queso. Decidí salir rápido por algo de desayunar. Afortunadamente para mí todavía se seguía poniendo un pequeño carrito con tamales. Sabia que estos te gustarían aunque jamás los habías probado durante toda tu vida. A mí siempre me gustaron los de rajas, pero suponía que esos serian demasiado picosos para ti, lleve uno de cada tipo, de dulce, oaxaqueño, verdes. Pase rápido a Superama a comprar un poco de jugo también.
Cuando regrese a la casa te llame para ver si ya estabas despierta, pero no escuchaba ningún ruido todavía seguirías dormida. Me iba metiendo a la cocina cuando de repente de ahí escuchaba felicidades, debo de aceptarlo me sorprendió un poco que te ocultaras en la cocina, y me sorprendieras ahí, pero ya cuando vi que eras tu, simplemente me reí, mientras me abrazabas y me dabas un beso. Es curioso sabes, después de tanto tiempo este sería el primer cumpleaños que festejamos juntos, siempre fueron felicitaciones por internet, otros años ni supimos del otro, y esta vez te estaba abrazando, y empezaba a recordar por que los cumpleaños se sienten tan bien.
Malvada, me decías que ya estaba mas viejo, pero tenias razón, pero supongo que soy como un buen vino, el cual se añeja y todavía sabe mejor que un vino cualquiera.
Entre los dos preparamos la mesa y nos pusimos a desayunar, te comiste los tamales de dulce, tu estomago no estaba acostumbrada a comer tanto chile como un mexicano, y te encantaron esos tamales. Recuerdo cuando era pequeño también a mi me gustaban mas esos tamales, de hecho decía que jamás comería tamales de rajas, y mírame se han vuelto mis favoritos.
Exactamente acabando de desayunar me decías que ahora la cocina estaría prohibida para mi ese día, con cara de incertidumbre te veía mientras me ibas corriendo de la cocina, y me decías que me harías algo especial para mi cumpleaños y que por lo tanto no podía ver que era, mientras ibas cerrando la puerta. Sentía como si mi cocina estuviera secuestrada, pero estaba bien me imaginaba que ese seria mi regalo.
Me puse a escribir en mi vieja máquina de escribir, seguía escribiendo mi siguiente novela, pero también había vuelto a descubrir algunos viejos poemas que tenia arrumbados por ahí, mucho de los cuales te había dedicado a ti, pensaba que podía escribir poemas, pero no con las métricas que me habían enseñado en la preparatoria, yo pensaba que ponerle métrica a la creatividad es como destruir el pensamiento mismo, lo más hermoso es lo que te dicta el corazón sin restricciones.
Estuve viendo varias, y siempre tengo estos momentos donde puedo crear frases que yo creo tienen un gran significado, y aunque estos momentos son demasiados cortos cuando los encuentro me lleno de grandes cosas por escribir.
El tiempo pasa demasiado rápido cuando la mente está demasiado ocupada y cuando vi ya eran casi las 2 de la tarde. El teléfono empezaba a sonar, era mi familia que me deseaban felicidades por mi cumpleaños, me hablaban todos, mis hermanos, mi mama, mis sobrinos que ya ahora podían hablar perfecto todos, mis cuñadas, pero la única persona que no me felicito fue mi papa, pensé que tal vez como siempre se le había olvidado, o tal vez ya de plano ni siquiera se acordaba de su ultimo hijo.
Después llegaron mas llamadas, era ahora Homero, que me deseaba de parte de toda la editorial un día lleno de alegría, felicidad pero sobre todo mucha mas creatividad para mis novelas, y que brindarían a mi nombre.
Pensaba que era la primera vez que tantas personas me felicitaban tanto, eso llenaba de orgullo pensar que la gente piensa en ti y se molesta por felicitarte en un día que es especial para cada persona en el mundo.
Ya tenia hambre, pero como habías secuestrado mi cocina, no podía ni siquiera poner un pie ahí. Te hablaba a través de la puerta si podía agarrar algo de comer en la cocina, me decías que no, que fuera a comprar algo para los dos, que todo estaría listo para la cena, bueno pensaba que era una buena excusa para despejar la mente de todo escribir. Me habías dicho que comprara algo ligero, porque la cena estaría cargada, había varias opciones para comer pero pensaba que ahora la comida griega seria ideal, comer algunos gyros solamente para disimular el hambre hasta la noche.
Y ahí mientras iba caminando donde fui a comprar la comida, veía varias parejas felices, a las cuales en otro tiempo las hubiera envidiado por tener alguien que los hiciera felices, porque ahora yo mismo estaba disfrutando esa felicidad.
Llegaba y tenias una mirada de que habías hecho algo, sabes como esa mirada que tienen los niños de que desobedecieron a sus padres, pero que se sintió tan rico lo que hicieron. No me decías que era lo que habías hecho, y solamente te reías mientras sacabas las cosas para comer.
No podíamos salir porque lo que estabas preparando lo tenias que vigilar, aparte me tenias que vigilar de que no tratara de descubrir la respuesta. Pero ya empezaba a oler la comida que estabas haciendo, se me hacia familiar el sabor, aunque no sabía exactamente que era.
Subimos un rato y nos recostamos un rato en el cuarto de la televisión, mientras veíamos un programa, yo acariciando tu cabello, y jugando con la hebras por separado, y olía bastante rico tu cabello, tu piel en tus mejillas todavía se sentía mejor cuando la rozaba con mi nariz, y tus besos todavía saben a gloria. El lugar adecuado para mis manos son tus caderas, es como si hubieran sido hechas para complementarse mutuamente.
Después de ver un rato el programa me había quedado dormido, y por un momento sentía que tu también te habías quedado dormida conmigo, pero cuando desperté ya te habías ido, seguramente a vigilar todavía lo que habías hecho.
Se escuchaba mucho ruido abajo pero antes de que bajara veía en el sillón de a lado que habías puesto uno de mis trajes con una nota “póntelo” y debajo de esto “hablo en serio” lo que mas me dio risa fue que debajo del post it ponías “báñate primero”. Bueno te complacería en esto, después de todo se veía que te estabas esmerando demasiado en la cocina como para yo arruinarlo.
Me tome mi tiempo, y me cambie lentamente mientras el olor de lo que habías cocinado llegaba hasta arriba, olía muy bien, y el hambre en mis tripas se hacia notar cuando unas a otras se empezaban a comer.
Iba bajando lentamente cuando me decías que esperara, mientras te veía subir en un nuevo vestido, era color morado, donde dejaba ver toda tu espalda, y tenia una apertura ligera en la pierna que dejaba ver un poco de tu muslo. Traías unos aretes hermosos, ni muy grandes ni muy pequeños, y ahora te habías peinado todo hacia abajo, simplemente cuando te vistes así, no puedo pensar en las palabras correctas que decir, porque vaya que en esos momentos mi mente solamente puede decir, jamás habías visto una mujer tan hermosa y solo podía decir wow, mientras tu muy modestamente me decías, “ah esto, es algo viejo que ya tenía”.
Me decías que la cena de mi cumpleaños tenía un tema, la confianza, por lo tanto me decías que me vendarías los ojos y tu que me guiarías. Antes de que me taparas los ojos, te pedí que esperaras mientras te daba otro vistazo de abajo hacia arriba, estaba listo ya.
Todo se obscureció y solamente podía escuchar la música que habías puesto, y ponías mis manos en tus hombros mientras me ibas diciendo cuantos escalones faltaban. Es extraño había vivido casi toda mi vida ahí, pero si no me hubieras dicho cuantos escalones faltaban me hubiera tropezado.
Me sentaste en el comedor y escuchaba como movías la silla para sentarme. De repente solo escuche que te alejabas y escuche como ponías los platos en la mesa. Luego escuchaba el ligero golpe de la copa con una botella, mientras escuchaba como las burbujas seguramente del champagne llegaban hasta arriba. Pero el olor de la comida me distraía, olía un poco a albahaca y un poco a aceite de olivo.
Me decías que abriera la boca grande, mientras entraba a mi boca algo un poco crujiente, ahora era obvio que si tenía albahaca un poco de piñón, y queso parmesano. Hacía mucho tiempo había probado algo similar en un verano en Italia, te dije que si era un testaroli al pesto, me decías muy bien. Luego me decías viene el plato fuerte y escuchaba como cortabas y como el cuchillo golpeaba el plato. Sentí que estaba caliente incluso antes que me dijeras que lo estaba y lo probaba, estos canelones al gratín que me dabas sabían muy ricos. Me quitabas la venda y veía toda la comida que habías hecho, te daba las gracias pensando que ese era mi regalo, pero me mirabas perpleja y me decías que ese no era mi regalo que primero termináramos esto y me darías mi regalo.
Chocábamos las copas mientras bebíamos un poco la champagne, y yo ahora te daba de comer en la boca algunas veces. Sabía que eras una buena cocinera pero no sabia que fueras un estuche de monerías que sabía hacer este tipo de cosas. Me preguntaba en que momento habías ido a comprar todo eso, me decías que algunas cosas yo las tenia y que las habías escondido estos días, que solamente fuiste a comprar la botella de champagne cuando me había ido a dormir, luego te habías vestido, arreglado el comedor, y todo. Mi cara tenía una felicidad enorme porque sabia que eso había sido un gran esfuerzo y que lo habías hecho solo para mí.
Recogías los platos y los llevabas de regreso a la cocina. Me decías que ahora cerrara los ojos y que esperara un rato. No espere demasiado mientras me decías que los abriera; frente a mi se encontraba una especie de zucotto que se veía delicioso y 28 velitas, me reía al pensar que ya se me hacían demasiadas velitas, me cantabas lo que tu conocías como las mañanitas en ruso, y al final me decías que pidiera un deseo, ya no necesitaba pedir nada, pensaba que lo tenia todo, pero solo se me ocurrió algo, y de un solo soplido apague todas las velitas esperando que mi deseo se hiciera realidad…
Partíamos el pastel y ambos nos servimos pedazos grandes, que rico estaba chocolate con un toque de brandy, cada bocado que entraba hacia que cerrara los ojos, comiendo todo con mi cuchara y ahora tu me imitabas y dejabas el tenedor, diciéndote que solamente así sabe más rico los postres.
Y cuando estábamos a punto de terminar de debajo de la mesa sacabas un regalo, algo pequeño, que parecía como un libro. Pensé por un momento que me darías una gran sorpresa de que ahora tu también ibas a publicar un libro. Me decías que lo abriera, y al principio quería arrancar toda la envoltura rápido, pero pensaba que te había costado mucho trabajo envolverla por lo que lo abrí sin romper el papel y cuando lo sacaba veía la gran sorpresa que me habías dado.
Al principio solamente veía que era como un pequeño diario forrado de piel, pero luego veía que tenia grabada mis iniciales al frente, y cuando lo abría efectivamente era un pequeño diario, en el cual me decías que era para cuando no tuviera mi máquina de escribir, o simplemente tuviera algún pensamiento lo pudiera escribir ahí, porque me decía que la tecnología a veces me quitaba lo natural de ser un escritor, y veía que en la primera pagina me lo habías dedicado, con la frase “Eres mi mas grandes inspiración en la vida”. No sabia si llorar o reír después de escuchar semejante frase tan hermosa, es algo que solamente se lo puedes decir a alguien que amas, te abrazaba y te besaba como nunca, porque todo lo que habías hecho por mi hoy me demostraba que en verdad me amas, y es en estos días que no tengo duda de nosotros.
P.D. gracias por hacerme recordar la alegría que significa un cumpleaños.
O.M.A
lunes, 2 de noviembre de 2009
Día 10079
Me preguntabas que íbamos a hacer para mi cumpleaños, ah en verdad que ya ni me gustaría pensar en eso, pensar que sigo envejeciendo con el paso del tiempo, me abrazabas por atrás, mientras yo estaba buscando material en unos viejos libros, esperando que no lo volvieras a repetir, pero lo hacías, decías que debíamos hacer un festejo grande por mis 28 años en este mundo. En realidad jamás me gusto hacer grandes cosas para festejar ese día, pero tu insistías en que debíamos hacer algo grande. Te dije que te dejaba todo en tus manos para hacer algún festejo si querías, y aceptabas inmediatamente.
A los pocos minutos me hablaba uno de mis amigos para saludar, y ver como estaba todo conmigo, le comentaba que tu estabas aquí, y que pues últimamente habíamos estado haciendo muchas cosas. Me estaba invitando también para hacer algo en mi cumpleaños, y pareciera que ahora todos querían celebrarme, tal vez sería por pensar que solo hace poco tiempo estuve casi a punto de morir, no quería sonar mal agradecido por lo que tuve que aceptar, después de todo, también tenía que presumir a la mujer que amo a mis dos mejores amigos. Pero le decía que tú ya estabas planeando algo para mi mañana, por lo que si se podría hacer hoy sería mejor. Quedamos de acuerdo en ir a cenar al Bellini, sabia que te gustaría, un restaurante giratorio y ver toda la ciudad de México con todas sus luces en verdad era algo bastante impresionante. Quedamos que todos llevaríamos pareja.
Te platicaba sobre los planes de mis amigos, y parecía perfecto, aparte de que por fin los conocerías, y seguramente te llevarías tan bien como yo con ellos, conocerías toda la ciudad de México de noche.
Pero mientras tanto hoy también conoceríamos algo mas de México. Fuimos ahora hacia el centro y te lleve al Palacio de Bellas Artes, una verdadera obra arquitectónica en México. Parecías asombrada por lo grande del lugar, y por lo bello, rivalizaba con edificios italianos del renacimiento. Nos metimos al museo que había ahí adentro, viendo diferentes obras, y las esculturas que tenían ahí. Para nuestra fortuna la sinfónica estaba ensayando en la cueva, por lo que logramos convencer al guardia que nos dejara verlos ensayar durante un rato. Estaban interpretando el primer movimiento de la sinfonía de Beethoven. Mientras escuchábamos como todos los instrumentos encontraban la armonía perfecta para oír semejante música, se me ocurrió una idea para el que seria la mayor de mis obras, el Proyecto de Instrumentalización Humana. Había veces que odiaba la tecnología porque debías escribir sobre una pantalla táctil, y se perdía un poco la parte de la humanidad que todos tenemos cuando escribimos.
Después de estar un rato ahí, pasamos a la calle china, se me hacia muy chistoso mientras en otras ciudades como Nueva York y Chicago existe todo un barrio aquí solamente teníamos una pequeña calle y ni siquiera muy grande, donde uno podía tomar un buen te verde, o una comida china excelente. Pasamos al buffet chino donde ya eran como la vigésimo primera generación de inmigrantes chinos que se establecieron en México. Todo olía demasiado rico y jamás me pude resistir ante un buffet, llenaba casi al punto en que mi estomago estaba a punto de reventar. Los rollos primavera estaban bastantes crujientes y frescos. Comimos sopa won ton y un sinfín de cosas mas. Nos dieron un poco de té verde para la digestión y una galleta china.
Fuimos a caminar para bajar la comida y llegamos hasta la plancha del Zócalo. Es una de las plazas mas grandes en todo el mundo, de hecho se dice que originalmente tenia un jardín esta zona, pero ahora solamente quedaba la plancha de concreto. Otro más de los recuerdos del virreinato español.
Te decía que quería usar algo nuevo para esta noche, tal vez una nueva camisa y una nueva corbata por lo que pasamos a una de las tiendas que había ahí en el centro. Me ayudaste a elegir una buena combinación, una camisa rayada blanco azul, con una corbata negra, y un par de mancuernas para la camisa.
Regresamos a la casa, y nos cambiamos para la noche, un hombre fácilmente puede estar en 5 minutos y eso ya tomando un baño ruso (si ya se que no te gusta ese chiste, pero vamos acéptalo es un poquito gracioso cuando yo lo digo). Tú habías agarrado todo el vestidor para arreglarte, mientras yo esperaba sentado en la cama, viendo cualquier cosa que había en la tele, impaciente porque pensé que llegaríamos tarde, desesperándome con cada minuto que pasaba y tu no salías.Por fin la puerta se abrió y simplemente te veías despampanante, te habías arreglado el cabello para llevar como este tipo de chongo con dos caireles cayendo a los lados, y ese vestido negro que yo conocía demasiado bien. Esperaba que mi suerte fuera la misma y que al final de la noche lo pudiera volver a bajar…
Llegábamos al WTC, otra parte mas de la ciudad que no conocías, y me decías pues cuanto mas te faltaba por conocer, y te decía todavía te falta mucho. Llegábamos al piso 48 del WTC, y ahí ya mis amigos nos estaban esperando en la mesa, como sus novias. Todos se pararon para recibirnos, mientras yo hacia las introducciones correspondientes. Les pedía disculpa por el retraso pero les decía que nunca se debe de apresurar a una mujer o el resultado puede ser fatal, y todos acordábamos eso, las mujeres con otro significado y los hombres igual.
Y ahí pasábamos una velada agradable mientras comentábamos viejas anécdotas mis amigos y yo de cómo nos conocimos, todas las experiencias que habíamos tenido. Y yo pensaba que solamente hace un par de años, los 3 nos reuníamos solos para comer, y ahora estábamos acompañados por una buena mujer cada uno.
Siempre me da curiosidad como las mujeres necesitan siempre ir acompañada a otra mujer para ir al baño, como si se fueran a perder en esos pasos de la mesa al baño, Pero eso nos daba tiempo a mis amigos y a mí de hablar, me decían felicidades tanto por mi cumpleaños adelantado, como por la mujer que tenia, pero lo más curioso que me decían, es que de todo el tiempo que me llevaban conociendo jamás me habían visto tan feliz, y eso era cierto jamás había sido tan feliz en toda mi vida.
Tu y las novias de mis amigos regresaban todas riendo, platicando de cosas de mujeres, me daba gusto porque pensaba que te estabas llevando bien con mis amigos y sus novias. La vista en realidad era espectacular, viendo a todo México en 360 grados, viendo desde la zona mas rica de México hasta los barrios mas humildes.
El ambiente se complementaba por la música en vivo que tenían, estaba un grupo tocando música suave, una música que no asustaría a los comensales, al contrario les dejaría disfrutar la balada con un probado de comida y de un buen vino.
Al final la velada terminaba, y nos despedíamos de todos mientras te abría la puerta para subir al carro, después de todo siempre he sido un caballero, y no quería arruinar nada en la noche. En el camino a casa me decías que te lo habías pasado muy bien, y que ojala volviéramos a reunirnos todos. Yo también esperaba eso.
Llegábamos a la casa toda obscura, sin ningún ruido e íbamos subiendo las escaleras despacio, como si no quisiéramos despertar a nadie. Mientras llegábamos al cuarto me dabas un beso y yo cerraba la puerta detrás de mí, me quitabas la corbata y el saco, mientras yo iba bajando el cierre, y bueno tu sabes como acabo todo…
P.D. Ves, después de todo si soy un caballero.
O.M.A
