martes, 3 de noviembre de 2009

Día 10080

Amor va más allá de esa palabra
Amor es ver en tus ojos mi vida
Saber que el sabor de la
vida eres tú
Saber que no hay imposibles para mí

Si me amas en
la mañana te amare
Si me odiaras mañana te amaría aun así
Si me dijeras
piérdete conmigo lo hago
Si me dejaras solo perdería el amor

Hoy descubrí que el amor no tiene límites
Que pudiera hacer mil
cosas para demostrarlo
Pero he encontrado que la cosa más fácil
Es
simplemente decir te amo…
Poemas de Amor,Desamor y otros más
Omar Méndez Adán

Hoy tuve uno de mis sueños raros, tenía como 80 años y parecía vivir solo, no parecía vivir en México, pero sin embargo no puedo ubicar el lugar completamente. Pero sentía algo raro como si me hubiera faltado algo en mi vida, y que muy tardíamente me había dado cuenta de eso.
Desperté olvidando que dio era hoy, recuerdo cuando era niño siempre amanecía con una ilusión por mi cumpleaños pero esta vez, simplemente no lo recordaba, esa ilusión del pequeño que recibía felicitación y regalos había pasado, tal vez simplemente había perdido la ilusión de lo que en verdad significaba un cumpleaños.

Tu parecías demasiado agotada como para despertarte temprano en horario militar, estaba bien te di un beso cariñoso en la frente mientras te dejaba dormir. Yo bajaba con cuidado las escaleras para no provocar ningún ruido, pensaba en preparar el desayuno pero descubrí que no había mucho que comer mas que un par de huevos, algo de jamón y queso. Decidí salir rápido por algo de desayunar. Afortunadamente para mí todavía se seguía poniendo un pequeño carrito con tamales. Sabia que estos te gustarían aunque jamás los habías probado durante toda tu vida. A mí siempre me gustaron los de rajas, pero suponía que esos serian demasiado picosos para ti, lleve uno de cada tipo, de dulce, oaxaqueño, verdes. Pase rápido a Superama a comprar un poco de jugo también.

Cuando regrese a la casa te llame para ver si ya estabas despierta, pero no escuchaba ningún ruido todavía seguirías dormida. Me iba metiendo a la cocina cuando de repente de ahí escuchaba felicidades, debo de aceptarlo me sorprendió un poco que te ocultaras en la cocina, y me sorprendieras ahí, pero ya cuando vi que eras tu, simplemente me reí, mientras me abrazabas y me dabas un beso. Es curioso sabes, después de tanto tiempo este sería el primer cumpleaños que festejamos juntos, siempre fueron felicitaciones por internet, otros años ni supimos del otro, y esta vez te estaba abrazando, y empezaba a recordar por que los cumpleaños se sienten tan bien.

Malvada, me decías que ya estaba mas viejo, pero tenias razón, pero supongo que soy como un buen vino, el cual se añeja y todavía sabe mejor que un vino cualquiera.
Entre los dos preparamos la mesa y nos pusimos a desayunar, te comiste los tamales de dulce, tu estomago no estaba acostumbrada a comer tanto chile como un mexicano, y te encantaron esos tamales. Recuerdo cuando era pequeño también a mi me gustaban mas esos tamales, de hecho decía que jamás comería tamales de rajas, y mírame se han vuelto mis favoritos.
Exactamente acabando de desayunar me decías que ahora la cocina estaría prohibida para mi ese día, con cara de incertidumbre te veía mientras me ibas corriendo de la cocina, y me decías que me harías algo especial para mi cumpleaños y que por lo tanto no podía ver que era, mientras ibas cerrando la puerta. Sentía como si mi cocina estuviera secuestrada, pero estaba bien me imaginaba que ese seria mi regalo.

Me puse a escribir en mi vieja máquina de escribir, seguía escribiendo mi siguiente novela, pero también había vuelto a descubrir algunos viejos poemas que tenia arrumbados por ahí, mucho de los cuales te había dedicado a ti, pensaba que podía escribir poemas, pero no con las métricas que me habían enseñado en la preparatoria, yo pensaba que ponerle métrica a la creatividad es como destruir el pensamiento mismo, lo más hermoso es lo que te dicta el corazón sin restricciones.
Estuve viendo varias, y siempre tengo estos momentos donde puedo crear frases que yo creo tienen un gran significado, y aunque estos momentos son demasiados cortos cuando los encuentro me lleno de grandes cosas por escribir.

El tiempo pasa demasiado rápido cuando la mente está demasiado ocupada y cuando vi ya eran casi las 2 de la tarde. El teléfono empezaba a sonar, era mi familia que me deseaban felicidades por mi cumpleaños, me hablaban todos, mis hermanos, mi mama, mis sobrinos que ya ahora podían hablar perfecto todos, mis cuñadas, pero la única persona que no me felicito fue mi papa, pensé que tal vez como siempre se le había olvidado, o tal vez ya de plano ni siquiera se acordaba de su ultimo hijo.

Después llegaron mas llamadas, era ahora Homero, que me deseaba de parte de toda la editorial un día lleno de alegría, felicidad pero sobre todo mucha mas creatividad para mis novelas, y que brindarían a mi nombre.

Pensaba que era la primera vez que tantas personas me felicitaban tanto, eso llenaba de orgullo pensar que la gente piensa en ti y se molesta por felicitarte en un día que es especial para cada persona en el mundo.

Ya tenia hambre, pero como habías secuestrado mi cocina, no podía ni siquiera poner un pie ahí. Te hablaba a través de la puerta si podía agarrar algo de comer en la cocina, me decías que no, que fuera a comprar algo para los dos, que todo estaría listo para la cena, bueno pensaba que era una buena excusa para despejar la mente de todo escribir. Me habías dicho que comprara algo ligero, porque la cena estaría cargada, había varias opciones para comer pero pensaba que ahora la comida griega seria ideal, comer algunos gyros solamente para disimular el hambre hasta la noche.

Y ahí mientras iba caminando donde fui a comprar la comida, veía varias parejas felices, a las cuales en otro tiempo las hubiera envidiado por tener alguien que los hiciera felices, porque ahora yo mismo estaba disfrutando esa felicidad.

Llegaba y tenias una mirada de que habías hecho algo, sabes como esa mirada que tienen los niños de que desobedecieron a sus padres, pero que se sintió tan rico lo que hicieron. No me decías que era lo que habías hecho, y solamente te reías mientras sacabas las cosas para comer.
No podíamos salir porque lo que estabas preparando lo tenias que vigilar, aparte me tenias que vigilar de que no tratara de descubrir la respuesta. Pero ya empezaba a oler la comida que estabas haciendo, se me hacia familiar el sabor, aunque no sabía exactamente que era.
Subimos un rato y nos recostamos un rato en el cuarto de la televisión, mientras veíamos un programa, yo acariciando tu cabello, y jugando con la hebras por separado, y olía bastante rico tu cabello, tu piel en tus mejillas todavía se sentía mejor cuando la rozaba con mi nariz, y tus besos todavía saben a gloria. El lugar adecuado para mis manos son tus caderas, es como si hubieran sido hechas para complementarse mutuamente.

Después de ver un rato el programa me había quedado dormido, y por un momento sentía que tu también te habías quedado dormida conmigo, pero cuando desperté ya te habías ido, seguramente a vigilar todavía lo que habías hecho.

Se escuchaba mucho ruido abajo pero antes de que bajara veía en el sillón de a lado que habías puesto uno de mis trajes con una nota “póntelo” y debajo de esto “hablo en serio” lo que mas me dio risa fue que debajo del post it ponías “báñate primero”. Bueno te complacería en esto, después de todo se veía que te estabas esmerando demasiado en la cocina como para yo arruinarlo.

Me tome mi tiempo, y me cambie lentamente mientras el olor de lo que habías cocinado llegaba hasta arriba, olía muy bien, y el hambre en mis tripas se hacia notar cuando unas a otras se empezaban a comer.

Iba bajando lentamente cuando me decías que esperara, mientras te veía subir en un nuevo vestido, era color morado, donde dejaba ver toda tu espalda, y tenia una apertura ligera en la pierna que dejaba ver un poco de tu muslo. Traías unos aretes hermosos, ni muy grandes ni muy pequeños, y ahora te habías peinado todo hacia abajo, simplemente cuando te vistes así, no puedo pensar en las palabras correctas que decir, porque vaya que en esos momentos mi mente solamente puede decir, jamás habías visto una mujer tan hermosa y solo podía decir wow, mientras tu muy modestamente me decías, “ah esto, es algo viejo que ya tenía”.

Me decías que la cena de mi cumpleaños tenía un tema, la confianza, por lo tanto me decías que me vendarías los ojos y tu que me guiarías. Antes de que me taparas los ojos, te pedí que esperaras mientras te daba otro vistazo de abajo hacia arriba, estaba listo ya.

Todo se obscureció y solamente podía escuchar la música que habías puesto, y ponías mis manos en tus hombros mientras me ibas diciendo cuantos escalones faltaban. Es extraño había vivido casi toda mi vida ahí, pero si no me hubieras dicho cuantos escalones faltaban me hubiera tropezado.

Me sentaste en el comedor y escuchaba como movías la silla para sentarme. De repente solo escuche que te alejabas y escuche como ponías los platos en la mesa. Luego escuchaba el ligero golpe de la copa con una botella, mientras escuchaba como las burbujas seguramente del champagne llegaban hasta arriba. Pero el olor de la comida me distraía, olía un poco a albahaca y un poco a aceite de olivo.

Me decías que abriera la boca grande, mientras entraba a mi boca algo un poco crujiente, ahora era obvio que si tenía albahaca un poco de piñón, y queso parmesano. Hacía mucho tiempo había probado algo similar en un verano en Italia, te dije que si era un testaroli al pesto, me decías muy bien. Luego me decías viene el plato fuerte y escuchaba como cortabas y como el cuchillo golpeaba el plato. Sentí que estaba caliente incluso antes que me dijeras que lo estaba y lo probaba, estos canelones al gratín que me dabas sabían muy ricos. Me quitabas la venda y veía toda la comida que habías hecho, te daba las gracias pensando que ese era mi regalo, pero me mirabas perpleja y me decías que ese no era mi regalo que primero termináramos esto y me darías mi regalo.

Chocábamos las copas mientras bebíamos un poco la champagne, y yo ahora te daba de comer en la boca algunas veces. Sabía que eras una buena cocinera pero no sabia que fueras un estuche de monerías que sabía hacer este tipo de cosas. Me preguntaba en que momento habías ido a comprar todo eso, me decías que algunas cosas yo las tenia y que las habías escondido estos días, que solamente fuiste a comprar la botella de champagne cuando me había ido a dormir, luego te habías vestido, arreglado el comedor, y todo. Mi cara tenía una felicidad enorme porque sabia que eso había sido un gran esfuerzo y que lo habías hecho solo para mí.

Recogías los platos y los llevabas de regreso a la cocina. Me decías que ahora cerrara los ojos y que esperara un rato. No espere demasiado mientras me decías que los abriera; frente a mi se encontraba una especie de zucotto que se veía delicioso y 28 velitas, me reía al pensar que ya se me hacían demasiadas velitas, me cantabas lo que tu conocías como las mañanitas en ruso, y al final me decías que pidiera un deseo, ya no necesitaba pedir nada, pensaba que lo tenia todo, pero solo se me ocurrió algo, y de un solo soplido apague todas las velitas esperando que mi deseo se hiciera realidad…

Partíamos el pastel y ambos nos servimos pedazos grandes, que rico estaba chocolate con un toque de brandy, cada bocado que entraba hacia que cerrara los ojos, comiendo todo con mi cuchara y ahora tu me imitabas y dejabas el tenedor, diciéndote que solamente así sabe más rico los postres.

Y cuando estábamos a punto de terminar de debajo de la mesa sacabas un regalo, algo pequeño, que parecía como un libro. Pensé por un momento que me darías una gran sorpresa de que ahora tu también ibas a publicar un libro. Me decías que lo abriera, y al principio quería arrancar toda la envoltura rápido, pero pensaba que te había costado mucho trabajo envolverla por lo que lo abrí sin romper el papel y cuando lo sacaba veía la gran sorpresa que me habías dado.

Al principio solamente veía que era como un pequeño diario forrado de piel, pero luego veía que tenia grabada mis iniciales al frente, y cuando lo abría efectivamente era un pequeño diario, en el cual me decías que era para cuando no tuviera mi máquina de escribir, o simplemente tuviera algún pensamiento lo pudiera escribir ahí, porque me decía que la tecnología a veces me quitaba lo natural de ser un escritor, y veía que en la primera pagina me lo habías dedicado, con la frase “Eres mi mas grandes inspiración en la vida”. No sabia si llorar o reír después de escuchar semejante frase tan hermosa, es algo que solamente se lo puedes decir a alguien que amas, te abrazaba y te besaba como nunca, porque todo lo que habías hecho por mi hoy me demostraba que en verdad me amas, y es en estos días que no tengo duda de nosotros.

P.D. gracias por hacerme recordar la alegría que significa un cumpleaños.

O.M.A

0 comentarios: