Me preguntabas que íbamos a hacer para mi cumpleaños, ah en verdad que ya ni me gustaría pensar en eso, pensar que sigo envejeciendo con el paso del tiempo, me abrazabas por atrás, mientras yo estaba buscando material en unos viejos libros, esperando que no lo volvieras a repetir, pero lo hacías, decías que debíamos hacer un festejo grande por mis 28 años en este mundo. En realidad jamás me gusto hacer grandes cosas para festejar ese día, pero tu insistías en que debíamos hacer algo grande. Te dije que te dejaba todo en tus manos para hacer algún festejo si querías, y aceptabas inmediatamente.
A los pocos minutos me hablaba uno de mis amigos para saludar, y ver como estaba todo conmigo, le comentaba que tu estabas aquí, y que pues últimamente habíamos estado haciendo muchas cosas. Me estaba invitando también para hacer algo en mi cumpleaños, y pareciera que ahora todos querían celebrarme, tal vez sería por pensar que solo hace poco tiempo estuve casi a punto de morir, no quería sonar mal agradecido por lo que tuve que aceptar, después de todo, también tenía que presumir a la mujer que amo a mis dos mejores amigos. Pero le decía que tú ya estabas planeando algo para mi mañana, por lo que si se podría hacer hoy sería mejor. Quedamos de acuerdo en ir a cenar al Bellini, sabia que te gustaría, un restaurante giratorio y ver toda la ciudad de México con todas sus luces en verdad era algo bastante impresionante. Quedamos que todos llevaríamos pareja.
Te platicaba sobre los planes de mis amigos, y parecía perfecto, aparte de que por fin los conocerías, y seguramente te llevarías tan bien como yo con ellos, conocerías toda la ciudad de México de noche.
Pero mientras tanto hoy también conoceríamos algo mas de México. Fuimos ahora hacia el centro y te lleve al Palacio de Bellas Artes, una verdadera obra arquitectónica en México. Parecías asombrada por lo grande del lugar, y por lo bello, rivalizaba con edificios italianos del renacimiento. Nos metimos al museo que había ahí adentro, viendo diferentes obras, y las esculturas que tenían ahí. Para nuestra fortuna la sinfónica estaba ensayando en la cueva, por lo que logramos convencer al guardia que nos dejara verlos ensayar durante un rato. Estaban interpretando el primer movimiento de la sinfonía de Beethoven. Mientras escuchábamos como todos los instrumentos encontraban la armonía perfecta para oír semejante música, se me ocurrió una idea para el que seria la mayor de mis obras, el Proyecto de Instrumentalización Humana. Había veces que odiaba la tecnología porque debías escribir sobre una pantalla táctil, y se perdía un poco la parte de la humanidad que todos tenemos cuando escribimos.
Después de estar un rato ahí, pasamos a la calle china, se me hacia muy chistoso mientras en otras ciudades como Nueva York y Chicago existe todo un barrio aquí solamente teníamos una pequeña calle y ni siquiera muy grande, donde uno podía tomar un buen te verde, o una comida china excelente. Pasamos al buffet chino donde ya eran como la vigésimo primera generación de inmigrantes chinos que se establecieron en México. Todo olía demasiado rico y jamás me pude resistir ante un buffet, llenaba casi al punto en que mi estomago estaba a punto de reventar. Los rollos primavera estaban bastantes crujientes y frescos. Comimos sopa won ton y un sinfín de cosas mas. Nos dieron un poco de té verde para la digestión y una galleta china.
Fuimos a caminar para bajar la comida y llegamos hasta la plancha del Zócalo. Es una de las plazas mas grandes en todo el mundo, de hecho se dice que originalmente tenia un jardín esta zona, pero ahora solamente quedaba la plancha de concreto. Otro más de los recuerdos del virreinato español.
Te decía que quería usar algo nuevo para esta noche, tal vez una nueva camisa y una nueva corbata por lo que pasamos a una de las tiendas que había ahí en el centro. Me ayudaste a elegir una buena combinación, una camisa rayada blanco azul, con una corbata negra, y un par de mancuernas para la camisa.
Regresamos a la casa, y nos cambiamos para la noche, un hombre fácilmente puede estar en 5 minutos y eso ya tomando un baño ruso (si ya se que no te gusta ese chiste, pero vamos acéptalo es un poquito gracioso cuando yo lo digo). Tú habías agarrado todo el vestidor para arreglarte, mientras yo esperaba sentado en la cama, viendo cualquier cosa que había en la tele, impaciente porque pensé que llegaríamos tarde, desesperándome con cada minuto que pasaba y tu no salías.Por fin la puerta se abrió y simplemente te veías despampanante, te habías arreglado el cabello para llevar como este tipo de chongo con dos caireles cayendo a los lados, y ese vestido negro que yo conocía demasiado bien. Esperaba que mi suerte fuera la misma y que al final de la noche lo pudiera volver a bajar…
Llegábamos al WTC, otra parte mas de la ciudad que no conocías, y me decías pues cuanto mas te faltaba por conocer, y te decía todavía te falta mucho. Llegábamos al piso 48 del WTC, y ahí ya mis amigos nos estaban esperando en la mesa, como sus novias. Todos se pararon para recibirnos, mientras yo hacia las introducciones correspondientes. Les pedía disculpa por el retraso pero les decía que nunca se debe de apresurar a una mujer o el resultado puede ser fatal, y todos acordábamos eso, las mujeres con otro significado y los hombres igual.
Y ahí pasábamos una velada agradable mientras comentábamos viejas anécdotas mis amigos y yo de cómo nos conocimos, todas las experiencias que habíamos tenido. Y yo pensaba que solamente hace un par de años, los 3 nos reuníamos solos para comer, y ahora estábamos acompañados por una buena mujer cada uno.
Siempre me da curiosidad como las mujeres necesitan siempre ir acompañada a otra mujer para ir al baño, como si se fueran a perder en esos pasos de la mesa al baño, Pero eso nos daba tiempo a mis amigos y a mí de hablar, me decían felicidades tanto por mi cumpleaños adelantado, como por la mujer que tenia, pero lo más curioso que me decían, es que de todo el tiempo que me llevaban conociendo jamás me habían visto tan feliz, y eso era cierto jamás había sido tan feliz en toda mi vida.
Tu y las novias de mis amigos regresaban todas riendo, platicando de cosas de mujeres, me daba gusto porque pensaba que te estabas llevando bien con mis amigos y sus novias. La vista en realidad era espectacular, viendo a todo México en 360 grados, viendo desde la zona mas rica de México hasta los barrios mas humildes.
El ambiente se complementaba por la música en vivo que tenían, estaba un grupo tocando música suave, una música que no asustaría a los comensales, al contrario les dejaría disfrutar la balada con un probado de comida y de un buen vino.
Al final la velada terminaba, y nos despedíamos de todos mientras te abría la puerta para subir al carro, después de todo siempre he sido un caballero, y no quería arruinar nada en la noche. En el camino a casa me decías que te lo habías pasado muy bien, y que ojala volviéramos a reunirnos todos. Yo también esperaba eso.
Llegábamos a la casa toda obscura, sin ningún ruido e íbamos subiendo las escaleras despacio, como si no quisiéramos despertar a nadie. Mientras llegábamos al cuarto me dabas un beso y yo cerraba la puerta detrás de mí, me quitabas la corbata y el saco, mientras yo iba bajando el cierre, y bueno tu sabes como acabo todo…
P.D. Ves, después de todo si soy un caballero.
O.M.A
lunes, 2 de noviembre de 2009
Día 10079
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