La mañana estaba demasiado agradable, desde el momento en que abrí mis ojos y te vi dándome pequeños besos en el pecho, hasta ver que había un brillo agradable en el cuarto, por el sol que pasaba a través de las persianas. No quiero exagerar pero hasta parecía escena de una película romántica en la que los pájaros trinaban y creaban una música agradable, pero así los pájaros que habitan en esos pinos grandes del jardín, hacían que todo fuera perfecto.
Nos quedamos mirando un buen rato abrazados de la cintura, no decíamos nada por un buen rato, es como si ambos no quisiéramos salir de la cama ahora, no había nada que hacer y estábamos demasiado cansados como para querer visitar algo. Entonces finalmente salieron palabras de mi boca “no quiero salir de la cama”, tu me afirmabas que de igual manera tampoco tenias muchas ganas de explorar nada, más que las sabanas y quedarte dormida entre mis brazos, y eso fueron como las mejores palabras para mi, entonces me acerque más a ti, mientras levantaba las sabanas, si que tienes un muy bello cuerpo desnudo. Mientras nos abrazamos ahí sin decir nada, simplemente dejando que el calor de nuestros cuerpos se acoplara a la temperatura del cuarto.
Nos quedamos dormidos por un rato y cuando desperté ya eran las 11 de la mañana y las tripas ya me estaban hablando que necesitaban algo de comer, tu nada mas te empezabas a reír porque pareciera el rugido de un monstro de una mala película de terror de los años 50’s. E inmediatamente tus tripas también rugieron, pero las tuyas más bien rugían como lo hacía un gremlin, y te apenaste ya que ahora era yo el que me reía de eso.
Decidimos levantarnos pero no podíamos encontrar ni chanclas ni pantuflas, y baje el pie y el piso estaba extremadamente frio, movía los pies como si estuviera caminando sobre carbón ardiendo, y te llevaba conmigo para bajar, mientras mis pies lentamente se acostumbraron a la temperatura del piso.
No había mucho que desayunar solamente había pan y bolsas de té, ni siquiera podría disfrutar de un buen café esta mañana. Tostamos el pan y preparamos el agua para el té. Lo bueno es que había un poco de mermelada de frambuesa, y un poco de mantequilla. La tetera empezó a sonar y tu la quitabas de la estufa sacando las dos tazas para el té, mientras yo preparaba el pan tostado como te gusta, con un poco de mantequilla y mucha frambuesa tanto que los dedos se ensucien al momento de comerla. Y ahí estábamos los dos disfrutando de algo tan sencillo, y sin embargo me sabia ese pan tostado con té, mejor que cualquier comida parisina.
Subimos otra vez al cuarto, y ahora era evidente que las persianas no lograrían detener el sol que venía de fuera. Las abrí simplemente para que el cuarto se viera mejor y abrí la ventana. Mi cuerpo y cabeza cayeron primero sobre la cama y la almohada, e inmediatamente el tuyo, recargándote sobre mi hombro. Empecé a jugar con tu cabello, pensaba que tal vez la psicología tenia algo de razón, el jugar con tu cabello significaba que estoy loco por ti, y tal vez así sea.
Volvían nuestras platicas de todo, me encantan estas platicas contigo porque podemos empezar hablando del porque el sol es amarillo, y terminamos discutiendo sobre el verdadero significado de la vida, con intermedios de películas y música, y planeando el futuro.
Me encantaba que ahora me pudieras contar todo, me podías hablar desde tu antiguo trabajo, lo que te gustaba, lo que odiabas y lo que aprendiste, hasta tus sentimientos mas profundos, cosas que por internet jamás me habías contado pero que ahora tenias la confianza en mí, como para poder hablar de esto. Me gustaba porque ya no tenía que suponer nada, y ya no te guardabas cosas, dejándome a medias con respecto a tu vida.
Nos volvimos a dormir y despertamos hasta las 4 de l
a tarde, ya mi cuerpo se sentía sucio de estar tanto tiempo en la cama. Recuerdo que jamás me gusto tanto permanecer tanto en la cama, incluso cuando estaba enfermo de gripa o cualquier cosa, me gustaba salir lo más pronto posible. Incluso si estaba desvelado, prefería volver a hacer la cama y dormir en cualquier otro lado. Ideas de un loco.
Tú estabas en la silla del cuarto haciendo tus dibujos que tenia prohibido ver, hasta que los terminaras todos. Desperté viendo hacia afuera la calle un poco desorientado, no sabiendo ya ni en que día vivía. Cerrabas tu cuaderno de dibujos y me veías con una sonrisa mientras te ibas acercando mas a mi hasta que llegaste a la cama, y te sentaste encima de mí, abrazándome por la nuca. No quería desperdiciar todo el día durmiendo en la cama, de todos modos creía que no podríamos dormir hasta el día siguiente. Se me ocurrió una idea, iríamos a bailar esta noche tu y yo.
La idea te fascino e inmediatamente me decías “ah, hoy me probare mi vestido verde, no mejor el negro, o que combinación crees que se me vería mejor?” sabia que estaríamos por lo menos dos horas eligiendo que vestido usarías, pero no me importaba me ibas a modelar la ropa, lo que es bastante sexy.
Finalmente después de 10 vestidos, diferentes combinaciones de zapatos, accesorios, etc. elegimos lo mejor para ti, algo que te hiciera ver guapa como siempre, con clase, y por supuesto alegre. Yo en cambio era mas fácil un par de zapatos negros, mi pantalón de mezclilla deslavado, y una camisa cualquiera, pero claro como eso no era suficiente para ti, también debías de elegir lo mejor para mi, siempre tuviste un buen gusto por la ropa y me elegiste una camisa que hace años no usaba. Y finalmente nos metimos a bañar, si ya sabes es para ahorrar agua, con eso de la escasez y que somos ecológicos.
Ah finalmente limpios, frescos y con energías para bailar toda la noche, salimos de la casa. Hacia hambre después de todo solamente comimos unas tostadas, entonces fuimos a un lugar que tuvo un éxito muy bueno, un lugar donde solamente vendían alitas de pollo, era algo ligero de comer, y que no estorbaría a la hora de bailar.
El ambiente era bastante agradable, y los clientes iban desde los amigos de la prepa que salieron para divertirse, hasta los hombres solitarios que no tenían nada para comer y fue lo primero que se les ocurrió comer. Casualmente ahí estaba la que había sido mi primera novia, curiosamente su nombre empieza con K, Karen, y fue cuando me empecé a preguntar si en mi vida esa letra significaría mas de lo que podía entender.
Nos vio y se acerco a saludar, dándome un abrazo después de todo fuimos muy buenos amigos en la prepa hasta que todo termino entre nosotros. E incluso durante un tiempo pudimos mantener una amistad, pero luego nuestros caminos tomaron direcciones opuestas. Siempre me gustaron las mujeres bellas físicamente, y ella no era la excepción tez blanca, cabello castaño obscuro, ojos verde esmeralda. Pero jamás fue demasiado inteligente, y eso fue un debacle entre nosotros. Después de todo la belleza acaba algún día, una mente brillante dura para siempre.
Te la presente, diciendo con toda seguridad que eras mi novia, aunque creo que jamás hablamos de eso, pero te sentía como una novia, incluso como algo mas serio que eso. Ella también venia con alguien, que inmediatamente como cavernícola quiso hacerme saber en especial a mi que ellos venían juntos. Esta bien no me importaba se despidieron y volvimos a lo nuestro. Inevitablemente vino una conversación que no me gustaba, me preguntabas cuantas novias había tenido. Podía notar cierta molestia en tus ojos después de ese encuentro, era de esos momentos en que sabia que una mujer no quería escuchar la verdad, pero trate de tranquilizarte haciéndote ver que tu eres la única mujer que en verdad me importa tanto. Y fue cuando empezamos a hablar de relaciones pasadas, tu de todas las tuyas, yo de todas las mías, me decías que tu habías dado siempre algo de ti, en cualquier relación, tal vez era amor, tal vez era menos, pero siempre diste y aprendiste, yo también pensaba lo mismo, pero no creía haber dado amor verdadero hasta contigo, después de todo el verdadero amor no es efímero, no se puede acabar. Parecías un poco mas tranquila.
Dieron las 9 de la noche y nos fuimos caminando, hacia el antro. Eso era lo bueno de Satélite y su zona comercial, todo quedaba cerca por lo cual no había que recorrer grandes distancias. Llegamos y la música estaba a todo lo que las bocinas daban, el ambiente era agradable, gente bailando contenta, olvidándose de la rutina diaria del trabajo aunque fuera por unos solos momentos.
Fuimos directamente a la barra del bar, y ahora pedias algo diferente para tomar, mientras yo ahora solamente tomaba una cerveza.
Rápidamente la música nos contagio y fuimos bailar, agarrando el ritmo. Siempre fui de caderas sin ritmo por lo que tu me agarrabas de ellas y me tratabas de soltar, yo tratando de agarrar tu ritmo, bailando pegados sintiendo el movimiento de tu cuerpo con el mío y como iban agarrando el mismo compas.
Estuvimos bailando por mas de 40 minutos hasta que cambiaron la música y decidimos ir a descansar un rato. Agarramos un sofá que estaba solo contento, sudorosos y todavía con mas energía para gastar en la noche.
Yo fui al baño, a limpiarme y arreglarme para el resto de la noche, mientras le pedía al bar tender dos camaleones para refrescar la garganta. Cuando regrese a donde estabas un tipo cualquiera te estaba hablando, me senté del otro lado del sofá dando la espalda tratando de escuchar todo. Típico tipo que solamente buscaba una noche de acción y creía que tu podrías ser tu víctima, pero no lo podía culpar una mujer hermosa como tu recibe fácilmente unas 10 invitaciones en una noche cualquiera, sentía lastima por el tipo porque tu simplemente lo evadías y le decías que no estabas interesada. Ahí llegaba yo con las bebidas, sentándome a tu lado, no siendo un cavernícola que protege lo que es de el, después de todo tú no eres mía, el tipo entendió y se marcho sin decir nada, simplemente nos reíamos de él. Pensaba que cualquier persona que solo se fijara en tu físico no sería un rival, después de todo a mi no solo me interesa tu físico o es lo que mas me llama la atención, porque yo se que cuando el físico se vuelva viejo yo te seguiré amando, por quien eres, cuando los demás se vayan porque “ya no eres bella físicamente” para mi seguirás siendo la mujer mas bella.
Y me proponías un reto, una de tus pruebas. Me decías que te ibas a levantar e ibas a cruzar todo el lugar hasta la barra de bebidas, que era mi misión tratar de ligarte de la mejor manera, y me susurrabas al oído que mi recompensa seria una sorpresa…
Te levantaste mientras yo veía tu caminar y como te alejabas, me quedaba sonriendo solo en el sofá, tratando de pensar como te podría ligar así, en un lugar como esos. No se me ocurría una forma de llegar, parecería un novato diciendo, hola te puedo invitar algo, o simplemente llegar y preguntar ¿bailas?, y ahí llegaba mi oportunidad perfecta otro tipo se te acerco, pero tu lo rechazaste demasiado rápido.
Yo llegaba y me sentaba a tu lado, y te decía ¿Cómo le fue? Te me quedabas viendo dándome una sonrisa, “pues muy mal”, yo respondía “ya se te llego diciendo, hola te vi desde el otro lado del antro, y simplemente no pude dejar de ver tu belleza”, soltabas una carcajada, sabiendo que era exactamente lo que dijo, “después seguramente dijo algo, te invito una bebida” me decías que era muy bueno, que seguramente yo me las sabia todas las formas para ligar con una mujer. Te seguía el juego, diciendo que si pero que esa no era la forma correcta, y me preguntabas cual era la forma correcta, era demasiado simple te decía, simplemente le decías que lo que traía puesto era demasiado lindo, seguramente se tardo mucho tiempo eligiendo todo eso, como para que un tipo cualquiera se lo quisiera quitar en menos de 10 segundos. Se veía como alguien que quisiera bailar, porque toda la mañana la paso dormida y era hora de mover el bote, y que seguramente ningún hombre tendría la oportunidad con ella, porque en sus ojos se veía que su corazón ya le pertenecía a alguien. Y antes de que pudiera decir algo mas, me besabas bajo las luces de neón, con el humo de máquina, con las voces y el sonido de todo, mientras me agarrabas con tus manos de las mejillas yo te agarraba de la cintura para no perder el equilibrio. Y fue un momento tan perfecto que terminando el beso los dos nos dijimos te amo al mismo tiempo, y fue la primera vez que dije te amo sin ningún temor oculto.
Fuimos a bailar unas cuantas horas mas, hasta que los pies ya no podían hacer nada mas, y regresamos a casa donde me diste mi sorpresa…
P.D. me pregunto finalmente en que momento considere el adecuado para darte estas cartas, y si recordaras todo lo que hemos vivido juntos…
O.M.A
viernes, 20 de noviembre de 2009
Día 10082
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario