miércoles, 18 de noviembre de 2009

Día 10081

Eran las 7 de la mañana y ya nos preparábamos para nuestro viaje de este día. Después de haber estado ya varios días en México, por fin visitarías uno de los emblemas de este país, las pirámides de Teotihuacán. Sabia que jamás estuviste acostumbrada a levantarte a estar horas, por lo que me había levantado media hora antes para prepárame a mi un poco de café, y a ti algo de té negro. Te lo serví en un termo mientras todavía seguías medio dormida a la orilla de la cama, como esperando que los efectos del aroma y la bebida te fueran levantando poco a poco.
Sería un viaje largo por lo menos de dos horas en carro, pero no importaba estabas demasiado emocionada, y yo no podía recordar cuando había sido la ultima vez que había ido a las pirámides. Después de todo es algo que pasa comúnmente en las personas oriundas de un lugar, dejan de visitar los monumentos de historia de su país, y solo ves a turistas en estos lugares.

Aun después de todo este tiempo aun conservaba la lista de canciones que considerábamos las “mejores” de la música que los dos escuchábamos. Aun recuerdo ese día, me habías dicho que hiciera una lista de música para los dos para cuando nos viéramos no tuviéramos que andar buscando las canciones y así podríamos disfrutarlas juntos. Pensar que paso tanto tiempo por como fuimos…

Ya no tenia mucho caso pensar en eso, ahora la lista había aumentado de canciones, ya teníamos nuevos favoritos y clásicos inolvidables, por lo que el viaje seria de buena música. Al principio ninguno de los dos cantaba, como si tuviéramos miedo de desafinar la voz de quien cantaba, o tal vez era demasiado temprano como para que el alma se expresara. Peor finalmente empecé yo con una vieja canción de R.E.M “Losing my religión”, y me sentía por unos momentos como en el video, viéndome a mi mismo bajo los reflectores, tu te empezabas a reír mientras me veías hacer mis gestos exagerados, pero inevitablemente te contagiabas de las ganas de cantar, y empezabas a seguirme en los coros. Todo el camino fue así.

Ya eran casi las 9 y yo ya tenia hambre, ahora veía que tu también ya te habías acostumbrado a mis horarios de comida, y como te frotabas el estomago, sabiendo que te exigía algo de alimento para callarlo. Por fortuna estábamos cerca de un viejo puesto de barbacoa que yo conocía muy bien, después de todo pase varias mañanas cuando mi papa me llevaba a la base aérea del ejercito, y las pirámides solamente estaban a 15 minutos.

Pasamos y comimos ahí en este lugar, la barbacoa era muy buena, no esta ni demasiada grasosa ni muy seca, y el consomé podía levantar a cualquier crudo que hubiera tenido una buena juerga el día anterior. Cuando probaste el consomé con los garbanzos te fascino y no podía dejar de llenar la cuchara con el caldo, cayendo calientito por el esófago. Luego los tacos de barbacoa que te servías por no decir eran bastante generosos, ya habías aprendido a disfrutar de las salsas, si no fuera porque todavía tenias un poco de acento extranjero cuando hablabas podrías pasar fácilmente por una mexicana, adoro eso…

A los quince minutos llegamos a las pirámides, seguían estando en este lugar privilegiado de México, una zona verdosa, pero que a la vez ya había sido invadida por comercios. Afortunadamente hace algunos años lograron detener la expansión de mas comercios a esta zona histórica. Pagamos la entrada y pasamos primero a este pequeño museo que tienen de historia sobre la cultura que se había asentado en esta zona. Pasamos un rato ahí viendo la historia, yo recordando mis viejas clases de historia, y tu fascinada conociendo una cultura muy rica en historia.

Sabia que te podrías quemar por el sol, si yo no habré sufrido eso en el pasado, por lo que pasamos a la tienda de recuerdos y ahí te compre un sombrero para que no quedaras tan quemada. Cuando pasamos a la calzada principal tenias una vista hermosa de lo que era la pirámide del Sol y de la Luna, y lo enorme de la cazada de los Muertos.

Fuimos caminando primero hasta la pirámide de la Luna era la que mas cercana nos quedaba, Te quedaste impresionada por ver esta edificación tan antigua y pensar que todavía seguía de pie, como si el tiempo no pudiera contra ella. Subimos hasta la parte más alta y te asombro la vista, pero no habrías visto nada hasta subir la pirámide del Sol, era casi el doble de grande que esta y ahí se podía ver toda la calzada de los Muertos.

La distancia tampoco eran muy cortas después había sido una de las grandes ciudades importantes de los mexicas antes de su decadencia de la cual aun se piensa que es un misterio, porque no se esta seguro exactamente como fue la caída de este imperio. Pero ahora tú y yo estábamos en esta ciudad donde se forman los dioses, después de todo gracias a ellos debemos de agradecerles la existencia del Sol y la Luna.

Por fin llegábamos a la pirámide del Sol, solamente de ver todos esos escalones uno lo pensaba para subir, pero ya estábamos aquí, y tu ya te veía algo cansada, por lo que te rete a ver quien subía mas rápido por aquí, me seguías aun cansada en mis juegos tan locos, tratando de demostrarme que podías aguantar eso y más. Pero casi a la mitad de la pirámide voltee y vi que ya no podías avanzar, por lo que regrese por ti y te agarre de la mano haciéndote ver que si podrías llegar al final, solamente faltaban diez escalones mas, pero veía que cada vez se hacía mas lento tu paso; al final te levante y te cargue esos diez escalones, aunque debo de aceptar que parecieron 20, pero no podías dejar de ver esa vista. Milagrosamente cuando ya estábamos arriba parecías haber recuperado el aliento, mientras yo me sofocaba del poco aire que llegaba a mis pulmones, pero cuando te vi viendo todo ese paisaje que teníamos el aliento volvió por si solo.

Nos quedamos un buen rato viendo todo eso, tomando fotos, de repente escuchando la conversación de otras personas, como lo suponía la mayoría eran turistas, pudimos distinguir, ingles, francés, incluso acento gallego, y un poco de alemán. Todos opinaban igual estaban fascinados por aquel lugar, como si tuviera algo mágico, como si en verdad los hombres se pudieran transformar en dioses al ver esta vista.

Finalmente fuimos bajando lentamente, el sol parecía apiadarse un momento de nosotros y se ocultaba tras un banco de nubes. Tomabas mas fotos de este lugar asombrada de esta belleza, me imaginaba cual sería tu reacción cuando estuviéramos en Chichen Itza.

Y ahí pasaba lo mas terrible, mientras terminabas de tomar una de las fotos se te resbalaba tu cámara, y caía al suelo, haciéndose añicos, saliendo de la carcasa de la cámara todos sus componentes, y solamente escuchaba tu grito y como te ponías de rodillas rápidamente, tratando de ver si se salvaba tu cámara. Me arrodille junto a ti sabiendo que ya no había forma de repararla, o al menos no seria algo rápido. Te ponías triste mientras arrugabas tu boca en señal de tristeza. Solamente te trataba de consolar pero sabía que esa cámara le tenias mucho cariño después de todo con ella habías logrado captar tantos momentos. Lo bueno pensaba que la tarjeta de memoria no se había dañado eso era lo bueno de una cámara digital, con una vieja el rollo se hubiera echado a perder.

Subimos al carro y aun estabas tratando de encontrar la forma de ver si podía repararla o por lo menos poner todas sus partes donde corresponden, pero no se podía ya hacer mucho.

Pasamos a la comunidad que estaba a las orillas de Teotihuacan, a una fonda de comida mexicana. Al lado teníamos la iglesia donde el “Santo” había filmado una de sus tantas películas, había sido un héroe en otra época, aun era el héroe de algunos niños y no tan niños.

Regresábamos a la casa y tu estabas mas dormida que nada, después de todo había sido un gran día de experiencias para ti, recuerdo que así yo también regresaba de los viajes que teníamos con mi papa, que nos llevaba a todos lados. Y pensaba que ahora yo era como mi padre, cargando a una persona que el amaba llevándolo a la cama. Ahora así estaba yo llevándote a la cama, para que pudieras descansar.

P.D. No se que le haces a mi vida, pero me gusta mas cuando estas cerca, es como si dejara de existir tantos “tal vez”, como cuando estábamos lejos y todas las dudas se despejaran.

O.M.A

0 comentarios: