viernes, 25 de diciembre de 2009

Día 10087


 

Trajes varios arreglos de flores, rosas, claveles, orquídeas, tulipanes, las puse alrededor del cuarto. Pensaba que tal vez el olor te despertaría, pero es una suerte ese sueño pesado que tienes, no te despertaba el ruido que estaba haciendo.

Me levante a eso de las 3 de la mañana todo seguía demasiado obscuro; me levante sin hacer demasiado ruido, te iba a dar mi primer sorpresa antes de que despertaras. Empecé a inflar globos y serpentinas para ponerlas en el cuarto, como un gran cartel deseándote felicidades en los idiomas que sabias. Hacia unos años te había hecho un video para tu cumpleaños pero ahora tenía la oportunidad de disfrutar tu cara con ese tipo de regalos.

Me volví a acostar abrazándote para volver a agarrar el sueño, esperaba que la sorpresa te fuera agradable cuando abrieras los ojos. Eran las 4 y todavía faltaban algunas horas para que te despertaras.

Cuando me había despertado vi que ya nos habíamos movido en la cama, y ahora estábamos acurrucados en la cama. Cuando me empecé a mover me dijiste muy dulcemente buenos días, que flojito era porque ahora tú te habías despertado antes que yo. Me decía yo mismo que bueno que no te habías dado cuenta de todos los regalos. Me decías que el cuarto tenía un olor como a flores, yo solamente me reía, y te decía que tal vez deberías de volver a voltear a ver todo el cuarto. Cuando te lo dije empezaste a ver todo, yo abrí las persianas y ahí estaba tu primer regalo todo el cuarto arreglado, las flores que más te gustaban, todo arreglado, el letrero, y yo diciéndote felicidades, por primera vez cuando habías abierto tus ojos , por primera vez estábamos pasando nuestros cumpleaños juntos, esperaba que así fuera por mucho tiempo más.

Mi segundo regalo aunque algo tonto, sabía que solamente a ti te provocaría una sonrisa, agarre un moño gigante y me lo puse alrededor del cuello, pensaba que mejor regalo que tu "milagrito" para este día, la única condición es que debías cuidar bien de este regalo, es algo raro, único, pero eso si, jamás te hará sentir sola. Prometiste siempre cuidar de mí, que era el regalo más grande que jamás te hubieran dado.

Nos fuimos a la cocina y preparamos huevos con jamón y queso, algo rápido de hacer y que nos mantendría llenos por un par de horas. Tú también te estabas empezando a hacer un poco más vieja, tal vez más madura. Recuerdo tus fotos que alguna vez vi cuando tenías 20 años parecías tan inocente, tan llena de tantos sueños; aun seguías así pero parecía que algo en tu mirada hubiera cambiado, como cansada de tantos errores de tu pasado esperando simplemente un poco de luz para no sentirte tan perdida.

Te decía que todavía te quedaban 3 regalos más, pero como fuera pasando el día los irías recibiendo, estabas demasiado entusiasmada como para presionarme por descubrir tus regalos.

Al paso del día te llamaron tus padres felicitándote por tu cumpleaños, no pudiste evitar llorar porque sabía que estabas lejos de casa, y que todavía querías disfrutar de estos momentos con ellos. Creo del todo tiempo que has estado aquí te volvió esa nostalgia de ver los personas más importantes en tu vida. Solamente te pude abrazar durante un tiempo, las palabras estarían de más.

Me pediste que fuéramos a comprar algo de ropa para ti, es algo que te había gustado desde siempre poder estrenar algo de ropa durante tu cumpleaños siempre te gusto lucir bien. Fuimos a Polanco Antara, uno de los lugares para la gente más rica de México, solamente te llevaba de paseo, sabía que una buena mujer no compra el primer vestido que ve, al contrario tiene que elegir entre cientos para por fin elegir el perfecto para ella.

Te decía de broma que tal vez te deberías de comprar un vestido como los que usaba Frida, y peinarte igualito con ella, la idea no pareció desencantarte, al contrario me seguías la corriente y me decías que tendrías que cambiar todo tu guardarropas y empezar a pintar varios oleos. Tu serias mi pequeña Fridita y yo sería tu Dieguito.

Entramos a varias tiendas, te probaste miles de vestidos, al parecer la moda de los colores pasteles había vuelto aunque siempre estaban los básicos como un color rojo, o un negro siempre parecerían elegantes. Jamás habías sido de tantos vestidos en esos en los que enseñas las piernas, siempre había sido un poco más reservada, de hecho muy pocas veces te había visto con vestidos, pero ahora ese parecía ser lo que más te gustaba usar.

Regresamos a Plaza donde me habías dicho que habías visto unos vestidos en una tienda, fuimos aunque yo ya estaba algo cansado de ver tantos vestidos, pero al final de cuentas habías elegido el vestido perfecto un color tono paste durazno con un cinturón color café claro que tenía una flor como decorativo, simplemente te veías hermosa con ese vestido, y que fuera todavía primavera haría que te quedara perfecto para esta noche.

Nos fuimos a arreglar a la casa, otra vez como en mi cumpleaños usábamos baños diferentes y cuartos diferentes esta vez utilizaría otro de mis trajes, ese Armani negro con rayas blancas, una camisa blanca con mancuernas y una corbata negra, total seriedad esta noche, esta noche era tuya.

Cuando abriste la puerta del cuarto, fue espectacular desde la fragancia que habías usado hasta la vista, pareciera que todos mis sentidos estaban por recibir un estímulo por tu parte. Jamás me habían gustado las mujeres con rulos en el cabello, no se me daba una sensación de que no se bañaban, o de que esas cosas no podrían ser tocadas. Pero en ti se veían tan bien te hacían resaltar las facciones de tu cara, y te daba cierta inocencia. Luego con ese vestido que te quedaba tan bien, simplemente como no amar ese rostro, al cual había recorrido mis dedos y ya me lo había aprendido.

Fuimos a comer al restaurante del Lago en Chapultepec, o como su slogan el restaurante más bonito de México y en verdad era un lugar bonito para comer, desde la estructura del edificio, hasta que se encontrara alrededor del lago de Chapultepec.

Había hecho una reservación en la mañana la ventaja de "estar de moda" es que en lugares como restaurantes les gustaba que un escritor como yo con cierta fama, visitara sus restaurantes para así hacerse de esa publicidad. Nos sentaron en una de las mejores mesas del restaurante con vista al lago y una vista de todo el restaurante. Te aparte la silla como un caballero mientras podía oler tu esencia un toque de jazmín con vainilla. Me acomodaba mi corbata y planchaba mi camisa con la mano mientras me sentaba en la silla.

Nos trajeron un poco de vino blanco y unos cebiches con langostinos como entrada. Para el plato principal yo pedí unos tacos de langosta con salsa de molcajete y entre los dos compartimos un chuletón con más vino. Toda la comida estuvo deliciosa y parecía encantarte este pescado, mañana festejaríamos todavía más comiendo pescado fresco del mar.

Compartimos tu postre con una velita que te había traído el mesero era una especia de brownie de chocolate, con un toque de fresas. Te decía que este era tu tercer regalo, y ya estabas impaciente porque todavía faltaban dos regalos mas y ya el día prácticamente se había acabado.

De lo que no te habías dado cuenta cuando habías ido al baño es que pedí la ayuda de los meseros para que me trajeran tus regalos y los guardara bajo la mesa. Ya no podía ser tan cruel y te dije que cerraras los ojos.

Puse en la mesa una caja cuadrada con tu cuarto regalo; te sorprendió que lo pusiera ahí porque no sabías de donde lo había sacado, sobre todo como lo había llevado hasta ahí, ya que en mi saco no hubiera podido caber ese regalo. Impaciente empezaste a desenvolver todo y cuando por fin pudiste ver el regalo te quedaste con una cara de sorpresa, porque era una cámara nueva, pero no era cualquier cámara, era una tipo profesional porque sabía que tu tenías un talento innato para tomar fotografías y poder transmitir muchos sentimientos, por lo tanto sabía que con la herramienta adecuada tu podrías desarrollarte todavía como una fotógrafa personal, y pensaba que hasta podrías tener algún día tu propia exhibición. Me agarraste de la cara con tus dos manos mientras me dabas un dulce beso por ese regalo, me decías si ya la había cargado, la prendiste y le pediste al mesero que tomara la primer fotografía de esa cámara, nosotros cenando en tu cumpleaños, no se me ocurría nada mejor para estrenar tu cámara.

Y por fin tu ultimo regalo, te decía que sería el complemento perfecto para tu nueva cámara, te enseñaba los boletos de avión hacia Cancún, que partían para mañana no te lo podías creer, te decía que sería un largo viaje, porque recorreríamos todo México, simplemente no lo podías creer, parecía demasiado perfecto, pero ahora era yo el que te daba el beso diciéndote que esto era realidad y que nos debíamos de preparar para el viaje.

Como toda buena mujer simplemente pensaste en que cosas deberías de empacar para el viaje, cuanto deberías de empacar, que te pondrías, ya estabas pensando en todo. Esa noche en realidad no dormimos porque tú te la pasaste viendo que pondrías en tus maletas, yo simplemente me llevaba muy poca ropa, en realidad lo único con lo que podría viajar yo sería con mi nuevo diario, pero pensaba que te aburrirías de verme vestido igual todos los días, sabia también que en el viaje compraríamos cosas entre ello ropa nueva.

Nuestro primer gran viaje juntos, tal vez el siguiente sea conocer todo el mundo… algún día…

O.M.A

0 comentarios: