"Nosotros los humanos ocultamos demasiadas cosas a nuestros semejantes, nosotros los humanos preferimos mentir a decir una verdad. Pero lo más sorprendente es que no podemos tolerar la verdad de otras personas, por lo que pedimos vivir entre mentiras. Pero las mentiras no son necesarias, la gente está demasiado preocupada para demostrar demasiados defectos a otra persona ajena a su ser, que se olvida que la otra persona también tiene cientos de defectos" Fragmento del "Proyecto de Instrumentalización Humana" Autor: Omar Méndez Adán Hoy no tenía demasiadas ganas de salir de la cama, después de todo si me estas pegando tus modos de ser, y hoy la cama sabía demasiado rica, sobre todo cuando en ella te estoy abrazando y sintiendo los pocos vellos que hay en tus brazos, acariciando con la otra suavemente tu cintura y recorriendo la silueta de esta. Por muchos años había soñado como seria tu mirada, y aún hay veces hoy que sigo pensando que lo estoy soñando, todo pareciera demasiado perfecto, tal vez después de todo no estoy en una tragedia, ni en una comedia, simplemente es una novela diferente a lo que ha vivido todo el mundo. Finalmente como a las 10 no podía seguir ahí acostado, me empezaba a sentir sucio por lo que me salí, y me baje para seguir escribiendo, ordenando las ideas y viendo cuales servirían y cuales solamente se quedarían como ideas y no lograrían ser plasmadas. Mientras estaba ahí abajo le llame a mi amigo para que me dijera como iba todo el paquete para el viaje. Hace unos días le había enviado un email diciéndole que quería realizar un viaje contigo, pero que necesitaba algunos lugares para quedarme, que el dinero no importaba después de todo mi editorial era la que haría todos los pagos, y que sería un viaje por todo México por lo tanto necesitaba guías de varios lugares para visitar, ya que todo habría cambiado desde la última vez que lo visite, cuando era un niño y me iba de un lado a otro cuando cambiaban a mi papa por el ejército. Todo parecía en orden por lo que no habría ningún problema que después de tu cumpleaños nos fuéramos de viaje, un viaje que duraría bastante, después de todo sabía que tu jamás habías podido quedarte quieta en un lugar por mucho tiempo, siempre fuiste un alma aventurera. Y el viaje haría que tu sueño de conocer todo el mundo se hiciera un paso más cercano a lograrlo. Después de varias horas de estar arriba por fin decidiste bajar, yo seguía escribiendo y estaba bastante metido en lo que escribía me preguntabas que íbamos a comer, porque si no tenía ningún plan a ti te gustaría hacer fajitas de carne, me gusto que tú supieras cocinar comida mexicana, como si estuvieras demasiado involucrada con mi cultura. Te dije que está bien que me encantaría probar tus fajitas, y que yo haría la salsa. La buena salsa mexicana y no la cosa gringa que venden en E.U son los chiles ya que eso le da la sazón especial, pero dicen que para que una salsa en verdad pique la persona que la hace debe de estar muy enojada, como si su enojo pudiera ser transmitido a los chiles y al resultado final de la salsa. Pensé que sería preferente que comiéramos las fajitas que estabas haciendo con una salsa verde, por lo que puse tomatillo verde, unos chiles serranos, un poco de sal, ajo y agua y los lique, vieja receta de mi familia. Trate de que no fuera tan picosa porque después de todo no estabas tan acostumbrada. Que puedo decir de tus fajitas, simplemente que fueron espectaculares me gustaba mucho tu cocina, me recordaba en algo cuando mi mama me cocinaba, tal vez después de todo el ingrediente secreto de una comida si es el amor. Te tenía una sorpresa para la noche, te llevaría a la Plaza Garibaldi, el lugar más mexicano que se podía conocer, donde los caballitos de tequila se encontraban con las notas del mariachi cantando a todo pulmón, donde la gente se entregaba por completo a la música y a pasarla bien. Te sorprendió saber que existiera un lugar donde todos los mariachis en México se reunían, donde podías contratarlos para llevar serenata, pensaba que yo ya había hecho una proeza todavía mayor al haber encontrado un mariachi mexicano en Rusia, hacerlo aquí sería lo más normal. Cuando llegamos te encanto la vista de ver a varios hombres vestidos de charros, con los sombreros y todo el atuendo, cargando sus instrumentos desde una guitarra a una trompeta. Se nos acercaban en bola preguntándonos si queríamos contratar sus servicios, pero no llegaba uno o dos, llegaban como 7 dándonos precios y tocando los instrumentos para animarnos pero nuestro destino era la cantina el Tenampa, un lugar con mucha tradición y de las primeras cantinas que se pusieron en esta plaza. Llegamos y el lugar esta medio lleno, pero el ambiente era muy bueno, la gente divirtiéndose, algunos tratando de bailar, otros cantando, nos fuimos a sentar a una mesa del rincón, donde nos tomaron la orden, yo te decía que no podías venir a México sin tomarte un par de caballitos de tequila, y para combinarlo otro caballito de sangría y limón y sal. Nos lo tomábamos a fondo el caballito de tequila tomando el limón y sal después, y al final suavizando cualquier sabor con la sangrita. Luego pedimos unas palomas y unos vampiros, veníamos a celebrar, y a divertirnos. Después de un par de copas nos poníamos a cantar, aunque tú no te sabias las canciones, repetías los coros, y te emocionabas, como si fueran canciones con las que hubieras crecido escuchando. Escuchamos clásicos como Almohada, Mujeres Divinas, Acá entre nos, Por unas monedas, Cielito lindo. Nos la pasamos muy bien ahí en la cantina. Pero mañana teníamos que visitar otros lugares, te debía de llevar a otros lugares antes del viaje por todo México. P.D Deseaba con muchas ganas visitar todos estos lugares contigo, tantos recuerdos contigo tan maravillosos, ojala esto nunca acabe O.M.A
viernes, 25 de diciembre de 2009
Día 10085
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