Sabía que necesitabas un poco de inspiración en tu vida, y el arte parecía llenar eso que tanto necesitabas por lo que pensé que hoy sería un buen día para visitar museos y visitar otros lados de la ciudad. A veces se me olvida que solamente llevas algunos días aquí en México, siento muchas veces que has estado viviendo aquí desde hace mucho, es agradable pensar que mis experiencias contigo se sienten así, como si hubiéramos hecho todo en estos días, durante toda la vida, como si fuera algo tan natural. Hoy iríamos a visitar el museo de Dolores Olmedo donde se tiene la más grande colección de las obras de Frida, pensaba que como una artista te encantaría ver lo que una de las mujeres más famosas pudo lograr expresar en su arte. Llegamos a esa vieja ex hacienda de la Noria, lo que en algún momento fue la casa de Dolores Olmedo otra artista mexicana que decidió que la obra de Frida y de Diego debían de tener un lugar para ser expuesta, y que toda la gente la pudiera visitar. Es un lugar bastante impresionante como típica hacienda jardines amplios, edificios de un solo piso, pero también enormes, se sentía como escenario de película cuando los pavorreales que había andaban por los jardines. Anduvimos por las diferentes secciones del museo, cuando un cuadro te parecía fascinante te quedabas un rato observándolo, y como te había dicho que trajeras tu pequeño cuaderno te pusiste a hacer bosquejos ahí en los bancos que había, para los artistas como tú, encontrando la inspiración de viejos maestros, igual que yo con las letras, muchas veces me inspire de las palabras de otro escritor. La obra que a mí más me fascino fue la de la columna rota, como pudo expresar Frida todo el dolor que sentía, como tener que estar atada a la cama le había quitado la libertad, no me imagino perder algo como eso, pasar tus días solo estando en la cama, sabiendo que tus aspiraciones te quieren llevar a explorar el mundo. Pensaba en llevarte a Coyoacán otro día, pero en dos días nos iríamos a nuestro recorrido por todo México aún no estaba seguro cuantos meses nos iba a llevar, pero si íbamos a estar lejos de aquí por un rato. Ahí en Coyoacán se encuentra la Casa Azul el museo de Frida Kahlo, en el cual se encuentran diferentes artículos con respecto a Frida y a Kahlo, algunas de sus obras, ya que la mayoría se encontraba en el museo de Dolores, pero aquí se encontraban los vestidos típicos que usaba, como algunas fotos que se tomó con Diego, una en la cual se están besando, parecían estar tan enamorados, o al menos la definición de amor para ellos, porque se sabía de los problemas que ellos tenían, y sin embargo Frida se quedó al lado de Diego durante toda la vida, tal vez eso es amor, no importa las adversidades que exista en la vida, uno siempre esta con aquella persona que lo hace feliz. Ahí en el museo algunas personas me reconocieron, adolescentes que encontraban en mi trilogía un amor que pudiera superar cualquier obstáculo, y me pedían mi autógrafo, me hacían sentir un poco tímido, jamás fui una persona exhibicionista y me daba un poco de pena cuando en la calle me paraban para un autógrafo o para tomarse una foto conmigo, pero al mismo tiempo sabía que por lo menos esas personas habían entendido mis palabras. Estuvimos caminando ahí por Coyoacán hasta llegar a la plaza frente a la iglesia de San Juan Bautista, ahí existían varios pequeños restaurantes, como cafeterías y los famosísimos helados de Coyoacán. Nos sentamos un rato a descansar ahí viendo a la gente pasar y la vida de lo que se consideraba la parte artística de México, aquí se venían a juntar todo tipo de personajes famosos, desde actores y actrices, escritores, cantantes, era como un lugar que se había creado para este tipo de personas, yo casi no venía, ni porque me consideraba famoso ni porque me llamara la atención, pero la zona en si era bastante tranquila. Te comentaba como este lugar se me hacía tan lejano cuando mi papa nos traía de paseo, y ahora aunque sigue estando lejos de mi casa, ya no parece el otro lado del mundo. Cuando uno es niño el tiempo parece eterno cuando uno viaja, pero mientras uno más va creciendo siente que el tiempo se pasa volando por todas las actividades de un adulto. Tal vez después de todo Einstein si tenía razón que el tiempo es relativo. De ahí nos pasamos a Insurgentes al Polyforum Siqueiros, a la gran bóveda, el Foro Universal donde estaba otro tipo de arte mexicano, el muralismo una forma de arte sobre todo de la lucha de la revolución mexicana, y los temas típicos de la vida mexicana, la diferencia de las clases sociales. Y ahí se encontraba uno de los más grandes murales La Marcha de la Humanidad, un inmenso mural que ocupaba todo el espacio del foro, que desde donde lo vieras te podía presentar un movimiento. Era algo impresionante ver toda esa obra y como retrataba diferentes cosas de la humanidad en ese entonces, como la lucha entre el socialismo y el capitalismo, y los astronautas desde el espacio observando a toda la humanidad. De ahí a unos cuantos metros se encontraba la monumental Plaza de Toros de México y pasamos, es la plaza de toros más grande en el mundo, incluso más grande que cualquiera en España donde había nacido la tauromaquia. Inclusive cuando estuviste en España jamás te había gustado ir a ver la corrida de toros, pero pensaba que era de esas experiencias que no se pueden perder en la vida, solamente entramos a ver la primera novillada, con el clásico olé cuando el torero hacia alguna de sus suertes frente a esos animales que pesan más de 100 kilos. El día en si había sido fantástico y mañana te tenía preparado todavía más cosas, después de todo sería el primer cumpleaños que te podría festejar y por lo tanto debía de hacer algo especial, sabía que sobre todo mis dos regalos principales te llenarían de alegría. Me pase todo el día indiferente para que no sospecharas que te tenía una sorpresa para mañana. Ya había ido a recoger los boletos, nuestro primer destino iba a ser Quintana Roo, ahí nos quedaríamos un tiempo, por lo tanto las fechas estaban abiertas a la reservación. También había ido a comprarte tu otro regalo, algo que sabía que apreciarías después de todo porque era de las cosas que te fascinaban. Los otros regalos que te haría serían de mi puño y letra. No puedo escribir mucho hoy me andas vigilando demasiado, todo será mejor mañana. O.M.A
viernes, 25 de diciembre de 2009
Día 10086
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario