domingo, 27 de diciembre de 2009

Día 10097


 

Ya hemos pasado casi media semana aquí en Quintana Roo, y hemos hecho miles de cosas.

Finalmente decidimos comprar un carro para hacer la aventura por las carreteras a todos los estados de México. Fue un Ford Falcon del 66 todo un clásico, jamás me había llamado la atención saber tanto de carros, pero recordaba esta vieja película de una pareja enamorada que tenía un carro clásico, me imaginaba así mi viaje contigo, manejando por las carreteras, una mano en el volante y la otra rodeando tu cuello, mientras tú me abrazabas de la cintura y recargabas tu cabeza en mi hombro, sin nada que nos quitara la libertad, la libertad seria este carro y la carreteras.

Lo primero que hicimos fue visitar todo lo que pudiéramos de la cultura maya, ya que en verdad esto era un paraíso para haber establecido una cultura tan antigua como la maya. Por lo tanto lo primero que vimos fue la Rivera Maya, uno de los lugares que se ha puesto de moda como un destino de gran turismo para todo el mundo. Y como negarlo es una maravilla de lugar y Playa de Carmen como su ciudad principal la diversión nunca acaba en este lugar.

Todas las playas que visitamos simplemente pareciera que la humanidad no las había descubierto y había sido un esfuerzo del gobierno local por recuperar las playas ante los intereses de los hoteleros, y si que fue una gran idea porque la humanidad puede seguir disfrutando de playas como Playa del Secreto en la cual pudimos ver la migración de la tortuga solamente para poner sus huevos y regresar al mar, fue un espectáculo maravilloso. O cuando fuimos a bucear a Paamul donde pudimos disfrutar de los arrecifes marinos, y los bancos de peces de múltiples colores, le compramos a tu cámara una protección especial para poder meterla debajo del mar, todas las fotos que tomamos ahí, me encanta no por la belleza que hay en el lugar, pero porque por primera vez pareces verdaderamente feliz. Cuando estuvimos por puerto Aventuras, donde también estuvimos buceando y vimos los barcos que se habían hundido, como si fuera una vieja escena de lo que había pasado en el pasado. Y como olvidar Xcacel sobre esa arena tono marfil, y las olas leves que existía simplemente hicieron el momento maravilloso para hacer el amor, en aquel lugar; sería tonto de mi parte y machista decir que te hice mía, es una mala utilización del lenguaje, hacerte mía, decir que eres mía, cuando en realidad nos volvimos uno, cuando nuestras mentes en realidad bajaron cualquier barrera, fue maravilloso. Y en Boca Paila donde agarramos un bote para ir de pesca, y como tu lograste capturar un pequeño pez vela, pero como es solamente un deporte lo devolviste al mar, parecías demasiado feliz porque jamás habías hecho pesca en toda tu vida, yo tampoco y por eso yo no corrí con tanta suerte, donde lo único que pude pescar fue el aire, por lo menos hubiera sido chistoso haber pescado una vieja bota de caucho.

Luego cuando estuvimos en Xcaret parecía tan cambiado de aquel pequeño parque a una de las mayores atracciones que ahora existía en Quintana Roo. Aquí hicimos un recorrido por uno de los cenotes que fue maravilloso cuando llegamos a la cueva subterránea estar rodeado por todas esas estalagmitas que se fueron formando y por los pozos de agua de los cenotes que hacían en verdad un espectáculo a los sentidos el lugar. Aquí también en Xcaret pudimos ver toda la fauna que daba el parque, hacía mucho que no había visto un jaguar pero verlos me lleno de alegría, no sé cómo expresarlo como si ver aquellos animales me trajera paz. Tú te asombrabas por los flamencos, pero te decía que después iríamos a visitarlos en las reservas naturales que tienen. Y la cueva de murciélagos donde casi cualquier mujer se hubiera asustado pero no tu, al contrario pareciera llamarte más la atención este tipo de animales, cocodrilos, murciélagos, tarántulas, eras en verdad una aventurera. Aquí también estuvimos viendo más cosas de la cultura maya, desde la forma típica de vestimenta de estos antiguos moradores, como las ceremonias rituales, arte, muchas cosas aprendimos y digo aprendimos porque había olvidado varias cosas. Y sin embargo aunque aquí decían que el calendario maya no pronosticaba el fin del mundo, pero de un cambio aún seguía las personas ignorantes pronosticando un fin del mundo para diciembre de este año, y me daba risa porque eso no parecía; pero me daba una idea para un libro, algo como un libro como "El Testamento Maya" o algo un poco más local, donde pronosticara los temores de millones de personas.

Pasamos por Chichen Itzá donde visitamos la pirámide de Kukulcán una de las pirámides mejor conservadas de México y de todo el mundo maya, era simplemente espectacular por su forma, y solamente recientemente se había descubierto que dentro de la pirámide que se podía ver, existía los restos de una pirámide más pequeña sobre la cual se construyó el castillo. Recuerdo una vez cuando vivía en Mérida con mi familia, un día mi papa nos llevó a visitar unas ruinas de la cultura maya, y mi mama se había sentado sobre un Chac Mool y recuerdo como inmediatamente un guardia le decía que se quitara porque era parte de las ruinas y podría ser destruida. Te contaba la historia mientras nosotros veíamos a otro Chac Mool en el interior de la sala de ofrendas. Luego pasamos por el Caracol lo cual me sorprendió todavía mas porque los antiguos mayas habían construido el primer observatorio donde veían las estrellas en el cielo y podían calcular con una precisión exacta cosas que las computadoras de ahora apenas habían logrado el movimiento de los astros, y yo como un astrónomo aficionada simplemente me fascino la idea de que esta cultura había logrado semejante avance solamente con observación y matemáticas. Tal vez podríamos observar el descenso de la serpiente de Kukulcán cuando fuera el solsticio de verano donde era sorprendente como los mayas habían creado la pirámide para que hiciera ese efecto durante el solsticio.

Luego nuestras visitas por las islas de Cozumel e Isla Mujeres, en la isla Mujeres nos metimos con los tiburones pequeños y las tortugas gigantes a nadar fue maravilloso, Ahí también estuvimos viendo la pequeña isla y los lugares que tenía para visitar, donde fuimos a comer un par de langostas recién sacadas del mar, la comida ha estado esplendida desde los pequeños bocadillos que nos dan hasta cosas tan grandes como las langostas, aún recuerdo tu cara al haber comido más de la mitad y ya no poder más y como te salía una pequeña pancita. Anduvimos chachareando por las calles encontrando varios lugares con artesanías, donde tú te comprabas casi de todo, pulseras, aretes, playeras.

Finalmente por Cozumel fuimos a visitar más arrecifes, y el parque natural Chankanaab donde pudimos ver algunos manatíes en su entorno. Descansamos en sus arenas blancas tomando el sol, ambos ya estábamos bien bronceados. Me imaginaba cuando Jaques Cousteau venía a explorar toda la fauna marina. Nos adentramos entre la vegetación encontrando una pequeña laguna donde casi nadie iba de visita. Y ahí existía un pequeño asentamiento de flamencos, rápidamente sacaste tu cámara para captarlos mientras algunos estaban ahí parados con una de sus piernas y otros volando al ras del agua.

En verdad fue maravilloso todos los lugares que visitamos, las noches que nos íbamos a bailar a diferentes lugares. A los nativos que conocimos que eran ya la 15va generación de descendientes directos de mayas, y sus costumbres. En verdad fue un buen inicio para nuestra aventura.

Ahora iremos a visitar Yucatán, pero antes haremos una pequeña parada en Chetumal, para que veas lo que hace una ciudad con frontera a Guatemala, donde hay un claro mestizaje. Estamos ahora en un pequeño restaurante descansando, llevamos buen tiempo, ahora tu estas en el baño y yo pensando que mas aventuras tendremos.

P.D. Apenas fue una semana y media y has tomado tantas fotos que pareciera que has vivido toda tu vida ahí, no quiero pensar cuantas fotos tendrás cuando términos de viajar por todo México.

O.M.A

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