domingo, 17 de enero de 2010

Día 10126

Finalmente logramos aventurarnos por todas las zonas más importantes de Chiapas, y nos sirvió un poco del ejercicio que hicimos para bajar todas esas comidas que nos habíamos dado el honor de disfrutar durante los días pasados.

El cañón del Sumidero es en verdad impresionante nada le tiene que deber al Gran Cañón de Arizona, porque en este se encuentra la falla geológica más bella con un rio que cruza todo el cañón y cascadas impresionantes que hacen del lugar algo maravilloso. Nos embarcamos por Chiapas de Corzo donde una lancha nos dio un recorrido por la mayor parte del rio, es en verdad majestuoso esa escena, hace sentir a uno insignificante ante la belleza de todo el mundo, tu no parabas de tomar tus fotos como siempre y ese lugar me dio una idea para mi libro, aquí es donde uno de los personajes principales haría la alta traición a sus compañeros y donde decidiría el destino de todo México, este lugar era el más adecuado para eso. Después llegamos a donde estaban rentando kayaks e inmediatamente los dos tuvimos la misma idea de ir por el rio con el kayak, y en verdad que fue grandioso porque así pudimos llegar a la cascada del árbol de Navidad, y te decía que más tarde tal vez podríamos subir para que tomaras una foto desde lo más alto del lugar.

El día que visitamos Bonampak se me había olvidado la belleza de este lugar y redescubrirlo fue toda una aventura, se veía que los mayas de este lugar tenían un gran respeto por la naturaleza y se veía su adoración hacia los jaguares, al tener dentro de su ejército a los guerreros jaguares, hombres que vestían con pieles de jaguares y escudos con los dientes de estos animales. Pero creo que lo que más nos sorprendió fue el templo de las Pinturas donde los dibujos realizados por estos mayas aún se conservaban en óptimas condiciones y los colores que utilizaban aún seguían tan frescos como en su época, eso fue una inspiración para ti ya que en si el ramo que a ti te fascina es la pintura y la fotografía, querías poder captar un poco la esencia de ese lugar, disparando desde el obturador de tu cámara en diferentes ángulos, creo que lo más asombroso fue cuando estábamos saliendo podíamos vislumbrar un jaguar en la orilla de las ruinas, como si quisiera ser captado por la cámara, no se acercaba a donde estaban todos los turistas, y tampoco se veía sus intenciones de atacar, y justamente pudiste tomar una foto espectacular en la que su piel y su pelaje era tocado por los rayos de sol que si filtraban por los arboles haciéndolo parecer un dios, ahora yo entendía porque para los antiguos mayas semejante animal los haría respetarlos.

Pero creo que el mejor día para ti fue cuando visitamos las cascadas de agua azul, una de las zonas en que los fotógrafos encuentran su mejor fuente de inspiración ya que en verdad la belleza del lugar deja con la boca abierta a cualquiera que se atreva a atravesar el bosque, para finalmente encontrar una serie de cascadas escalonadas, las cuales tienen un efecto relajante cuando escuchas como el agua va descendiendo.

Simplemente por un momento no pudiste dejar de mirar esas cascadas en ningún otro lugar del mundo se encuentra una formación tan bella, y simplemente no te pudiste mantener de pie dejándote caer sobre la tierra recargando tu cuerpo junto a un árbol mientras veíamos el movimiento del agua constante ese color azul fuerte, nos decían que era por los sedimentos del suelo que se veía ese color. Obviamente para no contaminar las cascadas no dejan que las personas entren, ya que podrían causar un desequilibrio a la naturaleza, pero tu parecías tan perdida, como si tu mente ya estuviera dentro de esas cascadas, te dije que te quitaras tus zapatos y que fueras lo más que pudieras al borde de la cascada donde estaba más hundido para que te pudiera tomar una foto, lo hicimos rápido para que nadie nos viera, y finalmente cuando tomaste pose, te tome la foto lo mejor que pude, y me decías que el agua estaba agradable y había refrescado tus pies, volvía a haber muchas personas por lo que decidimos seguir. Y escuchamos como estaban ofreciendo un tour aéreo de 10 minutos sobre esta zona, no pudimos desaprovechar la oportunidad y tomamos este pequeño helicóptero que nos sobrevoló por todas las cascadas y el rio Tulija quedaste sorprendida de cómo se veía todo desde arriba y el piloto teniendo un poco de experiencia con fotógrafos que tomaban las fotos se puso en una posición donde pudiste tomar todas las cascadas con el sol de fondo como si el sol saliera de esas cascadas, fue bella esa foto.

Como olvidar también la visita a las Guacamayas, una reserva protegida parte de la selva negra lacandona chiapaneca, que lugar tan bello, con cientos de especies protegidas, el camino es de más de 20 km pero la vista que se tiene ahí es asombroso, recuerdo que en un momento del camino cuando el bosque se volvió más frondoso y no se escuchaba más que las aves entonando sus cantos, algunos monos como el mono araña que se acercaban y el rugido del jaguar del fondo, por unos minutos te dije que cerraras tus ojos y te dejaras llevar por todos esos ruidos y los dejara ser parte de ti, ahí los dos cerramos los ojos y solamente nos agarramos de la mano mientras yo sentía como todos esos ruidos que se escuchaban se adentraban dentro de mí y ahí volvía a tener otras de mis vidas pasadas, al parecer no solamente nos aferramos al viejo continente, fuimos parte de la cultura maya, y aunque estas vidas fueron muy breves, entendía ahora por que este lugar significo tanto para mí, y cuando tú también abrías los ojos, me decías que eso había sido una experiencia fuera de este mundo, y finalmente lo decidimos aunque no hayas visto otras ciudades de todo México, Chiapas seria nuestro lugar, y nos prometíamos que algún día tendríamos que volver aquí.

El día que fuimos a San Cristóbal de las Casas, te contaba del desastre que había causado el levantamiento armado hacía ya casi 20 años. Y lo recuerdo perfecto porque en ese entonces mi papa y todos los militares tuvieron que cambiar su uniforme, antes solían usar todos los símbolos en un dorado, pero cuando surgió este movimiento armado lo tuvieron que cambiar a un negro porque decían que para los francotiradores tener el dorado era un blanco perfecto desde cientos de metros. Ahora volvía la paz ya que los indígenas de estas zonas habían logrado obtener sus derechos y ser tratados como todos los mexicanos con los mismos derechos y servicios que recibía la mayoría de la población, y así tenía que ser un estado tan lleno de riquezas y que su gente viviera en la pobreza no podía ser aceptado. Cuando llegamos algunos niños originarios de la zona nos recibieron con sonrisas y tratando de vendernos artesanías de la zona, y creo que se fijaron sobre todo en ti, porque no parecías mexicana, y ellos sabían que a los turistas extranjeros siempre los podrían embaucar más rápido, pero creo que jamás te gusto eso que te vieran como una extranjera, porque pensabas que no tenías nacionalidad, aunque tu piel te delataba en lugares como estos, en los que tal vez tu nombre también lo hubiera hecho, pero tu forma de hablar te hacía sentir una más del lugar, y es que rápidamente habías captado la forma de hablar del mexicano, y aunque viviste en España ese acento lo habías olvidado y habías adaptado uno nuevo.

Nos invitaron a comer a la casa de un lugareño donde aunque la comida fue sencilla, fue deliciosa quesadillas de queso y de flor de calabaza con un poco de agua fue incluso digno de compararse con los manjares que podría haber comido algún rey del pasado. Y después de la comida viste una escena que te fascino un montón de niños jugando con nada más que su imaginación y lograste captar su esencia la esencia que olvidamos cuando crecemos, que podemos ser felices con prácticamente nada más que con nuestra imaginación, esos niños sonriendo nos recordaron eso.

Sabías que el siguiente estado seria Oaxaca y que ahí se encontraba mi papa, pero que yo no quería ir a visitarlo después de tantos años, sentía que no tiene lugar de invadir, pero me pedias que fuéramos y después de tanto insistir accedí a que fuéramos, de todos modos estaríamos en el estado y tenías razón tal vez mi papa se alegraría en verme después de tantos años. Subimos nuestras cosas al Falcón dejando atrás ese clima húmedo y caliente y esas selvas hermosas que tiene.

O.M.A

Día 10120

Por fin llegamos a Tuxtla Gutiérrez, el camino fue más largo del que había esperado y esa pérdida que me tomo tomar el antiguo camino no fue conveniente tampoco. Pero ahora nos tocó un amanecer hermoso digno de las fotos que tu estas haciendo como tocaba la catedral de San Marcos y como la luz iba bajando de la ciudad con cierta cantidad de nubes, dirás que esa foto es parecida a cientos de otras fotos de la misma escena, pero aún no lo entiendes es única porque solamente tú la pudiste tomar así, aunque tenga las mismas dimensiones, los mismos edificios de fondo, solamente para ti puede significar algo.

La torre Chiapas era ahora el edificio más grande en todo Chiapas y donde tenía un restaurante en el último piso, tal y como era en el WTC del D.F. por lo que la vista seria increíble sobre todo ver todo Tuxtla Gutiérrez y ver el cañón del sumidero, teníamos que ir ahí, pero ahora debíamos de desayunar algo. Solamente tenía un año de estrenada la Torre y debo decir que la torre quedo espectacular. Mientras íbamos subiendo en el elevador panorámico íbamos viendo todo Tuxtla, y al final del último piso veíamos a su esplendor el cañón del Sumidero, tendríamos varias de esas experiencias de belleza de lugares aquí en Chiapas. Nos trajeron unos típicos tamales chiapanecos aunque muy parecidos a los tamales oaxaqueños tienen un sabor distintivo de la región. No habías probado el agua de tamarindo y fue una buena oportunidad para que la probaras, me decías que jamás te habían gustado las aguas de sabores, pero que esa agua sabia tan rica que pedias un segundo vaso. Nos quedamos un rato platicando viendo la vista, yo agarrando tus manos, ya las conozco tan bien, ya también conozco muy bien sus caricias tanto tiempo que nos llevó estar juntos al final valió la pena, al final valió la pena tomar el riesgo, porque la vida sin riesgos no vale la pena, aún recuerdo como llegue a tu departamento a Moscú, sin saber que esperar, hijos, esposo, tal vez ya ni estarías ahí, pero me arriesgue y valió la pena, y ahora tu tomaste el riesgo y estas aquí, el pasado es simplemente eso, pasado…

Esa misma noche tuve un sueño volvía a estar en ese apartamento en Moscú frente a esa gran puerta azul esperando que me abrieras, los nervios me volvían a comer, pero esta vez todo fue diferente no había sorpresa en tus ojos solamente un abrazo cariñoso como si esos abrazos me los hubieras dado desde siempre y solamente fue el rencuentro de una despedida breve, y lo entendía poco a poco. En ese sueño cuando me metía a tu apartamento no era el mismo de Moscú era diferente, las fotos también eran diferentes, no eras tú sola éramos los dos juntos en diferentes lugares, y fue cuando me vi en el espejo que me vi más joven, y ahora que te veía en el sueño tú también eras más joven, te preguntaba cuántos años tenías y me contestabas con un inocente ay tontito pues cuantos vas a tener 25, y fue cuando entendí en este sueño no nos había tomado tanto tiempo encontrarnos, y habíamos formado una vida juntos, y finalmente desperté desorientado en la noche…

Lo entendí habíamos desperdiciado 3 años con todas nuestras tonterías, si nos hubiéramos encontrado antes seguramente hubiéramos hecho tantas cosas juntos, seguramente hubiéramos entendido esto que estamos entendiendo ahora, eso es lo único que lamento 3 años a tu lado en los cuales te hubiera podido descubrir más, pero ahora estas aquí, dormida en la cama y eres real, tan real como siempre me lo imagine.

Mañana haremos un poco de deportes extremos en el cañón del sumidero y recorreremos parte de la selva negra de Chiapas, ahora lo único que quiero hacer es abrazarte y escuchar ese suspiro que das cuando te abrazo y sigues dormida.

O.M.A

Día 10119

Pasaron los días rapido recorriendo varios lugares por Tabasco y seguimos avanzando un poco más en nuestra aventura. Fuimos al parque de la Venta donde existen las cabezas olmecas más grandes conservadas, y simplemente te sorprendieron por todos los detalles grabados en la piedra y la forma que le daban para las cabezas como sin duda los rasgos africanos que tienen en los labios estas cabezas, lo cual aún sigue siendo un misterio hoy en día sobre la verdadera procedencia de estos habitantes. La foto que te tomaste al lado de una cabeza donde apenas y le llegabas a los ojos de la cabeza olmeca, aunque todavía hay algunos estados con cultura prehispánica todos los que ya hemos pasado se pueden considerar como los que tienen la mayor cultura bien conservada del país.

También ese día en el que fuimos a la Hacienda de Chocolate donde nos dieron un pequeño recorrido de cómo extraían el cacao y como lo muelen y como le dan su forma final para los chocolates, ahí al final del recorrido nos dieron muestras de chocolate blanco, amargo, negro y aunque nos costó trabajo comernos todos los que pudimos porque simplemente cuando uno prueba el primero y el sabor del chocolate va bajando por la garganta ya tiene uno el otro chocolate en la mano yendo directamente hacia la boca sin poder evitarlo, lo bueno es que pudimos caminar un poco más para poder bajar todas esas calorías que estábamos comiendo.

Y al parecer Tabasco te trajo la inspiración para poder tomar las mejores fotos que habías sacado hasta entonces, porque pasamos todo un día recorriendo todo Villahermosa y no parabas de tomar fotos en prácticamente cada esquina, en cada cúpula de iglesia, en cada persona que pasaba, cada momento parecías querer capturar, como si no quisieras perderlo nunca, como si fuera tuyo el lugar para tomar las fotos necesarias.

Como olvidar también nuestro paseo por la laguna de las ilusiones y como nos contaban la verdadera historia del nombre de la laguna algo que no puedes encontrar tan fácilmente en Wikipedia o por la internet en general, se supone que aquí fue donde dos amantes se prometieron encontrarse noche tras noche y como hicieron sus ilusiones al ir siempre a esta pequeña laguna, cosa muy rara ya que ahora habitan cocodrilos en esta laguna, una cosa que a ti te fascino poder tomar tan de cerca las fotos a los cocodrilos.

Nos despedimos de Tabasco y ahora nos dirigíamos a la tierra del jaguar, y donde la mayoría de ecoturismo le gustaba ir, Chiapas también es muy hermosa y sé que cada ciudad te ha gustado a su manera pero jamás olvidaras Chiapas.

O.M.A

P.D Aun es raro que te sigan gustando los cocodrilos en especial cuando son cocodrilas y no cocodrilos

Día 10114

Llegamos a Villahermosa tenía que ser nuestra parado obligada para descansar y para comer algo que el viaje había sido largo. Parte de esta aventura era conocer lugares nuevos que yo tampoco hubiera visitado antes y por eso terminamos comiendo en el primer restaurante que encontramos, donde te decían que la especialidad de tabasco es preparar platillos con el peje lagarto pero como no te decidías por ninguna de las especialidades ambos ordenamos unas piguas al mojo de ajo; la fortuna de este época es que en cualquier parte del mundo es más fácil que te localicen, y me llegaba un email a mi Smartphone donde mi editorial me pedía que me pusiera en contacto con ellos, presentía como malas noticias que nos tratarían de interrumpir nuestras vacaciones, bueno en realidad mi investigación de campo para mi nuevo libro.

Al llamarlos al parecer estaban muy bien enterados de donde me encontraba y hasta me hizo pensar que tal vez me habían puesto un localizador para saber dónde estaban, pero recordé que ellos estaban pagando el viaje por lo que seguramente dieron con mi paradero y por eso me pedían que participara en una pequeña conferencia que iba a haber en Villahermosa esta noche sobre el mexicano escritor donde irían grandes autores mexicanos, así como nuevos y mi editorial para tener una mayor presencia me dijeron si podía asistir, al ver que no había ningún problema en que le dedicáramos la noche y poder continuar con nuestras vacaciones fui y te dije que tendríamos que hacer una pequeña parada, parecías mas emocionada que yo porque ahora que lo recuerdo jamás me habías escuchado en ninguna de mis platicas que había tenido, tal vez esto te haría sentirte más orgullosa de mi, después de todo aun tenía presente tus palabras que yo era tu más grande inspiración y quería mantenerme a esas grandes expectativas que tenías de mí.

Fuimos al hotel para relajarnos un rato y arreglarnos, por suerte había traído un par de corbatas y un traje para noches como esta donde o cenaríamos en lugares muy lindos, o simplemente para que te deleitaras con mi vista.

Partimos hacia la conferencia y llegamos justo a tiempo cuando veía a algunos miembros de la prensa, a los oyentes habituales que iban a este tipo de conferencias y cuando reconocí a alguno de los otros autores tanto de mi editorial como de otras, nos saludábamos algunos ya estaban casados, otros eran solteros, yo te presentaba ante todos ellos, tú te sentías rodeada de algunas de las más grandes mentes mexicanas, y aunque tú me ponías dentro de estas a veces yo dudaba que mis ideas llegaran a tanto. Finalmente nos dieron un lugar en las primeras filas donde cada escritor tenía como máximo 15 minutos para hablar.

Finalmente me tocaba a mí y aunque durante casi toda la tarde trate de pensar en las palabras adecuadas, o de escribir un pequeño discurso iba sin nada en concreto. Finalmente después de todos los aplausos me sentía otra vez como en la secundaria cuando me tocaba exponer algún tema y aunque lo había preparado nunca me había sentido seguro hablando frente al público, pero te voltee a ver a ti y tenías esta sonrisa que me tranquiliza tanto que las palabras parecían fluir sin ninguna dificultad, decía que estos días había estado visitando diferentes estados de México poniéndome más en contacto con mis raíces mexicanas, y que eso explicaba mi gran bronceado provocando algunas risas entre las personas. Finalmente después de decir todo lo que tenía en mente el público parecía feliz con mis palabras y sentía que todo el auditorio aunque un lugar pequeño sonaba a todo lo que daba, y vi como tú con una mirada me hacías saber que también te había gustado.

Después de salir del Museo de Historia donde fue la conferencia, decidimos ir a caminar un rato visitando la plaza de las Armas donde nos decían que aquí en las mañanas se ponen diferentes comerciantes ofreciendo desde los dulces típicos hasta pinturas y diferentes cosas.

Ya tenía planeado nuestro itinerario donde visitaríamos las diferentes zonas donde existen las cabezas olmecas, la laguna de las ilusiones y por supuesto toda la comida que nos llevaríamos puras delicias en este viaje.

Pero ahora estoy cansado y solo quiero regresar a la cama a abrazarte y esperar hasta ver tu sonrisa para yo poder dormir en paz

O.M.A

Día 10113

Día 10096

Como se está volviendo costumbre no podemos quedarnos quietos en un solo lugar y tenemos que explorar todo lo que ofrece el estado. Esta vez le toco a la ciudad del Carmen o como se le conoce como la joya del pacifico y es que en verdad es una zona privilegiada. Aunque ya tenemos la piel bastante bronceada nunca podemos desaprovechar una oportunidad de hacer unas pequeñas escalas en las playas que ofrece México, y aquí el mar es bastante tranquilo. Lo más delicioso de aquí es que uno puedo comer el pescado en verdad fresco y saber que como lo preparan es altamente delicioso.

Fuimos a la isla del Carmen a través del puente de la Unión lo cual me hace recordar a la carretera que tiene Miami para conectar varias partes de su ciudad en la cual se ve un paisaje con mar en verdad que es bello, finalmente cuando llegamos a la isla en verdad que es un lugar asombroso, no hay nada de hoteles, solamente los locales con sus pequeños negocios y ahí encontramos alguien que vendía el agua de coco, directamente de ellos por lo que te compre uno para que vieras lo que en verdad era comer directamente del coco, mientras yo pedí la carne del coco con chile y limón, ya te estabas acostumbrando a nuestra forma tan acida de comer y en verdad que te gusto tanto que tuve que pedir un segundo vaso con la carne del coco para comer.

Fuimos de visita a la laguna de Términos, ahí pudimos pasear por una pequeña lancha la cual nos llevaba por el recorrido de toda la vegetación que había en esta zona, solamente escuchábamos a las aves llamándose entre ellas, y tuvimos la suerte de ver un par de delfines jugando, parecía fantástico que todavía existieran este tipo de lugares donde el humano no ha intervenido del todo.

También aquí encontramos las fiestas en la calle por la noche, la gente siempre me parecía más relajada en la provincia como si el estrés de las grandes ciudades no afectaran a estos pequeños pueblos, donde todos sonríen, donde todos parecen tan felices, ahora nos tocaba ver la danza típica de Campeche aunque son muy parecida a la de Mérida la música es distinta y también el motivo de la danza. Me puse a pensar que muy pronto también estaríamos en Oaxaca y que ahí estaba mi papa, tal vez él no me quisiera ver, tal vez no sea buena idea ir, pero todavía falta por ir ahí y apenas nos vamos a Tabasco, otra de las regiones más hermosas que he visitado.

Campeche nos trajo tantos buenos lugares por visitar como Calakmul y Chicanna aun te maravillan toda la cultura maya y todos estos viejos templos y ciudades que aún sobreviven aunque hayan pasado milenios desde su creación y a mí me hacen recordar la hermosa cultura que tiene mi gente y que no se debe de olvidar, al contrario se debe de enriquecer.

Me gustó mucho la foto que tomaste de este anciano sentado sobre la entrada de su casa, donde solamente el bastón no evitaba que cayera totalmente al suelo y su mirada perdida hacia el horizonte, como tratando de que volvieran sus mejores días que ya habían pasado…

Al partir hacia Tabasco me detuve un rato y mire hacia atrás hacia toda la belleza que estábamos dejando y solamente el cierre del obturador de tu cámara me hizo recordar que todavía teníamos un camino por delante que recorren nos volvimos a subir a este viejo carro para seguir nuestro camino.

Que vivo me siento ya hasta se me había olvidado de mi operación cuando me toque mi cabeza y aun sentía las heridas que quedaron como recuerdo de mi segunda oportunidad…

O.M.A


 

Día 10108

Día 10095

No nos tardamos demasiado en llegar a Campeche solamente fueron dos horas tomando la carretera principal, decidí que visitáramos primero la ciudad de Campeche y de ahí ir a las zonas turísticas del estado. Yo ya en verdad no recordaba mucho de Campeche, pero jamás había lucido tan hermosa como ahora, los edificios históricos tienen una iluminación espectacular por lo cual la noche resulta más agradable; pareciera que no pararan las sorpresas para ti porque siempre que llegamos a un lugar, luce tan hermoso y pensar que esta ciudad durante la colonia española y durante la independencia de México fue utilizada como una ciudad amurallada para defenderla de los enemigos, pero ahora, ahora pareciera que el tiempo no ha pasado por esta ciudad, por lo menos aquí en el centro no pareciera que viviéramos en pleno siglo XXI aún se siente un aire de la colonia, es bello este lugar. Logramos obtener una habitación en la Hacienda Puerta Campeche un hotel en pleno centro histórico, pero la belleza de las habitaciones siguen guardando un encanto de la época antigua, y para nuestra fortuna nos tocó una habitación en el segundo piso, con balcón y la vista es esplendida desde aquí, no nos podemos resistir y mientras veía por el balcón me rodeaste con tus brazos mi cintura y me decías que saliéramos a explorar, lamentablemente ya era un poco tarde y casi ya todo estaba cerrado, pero eso no le quito la belleza a la ciudad y después de un tiempo encontramos una especie de fuente de sodas abierta, y recordaba este lugar, mi papa nos había traído a conocer Campeche y recuerdo que el calor era fuerte después de todo era verano y encontramos la misma fuente de sodas, te lleve jalando del brazo para pedir un agua de guanábana, siempre la curiosidad y tus preguntas a veces no te dejaban disfrutar de hacer algo diferente, pero después de tanto insistir finalmente la pediste y te trajeron una guanábana para que vieras como era la fruta. Apenas en el primer trago te caía algo fresco y dulce por el esófago diciéndome que estaba delicioso, me decías que ya no volverías a dudar de mí y en verdad espero que hayas logrado mantener eso de que ya no volverías a dudar de mí.

O.M.A

Día 10107


 

Ya pasaron los días aquí en Mérida y sí que nos hemos divertido de lo lindo. Creo que lo que más te gusto de aquí fue la comida, cuando probaste la cochinita pibil con un poco de chile habanero fue demasiado gracioso al ver tus ojos como saltaban y a gritos pedias un poco de agua, pero tienes que aceptar que yo te advertí que eso era en verdad picoso. Por suerte la sopa de lima te calmo ese ardor que sentías por todo tu estómago. Creo que lo que más te gusto después de una cochinita pibil ardiente fue el poc-chuc y es que te los comías con tanta delicia que me acuerdo que siempre te terminaba robando uno o dos tacos, dicen que la comida robada es la que sabe mejor pero creo que tú le ponías un sazón extra al disfrutarlo tanto.

Y después de semejantes comidas que nos dábamos por la noche, salíamos a caminar al centro histórico, en verdad te fascino la forma de la ciudad aún conservaba rasgos coloniales, pero con la modernidad de una ciudad. Recuerdo que tuvimos la suerte de ver un bailable que hacían en las noches mexicanas, donde salían bailando en los atuendos típicos del lugar bailando la jarana, nos sentábamos ahí observando como bailaban y la tradición de aquí era poner un gran pañuelo en el suelo y con los pasos del baile debían de formar un moño perfecto, si lo hacían significaba que se podían casar y estaban listos para el matrimonio. En verdad estas aprendiendo mucho de la cultura mexicana y lo bueno es que te gusta aprender cuando te cuento, ahora yo mismo me recuerdo a mi padre, tratando de explicarme todo.

También conociste lo que era una bomba yucateca, un tipo de chiste de la región donde el acento que tiene lo hace muy gracioso, pero sobre todo es la forma de contarlo medio cantado, recuerdo cuanto te reías, no porque entendieras del todo lo que decían, pero por su forma de contarlo, creo que eso es lo que me hace feliz, que tu estés feliz en este momento…

Y aunque también en nuestras caminatas encontramos la marimba, te decía que esto era más bien de Chiapas, pero no te importaba te gustaba el ritmo y sobre todo porque se parece mucho al xilófono pero no es un xilófono es una marimba, es original de México y las notas que salen de este son todavía más dulces, después de una pequeña pelea de 5 minutos en la que estabas necia de que era un xilófono, por fin nos dejamos llevar por la música, creo que tus fotos han estado mejorando mucho porque ahora captas los momentos de la vida mejor. Recuerdo que antes me solías decir que te daba como un poco de pena tomarle la foto a los extraños que pasaban por la calle porque sentías que interrumpirías con su momento, pero lo que hace a un excelente fotógrafo es poder captar ese momento, y creo que tú lo has logrado, lograste captar a este viejito que estaba tocando la marimba, y donde pareciera que la música que tocaba le saliera del corazón, la sonrisa que ponía en algo que a él le gustaba, y aunque las propinas no eran tan generosas el seguía feliz tocando con la música. Tuve otra de mis ideas locas me puse a un lado de este señor y vi exactamente las partes de la marimba donde tocaba, y me dio sus baquetas y empecé a tocar lo más parecido que pude a él, tú me veías del otro lado tocando la marimba y te dije que te acercaras para que tocaras conmigo, el señor saco otro par de baquetas que tenía y ahí los dos empezamos a tocar, y aunque parezca un chiste pareciera que sonaba mejor cuando los dos tocábamos, tanto que algunos turistas y peatones se paraban a ver la escena de dos personas que no tenían ninguna experiencia tocando la marimba, estuvieran tocando. Pasamos por el mercado de artesanías donde no pudiste evitar poder comprarte un vestido típico de Mérida, con todos los bordados y figuras que llevaba, aunque sabía que ese no era tu estilo de ropa era tu forma de recordar un poco más de Mérida. Ahí encontramos un puesto de dulces típicos y los dos nos comimos un pedazo de calabaza melada, eso nos dio más azúcar para estar más dulces durante todo el día.

Pero creo que lo mejor de todo fue llevarte a esos sitios donde solía pasar mi niñez. Fuimos a la unidad habitacional militar, ya no recordaba cómo llegar y es común después de todo nunca maneje de niño y solo esperaba que mi papa o mi hermano me llevaran de un lado a otro y no me debía de preocupar por saber el camino. Después de preguntar varias veces finalmente dimos con el lugar. Aun permanecía casi idéntico a como lo recordaba, la cerca blanca con tono verde militar y las casas muy parecidas, inclusive la tiendita de la esquina seguía, ahí muchas veces con mis amigos me iba a comprar golosinas, refrescos, cualquier tipo de producto que parece llamarle la atención a un niño. La vieja casa donde vivíamos aún seguía de pie, las casas que se le dan a los coroneles, casa de dos pisos, recuerdo que me parecía grande en ese entonces ahora parecía más pequeña, es increíble como las dimensiones de un objeto van cambiando según vas creciendo. El patio de la unidad habitacional seguía ahí, ahora nuevas familias nuevos niños jugaban con la pelota, a saltar la cuerda, los adolescentes paseaban algunos agarrados de las manos, otros platicando con sus amigos, tantos bellos recuerdos que pensé que había olvidado, pero era solamente falta de estímulo de mi memoria, te contaba una historia de algo que me paso alguna vez, jugaba con mis amigos a carreteras pintadas con gis sobre el asfalto y recuerdo que había una coladera abierta cerca y mi carrito se fue por la coladera y recuerdo que me puse triste, no lo pude evitar y una lagrima caía por la fuerza de la gravedad, me preguntabas si era por ese coche de juguete que había perdido, pero la verdad fue volver a ese lugar, donde aunque no fue el lugar donde había nacido me había dado tantos momentos de felicidad.

Tal vez si hubiera recordado a la escuela que fui ahí hubiéramos podido ir, pero mi memoria ya no es tan buena como antes…

Y cuando nos despedíamos de Mérida pareciera que la ciudad sabia de nuestra partida y nos quiso regalar un cielo despejado con un sol que se iba ocultando tras los tejados de la ciudad, ahora entiendo que este viaje no solo será hermoso para ti, me ayudara a recordar mucho de mi pasado.

Nuestro próximo destino Campeche…

O.M.A

sábado, 9 de enero de 2010

Día 10102


 

Año 10 de la era cristiana.

En ese entonces era un simple mercader, el imperio romano seguía siendo la gran potencia de nuestros tiempos. Estaba en un lugar muy parecido a lo que es Roma hoy en día, pero nada es igual a aquellos años, con todos sus nuevos edificios. Como mercader tenía las ansias de conseguir nuevas mercancías de esas tierras recién conquistadas y el emperador Augusto parecía querer obtener nuevos objetos. El gran Augusto fue un buen emperador con el vimos transformado a un pueblo de tabiques a un pueblo de mármol, pero yo era un explorador y saber que podía cursar hasta Armenia sabiendo que los centuriones romanos vigilaban los caminos de posibles enemigos como los germanos sentía seguridad en mis viajes. En ese entonces me conocían como Octavius, y tenía la facilidad para aprender los idiomas de los pueblos recién adquiridos por el imperio, y quería explorar eso que se empezaba a llamar el medio oriente.

Estaba atravesando el desierto de lo que hoy se conoce como Turquía cuando mi cuerpo sucumbió ante la inclemencia de aquel lugar, me daba por muerto por seguro, no volverían a encontrar mi cuerpo en aquel lugar…

Desperté por el sorbo de agua fresca que me daban, no reconocía el lugar, solo eran sombras sin sentido, y de repente todo empezó a conseguir forma, incluso la bella mujer que me estaba dando de beber esa agua, mi armenio era básico, solamente algunas cosas que había logrado aprender por otros comerciantes que me habían contado, empecé a hablar en latín, pero no recibía una respuesta, solamente esos dos ojos más negros que la obscuridad que me quedaban viendo fijamente, no sabía si pensabas que era un demonio que venía de occidente, o si estabas tratando de entender todo lo que salía de mi boca.

Paso una semana y por fin el hambre volvía a mi cuerpo, comía cuanto me traías de comer, incluso comidas con especias que jamás había conocido antes, lejos estaba de Armenia, sabía que seguramente esto era uno de los pequeños asentamientos que se mantenían libre del imperio romano, no encontraría a nadie con quien poder utilizar mi lengua nativa. Solamente fui un observador durante estos días, pero solamente con observar iba aprendiendo el armenio, cuando volviste a atenderme, te dije shad shenorhagal te quedaste sorprendida porque pude hablar más, te decía despacio porque no entendía mucho de lo que decías, pero entendía algo que me querías decir tu nombre, Knkoush me tuviste que corregir como unas 20 veces para poder pronunciarlo bien, siento igual que cuando quise aprender a decir tu nombre ruso. Me acostumbre a la vida de tu pueblo, me volví uno más de los trabajadores del lugar, cazando, construyendo, ayudando a la comunidad. Me olvide de Augusto y su imperio, había encontrado lo que había estado buscando en mi vida.

Despierto y me encuentro a tu lado en un hotel en Chetumal, creo que jamás te lo he dicho, pero a veces hablas mientras duermes, hablas en ruso a veces, otra veces en alemán, y uno que otra vez en español, pero lo que más me gusta después de despertarme a tu lado, es que a veces sonríes por las noches, y no me pregunto si seré yo el que te estará haciendo sonreír en tus sueños porque tu sonrisa es demasiado bella como para atacarla con mis inseguridades.

Estuvimos conociendo todo lo que era Chetumal, así como la historia de su nombre, se le conocía como el lugar donde nacen los arboles rojos, curioso pero ya no veía ninguno de esos árboles rojos, solamente podía ver una ciudad inmersa de humanidad.

En el camino hacia Chetumal habíamos tomado la 307 para llegar a ese bella ciudad y ahora la tomaríamos para pasar a Mérida, creo que jamás te lo había contado pero pase gran parte de mi niñez viviendo en Mérida, de hecho recuerdo la despedida que tuvimos cuando partimos de México yo tenía alrededor de 5 años y no tenía un gran apego material por cosas como la casa, o cualquier otro objeto por lo que me fue muy fácil dejar aquella vez el lugar donde había nacido, después de todo iba a estar con mi mama y mi papa y mi hermano; recuerdo que cuando llegamos después de haber conocido por carretera México, cuando llegamos a Mérida, sentí el calor extremo húmedo que había en el lugar, jamás había sentido un calor tan intenso y sentía que me deshidrataba ya que mi pequeño cuerpo sudaba por todos lados, y sentía como el asiento del carro de mi papa me pegaba a este. Mi primera comida ahí fueron una papadzules en un viejo motel color azul turquesa, aún recuerdo ese lugar pasamos ahí dos noches mientras nos tenían preparada una casa en la unidad habitacional militar. La cebolla morada fue otra novedad para mí en mi tan corta vida en ese entonces, pensaba que mis ojos me jugaban una mal broma, pero me decían que la cebolla morada era típica de esta zona. La comida siempre fue tan deliciosa, recuerdo que esa misma noche mi papa nos invitaba a cenar a otro lugar, como niño siempre sentí una atracción especial hacia la pizza, ahora descubro que casi todos los niños sienten esa atracción, pero que será? Acaso será sus rebanadas, el queso, la salsa, no lo sé pero es un manjar, incluso cuando tienes 28 años. Me acuerdo que encontramos un lugar de pura casualidad, estaba bastante escondido, no tenía letreros de neón, ni un letrero espectacular que dijera pizzería, pero el olor era inconfundible. Entramos y recuerdo que en ese entonces a lo mucho solamente me podía comer dos pedazos sin que sintiera que mi estómago iba a explotar, era feliz con mi familia cuando era niño. Recuerdo que cuando salíamos había un muñeco del estereotipo de cómo sería un cocinero de pizzas italianas, bigote, gordito, y con las mejillas mas rojas que pudieran existir. Recuerdo que a su lado tenía un barril lleno de agua, y me asome para ver que había viendo en el fondo monedas, le preguntaba a mi papa por que estaban las monedas en el fondo, con el amor que tenía ese hombre y viendo que me interesaba por conocer las cosas de la vida, me dijo que era una especia de pozos de los deseos, donde la gente lanzaba una moneda a cambio de que se les cumpliera su deseo, me intrigo aquel mecanismo donde por una moneda se cumplía tu deseo, mi papa me ofrecía una moneda y la lance mientras veía como caía lentamente hasta donde estaban las otras, y me decía que esperaba que se me cumpliera mi deseo.

Llegamos de noche a Mérida, recuerdo que tu estuviste dormida la mayor parte del camino, pero el momento en que todas las luces de la ciudad llegaban a tus ojos te despertabas como una niña que esperaba su regalo frente a ella, y me decías solamente un wow, y con esas palabras sabía que estabas contenta de estar ahí.

El paseo de Montejo solía verse más grande cuando yo vivía aquí, pero aun así se ve igual de impresionante, ahí llegaríamos hasta el centro histórico pasaríamos por el monumento a la patria hasta llegar al centro, de ahí solamente nos tomaría un par de minutos a mi memoria y a mi poder recordar la ubicación exacta de esa pizzería, solamente recuerdo bien que se encontraba atrás del palacio municipal. Después de un rato que mi memoria y yo recordamos dimos con el lugar, y el cambio era notable ya no era ese pequeño lugar, ahora si existían los letreros de neón, el lugar ahora contaba con un segundo piso, no era de extrañarse después de todo esas pizzas eran deliciosas. Me refunfuñabas porque comer pizza, cuando te había dicho de toda la comida yucateca tan deliciosa, solamente guardaba silencio y una sonrisa, espero que ahora entiendas porque mi necesidad de visitar ese lugar. Al final de la comida ya no parecías tan enojada, porque en verdad es una buena pizza, tal vez tan buena como una pizza napolitana, las que llegaste a comer alguna vez. Para mi sorpresa aún seguía aquella figura del bigotón con su barril, no pude evitarlo y una pequeña lagrima recorrió mi mejilla, me decías si estaba bien, si lo estaba solamente la nostalgia de mis viejos recuerdos, me pase unos cuantos segundos observando el final de aquel barril, parecía que apenas lo habían pintado después de todo cuantos años ya tendrá ese lugar, me pase buscando en el fondo si aún estaría ahí en el fondo mi moneda, pero el adulto racional en mí ya no veía solamente un pozo de los deseos, pero la mente mercadotécnica del dueño del lugar para llevarse a su bolsillo unos cuantos pesos más, no dejaría que eso pasara, saque una moneda de mi pantalón, y ahora te daba el deseo a ti, diciéndote las mismas palabras que mi padre, espero que se te cumpla tu deseo, y tú me soltabas una mirada picara diciendo que ya se te había cumplido.

Encontramos una habitación disponible en el Presidente Intercontinental después de todo gracias a mi amigo, podíamos acceder casi a los mejores hoteles.

En verdad el calor es insoportable incluso con el aire acondicionado, sudamos todo lo que comimos en el viaje por el centro, y admiramos algunas partes del centro histórico, aún seguían existiendo estas viejas calandrias, con sus caballos blancos que nos dieron un tour por el centro histórico, tu seguías tomando tus fotos, aun con tus inseguridades de que no lograbas tomar fotos únicas, yo te trataba de entender y decirte que tus fotos eran únicas, pero creo que jamás entendiste, después de todo esa no era mi especialidad la fotografía, es como si tú me trataras de decir de libros y de escritura, simplemente quise guiarte para que entendieras que tus fotos eran originales, al igual que tu hacías con cada cosa que yo escribía.

O.M.A

P.D. Creo que estoy aprendiendo algo nuevo de ti unas muecas que haces cada vez que tomas una foto que no te parece original, es como entre una expresión de desagrado y un pequeño puchero, incluso esa cara que haces la amo, como amo todo lo que haces.