Día 10095 No nos tardamos demasiado en llegar a Campeche solamente fueron dos horas tomando la carretera principal, decidí que visitáramos primero la ciudad de Campeche y de ahí ir a las zonas turísticas del estado. Yo ya en verdad no recordaba mucho de Campeche, pero jamás había lucido tan hermosa como ahora, los edificios históricos tienen una iluminación espectacular por lo cual la noche resulta más agradable; pareciera que no pararan las sorpresas para ti porque siempre que llegamos a un lugar, luce tan hermoso y pensar que esta ciudad durante la colonia española y durante la independencia de México fue utilizada como una ciudad amurallada para defenderla de los enemigos, pero ahora, ahora pareciera que el tiempo no ha pasado por esta ciudad, por lo menos aquí en el centro no pareciera que viviéramos en pleno siglo XXI aún se siente un aire de la colonia, es bello este lugar. Logramos obtener una habitación en la Hacienda Puerta Campeche un hotel en pleno centro histórico, pero la belleza de las habitaciones siguen guardando un encanto de la época antigua, y para nuestra fortuna nos tocó una habitación en el segundo piso, con balcón y la vista es esplendida desde aquí, no nos podemos resistir y mientras veía por el balcón me rodeaste con tus brazos mi cintura y me decías que saliéramos a explorar, lamentablemente ya era un poco tarde y casi ya todo estaba cerrado, pero eso no le quito la belleza a la ciudad y después de un tiempo encontramos una especie de fuente de sodas abierta, y recordaba este lugar, mi papa nos había traído a conocer Campeche y recuerdo que el calor era fuerte después de todo era verano y encontramos la misma fuente de sodas, te lleve jalando del brazo para pedir un agua de guanábana, siempre la curiosidad y tus preguntas a veces no te dejaban disfrutar de hacer algo diferente, pero después de tanto insistir finalmente la pediste y te trajeron una guanábana para que vieras como era la fruta. Apenas en el primer trago te caía algo fresco y dulce por el esófago diciéndome que estaba delicioso, me decías que ya no volverías a dudar de mí y en verdad espero que hayas logrado mantener eso de que ya no volverías a dudar de mí. O.M.A
domingo, 17 de enero de 2010
Día 10108
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