domingo, 17 de enero de 2010

Día 10107


 

Ya pasaron los días aquí en Mérida y sí que nos hemos divertido de lo lindo. Creo que lo que más te gusto de aquí fue la comida, cuando probaste la cochinita pibil con un poco de chile habanero fue demasiado gracioso al ver tus ojos como saltaban y a gritos pedias un poco de agua, pero tienes que aceptar que yo te advertí que eso era en verdad picoso. Por suerte la sopa de lima te calmo ese ardor que sentías por todo tu estómago. Creo que lo que más te gusto después de una cochinita pibil ardiente fue el poc-chuc y es que te los comías con tanta delicia que me acuerdo que siempre te terminaba robando uno o dos tacos, dicen que la comida robada es la que sabe mejor pero creo que tú le ponías un sazón extra al disfrutarlo tanto.

Y después de semejantes comidas que nos dábamos por la noche, salíamos a caminar al centro histórico, en verdad te fascino la forma de la ciudad aún conservaba rasgos coloniales, pero con la modernidad de una ciudad. Recuerdo que tuvimos la suerte de ver un bailable que hacían en las noches mexicanas, donde salían bailando en los atuendos típicos del lugar bailando la jarana, nos sentábamos ahí observando como bailaban y la tradición de aquí era poner un gran pañuelo en el suelo y con los pasos del baile debían de formar un moño perfecto, si lo hacían significaba que se podían casar y estaban listos para el matrimonio. En verdad estas aprendiendo mucho de la cultura mexicana y lo bueno es que te gusta aprender cuando te cuento, ahora yo mismo me recuerdo a mi padre, tratando de explicarme todo.

También conociste lo que era una bomba yucateca, un tipo de chiste de la región donde el acento que tiene lo hace muy gracioso, pero sobre todo es la forma de contarlo medio cantado, recuerdo cuanto te reías, no porque entendieras del todo lo que decían, pero por su forma de contarlo, creo que eso es lo que me hace feliz, que tu estés feliz en este momento…

Y aunque también en nuestras caminatas encontramos la marimba, te decía que esto era más bien de Chiapas, pero no te importaba te gustaba el ritmo y sobre todo porque se parece mucho al xilófono pero no es un xilófono es una marimba, es original de México y las notas que salen de este son todavía más dulces, después de una pequeña pelea de 5 minutos en la que estabas necia de que era un xilófono, por fin nos dejamos llevar por la música, creo que tus fotos han estado mejorando mucho porque ahora captas los momentos de la vida mejor. Recuerdo que antes me solías decir que te daba como un poco de pena tomarle la foto a los extraños que pasaban por la calle porque sentías que interrumpirías con su momento, pero lo que hace a un excelente fotógrafo es poder captar ese momento, y creo que tú lo has logrado, lograste captar a este viejito que estaba tocando la marimba, y donde pareciera que la música que tocaba le saliera del corazón, la sonrisa que ponía en algo que a él le gustaba, y aunque las propinas no eran tan generosas el seguía feliz tocando con la música. Tuve otra de mis ideas locas me puse a un lado de este señor y vi exactamente las partes de la marimba donde tocaba, y me dio sus baquetas y empecé a tocar lo más parecido que pude a él, tú me veías del otro lado tocando la marimba y te dije que te acercaras para que tocaras conmigo, el señor saco otro par de baquetas que tenía y ahí los dos empezamos a tocar, y aunque parezca un chiste pareciera que sonaba mejor cuando los dos tocábamos, tanto que algunos turistas y peatones se paraban a ver la escena de dos personas que no tenían ninguna experiencia tocando la marimba, estuvieran tocando. Pasamos por el mercado de artesanías donde no pudiste evitar poder comprarte un vestido típico de Mérida, con todos los bordados y figuras que llevaba, aunque sabía que ese no era tu estilo de ropa era tu forma de recordar un poco más de Mérida. Ahí encontramos un puesto de dulces típicos y los dos nos comimos un pedazo de calabaza melada, eso nos dio más azúcar para estar más dulces durante todo el día.

Pero creo que lo mejor de todo fue llevarte a esos sitios donde solía pasar mi niñez. Fuimos a la unidad habitacional militar, ya no recordaba cómo llegar y es común después de todo nunca maneje de niño y solo esperaba que mi papa o mi hermano me llevaran de un lado a otro y no me debía de preocupar por saber el camino. Después de preguntar varias veces finalmente dimos con el lugar. Aun permanecía casi idéntico a como lo recordaba, la cerca blanca con tono verde militar y las casas muy parecidas, inclusive la tiendita de la esquina seguía, ahí muchas veces con mis amigos me iba a comprar golosinas, refrescos, cualquier tipo de producto que parece llamarle la atención a un niño. La vieja casa donde vivíamos aún seguía de pie, las casas que se le dan a los coroneles, casa de dos pisos, recuerdo que me parecía grande en ese entonces ahora parecía más pequeña, es increíble como las dimensiones de un objeto van cambiando según vas creciendo. El patio de la unidad habitacional seguía ahí, ahora nuevas familias nuevos niños jugaban con la pelota, a saltar la cuerda, los adolescentes paseaban algunos agarrados de las manos, otros platicando con sus amigos, tantos bellos recuerdos que pensé que había olvidado, pero era solamente falta de estímulo de mi memoria, te contaba una historia de algo que me paso alguna vez, jugaba con mis amigos a carreteras pintadas con gis sobre el asfalto y recuerdo que había una coladera abierta cerca y mi carrito se fue por la coladera y recuerdo que me puse triste, no lo pude evitar y una lagrima caía por la fuerza de la gravedad, me preguntabas si era por ese coche de juguete que había perdido, pero la verdad fue volver a ese lugar, donde aunque no fue el lugar donde había nacido me había dado tantos momentos de felicidad.

Tal vez si hubiera recordado a la escuela que fui ahí hubiéramos podido ir, pero mi memoria ya no es tan buena como antes…

Y cuando nos despedíamos de Mérida pareciera que la ciudad sabia de nuestra partida y nos quiso regalar un cielo despejado con un sol que se iba ocultando tras los tejados de la ciudad, ahora entiendo que este viaje no solo será hermoso para ti, me ayudara a recordar mucho de mi pasado.

Nuestro próximo destino Campeche…

O.M.A

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