Ya hemos pasado casi media semana aquí en Quintana Roo, y hemos hecho miles de cosas. Finalmente decidimos comprar un carro para hacer la aventura por las carreteras a todos los estados de México. Fue un Ford Falcon del 66 todo un clásico, jamás me había llamado la atención saber tanto de carros, pero recordaba esta vieja película de una pareja enamorada que tenía un carro clásico, me imaginaba así mi viaje contigo, manejando por las carreteras, una mano en el volante y la otra rodeando tu cuello, mientras tú me abrazabas de la cintura y recargabas tu cabeza en mi hombro, sin nada que nos quitara la libertad, la libertad seria este carro y la carreteras. Lo primero que hicimos fue visitar todo lo que pudiéramos de la cultura maya, ya que en verdad esto era un paraíso para haber establecido una cultura tan antigua como la maya. Por lo tanto lo primero que vimos fue la Rivera Maya, uno de los lugares que se ha puesto de moda como un destino de gran turismo para todo el mundo. Y como negarlo es una maravilla de lugar y Playa de Carmen como su ciudad principal la diversión nunca acaba en este lugar. Todas las playas que visitamos simplemente pareciera que la humanidad no las había descubierto y había sido un esfuerzo del gobierno local por recuperar las playas ante los intereses de los hoteleros, y si que fue una gran idea porque la humanidad puede seguir disfrutando de playas como Playa del Secreto en la cual pudimos ver la migración de la tortuga solamente para poner sus huevos y regresar al mar, fue un espectáculo maravilloso. O cuando fuimos a bucear a Paamul donde pudimos disfrutar de los arrecifes marinos, y los bancos de peces de múltiples colores, le compramos a tu cámara una protección especial para poder meterla debajo del mar, todas las fotos que tomamos ahí, me encanta no por la belleza que hay en el lugar, pero porque por primera vez pareces verdaderamente feliz. Cuando estuvimos por puerto Aventuras, donde también estuvimos buceando y vimos los barcos que se habían hundido, como si fuera una vieja escena de lo que había pasado en el pasado. Y como olvidar Xcacel sobre esa arena tono marfil, y las olas leves que existía simplemente hicieron el momento maravilloso para hacer el amor, en aquel lugar; sería tonto de mi parte y machista decir que te hice mía, es una mala utilización del lenguaje, hacerte mía, decir que eres mía, cuando en realidad nos volvimos uno, cuando nuestras mentes en realidad bajaron cualquier barrera, fue maravilloso. Y en Boca Paila donde agarramos un bote para ir de pesca, y como tu lograste capturar un pequeño pez vela, pero como es solamente un deporte lo devolviste al mar, parecías demasiado feliz porque jamás habías hecho pesca en toda tu vida, yo tampoco y por eso yo no corrí con tanta suerte, donde lo único que pude pescar fue el aire, por lo menos hubiera sido chistoso haber pescado una vieja bota de caucho. Luego cuando estuvimos en Xcaret parecía tan cambiado de aquel pequeño parque a una de las mayores atracciones que ahora existía en Quintana Roo. Aquí hicimos un recorrido por uno de los cenotes que fue maravilloso cuando llegamos a la cueva subterránea estar rodeado por todas esas estalagmitas que se fueron formando y por los pozos de agua de los cenotes que hacían en verdad un espectáculo a los sentidos el lugar. Aquí también en Xcaret pudimos ver toda la fauna que daba el parque, hacía mucho que no había visto un jaguar pero verlos me lleno de alegría, no sé cómo expresarlo como si ver aquellos animales me trajera paz. Tú te asombrabas por los flamencos, pero te decía que después iríamos a visitarlos en las reservas naturales que tienen. Y la cueva de murciélagos donde casi cualquier mujer se hubiera asustado pero no tu, al contrario pareciera llamarte más la atención este tipo de animales, cocodrilos, murciélagos, tarántulas, eras en verdad una aventurera. Aquí también estuvimos viendo más cosas de la cultura maya, desde la forma típica de vestimenta de estos antiguos moradores, como las ceremonias rituales, arte, muchas cosas aprendimos y digo aprendimos porque había olvidado varias cosas. Y sin embargo aunque aquí decían que el calendario maya no pronosticaba el fin del mundo, pero de un cambio aún seguía las personas ignorantes pronosticando un fin del mundo para diciembre de este año, y me daba risa porque eso no parecía; pero me daba una idea para un libro, algo como un libro como "El Testamento Maya" o algo un poco más local, donde pronosticara los temores de millones de personas. Pasamos por Chichen Itzá donde visitamos la pirámide de Kukulcán una de las pirámides mejor conservadas de México y de todo el mundo maya, era simplemente espectacular por su forma, y solamente recientemente se había descubierto que dentro de la pirámide que se podía ver, existía los restos de una pirámide más pequeña sobre la cual se construyó el castillo. Recuerdo una vez cuando vivía en Mérida con mi familia, un día mi papa nos llevó a visitar unas ruinas de la cultura maya, y mi mama se había sentado sobre un Chac Mool y recuerdo como inmediatamente un guardia le decía que se quitara porque era parte de las ruinas y podría ser destruida. Te contaba la historia mientras nosotros veíamos a otro Chac Mool en el interior de la sala de ofrendas. Luego pasamos por el Caracol lo cual me sorprendió todavía mas porque los antiguos mayas habían construido el primer observatorio donde veían las estrellas en el cielo y podían calcular con una precisión exacta cosas que las computadoras de ahora apenas habían logrado el movimiento de los astros, y yo como un astrónomo aficionada simplemente me fascino la idea de que esta cultura había logrado semejante avance solamente con observación y matemáticas. Tal vez podríamos observar el descenso de la serpiente de Kukulcán cuando fuera el solsticio de verano donde era sorprendente como los mayas habían creado la pirámide para que hiciera ese efecto durante el solsticio. Luego nuestras visitas por las islas de Cozumel e Isla Mujeres, en la isla Mujeres nos metimos con los tiburones pequeños y las tortugas gigantes a nadar fue maravilloso, Ahí también estuvimos viendo la pequeña isla y los lugares que tenía para visitar, donde fuimos a comer un par de langostas recién sacadas del mar, la comida ha estado esplendida desde los pequeños bocadillos que nos dan hasta cosas tan grandes como las langostas, aún recuerdo tu cara al haber comido más de la mitad y ya no poder más y como te salía una pequeña pancita. Anduvimos chachareando por las calles encontrando varios lugares con artesanías, donde tú te comprabas casi de todo, pulseras, aretes, playeras. Finalmente por Cozumel fuimos a visitar más arrecifes, y el parque natural Chankanaab donde pudimos ver algunos manatíes en su entorno. Descansamos en sus arenas blancas tomando el sol, ambos ya estábamos bien bronceados. Me imaginaba cuando Jaques Cousteau venía a explorar toda la fauna marina. Nos adentramos entre la vegetación encontrando una pequeña laguna donde casi nadie iba de visita. Y ahí existía un pequeño asentamiento de flamencos, rápidamente sacaste tu cámara para captarlos mientras algunos estaban ahí parados con una de sus piernas y otros volando al ras del agua. En verdad fue maravilloso todos los lugares que visitamos, las noches que nos íbamos a bailar a diferentes lugares. A los nativos que conocimos que eran ya la 15va generación de descendientes directos de mayas, y sus costumbres. En verdad fue un buen inicio para nuestra aventura. Ahora iremos a visitar Yucatán, pero antes haremos una pequeña parada en Chetumal, para que veas lo que hace una ciudad con frontera a Guatemala, donde hay un claro mestizaje. Estamos ahora en un pequeño restaurante descansando, llevamos buen tiempo, ahora tu estas en el baño y yo pensando que mas aventuras tendremos. P.D. Apenas fue una semana y media y has tomado tantas fotos que pareciera que has vivido toda tu vida ahí, no quiero pensar cuantas fotos tendrás cuando términos de viajar por todo México. O.M.A
domingo, 27 de diciembre de 2009
Día 10097
viernes, 25 de diciembre de 2009
Día 10088
No hemos dormido nada y ya estamos en el aeropuerto esperando el vuelo para Cancún. Pasamos toda la noche empacando, bueno yo empaque todo lo que necesitaba en menos de 1 hora, pero tu si te tardaste bastante y te tuve que ayudar para que no se nos hiciera tarde. No hay mucha actividad en el aeropuerto sobre todo porque aún es muy temprano tenemos la cara de desvelados, pasamos al Starbucks del aeropuerto tu a comprar un té chai y yo un poco de café, para aguantar lo que vendría todo el día. Ya eran las 9 de la mañana cuando anunciaban en la sala de espera que ya iban a abordar a los pasajeros de primera clase, no tardaron mucho para llamarnos a nosotros, trate de conseguirte asiento en la ventanilla para que vieras todo lo que pudieras desde el cielo esa parte de México y todo el mar azul turquesa de Cancún, sabría que te enamorarías de eso. El avión no iba para nada lleno e iba casi a la mitad de su capacidad, casi todos eran personas de negocios uno que otro turista, y nosotros nuestra gran escapada romántica, aunque la tenía que cubrir con la excusa de que sería el viaje para realizar mi siguiente novela. El avión despego puntualmente 9.30; me gusta la sensación en mi estómago cuando el avión acelera a fondo para superar la gravedad y elevar más de 1000 toneladas al aire, el momento exacto entre estar en el suelo y poder despegar, esa sensación en el estómago que es indescriptible, solamente es esa sensación tal vez de libertad, de lograr lo que el hombre siempre ha soñado volar como los pájaros y ser libres. Tú simplemente estabas emocionada y ni siquiera habíamos llegado aún a Cancún, me imaginaba que te daría un infarto de la emoción en el momento en que llegáramos a esas playas blancas. Recuerdo cuando vivíamos en Quintana Roo y mi papa nos llevó a este lugar, aun eran playas vírgenes olvidados por la sociedad, cuando vi ese lugar en verdad pensaba que si el paraíso existía no podía ser mejor que aquel escenario. El vuelo duro menos de 2 horas y media la cual fue suficiente para que nos recuperáramos de la desvelada, nos pudimos dormir un buen rato, aunque no desayunamos lo que ofrecieron en el vuelo, no tenía hambre, prefería tenerte entre mis brazos y apoyando mi cabeza sobre la tuya hasta que escuchamos al capital diciendo que nos aproximábamos al aeropuerto de Cancún, que nos abrocháramos los cinturones. Nos despertamos el momento exacto para poder ver la costa, y la zona hotelera. Sacaste rápidamente tu cámara para poder tomar una foto y aunque cualquier aparato eléctrico está prohibido no importaba sería una buena foto. Por fin llegamos al aeropuerto y fuimos a recoger nuestro equipaje, mientras buscábamos la camioneta que nos llevaría al hotel, para estos días teníamos ya una reservación para el Gran Melía, de ahí estaríamos visitando las zonas más turísticas de todo el estado de Quintana Roo e iríamos a lugares que no todos los turistas conocen. Llegamos al hotel, donde nos recibieron con un coctel de bienvenida y nos registramos para nuestra habitación. Teníamos uno de los cuartos donde se veía perfectamente toda la zona hotelera, y también toda la bahía, la vista era hermosa y ninguna nube cubría el cielo por lo que debíamos de aprovechar. Rápidamente nos pusimos nuestros trajes de baño y nos disponíamos a ir a la piscina del hotel la cual nos decía tenía una elevación para que al momento de entrar a la alberca no vieras que tenía un borde, pero que pareciera como una piscina que termina con el mar. Era simplemente bello. Estuvimos un buen rato tomando el sol y bronceándonos yo aproveche para volver a practicar los estilos de nado que había aprendido, el lugar en verdad es un buen paraíso, fue una buena elección la de mi amigo habernos enviado a este hotel. Decidimos ir al snack bar y tomarnos un par de tragos y comer algo ligero. Lo que ahora queríamos hacer era dar un recorrido por toda la zona hotelera, e ir al centro para visitar más de este lugar. En realidad estaba pensando en que compraría un carro viejo usado, porque en realidad mi plan era recorrer todo México por carretera porque solamente así se puede descubrir la belleza de un país, y sería conveniente para poder trasladarnos de un lugar a otro, sin la necesidad de estar agarrando camiones, o esperando los horarios que imponían los hoteles. Fuimos a conocer el centro, lugar típico como todo pueblo en México que quiere atraer turistas, con colores llamativos en las fachadas de los edificios. Fuimos al mall la Isla Shopping, un lugar que estaba pegado al mar, y era un lugar abierto, para así sentir la brisa del mar. Te sorprendías por todas las artesanías que vendían en esta zona pero te decía que iríamos a los lugares donde las vendían baratas, porque aquí los precios se los elevaban mucho a los turistas, y que a donde fuéramos encontraríamos cosas todavía más bonitas. Regresamos al hotel, después de todo estábamos todavía cansados por la desvelada y el viaje, por lo que fuimos al restaurante mediterráneo del hotel, para probas sus manjares, me encanta escuchar las olas del mar, mientras comíamos, y luego el olor del mar, simplemente siento que esto no es verdad, no quisiera irme nunca de lugares como estos. Fuimos un rato a la disco del hotel, a bailar a disfrutar, a reírnos. Decidimos caminar por la playa en la noche, no necesitábamos la iluminación más que la que brindaba la luna. Ahí los dos descalzos caminando sobre esa arena que más bien parece algodón, sintiendo como las olas del mar llegan hasta nuestros pies, las palabras adecuadas para este momento eran que te amo, y que este viaje será la mejor experiencia de los dos. P.D. Me encanto la foto que tomaste del sol cuando se estaba metiendo para el ocaso, y como parecía que el mar se lo tragaba, y como el mar parecía tornarse amarillo. Se que tus fotos serán muy populares. O.M.A
Día 10087
Trajes varios arreglos de flores, rosas, claveles, orquídeas, tulipanes, las puse alrededor del cuarto. Pensaba que tal vez el olor te despertaría, pero es una suerte ese sueño pesado que tienes, no te despertaba el ruido que estaba haciendo. Me levante a eso de las 3 de la mañana todo seguía demasiado obscuro; me levante sin hacer demasiado ruido, te iba a dar mi primer sorpresa antes de que despertaras. Empecé a inflar globos y serpentinas para ponerlas en el cuarto, como un gran cartel deseándote felicidades en los idiomas que sabias. Hacia unos años te había hecho un video para tu cumpleaños pero ahora tenía la oportunidad de disfrutar tu cara con ese tipo de regalos. Me volví a acostar abrazándote para volver a agarrar el sueño, esperaba que la sorpresa te fuera agradable cuando abrieras los ojos. Eran las 4 y todavía faltaban algunas horas para que te despertaras. Cuando me había despertado vi que ya nos habíamos movido en la cama, y ahora estábamos acurrucados en la cama. Cuando me empecé a mover me dijiste muy dulcemente buenos días, que flojito era porque ahora tú te habías despertado antes que yo. Me decía yo mismo que bueno que no te habías dado cuenta de todos los regalos. Me decías que el cuarto tenía un olor como a flores, yo solamente me reía, y te decía que tal vez deberías de volver a voltear a ver todo el cuarto. Cuando te lo dije empezaste a ver todo, yo abrí las persianas y ahí estaba tu primer regalo todo el cuarto arreglado, las flores que más te gustaban, todo arreglado, el letrero, y yo diciéndote felicidades, por primera vez cuando habías abierto tus ojos , por primera vez estábamos pasando nuestros cumpleaños juntos, esperaba que así fuera por mucho tiempo más. Mi segundo regalo aunque algo tonto, sabía que solamente a ti te provocaría una sonrisa, agarre un moño gigante y me lo puse alrededor del cuello, pensaba que mejor regalo que tu "milagrito" para este día, la única condición es que debías cuidar bien de este regalo, es algo raro, único, pero eso si, jamás te hará sentir sola. Prometiste siempre cuidar de mí, que era el regalo más grande que jamás te hubieran dado. Nos fuimos a la cocina y preparamos huevos con jamón y queso, algo rápido de hacer y que nos mantendría llenos por un par de horas. Tú también te estabas empezando a hacer un poco más vieja, tal vez más madura. Recuerdo tus fotos que alguna vez vi cuando tenías 20 años parecías tan inocente, tan llena de tantos sueños; aun seguías así pero parecía que algo en tu mirada hubiera cambiado, como cansada de tantos errores de tu pasado esperando simplemente un poco de luz para no sentirte tan perdida. Te decía que todavía te quedaban 3 regalos más, pero como fuera pasando el día los irías recibiendo, estabas demasiado entusiasmada como para presionarme por descubrir tus regalos. Al paso del día te llamaron tus padres felicitándote por tu cumpleaños, no pudiste evitar llorar porque sabía que estabas lejos de casa, y que todavía querías disfrutar de estos momentos con ellos. Creo del todo tiempo que has estado aquí te volvió esa nostalgia de ver los personas más importantes en tu vida. Solamente te pude abrazar durante un tiempo, las palabras estarían de más. Me pediste que fuéramos a comprar algo de ropa para ti, es algo que te había gustado desde siempre poder estrenar algo de ropa durante tu cumpleaños siempre te gusto lucir bien. Fuimos a Polanco Antara, uno de los lugares para la gente más rica de México, solamente te llevaba de paseo, sabía que una buena mujer no compra el primer vestido que ve, al contrario tiene que elegir entre cientos para por fin elegir el perfecto para ella. Te decía de broma que tal vez te deberías de comprar un vestido como los que usaba Frida, y peinarte igualito con ella, la idea no pareció desencantarte, al contrario me seguías la corriente y me decías que tendrías que cambiar todo tu guardarropas y empezar a pintar varios oleos. Tu serias mi pequeña Fridita y yo sería tu Dieguito. Entramos a varias tiendas, te probaste miles de vestidos, al parecer la moda de los colores pasteles había vuelto aunque siempre estaban los básicos como un color rojo, o un negro siempre parecerían elegantes. Jamás habías sido de tantos vestidos en esos en los que enseñas las piernas, siempre había sido un poco más reservada, de hecho muy pocas veces te había visto con vestidos, pero ahora ese parecía ser lo que más te gustaba usar. Regresamos a Plaza donde me habías dicho que habías visto unos vestidos en una tienda, fuimos aunque yo ya estaba algo cansado de ver tantos vestidos, pero al final de cuentas habías elegido el vestido perfecto un color tono paste durazno con un cinturón color café claro que tenía una flor como decorativo, simplemente te veías hermosa con ese vestido, y que fuera todavía primavera haría que te quedara perfecto para esta noche. Nos fuimos a arreglar a la casa, otra vez como en mi cumpleaños usábamos baños diferentes y cuartos diferentes esta vez utilizaría otro de mis trajes, ese Armani negro con rayas blancas, una camisa blanca con mancuernas y una corbata negra, total seriedad esta noche, esta noche era tuya. Cuando abriste la puerta del cuarto, fue espectacular desde la fragancia que habías usado hasta la vista, pareciera que todos mis sentidos estaban por recibir un estímulo por tu parte. Jamás me habían gustado las mujeres con rulos en el cabello, no se me daba una sensación de que no se bañaban, o de que esas cosas no podrían ser tocadas. Pero en ti se veían tan bien te hacían resaltar las facciones de tu cara, y te daba cierta inocencia. Luego con ese vestido que te quedaba tan bien, simplemente como no amar ese rostro, al cual había recorrido mis dedos y ya me lo había aprendido. Fuimos a comer al restaurante del Lago en Chapultepec, o como su slogan el restaurante más bonito de México y en verdad era un lugar bonito para comer, desde la estructura del edificio, hasta que se encontrara alrededor del lago de Chapultepec. Había hecho una reservación en la mañana la ventaja de "estar de moda" es que en lugares como restaurantes les gustaba que un escritor como yo con cierta fama, visitara sus restaurantes para así hacerse de esa publicidad. Nos sentaron en una de las mejores mesas del restaurante con vista al lago y una vista de todo el restaurante. Te aparte la silla como un caballero mientras podía oler tu esencia un toque de jazmín con vainilla. Me acomodaba mi corbata y planchaba mi camisa con la mano mientras me sentaba en la silla. Nos trajeron un poco de vino blanco y unos cebiches con langostinos como entrada. Para el plato principal yo pedí unos tacos de langosta con salsa de molcajete y entre los dos compartimos un chuletón con más vino. Toda la comida estuvo deliciosa y parecía encantarte este pescado, mañana festejaríamos todavía más comiendo pescado fresco del mar. Compartimos tu postre con una velita que te había traído el mesero era una especia de brownie de chocolate, con un toque de fresas. Te decía que este era tu tercer regalo, y ya estabas impaciente porque todavía faltaban dos regalos mas y ya el día prácticamente se había acabado. De lo que no te habías dado cuenta cuando habías ido al baño es que pedí la ayuda de los meseros para que me trajeran tus regalos y los guardara bajo la mesa. Ya no podía ser tan cruel y te dije que cerraras los ojos. Puse en la mesa una caja cuadrada con tu cuarto regalo; te sorprendió que lo pusiera ahí porque no sabías de donde lo había sacado, sobre todo como lo había llevado hasta ahí, ya que en mi saco no hubiera podido caber ese regalo. Impaciente empezaste a desenvolver todo y cuando por fin pudiste ver el regalo te quedaste con una cara de sorpresa, porque era una cámara nueva, pero no era cualquier cámara, era una tipo profesional porque sabía que tu tenías un talento innato para tomar fotografías y poder transmitir muchos sentimientos, por lo tanto sabía que con la herramienta adecuada tu podrías desarrollarte todavía como una fotógrafa personal, y pensaba que hasta podrías tener algún día tu propia exhibición. Me agarraste de la cara con tus dos manos mientras me dabas un dulce beso por ese regalo, me decías si ya la había cargado, la prendiste y le pediste al mesero que tomara la primer fotografía de esa cámara, nosotros cenando en tu cumpleaños, no se me ocurría nada mejor para estrenar tu cámara. Y por fin tu ultimo regalo, te decía que sería el complemento perfecto para tu nueva cámara, te enseñaba los boletos de avión hacia Cancún, que partían para mañana no te lo podías creer, te decía que sería un largo viaje, porque recorreríamos todo México, simplemente no lo podías creer, parecía demasiado perfecto, pero ahora era yo el que te daba el beso diciéndote que esto era realidad y que nos debíamos de preparar para el viaje. Como toda buena mujer simplemente pensaste en que cosas deberías de empacar para el viaje, cuanto deberías de empacar, que te pondrías, ya estabas pensando en todo. Esa noche en realidad no dormimos porque tú te la pasaste viendo que pondrías en tus maletas, yo simplemente me llevaba muy poca ropa, en realidad lo único con lo que podría viajar yo sería con mi nuevo diario, pero pensaba que te aburrirías de verme vestido igual todos los días, sabia también que en el viaje compraríamos cosas entre ello ropa nueva. Nuestro primer gran viaje juntos, tal vez el siguiente sea conocer todo el mundo… algún día… O.M.A
Día 10086
Sabía que necesitabas un poco de inspiración en tu vida, y el arte parecía llenar eso que tanto necesitabas por lo que pensé que hoy sería un buen día para visitar museos y visitar otros lados de la ciudad. A veces se me olvida que solamente llevas algunos días aquí en México, siento muchas veces que has estado viviendo aquí desde hace mucho, es agradable pensar que mis experiencias contigo se sienten así, como si hubiéramos hecho todo en estos días, durante toda la vida, como si fuera algo tan natural. Hoy iríamos a visitar el museo de Dolores Olmedo donde se tiene la más grande colección de las obras de Frida, pensaba que como una artista te encantaría ver lo que una de las mujeres más famosas pudo lograr expresar en su arte. Llegamos a esa vieja ex hacienda de la Noria, lo que en algún momento fue la casa de Dolores Olmedo otra artista mexicana que decidió que la obra de Frida y de Diego debían de tener un lugar para ser expuesta, y que toda la gente la pudiera visitar. Es un lugar bastante impresionante como típica hacienda jardines amplios, edificios de un solo piso, pero también enormes, se sentía como escenario de película cuando los pavorreales que había andaban por los jardines. Anduvimos por las diferentes secciones del museo, cuando un cuadro te parecía fascinante te quedabas un rato observándolo, y como te había dicho que trajeras tu pequeño cuaderno te pusiste a hacer bosquejos ahí en los bancos que había, para los artistas como tú, encontrando la inspiración de viejos maestros, igual que yo con las letras, muchas veces me inspire de las palabras de otro escritor. La obra que a mí más me fascino fue la de la columna rota, como pudo expresar Frida todo el dolor que sentía, como tener que estar atada a la cama le había quitado la libertad, no me imagino perder algo como eso, pasar tus días solo estando en la cama, sabiendo que tus aspiraciones te quieren llevar a explorar el mundo. Pensaba en llevarte a Coyoacán otro día, pero en dos días nos iríamos a nuestro recorrido por todo México aún no estaba seguro cuantos meses nos iba a llevar, pero si íbamos a estar lejos de aquí por un rato. Ahí en Coyoacán se encuentra la Casa Azul el museo de Frida Kahlo, en el cual se encuentran diferentes artículos con respecto a Frida y a Kahlo, algunas de sus obras, ya que la mayoría se encontraba en el museo de Dolores, pero aquí se encontraban los vestidos típicos que usaba, como algunas fotos que se tomó con Diego, una en la cual se están besando, parecían estar tan enamorados, o al menos la definición de amor para ellos, porque se sabía de los problemas que ellos tenían, y sin embargo Frida se quedó al lado de Diego durante toda la vida, tal vez eso es amor, no importa las adversidades que exista en la vida, uno siempre esta con aquella persona que lo hace feliz. Ahí en el museo algunas personas me reconocieron, adolescentes que encontraban en mi trilogía un amor que pudiera superar cualquier obstáculo, y me pedían mi autógrafo, me hacían sentir un poco tímido, jamás fui una persona exhibicionista y me daba un poco de pena cuando en la calle me paraban para un autógrafo o para tomarse una foto conmigo, pero al mismo tiempo sabía que por lo menos esas personas habían entendido mis palabras. Estuvimos caminando ahí por Coyoacán hasta llegar a la plaza frente a la iglesia de San Juan Bautista, ahí existían varios pequeños restaurantes, como cafeterías y los famosísimos helados de Coyoacán. Nos sentamos un rato a descansar ahí viendo a la gente pasar y la vida de lo que se consideraba la parte artística de México, aquí se venían a juntar todo tipo de personajes famosos, desde actores y actrices, escritores, cantantes, era como un lugar que se había creado para este tipo de personas, yo casi no venía, ni porque me consideraba famoso ni porque me llamara la atención, pero la zona en si era bastante tranquila. Te comentaba como este lugar se me hacía tan lejano cuando mi papa nos traía de paseo, y ahora aunque sigue estando lejos de mi casa, ya no parece el otro lado del mundo. Cuando uno es niño el tiempo parece eterno cuando uno viaja, pero mientras uno más va creciendo siente que el tiempo se pasa volando por todas las actividades de un adulto. Tal vez después de todo Einstein si tenía razón que el tiempo es relativo. De ahí nos pasamos a Insurgentes al Polyforum Siqueiros, a la gran bóveda, el Foro Universal donde estaba otro tipo de arte mexicano, el muralismo una forma de arte sobre todo de la lucha de la revolución mexicana, y los temas típicos de la vida mexicana, la diferencia de las clases sociales. Y ahí se encontraba uno de los más grandes murales La Marcha de la Humanidad, un inmenso mural que ocupaba todo el espacio del foro, que desde donde lo vieras te podía presentar un movimiento. Era algo impresionante ver toda esa obra y como retrataba diferentes cosas de la humanidad en ese entonces, como la lucha entre el socialismo y el capitalismo, y los astronautas desde el espacio observando a toda la humanidad. De ahí a unos cuantos metros se encontraba la monumental Plaza de Toros de México y pasamos, es la plaza de toros más grande en el mundo, incluso más grande que cualquiera en España donde había nacido la tauromaquia. Inclusive cuando estuviste en España jamás te había gustado ir a ver la corrida de toros, pero pensaba que era de esas experiencias que no se pueden perder en la vida, solamente entramos a ver la primera novillada, con el clásico olé cuando el torero hacia alguna de sus suertes frente a esos animales que pesan más de 100 kilos. El día en si había sido fantástico y mañana te tenía preparado todavía más cosas, después de todo sería el primer cumpleaños que te podría festejar y por lo tanto debía de hacer algo especial, sabía que sobre todo mis dos regalos principales te llenarían de alegría. Me pase todo el día indiferente para que no sospecharas que te tenía una sorpresa para mañana. Ya había ido a recoger los boletos, nuestro primer destino iba a ser Quintana Roo, ahí nos quedaríamos un tiempo, por lo tanto las fechas estaban abiertas a la reservación. También había ido a comprarte tu otro regalo, algo que sabía que apreciarías después de todo porque era de las cosas que te fascinaban. Los otros regalos que te haría serían de mi puño y letra. No puedo escribir mucho hoy me andas vigilando demasiado, todo será mejor mañana. O.M.A
Día 10085
"Nosotros los humanos ocultamos demasiadas cosas a nuestros semejantes, nosotros los humanos preferimos mentir a decir una verdad. Pero lo más sorprendente es que no podemos tolerar la verdad de otras personas, por lo que pedimos vivir entre mentiras. Pero las mentiras no son necesarias, la gente está demasiado preocupada para demostrar demasiados defectos a otra persona ajena a su ser, que se olvida que la otra persona también tiene cientos de defectos" Fragmento del "Proyecto de Instrumentalización Humana" Autor: Omar Méndez Adán Hoy no tenía demasiadas ganas de salir de la cama, después de todo si me estas pegando tus modos de ser, y hoy la cama sabía demasiado rica, sobre todo cuando en ella te estoy abrazando y sintiendo los pocos vellos que hay en tus brazos, acariciando con la otra suavemente tu cintura y recorriendo la silueta de esta. Por muchos años había soñado como seria tu mirada, y aún hay veces hoy que sigo pensando que lo estoy soñando, todo pareciera demasiado perfecto, tal vez después de todo no estoy en una tragedia, ni en una comedia, simplemente es una novela diferente a lo que ha vivido todo el mundo. Finalmente como a las 10 no podía seguir ahí acostado, me empezaba a sentir sucio por lo que me salí, y me baje para seguir escribiendo, ordenando las ideas y viendo cuales servirían y cuales solamente se quedarían como ideas y no lograrían ser plasmadas. Mientras estaba ahí abajo le llame a mi amigo para que me dijera como iba todo el paquete para el viaje. Hace unos días le había enviado un email diciéndole que quería realizar un viaje contigo, pero que necesitaba algunos lugares para quedarme, que el dinero no importaba después de todo mi editorial era la que haría todos los pagos, y que sería un viaje por todo México por lo tanto necesitaba guías de varios lugares para visitar, ya que todo habría cambiado desde la última vez que lo visite, cuando era un niño y me iba de un lado a otro cuando cambiaban a mi papa por el ejército. Todo parecía en orden por lo que no habría ningún problema que después de tu cumpleaños nos fuéramos de viaje, un viaje que duraría bastante, después de todo sabía que tu jamás habías podido quedarte quieta en un lugar por mucho tiempo, siempre fuiste un alma aventurera. Y el viaje haría que tu sueño de conocer todo el mundo se hiciera un paso más cercano a lograrlo. Después de varias horas de estar arriba por fin decidiste bajar, yo seguía escribiendo y estaba bastante metido en lo que escribía me preguntabas que íbamos a comer, porque si no tenía ningún plan a ti te gustaría hacer fajitas de carne, me gusto que tú supieras cocinar comida mexicana, como si estuvieras demasiado involucrada con mi cultura. Te dije que está bien que me encantaría probar tus fajitas, y que yo haría la salsa. La buena salsa mexicana y no la cosa gringa que venden en E.U son los chiles ya que eso le da la sazón especial, pero dicen que para que una salsa en verdad pique la persona que la hace debe de estar muy enojada, como si su enojo pudiera ser transmitido a los chiles y al resultado final de la salsa. Pensé que sería preferente que comiéramos las fajitas que estabas haciendo con una salsa verde, por lo que puse tomatillo verde, unos chiles serranos, un poco de sal, ajo y agua y los lique, vieja receta de mi familia. Trate de que no fuera tan picosa porque después de todo no estabas tan acostumbrada. Que puedo decir de tus fajitas, simplemente que fueron espectaculares me gustaba mucho tu cocina, me recordaba en algo cuando mi mama me cocinaba, tal vez después de todo el ingrediente secreto de una comida si es el amor. Te tenía una sorpresa para la noche, te llevaría a la Plaza Garibaldi, el lugar más mexicano que se podía conocer, donde los caballitos de tequila se encontraban con las notas del mariachi cantando a todo pulmón, donde la gente se entregaba por completo a la música y a pasarla bien. Te sorprendió saber que existiera un lugar donde todos los mariachis en México se reunían, donde podías contratarlos para llevar serenata, pensaba que yo ya había hecho una proeza todavía mayor al haber encontrado un mariachi mexicano en Rusia, hacerlo aquí sería lo más normal. Cuando llegamos te encanto la vista de ver a varios hombres vestidos de charros, con los sombreros y todo el atuendo, cargando sus instrumentos desde una guitarra a una trompeta. Se nos acercaban en bola preguntándonos si queríamos contratar sus servicios, pero no llegaba uno o dos, llegaban como 7 dándonos precios y tocando los instrumentos para animarnos pero nuestro destino era la cantina el Tenampa, un lugar con mucha tradición y de las primeras cantinas que se pusieron en esta plaza. Llegamos y el lugar esta medio lleno, pero el ambiente era muy bueno, la gente divirtiéndose, algunos tratando de bailar, otros cantando, nos fuimos a sentar a una mesa del rincón, donde nos tomaron la orden, yo te decía que no podías venir a México sin tomarte un par de caballitos de tequila, y para combinarlo otro caballito de sangría y limón y sal. Nos lo tomábamos a fondo el caballito de tequila tomando el limón y sal después, y al final suavizando cualquier sabor con la sangrita. Luego pedimos unas palomas y unos vampiros, veníamos a celebrar, y a divertirnos. Después de un par de copas nos poníamos a cantar, aunque tú no te sabias las canciones, repetías los coros, y te emocionabas, como si fueran canciones con las que hubieras crecido escuchando. Escuchamos clásicos como Almohada, Mujeres Divinas, Acá entre nos, Por unas monedas, Cielito lindo. Nos la pasamos muy bien ahí en la cantina. Pero mañana teníamos que visitar otros lugares, te debía de llevar a otros lugares antes del viaje por todo México. P.D Deseaba con muchas ganas visitar todos estos lugares contigo, tantos recuerdos contigo tan maravillosos, ojala esto nunca acabe O.M.A
Día 10084
Parecía que sería un buen día, no hubo demasiado tráfico hasta la clínica, fácilmente nos hicimos unos 20 minutos, parecía un buen augurio para que no temiera nada. Me notabas nervioso y me ibas agarrando la mano y es como un efecto placebo, pero en verdad sentía que el calor de tu mano me hacía sentir menos nervioso. Recuerdo que cuando me opere el tumor me sentía tan solo, sin nadie que me apoyara en aquel momento difícil, y aunque ahora solamente íbamos a una revisión, me hacías sentir más seguro. Ni siquiera nos habíamos tomado el café y té matutino para llevar el día, por lo que tuve que comprar de la máquina que había ahí cerca de la sala de espera. No había nada de té por lo que te compre un cappuccino con esencia a vainilla para que no lo sintieras tan fuerte. Estuvimos un rato esperando hasta que por fin me llamaron. Me dijeron que ahora me harían una nueva resonancia para asegurarse que el tumor no hubiera vuelto a aparecer, y pruebas de rutina para darme por fin de alta. Después de unas cuantas horas entre miles de pruebas, por fin traían los resultados. La medicina había avanzado tanto que ahora con unas cuantas gotas de sangre, podían detectar todo el genoma de cada persona, pero era increíble que aun el análisis de una resonancia tuviera que tener un proceso tan extenuante. Por fin venia el doctor a darme buenas noticias, me decía que mi recuperación parecía casi milagrosa, porque ya no presentaba los síntomas de una persona que apenas había sido operada, las aberturas que hicieron ya eran casi indetectables, y mi cabello tapaba cualquier rastro de cirugía. Al final me dieron de alta, yo quería abrazar a ese hombre porque sabía que ahora mi plan de hacer un viaje por todo México contigo por fin lo podía ver más concreto. Estaba tan feliz que hasta había olvidado por un segundo la razón de que estuviéramos en ese lugar. Ahí afuera de la clínica te abrazaba y te besaba y tú aunque no parecías estar en desacuerdo te sorprendía mi gran cambio de humor. Te dije que todo era tan perfecto en ese momento que merecía la pena por un cambio de humor y que solamente por eso deberíamos de hacer lo que tu quisieras hoy. Sabía que me arrepentiría en el momento en el que dije esas palabras, porque podrías ser muy exigente, por lo que todo el camino a casa, yo te iba dando ideas para suavizar lo que tal vez tu pensarías. Igual que como fuimos a la casa llegamos a casa. Iba metiendo la llave en aquella puerta de madera cuando veía en tu cara que ya sabias exactamente lo que querías hacer. Con el temor de pensar que sería algo muy grande no dije nada, pero la emoción que tú tenías no se podía callar. Me resignaba y preguntaba qué era lo que habías pensado, y me sorprendía tu respuesta, querías conocer más mi pasado y por lo tanto los lugares que alguna vez significaron mucho para mí. Y me sentí aliviado porque me parecía una muy excelente idea. Los primeros lugares que se me ocurrió enseñarte fueron las escuelas en las cuales estudie y de las cuales me llenaron mucho de varios sentimientos. Primero fuimos al kínder Mirtita al cual entre cuando tenía solamente 5 años y que recuerdo mi primer día con un gran llanto porque me separaron de mi mama. Aún era muy parecido; para poder entrar tuvimos que fingir que queríamos inscribir a nuestro hijo, a ti te dio mucha risa, tal vez porque todavía no pensabas en eso, en nuestros hijos. Era exactamente igual como lo recordaba varios salones y aquel patio que antes me parecía enorme con su pequeño escenario, ahora lo veía más pequeño, creo que cuando eres pequeño el mundo parece un lugar inmenso, pero luego creemos que las cosas inmensas son otras. Te decía de mis primeras experiencias, como la primera niña que me gusto, no sabía ni lo que era el amor, pero sentía algo raro cuando veía a esa niña, que sabría yo en ese entonces. Recuerdo que conocí a dos de mis primeros amigos, y que fueron sus casas las que conocí, aparte de la mía. Te decía que aquí había aprendido a bailar como ruso, o por lo menos lo que por aquí se pensaba que bailarían los cosacos por aquí. Luego fuimos al hospital donde nací, el hospital Satélite, ahí había llegado a este mundo un 24 de julio, pero el hospital había cambiado mucho, tanto que ya era demasiado grande. Hay un pequeño parque frente al hospital al cual mi mama me solía traer a jugar, recuerdo mis primeros momentos ahí jugando con mi mama, y viendo como otros niños también jugaban con sus mamas. Recuerdo mis primeras grandes exploraciones ahí y de un viejo árbol que tenía una de sus ramas torcidas y que había crecido así, recuerdo que al principio me daba miedo, sobre todo porque mi mama me lo infundada, pero una vez conquistada mi primer gran reto, el mundo no me parecía con imposibles. Nos fuimos caminando hasta llegar a la zona azul, aún recuerdo como lucían algunas de las cosas en ese entonces, tenían rejas de aluminio, doradas la mayoría, aun algunas casas tenían esos recuerdos, pero otras ya usaban otros materiales, todo ya era tan diferente. De ahí nos pasamos a lo que sería mi escuela por muchos años, el Centro Escolar Patria, aún tenía ese color café claro y obscuro lo cual hacia que se viera muy fea, y el uniforme como detestaba ese uniforme, lo primero que hacia al llegar a mi casa era ponerme mis shorts y una playera. Usamos la misma treta para poder ver las instalaciones del lugar, aquí si ya era diferente, todas las instalaciones ahora tenían pizarrones eléctricos, los salones de computación eran ahora más grandes y no tan exclusivos para unos, aún recuerdo esas bancas de primaria en las cuales no te discriminaban si eras zurdo o diestro, cosa muy diferente que sentí cuando pase a la secundaria, si de por si es una etapa muy difícil en la vida, cuando uno es el único zurdo de toda su clase, y era uno de los 5 zurdos que existía en la escuela lo hacía sentir a uno todavía más "especial". Fuimos hasta la dirección un lugar que visite un par de veces, y ahí estaba la hija de la directora Hortensia, o como todos la conocíamos "la Tencha" uno de los seres más temidos por un pre adolescente de 13 años, y su hija no se quedaba atrás tenía el mismo carácter que la madre, nos llevaron hasta aquí para que nos platicaran más de la escuela, ahora era trilingüe y el francés era el tercer idioma enseñado. Laura la nueva directora se me quedaba viendo sabiendo que ya me conocía, después de todo ella fue una de mis últimas profesoras de inglés, al final supo que yo había estudiado ahí tantos años y aun así se acordaba bien. Luego fuimos a La Salle la prepa donde me fui conociendo un poco más a mí mismo. Ahí conocí a un par de mis mejores amigos, donde experimente más de cerca el amor, donde conocí a las personas que me llevaron a mis primeras fiestas con alcohol, en ese entonces lo prohibido parecía ser tan necesario para experimentar la vida. Ahí no fueron tan estrictos para dejarnos pasar, y nos veíamos demasiado jóvenes para tener un hijo adolescente. Te enseñaba los lugares donde faltaba a mis primeras clases y donde nos poníamos a jugar domino. Luego pasamos al billar que esta junto a las torres de Satélite al cual nos íbamos de pinta a jugar billar y a veces boliche, recuerdo que este lugar lo visitaba mucho con mi amigo Luis, aquellos tiempos en los que la única preocupación en la vida, era la escuela y aun así no la tomábamos demasiado en serio. Luego íbamos otra vez por Plaza Satélite, uno de los lugares que más había cambiado, ahora donde había un Office Depot, antes había un cine de esos de los que solamente tenía una pantalla, pero esas pantallas eran enormes, antes de que los multiplex fueran la moda, se llamaba el cine Apolo, recuerdo que fui a ver cientos de películas a ese cine, y cuando la película era una clasificación más alta que mi corta edad pudiera ver, me quedaba en casa esperando a que volvieran mi mama y papa pero siempre en espera de que me trajeran una bolsa de palomitas, con eso los perdonaba de que no me pudieran llevar. Luego nos fuimos caminando un poco más, a donde antes solía estar un restaurante de comida china, me acuerdo muy bien de este lugar porque justamente a la entrada había una estatua enorme del Buda que me gustaba frotarle su panza, según los chinos es de buena suerte, pero de lo que más me acuerdo es del diseño del lugar, jamás había conocido el oriente, y en ese entonces no tenía idea en qué lugar se pudiera encontrar China, si solamente el lugar donde vivía me parecía enorme. Los otros lugares con varios recuerdos de mi niñez ya los habíamos visitado estos días, como Chapultepec, Reforma, el Centro, solamente nos faltaba Coyoacán, pero ese lo visitaríamos en estos días, te decía que había un lugar en el cual también había pasado mucho tiempo, iríamos a Palmas ahí por Polanco. Recuerdo que los únicos días en los que podíamos pasar tiempo con mi papa eran los domingos, y él siempre nos llevaba a diferentes sitios a conocer, cosa que tú y yo habíamos estado haciendo en estos días, pero cuando la comida china que conocíamos por la casa cerro, mi papa busco otro lugar, porque al parecer a él le encantaba comer cosas orientales. Y por el conocimos lo que era China Girl, un pequeño lugar de comida china, bastante rica y de la cual recuerdo cientos de veces que fuimos a comer por ahí. Lo más curioso ahí es que ya estaban armados ciertos paquetes en los cuales te traían varios platillos como costillas de cerdo, arroz, Wong tong, ki pao, y otras suculencias chinas. Por lo que pedimos 2 órdenes del no. 3 para probar el cerdo agridulce, recuerdo cuando era niño el simple nombre no me apetecía, aunque nunca lo había probado y ahora era de las cosas que más me encantaba junto al arroz chino. Y para acabar nos sirvieron este té chino, junto a las galletas con una almendra en medio, recuerdo que eso era lo que más me encantaba de niño el postre con el té. Y como rito final de esos domingos en la tarde, pasábamos a una tienda de mascotas que estaba cruzando la calle. Como cualquier niño siempre me gustaron los animales, y me quedaba contemplando lo que ellos hacían, ahora podía ver lo mismo con mis sobrinos, y como esa fascinación la volvía a experimentar a través de sus ojos. Y aun lado pasamos por un café árabe, solamente tomamos una pequeña tasa porque ese café es demasiado fuerte, solamente para probar ya que estábamos ahí. Aún no había cambiado demasiado esa pequeña calle, las casas opulentas se seguían viendo con los guardaespaldas en las entradas. Regresábamos a casa, y sentía que ahora más que nunca te sentías más conectada a mí y me dabas un beso y un gracias porque te había enseñado más de mi pasado, que te había dejado a entrar en lo que era mi pasado. P.D. Si de algo sirve todas las cosas que te dije a ti mientras íbamos por todos esos lugares, solamente tú las sabes. O.M.A
Día 10083
Las imágenes se hacen cada vez más claras acerca de mis otras vidas contigo y ahora pude ver una época en la que vivimos. Era Italia 1510, la ciudad Florencia mi familia era una de las pocas familias nobles en ese entonces. Recuerdo la belleza de esa ciudad recuerdo de mis viajes al mercado central donde la gente se reunía para todo desde pensadores hasta los mercaderes que trataban de vender alguna de las telas lujosas que traían de oriente. Yo siempre iba acompañado de mi institutriz un hombre con el semblante de Homero que me enseñaba de artes y cosas de la vida que tal vez mi padre no podía enseñarme por estar demasiado ocupado. Recuerdo el momento en que te vi. Estabas en el mercado de Florencia haciendo las diligencias para tu madre y fue en un instante en que nuestros ojos se cruzaron al tratar de agarrar una cosa al mismo tiempo. Tú al ver que provenía de una familia rica no me dirigiste ni la palabra, y yo cautivado por tu belleza no pude decir ninguna. No fue la única ocasión que nos encontramos cada vez con un mayor pretexto yo iba a visitar aquel mercado esperando hacer el trabajo de cupido y poder encontrarte otra vez. No sabía tu nombre y sin embargo mi corazón ya latía a un ritmo increíblemente inusual, pensaba que era alguna clase de brujería, que sabía yo entonces en esa vida. Por fin un día volviste a aparecer mis piernas me fallaban, la vista se me nublaba, siempre has tenido esta figura angelical, siempre te he visto con esta bondad infinita cosa que siempre me cautiva. El miedo desapareció y decidí que no podía perder la oportunidad de saber quién eras, correría el riesgo, no usaría mi clase social, pensaría que eso solamente te asustaría, como el águila trata de cazar a su presa así yo te iba observando, hasta que encontré el momento perfecto para ir, y aunque en mi cabeza estaba preparando miles de frases ingeniosas las palabras volvieron a fallar, y lo único que pude hacer fue sonreírte, lo cual te sonrojo un poco, al parecer siempre has encontrado mi sonrisa cautivadora. Poco a poco te fui conociendo, pero ese amor que siempre surge por ti, estuvo desde el principio. Las primeras cartas que te escribí fueron en esa época, era una nueva forma de comunicación de pasión hacia la mujer, de sensualidad. Todas las noches me escapaba para verte ahí bajo el campanile de Giotto y ahí como me gustaba decirte ti amo. Pero había un problema mi padre quería juntarme con una mujer de la nobleza para mantener lo que se consideraba "la sangre real" a salvo, pero yo no amaba a esa mujer, mis pensamientos y deseos eran solamente estar contigo. Al ver que tal vez podría perder la posibilidad de perderte nos fugamos y nos fuimos a vivir a la Toscana y Venecia. Siempre he tenido esta manía de no poder dormir cuando sale el sol, se me hace tan innatural como a ti poder levantarte a esta hora. Te dejaba dormida y me despedía con un beso en tu frente mientras me bajaba a continuar escribiendo sobre mi futura novela. Tenía el final casi asegurado con mi personaje principal con su muerte y una gran revelación de vida. Quería que mis novelas tuvieran algún significado para la vida de las personas y no que las desperdiciaran. Mi vieja máquina de escribir se le había acabado la tinta, cada vez se me volvía mas difícil poder encontrar la tinta adecuada, todo el mundo se estaba modernizando con las nuevas tecnologías, todo por computadora ahora. Me puse a tomar mi café y leer las noticias del periódico mientras te dejaba el agua caliente para cuando tú bajaras. Después de unos 15 minutos bajaste y me dabas mi beso de los buenos días, y te ibas a preparar tu taza de té. Había perdido la oportunidad de poder seguir escribiendo pero no importaba, ahora podríamos salir y sabía exactamente a donde. Nos arreglamos y nos fuimos todo el rumbo hasta el embarcadero principal en Xochimilco, una de las zonas protegidas por las UNESCO como patrimonio de la humanidad, una de las pocas cosas que quedan de la época prehispánica. Te sorprendió aquel lugar porque no existe nada como esto en ninguna otra parte del mundo, ni siquiera en Venecia se puede decir que se compare a los canales con las trajineras mexicanas. Lo curioso de las trajineras es que todas llevan nombres de mujeres, tratamos de buscar una con tu nombre pero sería ilógico que tu nombre de origen ruso estuviera entre nombres como Lupita, por lo que decidimos solo por hoy te llamaríamos Lupita. Nos subimos para que nos llevaran por todo el recorrido, fácilmente en cada trajinera cabían 20 personas más el "gondolero". Estabas fascinada por aquel lugar aunque solo se pudieran ver las chinampas construidas como zonas de cultivo en la antigüedad y ahora olvidadas, aquel lugar era en verdad increíble. Pasaron otras trajineras algunas vendiendo comida y otras con entretenimiento como mariachis, y ahí todos nos poníamos a cantar con el mariachi tu nada más sonriendo te quedabas viendo aquella bola de mexicanos siguiendo al mariachi. Llegábamos a la isla de las muñecas, un lugar un poco tétrico porque ahí estaban colgadas varias muñecas, nadie sabe por quién, y todas las muñecas parecían ver a las personas que viajaban en las trajineras, algunas de las leyendas del lugar dice que es el lugar de la llorona, otros creen que es uno de los nativos, pero nadie sabía con seguridad que es lo que pasaba ahí, lo único que estaba seguro es que ese lugar me ponía los pelos de punta, y a ti también; lo bueno es que pasamos rápido. Por fin terminamos el recorrido de ida y vuelta, ya estaba algo obscuro pero te quería llevar a una taquería típica mexicana. Pasamos por la Colonia Postales, un lugar en el D.F. donde mi familia vivió cuando solamente estaban mis dos hermanos mayores, de los cuales ellos consiguieron muchos recuerdos. Ahí yo conocí la taquería "los Palomos" de los mejores tacos que he conocido. Tú siempre me contabas que habías comido comida mexicana, o que la habías tratado de preparar pero nada nunca se comparara a la verdadera gastronomía mexicana. Y lo podías comprobar por el sabor de esos tacos, la carne no estaba seca ni demasiado grasosa, estaba en su punto exacto para poder disfrutar, y luego con las tortillas taqueras, el limón y las salsas bueno nos comimos unos 20 tacos entre los dos. Ya era de noche cuando regresamos a la casa, y ya no tenía muchas ganas de hacer nada más, después de todo mañana tenía que levantarme temprano para ir al doctor. Ahora yo era el que se quedaba recostado en tu estómago. O.M.A
viernes, 20 de noviembre de 2009
Día 10082
La mañana estaba demasiado agradable, desde el momento en que abrí mis ojos y te vi dándome pequeños besos en el pecho, hasta ver que había un brillo agradable en el cuarto, por el sol que pasaba a través de las persianas. No quiero exagerar pero hasta parecía escena de una película romántica en la que los pájaros trinaban y creaban una música agradable, pero así los pájaros que habitan en esos pinos grandes del jardín, hacían que todo fuera perfecto.
Nos quedamos mirando un buen rato abrazados de la cintura, no decíamos nada por un buen rato, es como si ambos no quisiéramos salir de la cama ahora, no había nada que hacer y estábamos demasiado cansados como para querer visitar algo. Entonces finalmente salieron palabras de mi boca “no quiero salir de la cama”, tu me afirmabas que de igual manera tampoco tenias muchas ganas de explorar nada, más que las sabanas y quedarte dormida entre mis brazos, y eso fueron como las mejores palabras para mi, entonces me acerque más a ti, mientras levantaba las sabanas, si que tienes un muy bello cuerpo desnudo. Mientras nos abrazamos ahí sin decir nada, simplemente dejando que el calor de nuestros cuerpos se acoplara a la temperatura del cuarto.
Nos quedamos dormidos por un rato y cuando desperté ya eran las 11 de la mañana y las tripas ya me estaban hablando que necesitaban algo de comer, tu nada mas te empezabas a reír porque pareciera el rugido de un monstro de una mala película de terror de los años 50’s. E inmediatamente tus tripas también rugieron, pero las tuyas más bien rugían como lo hacía un gremlin, y te apenaste ya que ahora era yo el que me reía de eso.
Decidimos levantarnos pero no podíamos encontrar ni chanclas ni pantuflas, y baje el pie y el piso estaba extremadamente frio, movía los pies como si estuviera caminando sobre carbón ardiendo, y te llevaba conmigo para bajar, mientras mis pies lentamente se acostumbraron a la temperatura del piso.
No había mucho que desayunar solamente había pan y bolsas de té, ni siquiera podría disfrutar de un buen café esta mañana. Tostamos el pan y preparamos el agua para el té. Lo bueno es que había un poco de mermelada de frambuesa, y un poco de mantequilla. La tetera empezó a sonar y tu la quitabas de la estufa sacando las dos tazas para el té, mientras yo preparaba el pan tostado como te gusta, con un poco de mantequilla y mucha frambuesa tanto que los dedos se ensucien al momento de comerla. Y ahí estábamos los dos disfrutando de algo tan sencillo, y sin embargo me sabia ese pan tostado con té, mejor que cualquier comida parisina.
Subimos otra vez al cuarto, y ahora era evidente que las persianas no lograrían detener el sol que venía de fuera. Las abrí simplemente para que el cuarto se viera mejor y abrí la ventana. Mi cuerpo y cabeza cayeron primero sobre la cama y la almohada, e inmediatamente el tuyo, recargándote sobre mi hombro. Empecé a jugar con tu cabello, pensaba que tal vez la psicología tenia algo de razón, el jugar con tu cabello significaba que estoy loco por ti, y tal vez así sea.
Volvían nuestras platicas de todo, me encantan estas platicas contigo porque podemos empezar hablando del porque el sol es amarillo, y terminamos discutiendo sobre el verdadero significado de la vida, con intermedios de películas y música, y planeando el futuro.
Me encantaba que ahora me pudieras contar todo, me podías hablar desde tu antiguo trabajo, lo que te gustaba, lo que odiabas y lo que aprendiste, hasta tus sentimientos mas profundos, cosas que por internet jamás me habías contado pero que ahora tenias la confianza en mí, como para poder hablar de esto. Me gustaba porque ya no tenía que suponer nada, y ya no te guardabas cosas, dejándome a medias con respecto a tu vida.
Nos volvimos a dormir y despertamos hasta las 4 de l
a tarde, ya mi cuerpo se sentía sucio de estar tanto tiempo en la cama. Recuerdo que jamás me gusto tanto permanecer tanto en la cama, incluso cuando estaba enfermo de gripa o cualquier cosa, me gustaba salir lo más pronto posible. Incluso si estaba desvelado, prefería volver a hacer la cama y dormir en cualquier otro lado. Ideas de un loco.
Tú estabas en la silla del cuarto haciendo tus dibujos que tenia prohibido ver, hasta que los terminaras todos. Desperté viendo hacia afuera la calle un poco desorientado, no sabiendo ya ni en que día vivía. Cerrabas tu cuaderno de dibujos y me veías con una sonrisa mientras te ibas acercando mas a mi hasta que llegaste a la cama, y te sentaste encima de mí, abrazándome por la nuca. No quería desperdiciar todo el día durmiendo en la cama, de todos modos creía que no podríamos dormir hasta el día siguiente. Se me ocurrió una idea, iríamos a bailar esta noche tu y yo.
La idea te fascino e inmediatamente me decías “ah, hoy me probare mi vestido verde, no mejor el negro, o que combinación crees que se me vería mejor?” sabia que estaríamos por lo menos dos horas eligiendo que vestido usarías, pero no me importaba me ibas a modelar la ropa, lo que es bastante sexy.
Finalmente después de 10 vestidos, diferentes combinaciones de zapatos, accesorios, etc. elegimos lo mejor para ti, algo que te hiciera ver guapa como siempre, con clase, y por supuesto alegre. Yo en cambio era mas fácil un par de zapatos negros, mi pantalón de mezclilla deslavado, y una camisa cualquiera, pero claro como eso no era suficiente para ti, también debías de elegir lo mejor para mi, siempre tuviste un buen gusto por la ropa y me elegiste una camisa que hace años no usaba. Y finalmente nos metimos a bañar, si ya sabes es para ahorrar agua, con eso de la escasez y que somos ecológicos.
Ah finalmente limpios, frescos y con energías para bailar toda la noche, salimos de la casa. Hacia hambre después de todo solamente comimos unas tostadas, entonces fuimos a un lugar que tuvo un éxito muy bueno, un lugar donde solamente vendían alitas de pollo, era algo ligero de comer, y que no estorbaría a la hora de bailar.
El ambiente era bastante agradable, y los clientes iban desde los amigos de la prepa que salieron para divertirse, hasta los hombres solitarios que no tenían nada para comer y fue lo primero que se les ocurrió comer. Casualmente ahí estaba la que había sido mi primera novia, curiosamente su nombre empieza con K, Karen, y fue cuando me empecé a preguntar si en mi vida esa letra significaría mas de lo que podía entender.
Nos vio y se acerco a saludar, dándome un abrazo después de todo fuimos muy buenos amigos en la prepa hasta que todo termino entre nosotros. E incluso durante un tiempo pudimos mantener una amistad, pero luego nuestros caminos tomaron direcciones opuestas. Siempre me gustaron las mujeres bellas físicamente, y ella no era la excepción tez blanca, cabello castaño obscuro, ojos verde esmeralda. Pero jamás fue demasiado inteligente, y eso fue un debacle entre nosotros. Después de todo la belleza acaba algún día, una mente brillante dura para siempre.
Te la presente, diciendo con toda seguridad que eras mi novia, aunque creo que jamás hablamos de eso, pero te sentía como una novia, incluso como algo mas serio que eso. Ella también venia con alguien, que inmediatamente como cavernícola quiso hacerme saber en especial a mi que ellos venían juntos. Esta bien no me importaba se despidieron y volvimos a lo nuestro. Inevitablemente vino una conversación que no me gustaba, me preguntabas cuantas novias había tenido. Podía notar cierta molestia en tus ojos después de ese encuentro, era de esos momentos en que sabia que una mujer no quería escuchar la verdad, pero trate de tranquilizarte haciéndote ver que tu eres la única mujer que en verdad me importa tanto. Y fue cuando empezamos a hablar de relaciones pasadas, tu de todas las tuyas, yo de todas las mías, me decías que tu habías dado siempre algo de ti, en cualquier relación, tal vez era amor, tal vez era menos, pero siempre diste y aprendiste, yo también pensaba lo mismo, pero no creía haber dado amor verdadero hasta contigo, después de todo el verdadero amor no es efímero, no se puede acabar. Parecías un poco mas tranquila.
Dieron las 9 de la noche y nos fuimos caminando, hacia el antro. Eso era lo bueno de Satélite y su zona comercial, todo quedaba cerca por lo cual no había que recorrer grandes distancias. Llegamos y la música estaba a todo lo que las bocinas daban, el ambiente era agradable, gente bailando contenta, olvidándose de la rutina diaria del trabajo aunque fuera por unos solos momentos.
Fuimos directamente a la barra del bar, y ahora pedias algo diferente para tomar, mientras yo ahora solamente tomaba una cerveza.
Rápidamente la música nos contagio y fuimos bailar, agarrando el ritmo. Siempre fui de caderas sin ritmo por lo que tu me agarrabas de ellas y me tratabas de soltar, yo tratando de agarrar tu ritmo, bailando pegados sintiendo el movimiento de tu cuerpo con el mío y como iban agarrando el mismo compas.
Estuvimos bailando por mas de 40 minutos hasta que cambiaron la música y decidimos ir a descansar un rato. Agarramos un sofá que estaba solo contento, sudorosos y todavía con mas energía para gastar en la noche.
Yo fui al baño, a limpiarme y arreglarme para el resto de la noche, mientras le pedía al bar tender dos camaleones para refrescar la garganta. Cuando regrese a donde estabas un tipo cualquiera te estaba hablando, me senté del otro lado del sofá dando la espalda tratando de escuchar todo. Típico tipo que solamente buscaba una noche de acción y creía que tu podrías ser tu víctima, pero no lo podía culpar una mujer hermosa como tu recibe fácilmente unas 10 invitaciones en una noche cualquiera, sentía lastima por el tipo porque tu simplemente lo evadías y le decías que no estabas interesada. Ahí llegaba yo con las bebidas, sentándome a tu lado, no siendo un cavernícola que protege lo que es de el, después de todo tú no eres mía, el tipo entendió y se marcho sin decir nada, simplemente nos reíamos de él. Pensaba que cualquier persona que solo se fijara en tu físico no sería un rival, después de todo a mi no solo me interesa tu físico o es lo que mas me llama la atención, porque yo se que cuando el físico se vuelva viejo yo te seguiré amando, por quien eres, cuando los demás se vayan porque “ya no eres bella físicamente” para mi seguirás siendo la mujer mas bella.
Y me proponías un reto, una de tus pruebas. Me decías que te ibas a levantar e ibas a cruzar todo el lugar hasta la barra de bebidas, que era mi misión tratar de ligarte de la mejor manera, y me susurrabas al oído que mi recompensa seria una sorpresa…
Te levantaste mientras yo veía tu caminar y como te alejabas, me quedaba sonriendo solo en el sofá, tratando de pensar como te podría ligar así, en un lugar como esos. No se me ocurría una forma de llegar, parecería un novato diciendo, hola te puedo invitar algo, o simplemente llegar y preguntar ¿bailas?, y ahí llegaba mi oportunidad perfecta otro tipo se te acerco, pero tu lo rechazaste demasiado rápido.
Yo llegaba y me sentaba a tu lado, y te decía ¿Cómo le fue? Te me quedabas viendo dándome una sonrisa, “pues muy mal”, yo respondía “ya se te llego diciendo, hola te vi desde el otro lado del antro, y simplemente no pude dejar de ver tu belleza”, soltabas una carcajada, sabiendo que era exactamente lo que dijo, “después seguramente dijo algo, te invito una bebida” me decías que era muy bueno, que seguramente yo me las sabia todas las formas para ligar con una mujer. Te seguía el juego, diciendo que si pero que esa no era la forma correcta, y me preguntabas cual era la forma correcta, era demasiado simple te decía, simplemente le decías que lo que traía puesto era demasiado lindo, seguramente se tardo mucho tiempo eligiendo todo eso, como para que un tipo cualquiera se lo quisiera quitar en menos de 10 segundos. Se veía como alguien que quisiera bailar, porque toda la mañana la paso dormida y era hora de mover el bote, y que seguramente ningún hombre tendría la oportunidad con ella, porque en sus ojos se veía que su corazón ya le pertenecía a alguien. Y antes de que pudiera decir algo mas, me besabas bajo las luces de neón, con el humo de máquina, con las voces y el sonido de todo, mientras me agarrabas con tus manos de las mejillas yo te agarraba de la cintura para no perder el equilibrio. Y fue un momento tan perfecto que terminando el beso los dos nos dijimos te amo al mismo tiempo, y fue la primera vez que dije te amo sin ningún temor oculto.
Fuimos a bailar unas cuantas horas mas, hasta que los pies ya no podían hacer nada mas, y regresamos a casa donde me diste mi sorpresa…
P.D. me pregunto finalmente en que momento considere el adecuado para darte estas cartas, y si recordaras todo lo que hemos vivido juntos…
O.M.A
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Día 10081
Eran las 7 de la mañana y ya nos preparábamos para nuestro viaje de este día. Después de haber estado ya varios días en México, por fin visitarías uno de los emblemas de este país, las pirámides de Teotihuacán. Sabia que jamás estuviste acostumbrada a levantarte a estar horas, por lo que me había levantado media hora antes para prepárame a mi un poco de café, y a ti algo de té negro. Te lo serví en un termo mientras todavía seguías medio dormida a la orilla de la cama, como esperando que los efectos del aroma y la bebida te fueran levantando poco a poco.
Sería un viaje largo por lo menos de dos horas en carro, pero no importaba estabas demasiado emocionada, y yo no podía recordar cuando había sido la ultima vez que había ido a las pirámides. Después de todo es algo que pasa comúnmente en las personas oriundas de un lugar, dejan de visitar los monumentos de historia de su país, y solo ves a turistas en estos lugares.
Aun después de todo este tiempo aun conservaba la lista de canciones que considerábamos las “mejores” de la música que los dos escuchábamos. Aun recuerdo ese día, me habías dicho que hiciera una lista de música para los dos para cuando nos viéramos no tuviéramos que andar buscando las canciones y así podríamos disfrutarlas juntos. Pensar que paso tanto tiempo por como fuimos…
Ya no tenia mucho caso pensar en eso, ahora la lista había aumentado de canciones, ya teníamos nuevos favoritos y clásicos inolvidables, por lo que el viaje seria de buena música. Al principio ninguno de los dos cantaba, como si tuviéramos miedo de desafinar la voz de quien cantaba, o tal vez era demasiado temprano como para que el alma se expresara. Peor finalmente empecé yo con una vieja canción de R.E.M “Losing my religión”, y me sentía por unos momentos como en el video, viéndome a mi mismo bajo los reflectores, tu te empezabas a reír mientras me veías hacer mis gestos exagerados, pero inevitablemente te contagiabas de las ganas de cantar, y empezabas a seguirme en los coros. Todo el camino fue así.
Ya eran casi las 9 y yo ya tenia hambre, ahora veía que tu también ya te habías acostumbrado a mis horarios de comida, y como te frotabas el estomago, sabiendo que te exigía algo de alimento para callarlo. Por fortuna estábamos cerca de un viejo puesto de barbacoa que yo conocía muy bien, después de todo pase varias mañanas cuando mi papa me llevaba a la base aérea del ejercito, y las pirámides solamente estaban a 15 minutos.
Pasamos y comimos ahí en este lugar, la barbacoa era muy buena, no esta ni demasiada grasosa ni muy seca, y el consomé podía levantar a cualquier crudo que hubiera tenido una buena juerga el día anterior. Cuando probaste el consomé con los garbanzos te fascino y no podía dejar de llenar la cuchara con el caldo, cayendo calientito por el esófago. Luego los tacos de barbacoa que te servías por no decir eran bastante generosos, ya habías aprendido a disfrutar de las salsas, si no fuera porque todavía tenias un poco de acento extranjero cuando hablabas podrías pasar fácilmente por una mexicana, adoro eso…
A los quince minutos llegamos a las pirámides, seguían estando en este lugar privilegiado de México, una zona verdosa, pero que a la vez ya había sido invadida por comercios. Afortunadamente hace algunos años lograron detener la expansión de mas comercios a esta zona histórica. Pagamos la entrada y pasamos primero a este pequeño museo que tienen de historia sobre la cultura que se había asentado en esta zona. Pasamos un rato ahí viendo la historia, yo recordando mis viejas clases de historia, y tu fascinada conociendo una cultura muy rica en historia.
Sabia que te podrías quemar por el sol, si yo no habré sufrido eso en el pasado, por lo que pasamos a la tienda de recuerdos y ahí te compre un sombrero para que no quedaras tan quemada. Cuando pasamos a la calzada principal tenias una vista hermosa de lo que era la pirámide del Sol y de la Luna, y lo enorme de la cazada de los Muertos.
Fuimos caminando primero hasta la pirámide de la Luna era la que mas cercana nos quedaba, Te quedaste impresionada por ver esta edificación tan antigua y pensar que todavía seguía de pie, como si el tiempo no pudiera contra ella. Subimos hasta la parte más alta y te asombro la vista, pero no habrías visto nada hasta subir la pirámide del Sol, era casi el doble de grande que esta y ahí se podía ver toda la calzada de los Muertos.
La distancia tampoco eran muy cortas después había sido una de las grandes ciudades importantes de los mexicas antes de su decadencia de la cual aun se piensa que es un misterio, porque no se esta seguro exactamente como fue la caída de este imperio. Pero ahora tú y yo estábamos en esta ciudad donde se forman los dioses, después de todo gracias a ellos debemos de agradecerles la existencia del Sol y la Luna.
Por fin llegábamos a la pirámide del Sol, solamente de ver todos esos escalones uno lo pensaba para subir, pero ya estábamos aquí, y tu ya te veía algo cansada, por lo que te rete a ver quien subía mas rápido por aquí, me seguías aun cansada en mis juegos tan locos, tratando de demostrarme que podías aguantar eso y más. Pero casi a la mitad de la pirámide voltee y vi que ya no podías avanzar, por lo que regrese por ti y te agarre de la mano haciéndote ver que si podrías llegar al final, solamente faltaban diez escalones mas, pero veía que cada vez se hacía mas lento tu paso; al final te levante y te cargue esos diez escalones, aunque debo de aceptar que parecieron 20, pero no podías dejar de ver esa vista. Milagrosamente cuando ya estábamos arriba parecías haber recuperado el aliento, mientras yo me sofocaba del poco aire que llegaba a mis pulmones, pero cuando te vi viendo todo ese paisaje que teníamos el aliento volvió por si solo.
Nos quedamos un buen rato viendo todo eso, tomando fotos, de repente escuchando la conversación de otras personas, como lo suponía la mayoría eran turistas, pudimos distinguir, ingles, francés, incluso acento gallego, y un poco de alemán. Todos opinaban igual estaban fascinados por aquel lugar, como si tuviera algo mágico, como si en verdad los hombres se pudieran transformar en dioses al ver esta vista.
Finalmente fuimos bajando lentamente, el sol parecía apiadarse un momento de nosotros y se ocultaba tras un banco de nubes. Tomabas mas fotos de este lugar asombrada de esta belleza, me imaginaba cual sería tu reacción cuando estuviéramos en Chichen Itza.
Y ahí pasaba lo mas terrible, mientras terminabas de tomar una de las fotos se te resbalaba tu cámara, y caía al suelo, haciéndose añicos, saliendo de la carcasa de la cámara todos sus componentes, y solamente escuchaba tu grito y como te ponías de rodillas rápidamente, tratando de ver si se salvaba tu cámara. Me arrodille junto a ti sabiendo que ya no había forma de repararla, o al menos no seria algo rápido. Te ponías triste mientras arrugabas tu boca en señal de tristeza. Solamente te trataba de consolar pero sabía que esa cámara le tenias mucho cariño después de todo con ella habías logrado captar tantos momentos. Lo bueno pensaba que la tarjeta de memoria no se había dañado eso era lo bueno de una cámara digital, con una vieja el rollo se hubiera echado a perder.
Subimos al carro y aun estabas tratando de encontrar la forma de ver si podía repararla o por lo menos poner todas sus partes donde corresponden, pero no se podía ya hacer mucho.
Pasamos a la comunidad que estaba a las orillas de Teotihuacan, a una fonda de comida mexicana. Al lado teníamos la iglesia donde el “Santo” había filmado una de sus tantas películas, había sido un héroe en otra época, aun era el héroe de algunos niños y no tan niños.
Regresábamos a la casa y tu estabas mas dormida que nada, después de todo había sido un gran día de experiencias para ti, recuerdo que así yo también regresaba de los viajes que teníamos con mi papa, que nos llevaba a todos lados. Y pensaba que ahora yo era como mi padre, cargando a una persona que el amaba llevándolo a la cama. Ahora así estaba yo llevándote a la cama, para que pudieras descansar.
P.D. No se que le haces a mi vida, pero me gusta mas cuando estas cerca, es como si dejara de existir tantos “tal vez”, como cuando estábamos lejos y todas las dudas se despejaran.
O.M.A
martes, 3 de noviembre de 2009
Día 10080
Amor va más allá de esa palabraAmor es ver en tus ojos mi vida
Saber que el sabor de la
vida eres tú
Saber que no hay imposibles para mí
Si me amas en
la mañana te amare
Si me odiaras mañana te amaría aun así
Si me dijeras
piérdete conmigo lo hago
Si me dejaras solo perdería el amor
Hoy descubrí que el amor no tiene límites
Que pudiera hacer mil
cosas para demostrarlo
Pero he encontrado que la cosa más fácil
Es
simplemente decir te amo…
Poemas de Amor,Desamor y otros más
Omar Méndez Adán
Hoy tuve uno de mis sueños raros, tenía como 80 años y parecía vivir solo, no parecía vivir en México, pero sin embargo no puedo ubicar el lugar completamente. Pero sentía algo raro como si me hubiera faltado algo en mi vida, y que muy tardíamente me había dado cuenta de eso.
Desperté olvidando que dio era hoy, recuerdo cuando era niño siempre amanecía con una ilusión por mi cumpleaños pero esta vez, simplemente no lo recordaba, esa ilusión del pequeño que recibía felicitación y regalos había pasado, tal vez simplemente había perdido la ilusión de lo que en verdad significaba un cumpleaños.
Tu parecías demasiado agotada como para despertarte temprano en horario militar, estaba bien te di un beso cariñoso en la frente mientras te dejaba dormir. Yo bajaba con cuidado las escaleras para no provocar ningún ruido, pensaba en preparar el desayuno pero descubrí que no había mucho que comer mas que un par de huevos, algo de jamón y queso. Decidí salir rápido por algo de desayunar. Afortunadamente para mí todavía se seguía poniendo un pequeño carrito con tamales. Sabia que estos te gustarían aunque jamás los habías probado durante toda tu vida. A mí siempre me gustaron los de rajas, pero suponía que esos serian demasiado picosos para ti, lleve uno de cada tipo, de dulce, oaxaqueño, verdes. Pase rápido a Superama a comprar un poco de jugo también.
Cuando regrese a la casa te llame para ver si ya estabas despierta, pero no escuchaba ningún ruido todavía seguirías dormida. Me iba metiendo a la cocina cuando de repente de ahí escuchaba felicidades, debo de aceptarlo me sorprendió un poco que te ocultaras en la cocina, y me sorprendieras ahí, pero ya cuando vi que eras tu, simplemente me reí, mientras me abrazabas y me dabas un beso. Es curioso sabes, después de tanto tiempo este sería el primer cumpleaños que festejamos juntos, siempre fueron felicitaciones por internet, otros años ni supimos del otro, y esta vez te estaba abrazando, y empezaba a recordar por que los cumpleaños se sienten tan bien.
Malvada, me decías que ya estaba mas viejo, pero tenias razón, pero supongo que soy como un buen vino, el cual se añeja y todavía sabe mejor que un vino cualquiera.
Entre los dos preparamos la mesa y nos pusimos a desayunar, te comiste los tamales de dulce, tu estomago no estaba acostumbrada a comer tanto chile como un mexicano, y te encantaron esos tamales. Recuerdo cuando era pequeño también a mi me gustaban mas esos tamales, de hecho decía que jamás comería tamales de rajas, y mírame se han vuelto mis favoritos.
Exactamente acabando de desayunar me decías que ahora la cocina estaría prohibida para mi ese día, con cara de incertidumbre te veía mientras me ibas corriendo de la cocina, y me decías que me harías algo especial para mi cumpleaños y que por lo tanto no podía ver que era, mientras ibas cerrando la puerta. Sentía como si mi cocina estuviera secuestrada, pero estaba bien me imaginaba que ese seria mi regalo.
Me puse a escribir en mi vieja máquina de escribir, seguía escribiendo mi siguiente novela, pero también había vuelto a descubrir algunos viejos poemas que tenia arrumbados por ahí, mucho de los cuales te había dedicado a ti, pensaba que podía escribir poemas, pero no con las métricas que me habían enseñado en la preparatoria, yo pensaba que ponerle métrica a la creatividad es como destruir el pensamiento mismo, lo más hermoso es lo que te dicta el corazón sin restricciones.
Estuve viendo varias, y siempre tengo estos momentos donde puedo crear frases que yo creo tienen un gran significado, y aunque estos momentos son demasiados cortos cuando los encuentro me lleno de grandes cosas por escribir.
El tiempo pasa demasiado rápido cuando la mente está demasiado ocupada y cuando vi ya eran casi las 2 de la tarde. El teléfono empezaba a sonar, era mi familia que me deseaban felicidades por mi cumpleaños, me hablaban todos, mis hermanos, mi mama, mis sobrinos que ya ahora podían hablar perfecto todos, mis cuñadas, pero la única persona que no me felicito fue mi papa, pensé que tal vez como siempre se le había olvidado, o tal vez ya de plano ni siquiera se acordaba de su ultimo hijo.
Después llegaron mas llamadas, era ahora Homero, que me deseaba de parte de toda la editorial un día lleno de alegría, felicidad pero sobre todo mucha mas creatividad para mis novelas, y que brindarían a mi nombre.
Pensaba que era la primera vez que tantas personas me felicitaban tanto, eso llenaba de orgullo pensar que la gente piensa en ti y se molesta por felicitarte en un día que es especial para cada persona en el mundo.
Ya tenia hambre, pero como habías secuestrado mi cocina, no podía ni siquiera poner un pie ahí. Te hablaba a través de la puerta si podía agarrar algo de comer en la cocina, me decías que no, que fuera a comprar algo para los dos, que todo estaría listo para la cena, bueno pensaba que era una buena excusa para despejar la mente de todo escribir. Me habías dicho que comprara algo ligero, porque la cena estaría cargada, había varias opciones para comer pero pensaba que ahora la comida griega seria ideal, comer algunos gyros solamente para disimular el hambre hasta la noche.
Y ahí mientras iba caminando donde fui a comprar la comida, veía varias parejas felices, a las cuales en otro tiempo las hubiera envidiado por tener alguien que los hiciera felices, porque ahora yo mismo estaba disfrutando esa felicidad.
Llegaba y tenias una mirada de que habías hecho algo, sabes como esa mirada que tienen los niños de que desobedecieron a sus padres, pero que se sintió tan rico lo que hicieron. No me decías que era lo que habías hecho, y solamente te reías mientras sacabas las cosas para comer.
No podíamos salir porque lo que estabas preparando lo tenias que vigilar, aparte me tenias que vigilar de que no tratara de descubrir la respuesta. Pero ya empezaba a oler la comida que estabas haciendo, se me hacia familiar el sabor, aunque no sabía exactamente que era.
Subimos un rato y nos recostamos un rato en el cuarto de la televisión, mientras veíamos un programa, yo acariciando tu cabello, y jugando con la hebras por separado, y olía bastante rico tu cabello, tu piel en tus mejillas todavía se sentía mejor cuando la rozaba con mi nariz, y tus besos todavía saben a gloria. El lugar adecuado para mis manos son tus caderas, es como si hubieran sido hechas para complementarse mutuamente.
Después de ver un rato el programa me había quedado dormido, y por un momento sentía que tu también te habías quedado dormida conmigo, pero cuando desperté ya te habías ido, seguramente a vigilar todavía lo que habías hecho.
Se escuchaba mucho ruido abajo pero antes de que bajara veía en el sillón de a lado que habías puesto uno de mis trajes con una nota “póntelo” y debajo de esto “hablo en serio” lo que mas me dio risa fue que debajo del post it ponías “báñate primero”. Bueno te complacería en esto, después de todo se veía que te estabas esmerando demasiado en la cocina como para yo arruinarlo.
Me tome mi tiempo, y me cambie lentamente mientras el olor de lo que habías cocinado llegaba hasta arriba, olía muy bien, y el hambre en mis tripas se hacia notar cuando unas a otras se empezaban a comer.
Iba bajando lentamente cuando me decías que esperara, mientras te veía subir en un nuevo vestido, era color morado, donde dejaba ver toda tu espalda, y tenia una apertura ligera en la pierna que dejaba ver un poco de tu muslo. Traías unos aretes hermosos, ni muy grandes ni muy pequeños, y ahora te habías peinado todo hacia abajo, simplemente cuando te vistes así, no puedo pensar en las palabras correctas que decir, porque vaya que en esos momentos mi mente solamente puede decir, jamás habías visto una mujer tan hermosa y solo podía decir wow, mientras tu muy modestamente me decías, “ah esto, es algo viejo que ya tenía”.
Me decías que la cena de mi cumpleaños tenía un tema, la confianza, por lo tanto me decías que me vendarías los ojos y tu que me guiarías. Antes de que me taparas los ojos, te pedí que esperaras mientras te daba otro vistazo de abajo hacia arriba, estaba listo ya.
Todo se obscureció y solamente podía escuchar la música que habías puesto, y ponías mis manos en tus hombros mientras me ibas diciendo cuantos escalones faltaban. Es extraño había vivido casi toda mi vida ahí, pero si no me hubieras dicho cuantos escalones faltaban me hubiera tropezado.
Me sentaste en el comedor y escuchaba como movías la silla para sentarme. De repente solo escuche que te alejabas y escuche como ponías los platos en la mesa. Luego escuchaba el ligero golpe de la copa con una botella, mientras escuchaba como las burbujas seguramente del champagne llegaban hasta arriba. Pero el olor de la comida me distraía, olía un poco a albahaca y un poco a aceite de olivo.
Me decías que abriera la boca grande, mientras entraba a mi boca algo un poco crujiente, ahora era obvio que si tenía albahaca un poco de piñón, y queso parmesano. Hacía mucho tiempo había probado algo similar en un verano en Italia, te dije que si era un testaroli al pesto, me decías muy bien. Luego me decías viene el plato fuerte y escuchaba como cortabas y como el cuchillo golpeaba el plato. Sentí que estaba caliente incluso antes que me dijeras que lo estaba y lo probaba, estos canelones al gratín que me dabas sabían muy ricos. Me quitabas la venda y veía toda la comida que habías hecho, te daba las gracias pensando que ese era mi regalo, pero me mirabas perpleja y me decías que ese no era mi regalo que primero termináramos esto y me darías mi regalo.
Chocábamos las copas mientras bebíamos un poco la champagne, y yo ahora te daba de comer en la boca algunas veces. Sabía que eras una buena cocinera pero no sabia que fueras un estuche de monerías que sabía hacer este tipo de cosas. Me preguntaba en que momento habías ido a comprar todo eso, me decías que algunas cosas yo las tenia y que las habías escondido estos días, que solamente fuiste a comprar la botella de champagne cuando me había ido a dormir, luego te habías vestido, arreglado el comedor, y todo. Mi cara tenía una felicidad enorme porque sabia que eso había sido un gran esfuerzo y que lo habías hecho solo para mí.
Recogías los platos y los llevabas de regreso a la cocina. Me decías que ahora cerrara los ojos y que esperara un rato. No espere demasiado mientras me decías que los abriera; frente a mi se encontraba una especie de zucotto que se veía delicioso y 28 velitas, me reía al pensar que ya se me hacían demasiadas velitas, me cantabas lo que tu conocías como las mañanitas en ruso, y al final me decías que pidiera un deseo, ya no necesitaba pedir nada, pensaba que lo tenia todo, pero solo se me ocurrió algo, y de un solo soplido apague todas las velitas esperando que mi deseo se hiciera realidad…
Partíamos el pastel y ambos nos servimos pedazos grandes, que rico estaba chocolate con un toque de brandy, cada bocado que entraba hacia que cerrara los ojos, comiendo todo con mi cuchara y ahora tu me imitabas y dejabas el tenedor, diciéndote que solamente así sabe más rico los postres.
Y cuando estábamos a punto de terminar de debajo de la mesa sacabas un regalo, algo pequeño, que parecía como un libro. Pensé por un momento que me darías una gran sorpresa de que ahora tu también ibas a publicar un libro. Me decías que lo abriera, y al principio quería arrancar toda la envoltura rápido, pero pensaba que te había costado mucho trabajo envolverla por lo que lo abrí sin romper el papel y cuando lo sacaba veía la gran sorpresa que me habías dado.
Al principio solamente veía que era como un pequeño diario forrado de piel, pero luego veía que tenia grabada mis iniciales al frente, y cuando lo abría efectivamente era un pequeño diario, en el cual me decías que era para cuando no tuviera mi máquina de escribir, o simplemente tuviera algún pensamiento lo pudiera escribir ahí, porque me decía que la tecnología a veces me quitaba lo natural de ser un escritor, y veía que en la primera pagina me lo habías dedicado, con la frase “Eres mi mas grandes inspiración en la vida”. No sabia si llorar o reír después de escuchar semejante frase tan hermosa, es algo que solamente se lo puedes decir a alguien que amas, te abrazaba y te besaba como nunca, porque todo lo que habías hecho por mi hoy me demostraba que en verdad me amas, y es en estos días que no tengo duda de nosotros.
P.D. gracias por hacerme recordar la alegría que significa un cumpleaños.
O.M.A
lunes, 2 de noviembre de 2009
Día 10079
Me preguntabas que íbamos a hacer para mi cumpleaños, ah en verdad que ya ni me gustaría pensar en eso, pensar que sigo envejeciendo con el paso del tiempo, me abrazabas por atrás, mientras yo estaba buscando material en unos viejos libros, esperando que no lo volvieras a repetir, pero lo hacías, decías que debíamos hacer un festejo grande por mis 28 años en este mundo. En realidad jamás me gusto hacer grandes cosas para festejar ese día, pero tu insistías en que debíamos hacer algo grande. Te dije que te dejaba todo en tus manos para hacer algún festejo si querías, y aceptabas inmediatamente.
A los pocos minutos me hablaba uno de mis amigos para saludar, y ver como estaba todo conmigo, le comentaba que tu estabas aquí, y que pues últimamente habíamos estado haciendo muchas cosas. Me estaba invitando también para hacer algo en mi cumpleaños, y pareciera que ahora todos querían celebrarme, tal vez sería por pensar que solo hace poco tiempo estuve casi a punto de morir, no quería sonar mal agradecido por lo que tuve que aceptar, después de todo, también tenía que presumir a la mujer que amo a mis dos mejores amigos. Pero le decía que tú ya estabas planeando algo para mi mañana, por lo que si se podría hacer hoy sería mejor. Quedamos de acuerdo en ir a cenar al Bellini, sabia que te gustaría, un restaurante giratorio y ver toda la ciudad de México con todas sus luces en verdad era algo bastante impresionante. Quedamos que todos llevaríamos pareja.
Te platicaba sobre los planes de mis amigos, y parecía perfecto, aparte de que por fin los conocerías, y seguramente te llevarías tan bien como yo con ellos, conocerías toda la ciudad de México de noche.
Pero mientras tanto hoy también conoceríamos algo mas de México. Fuimos ahora hacia el centro y te lleve al Palacio de Bellas Artes, una verdadera obra arquitectónica en México. Parecías asombrada por lo grande del lugar, y por lo bello, rivalizaba con edificios italianos del renacimiento. Nos metimos al museo que había ahí adentro, viendo diferentes obras, y las esculturas que tenían ahí. Para nuestra fortuna la sinfónica estaba ensayando en la cueva, por lo que logramos convencer al guardia que nos dejara verlos ensayar durante un rato. Estaban interpretando el primer movimiento de la sinfonía de Beethoven. Mientras escuchábamos como todos los instrumentos encontraban la armonía perfecta para oír semejante música, se me ocurrió una idea para el que seria la mayor de mis obras, el Proyecto de Instrumentalización Humana. Había veces que odiaba la tecnología porque debías escribir sobre una pantalla táctil, y se perdía un poco la parte de la humanidad que todos tenemos cuando escribimos.
Después de estar un rato ahí, pasamos a la calle china, se me hacia muy chistoso mientras en otras ciudades como Nueva York y Chicago existe todo un barrio aquí solamente teníamos una pequeña calle y ni siquiera muy grande, donde uno podía tomar un buen te verde, o una comida china excelente. Pasamos al buffet chino donde ya eran como la vigésimo primera generación de inmigrantes chinos que se establecieron en México. Todo olía demasiado rico y jamás me pude resistir ante un buffet, llenaba casi al punto en que mi estomago estaba a punto de reventar. Los rollos primavera estaban bastantes crujientes y frescos. Comimos sopa won ton y un sinfín de cosas mas. Nos dieron un poco de té verde para la digestión y una galleta china.
Fuimos a caminar para bajar la comida y llegamos hasta la plancha del Zócalo. Es una de las plazas mas grandes en todo el mundo, de hecho se dice que originalmente tenia un jardín esta zona, pero ahora solamente quedaba la plancha de concreto. Otro más de los recuerdos del virreinato español.
Te decía que quería usar algo nuevo para esta noche, tal vez una nueva camisa y una nueva corbata por lo que pasamos a una de las tiendas que había ahí en el centro. Me ayudaste a elegir una buena combinación, una camisa rayada blanco azul, con una corbata negra, y un par de mancuernas para la camisa.
Regresamos a la casa, y nos cambiamos para la noche, un hombre fácilmente puede estar en 5 minutos y eso ya tomando un baño ruso (si ya se que no te gusta ese chiste, pero vamos acéptalo es un poquito gracioso cuando yo lo digo). Tú habías agarrado todo el vestidor para arreglarte, mientras yo esperaba sentado en la cama, viendo cualquier cosa que había en la tele, impaciente porque pensé que llegaríamos tarde, desesperándome con cada minuto que pasaba y tu no salías.Por fin la puerta se abrió y simplemente te veías despampanante, te habías arreglado el cabello para llevar como este tipo de chongo con dos caireles cayendo a los lados, y ese vestido negro que yo conocía demasiado bien. Esperaba que mi suerte fuera la misma y que al final de la noche lo pudiera volver a bajar…
Llegábamos al WTC, otra parte mas de la ciudad que no conocías, y me decías pues cuanto mas te faltaba por conocer, y te decía todavía te falta mucho. Llegábamos al piso 48 del WTC, y ahí ya mis amigos nos estaban esperando en la mesa, como sus novias. Todos se pararon para recibirnos, mientras yo hacia las introducciones correspondientes. Les pedía disculpa por el retraso pero les decía que nunca se debe de apresurar a una mujer o el resultado puede ser fatal, y todos acordábamos eso, las mujeres con otro significado y los hombres igual.
Y ahí pasábamos una velada agradable mientras comentábamos viejas anécdotas mis amigos y yo de cómo nos conocimos, todas las experiencias que habíamos tenido. Y yo pensaba que solamente hace un par de años, los 3 nos reuníamos solos para comer, y ahora estábamos acompañados por una buena mujer cada uno.
Siempre me da curiosidad como las mujeres necesitan siempre ir acompañada a otra mujer para ir al baño, como si se fueran a perder en esos pasos de la mesa al baño, Pero eso nos daba tiempo a mis amigos y a mí de hablar, me decían felicidades tanto por mi cumpleaños adelantado, como por la mujer que tenia, pero lo más curioso que me decían, es que de todo el tiempo que me llevaban conociendo jamás me habían visto tan feliz, y eso era cierto jamás había sido tan feliz en toda mi vida.
Tu y las novias de mis amigos regresaban todas riendo, platicando de cosas de mujeres, me daba gusto porque pensaba que te estabas llevando bien con mis amigos y sus novias. La vista en realidad era espectacular, viendo a todo México en 360 grados, viendo desde la zona mas rica de México hasta los barrios mas humildes.
El ambiente se complementaba por la música en vivo que tenían, estaba un grupo tocando música suave, una música que no asustaría a los comensales, al contrario les dejaría disfrutar la balada con un probado de comida y de un buen vino.
Al final la velada terminaba, y nos despedíamos de todos mientras te abría la puerta para subir al carro, después de todo siempre he sido un caballero, y no quería arruinar nada en la noche. En el camino a casa me decías que te lo habías pasado muy bien, y que ojala volviéramos a reunirnos todos. Yo también esperaba eso.
Llegábamos a la casa toda obscura, sin ningún ruido e íbamos subiendo las escaleras despacio, como si no quisiéramos despertar a nadie. Mientras llegábamos al cuarto me dabas un beso y yo cerraba la puerta detrás de mí, me quitabas la corbata y el saco, mientras yo iba bajando el cierre, y bueno tu sabes como acabo todo…
P.D. Ves, después de todo si soy un caballero.
O.M.A
sábado, 31 de octubre de 2009
Día 10078
Hoy tuve un sueño muy extraño, no quiero decir que fue una pesadilla porque en realidad no podría clasificarla como tal. Soñaba que te estaba llamando y que te seguía llamando por un largo rato, pero la única persona que llegaba era una pequeña niña que corría a mis brazos, y sentía un extraño amor por ella, como si fuera mi hija…
Abría mis ojos y entraba un poco de luz por las persianas, y sentía como acariciabas mi cabello suavemente con tus uñas, y te me quedabas viendo, al parecer a ti también te gustaba verme dormir, como si eso te produjera una satisfacción por ver que dormía en paz.
Esta vez los dos no queríamos levantarnos de la cama, y te abrazaba pegando nuestros cuerpos semidesnudos debajo de las sabanas, mientras veía tus ojos, aun recordaba la primera vez que los había visto en una de tus fotos, se parecían a los míos, inocentes, juguetones, soñadores, como si me pudiera ver reflejado en ti, y ahora que los tenia frente a mí, me había prometido algo, jamás dejaría de apreciar esos dos ojos tan dulces como la miel. Me preguntabas casi susurrando que es lo que haríamos hoy, no tenía idea de donde terminaríamos, podría ser en cualquier lado, siempre me gustaba improvisar, pero lo que si era seguro es que hoy iríamos a ver ese baile de vientre en Plaza, pero teníamos toda la mañana para hacer muchas más cosas.
Decidí que hoy volveríamos a ser inocentes como un par de niños y que haríamos cosas que a los niños les llamaría la atención y que los adultos pierden el contacto con este lado. Hoy iríamos a visitar el zoológico de Chapultepec y caminar un poco por el parque, hacia años que yo mismo no iba de visita, la última vez que fui fue hace como 3 años con mi sobrina que me insistía que fuéramos porque quería conocer al oso panda.
Primero entramos al parque donde había sin fin de cosas que ver, desde los pequeños teatros al aire libre de marionetas para los niños hasta el lago de Chapultepec que tuvo que ser rescatado varias veces, por el poco cuidado que se le daba a este. Pensar que en un tiempo México tenía un lago enorme, que de no haberse secado, hubiera hecho mas espectacular la ciudad, pero decisiones de nuestros torpes gobernantes, por querer ganar más dinero. Me acordaba muy bien el par de veces que mi papa me había traído cuando yo tendría como 5 o 6 años, me acuerdo como disfrutaba de esos viajes, y que era mas inocente que ahora, que para mi el mundo era un lugar maravilloso, y disfrutar de todas las bellezas del mundo. Y ahora a tu lado volvía a sentir eso, me volvía a maravillar de los animales, como si nunca los hubiera visto, de lo curioso de su naturaleza. Nos divertimos comprando palomitas, y te compre un sombrero con orejas de oso, después nos quedamos un rato sentados ahí en el pasto, contemplando todo sin prisa, yo susurrando a tu oído, cosas tan tontas como te amo, son tontas porque aunque se que ya las sabes, siento la necesidad de reafirmarlas.
Me acordaba que en una calle cercana por Chapultepec, había una pizzería que me encantaba cuando era niño, pero que jamás llego a ser tan famosa como un Pizza Hut o Domino’s Pizza. El lugar se llamaba Happy’s Pizza, y me acuerdo que el logo que ellos tenían era el de un tipo gordito, con una típica camisa de repartidor, sosteniendo la caja de pizza en su mano izquierda. De hecho el dueño atendía la pizzería, y de hecho me encantaba cuando nos tomaba la orden, porque pensaba que una persona famosa nos estaba tomando el pedido, pero ahora en ese lugar, existe un banco, con las mismas puertas de aluminio que tenia en ese entonces la pizzería. Me acuerdo perfecto como después de comer la pizza, había una señora que se ponía en la calle a vender dulces típicos mexicanos, Me acuerdo que yo siempre pedía unas alegrías me gustaban por los colores que tenían. Para mi sorpresa esa señora todavía seguía vendiendo en ese mismo lugar, ya estaba bastante vieja, las canas corrían por el que alguna vez fue un cabello negro. Las arrugas se notaban más por su piel mas morena.
Te dije que tenias que probar estas alegrías, porque eran las mejores en todo el mundo, las vendía en paquetes de 10, cuando le di el dinero a la señora se me quedo viendo, como pensando que ya me había visto antes, pero tratar de decirle que yo venía aquí hace muchos años con mis papas, seguro que no recordaría, lo deje pasar. Jamás habías visto este tipo de dulces, pero te dije que eran las cosas mas deliciosas que podías probar, y que después de que te la acabaras, verías como tendrías mas alegría en tu vida. Están hechas con una especie de harina, un poco de miel, en cuanto le diste la primera mordía, sabias que no mentía y te gustaron demasiado que casi te acababas las diez tu solita, por fortuna pude rescatar un par para mi (oh si, yo se que lo recuerdas)
Teníamos que regresar a Satélite para llegar a tiempo al show que habría del bellydance. Parecías algo seria en el camino de regreso, y te preguntaba por que, al principio no me querías decir por no arruinar el momento, pero después de un rato de insistir me decías, que tenias miedo de que esta felicidad que tuviéramos ahora fuera a desaparecer poco a poco, que después de todo sabias que la felicidad no puede durar para siempre, pero yo te respondía que si, o acaso ya se te había olvidado esa canción, que decía quien dice que la felicidad no puede durar para siempre, mientras te daba la mitad de la ultima alegría que quedaba, y me dabas una sonrisa, mientras te comías la mitad de la alegría lentamente.
Llegábamos a tiempo, y fuimos de los que tuvieron fortuna de poder sentarse en las sillas que habían puesto. Al poco tiempo la gente se fue reuniendo, y también la parte de arriba estaba llena la gente viendo desde los barandales. La música empezaba a sonar y las mujeres empezaban a salir con estos típicos atuendos árabes. El baile que hacían era demasiado hermoso, y bastante sensual, me acuerdo que una se me quedaba viendo, y parecía sonreírme, a ti no parecía molestarte, pero tienes que aceptarlo tienes un hombre muy guapo a tu lado. Y aunque yo lo sepa, no es algo que siempre me haga crecer mi ego, ojala algún día las sociedades en lugar de ver el aspecto físico pudieran decir, oh vaya ya viste que grande tiene el cerebro esa persona, en lugar de decir que grandes senos tiene esa mujer, o cualquier otra forma que solo degrada al alma. Ojala algún día alguien me diga sabe usted es en verdad bello porque me hace sentir tantas emociones cuando leo algo de usted, entonces ahí si me sonrojare.
Y mientras veíamos todo eso, entre los aplausos de las personas y el ambiente, me decías que algún día tu y yo tendríamos que ir a visitar algún país del medio oriente para conocer mas su cultura. Y aunque no te di ninguna respuesta eso me causaba demasiada felicidad, porque estabas haciendo planes a futuro en los que aparecíamos los dos. Recuerdo que en nuestro pasado muchas veces me desilusionabas porque yo te decía ven a México, o te decía cuando yo vaya a Rusia haremos esto y esto, y al final tu decías cosas tan tontas, como ya veremos, o si sigues ahí, si todo sigue bien entre nosotros, o me decías que para que, eso dolía mas porque si no se hacia realidad simplemente quedarías desilusionada. Esas veces me hubiera gustado agarrarte fuerte y sacudirte y decirte “HEY trata de ser más positiva” mientras te daba una sonrisa, porque al final de cuentas terminamos juntos.
O.M.A
