Hoy parecía uno de esos días que nada espectacular iba a pasar, como si a veces la vida dejara de sorprendernos a esta edad, como si la vida se volviera algo ordinario de lo cual creemos ya saber todo y que nada nos pudiera sorprender a veces sumamente ignorantes que la vida siempre nos tendrá algo que ofrecer, algo nuevo que entender solo es cuestión de nosotros decidir si nos asombramos de las pequeñeces de la vida, como cuando éramos niños.
Tomaba mi café en las mañana como ya me era costumbre, mientras leía un periódico, aun no me actualizaba a la nueva era en esto prefería sentir el papel y la tinta de cada día, como si esto fuera una nostalgia de los tiempos cuando eran mas sencillos, solamente así mi café agarraba sabor, poder disfrutar del periódico y una taza de café, pareciera que fuera lo mas emocionante de mis días últimamente.
Sabes esa sensación que tienes cuando sientes que ya has vivido esa experiencia anteriormente? Por unos momentos es como si sintiera que ya hubiera leído esas noticias y que ya hubiera experimentado ese día anteriormente. Fue una sensación extraña como el día que estaba parado frente a tu puerta es como si ya hubiera vivido ese momento antes. Los doctores me habían dicho que posiblemente podría presentar efectos secundarios como lo es un deja vu. Quería creer que esto era experiencia en la cual el cerebro reenviaba la información que los ojos captaban en el momento y que producía el efecto de haber vivido la situación anteriormente, me sería ilógico eso significaría un daño en el cerebro de las personas, y eso significaría que la mayoría de personas tendrían algo mal.
Me metí a mi estudio por unos minutos para escribir, pero no podía concretar ideas buenas, pensaba que todo estaba mal, tal vez hoy no era un buen día para escribir, quise ver la tele, pero pensaba solamente tendrán programas que no enriquecen en conocimiento al contrario lo embrutecen. Era lo malo de la tele matutina no aportaba nada a la humanidad.
Quise tocar mi piano, pero las notas carecían del sabor necesario para tocarlas. Algo malo me estaba pasando en realidad, pensaba que tal vez el tumor volvió a albergarse en mi cerebro, pensaba que sentiría mas dolor, empecé a sentirme desilusionado otra vez. Mejor me dejo de tonterías y pienso en algo más.
Jamás me había considerado una persona cuidadosa que quisiera tener todo bien limpio en casa, de hecho siempre fui muy desordenado tenia hojas por todos lados, a veces mi ropa se acumulaba en pequeñas pilas, siempre había escuchado que tratar de tener demasiado orden en la vida, coartaba la genialidad de las personas, esto lo usaba como excusa con mi madre, para ser un desordenado. Pero ahora que estaba solo lo tenía que hacer yo, por lo tanto trataba de ser un poco mas ordenado.
Decidí barrer un poco la entrada de mi casa, pensaba que un poco de sol me ayudaría a despejar mejor el momento.
Y ahí es cuando menos te lo esperas la vida te da sorpresas, cuando menos lo puedes esperar, cuando piensas que todo en tu vida tiene un orden perfecto.
Sentía que esa escena ya la había vivido, me puse a pensar cuando estaba en el hospital este parecía a lo que había visto. Era el mismo ruido de la calle, el sol parecía estar en la misma posición que recordaba, el viento que recorría mi cara, sabía idénticamente similar. Me preguntaba por un momento si pasaría lo que había visto…
Seguía barriendo y el deja vu se volvió realidad. Un taxi de aeropuerto paro justamente en frente de mi puerta, el reflejo del sol no me dejaba ver totalmente a la persona que estaba sentada atrás, pero mi corazón lo sabía, las pulsaciones volvían a subir, latidos que ya sabía perfectamente por quién era. El taxista bajo rápido para sacar la maleta que estaba en la cajuela, aun no bajaba el pasajero como queriendo hacer mas emocionante la entrada, pero lo sabia eras tu.
Bajabas lentamente del taxi, como si bajaras de un carruaje del cual necesitaras ayuda, como las viejas damas de sociedad, que debían hacer una entrada. Llevabas unos zapatos negros que yo ya conocía, un pantalón corto a media pantorrilla. Una blusa amarilla estampada tus pulseras en tu mano derecha, costumbre que agarraste aunque fueras zurda como yo. Y el cabello recogido en cola de caballo. Me volteabas a ver e inmediatamente notabas mi falta de cabello y las cicatrices de mi operación. Yo mas bien parecía un vagabundo, con la barba sin rasurar y con un mal aspecto. Te me quedabas viendo sin ninguna palabra, y yo todavía me preguntaba si esto era real, ahora los papeles se invertían.
Te abrí la puerta y metí tus maletas mientras el taxi se alejaba, tu todavía no entrabas todavía te me quedabas viendo, y por un momento me sentí como un fenómeno de circo no apartabas los ojos, pero no eran ojos de repulsión o de algo que no se puede entender, eran mas bien de preocupación , todavía de tu boca no salían palabras, y yo me preguntaba por que estarías aquí, no porque fuera desagradable simplemente porque pensé que todo entre nosotros otra vez estaba “complicado” y simplemente me dabas una sorpresa venia a mi.
Por fin salían palabras de tu boca, tu primeras palabras fueron “que te paso”, no me parecía apropiado contártelo todo ahí, afuera, te dije primero dame un abrazo, y luego pasemos a mi casa. Nos dimos un abrazo mientras podía notar como una lágrima salía de tu cara e iba a parar a mi hombro, a mi camisa. Necesitaba esto en realidad, un abrazo tuyo para sentir que la operación había valido la pena.
Entrabamos a mi casa, y ahora tu parecías la que deseaba explorar todo, recorrer todos los rincones de mi casa, pero ya la conocías bien, era la misma casa con la cual te había enviado un video hace años, simplemente lucia un poco diferente. Te invitaba a que pasáramos a la cocina mientras te preparaba un té, por suerte siempre tenía bolsas de té para las personas que no les gustara otra bebida, y sabia que a ti te fascinaba el té, después de todo habías vivido siempre en un lugar donde era normal tomar esto.
Me seguías preguntando que me había pasado, sabia que no podría evitar contarte todo, por lo tanto lo hice contándote desde cuando había tenido el problema y como cuando estuve en Rusia ya sabía del tumor, pero que no te había dicho nada de esto por temor a que eso te asustara y te alejaras. Te me quedaste viendo por un rato y parecía haber cierto enojo en tu mirada y de repente me soltaste una cachetada y luego un pequeño beso y abrazo, es como si me hubieras odiado y perdonado al mismo momento. Los humanos somos demasiado complicados.
Toda esa tarde pasamos hablando de ti, de tu antiguo empleo que al principio parecía ser muy maravilloso sobre todo por los viajes que tendrías que estar haciendo constantemente. Pero que después de unos meses se volvió algo pesado porque las actividades requerían demasiado de tu tiempo y entregar resultados muy pronto sin siquiera dejarte disfrutar de la satisfacción por haber hecho algo bien. Al final renunciaste y que me habías estado hablando para decirme que querías visitar México, pero que mi celular estaba apagado, había sido en esas dos semanas que estuve en coma. Luego que me habías estado enviando correos para decirme de esto, pero yo por mi poco entendimiento del momento no conteste.
Pero nada de eso importaba ahora porque al final de cuentas decidiste tomar un avión y venir hasta México, y aquí yo te tenia pero no estaba seguro como funcionaria todo entre nosotros otra vez, me preguntaba si solo habías venido aquí porque habías vuelto a huir de todo y solo seria algo pasajero o habrías venido para quedarte, siempre traes demasiadas dudas a mi pobre alma, pero no importaba tendría alguien con quien platicar y sabia que contigo seria divertido y me ayudaría a recuperarme mas rápido.
Sabría que tu no tendrías sueño después de todo estabas acostumbrada al horario de la otra parte del mundo, pero yo estaba agotado, aun necesitaba recuperarme mas de mi operación.
Subí tus maletas, mientras veías en la pared la foto de mis hermanos y su familia, eran de las pocas cosas que tenia de ellos, me había apartado de mi familia y preferí hacer mi vida por mi propia cuenta, sobre todo cuando el general se entero que solo seria un “simple escritor”.
Puse tus maletas en el cuarto de visitas y te dije que esta seria tu habitación. Parecías desconcertada tal vez porque pensarías que dormiríamos juntos, pero yo mismo todavía dudaba de tus intenciones de por que habías venido a México, no me quería arriesgar, pensaba que faltaba mi promesa antes de la operación… pero necesitaba tiempo para pensar en todo.
Me dabas las gracias, como pensando que era otro mas de mis juegos, y te daba un beso en la frente, mientras te abrazaba, y me encerraba en mi habitación, recargando mi cuerpo contra mi frente, esperando que esta vez no arruináramos nada entre los dos, pero yo mismo ya estaba arruinando el principio de todo. Era lo mejor después de todo pensaba si habías venido para quedarte lo entenderías, pero pensaba que tu no eras una mujer que se quedaba en un solo lado.
O.M.A
domingo, 18 de octubre de 2009
Día 10070
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