jueves, 15 de octubre de 2009

Día 9894

Por fin la navidad paso, simplemente no tenia las ganas para festejar esta fiesta, simplemente lo considero una excusa mas para las sociedad para tener fiestas, demasiada felicidad en estos lugares, no es mi lugar, simplemente los contagiaría con mi soledad. Me había invitado a varias fiestas en casas de amigos, conocidos, de la editorial, preferí rechazar todas y no tener contacto humano.

Preferí encerrarme en mi estudio y tratar de terminar mi cuarta novela, mi primera novela de ficción pensaba, aunque para el resto de la humanidad creyera que mis 3 primeras novelas son de ficción, si solamente entendieran… Lo único que necesitaba era mi vieja máquina de escribir y cuanta idea cruzara por mi cabeza. Desconecte el teléfono para no tener que conversar innecesariamente, después de todo podrían romper la estructura de mi arte.

El único sonido que lograba escuchar el tac tac de la maquina, el dulce aroma de la tinta mientras se impregnaba en las hojas. Y de repente silencio me llegaba por unos momentos un bloqueo de escritor en los cuales no podía seguir pensando mas o correctamente. Me pase casi dos semanas así, solo tomando descansos para comer y para las necesidades del cuerpo. Parecía un viejo loco de esos que asustan a los niños, traía puesta mi bata, y mi gorro negro, hacia demasiado frio como para andar con nada, y no encontré mejor atuendo, aparte de que en estos días no tenía vida social y preferí recluirme en mi “bunker” personal.

Pero aun así cuando sentía la barba espesa, y sentía que el olor de mi cuerpo era insoportable, me relajaba y tenía mi aseo personal. A veces me quedaba horas pensando en la tina, pensando más sobre mis novelas que ninguna otra cosa, pero eso es una mentira. También por mucho tiempo me venía a la mente recuerdos de ti, de nosotros. Pero estaba demasiado cansado como para tener un sentimiento, me sentía como un muñeco vacio por el cual pasan varias imágenes, pero ya no puede recordar que sentimientos uno se supone debe de tener.

Volví a bajar y descubrí demasiada correspondencia en la mesa, la señora que hacia la limpieza después de todo trataba de mantener la casa limpia aunque yo fuera un desordenado de primera, y sobre todo tener que aguantar a un personaje como yo. Decidí checar que había, seguramente cartas de personas deseándome una feliz navidad, de extraños con los que apenas he tenido una plática decente, pero se supone que uno debe hacer esto porque es lo aceptado por la sociedad.

Entre todas esas cartas pude notar una diferente al resto, en especial porque venía en ruso la cara principal de esta. Era una carta tuya que ojala jamás me hubieras enviado. Lo digo porque parecía tan impersonal, como la que compras rápidamente para desearle a alguien recupérate de la operación, o felicidades por tu cumpleaños de esas tarjetas que no tenía un mensaje pensado por la persona, como si fuéramos tan generales. Lo único que me escribiste es que me deseabas una feliz navidad, y que todo se me cumpliera, más bien parecía que habías puesto a tu asistente a escribir la carta, porque tú estabas demasiado ocupada.

No pensaba más que en lo que nos habíamos convertido en alguna especie de carta genérica, no tuve otra idea en mi cabeza más que quemarla, desparecerla de mi vista, porque el simple hecho de tenerla era un insulto para mí. Ahí la empecé a quemar para pensar que de esta manera quemaría ese sentimiento, y algo vino por mi cabeza, que pasaría si quemara todo el lugar, si lo destruyera, alguien me vendría a buscar? O solo seria en las noticias locales un muerto más por “culpa” del gas.

Volví en mi y pensé que esto me ayudaría a terminar por fin mi cuarta novela, tire los restos que quedaban de aquella carta y me volví a meter a mi estudio, logrando terminar el capítulo final de mi novela. Todo parecía tan claro ahora.

Y quedaba una hoja en blanco y tenia ahí mi pluma por lo que empecé a escribirte una carta para enviarte. Te quise decir que yo estaba bien, que apenas había acabado de terminar mi última novela. Pero lo que en verdad te quería decir es que en este momento te odiaba porque no parecías poner ningún esfuerzo otra vez para que algo entre nosotros funcionaras, que otra vez solo estabas buscando tu bien personal. Pero luego recordé, que yo también busque mi bien propio; preferí regresar aquí para seguir teniendo mi estilo de vida, porque tal vez no estaba preparado del todo para tener algo serio contigo, pensé que me mentiría a mi mismo si dijera que yo no soy tan responsable como tú de todo lo que pasa.

Antes de terminar de escribir toda la carta vi que había agua sobre la hoja, en verdad eran mis lágrimas que habían caído sobre esta. No me había dado cuenta mientras escribía esto que volvía a sentir cosas, que aunque te odiara en este momento era un grado del mismo sentimiento, y que eventualmente recordaría porque siempre te he amado, y porque siempre pareciera que nos hacemos la vida tan difícil el uno del otro.

Ya era de noche y el frio se hace todavía más intenso en el estudio, decidí terminar por hoy todo, les llevaría mañana la novela al cuerpo y vería cual era su reacción. Mientras yo termino de escribir esta carta, pareciera que la luna no tiene la misma cara de siempre; pareciera que el mar de la tranquilidad más bien fuera el mar del caos, es como si no pudiera reconocer esta luna.

O.M.A

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