domingo, 25 de octubre de 2009

Día 10073

Tuve un mal sueño, en realidad solamente los pedazos que recuerdo me hacen creer eso. Soñaba que estaba con Karla platicando, pero al parecer yo vivía con ella, parecíamos una pareja cotidiana. Desperté y pensaba que solamente había sido un sueño todo contigo que en realidad había vivido todo este tiempo con Karla, y solamente me tranquilice hasta que pude ver tu rostro. Creo que a veces tengo demasiado temor de que todo esto sea tan perfecto que lo vayamos a arruinar, como si no pudiéramos tolerar ser demasiado felices y lo tuviéramos que arruinar. Me hizo pensar en Karla, hace mucho que no sabía de ella, ojala haya encontrado la felicidad que estaba buscando…

El día parecía bastante cotidiano, pero luego recordaba que mis días sin ti eran bastante cotidianos estando a tu lado eran extraordinarios. Nos poníamos a platicar de cualquier cosa y podían ser pláticas de horas sin que nos diéramos cuenta que el tiempo pasaba bastante rápido. Me encantan las platicas contigo porque son bastante enriquecedoras siempre los dos damos nuestros puntos de vista sobre cierto tema, y aunque algunas veces no estamos de acuerdo siempre tratamos de que el otro entienda el punto de vista, eso me enriquece porque no discutimos sin razón y nos enojamos por tonterías, al contrario, tratamos de aprender del otro y siento que con cada platica siempre se nos queda algo del otro, que se quedara el resto de nuestras vidas. Nunca hay ganadores o perdedores en nuestras platicas solo dos personas que aprenden mas, así debería de ser toda la humanidad, en lograr de siempre decir que uno es superior al otro. Todos somos complementos del otro ser humano.

Algo que me sorprendió mucho fue que empezaste a revisar las cosas de tu maleta. Parecía que estuvieras desempacando, eso era una excelente señal, significaba que no pensabas viajar por algún tiempo, significaba que querías encontrar mi casa, tu hogar, quedarte a mi lado. Me preguntabas donde podías poner tu ropa, traías una cantidad enorme de ropa como toda mujer que le fascina la ropa, pensaba que tal vez sería lo mas conveniente dejar tu ropa en el closet del cuarto de visitas, pero quería que te sintieras como en casa. Te ayude a llevar toda tu ropa a nuestro cuarto, y te di el que era el viejo closet de mi mama, aun cuando lo abría todavía podía recordar su esencia. Hace mucho que no la veía, se había mudado con uno de mis hermanos a cuidar de mis sobrinos, esa es la vida que ella prefirió después que su matrimonio fracaso. Yo ocupaba el viejo closet de mi padre, no tenía más que un par de camisas, de pantalones y dos pares de zapatos no necesitaba mas, me gustaba vestir bien, pero pensaba que era una pérdida de tiempo elegir todas las mañanas el mejor conjunto para salir, la ropa después de todo no representa quien soy. No lo decías pero sabia que ese pequeño gesto de darte el closet de mi mama, lo encontrabas muy significativo como esperando que algún día fuéramos algo mas, tal vez como mis padres. No como mis padres, esa imagen de desilusión no podríamos ser nosotros, simplemente pensé en que seriamos felices por siempre en esta vieja casa.

El cabello ya me cubría totalmente la herida aun así estaba demasiado corto, me sentía como algún soldado raso de mi papa, pero la barba aun me daba un mal aspecto. Decidí cortármela porque aunque me saliera la suficiente jamás me gusto, sentirme como un miembro legendario de ZZ Top. Mi rostro había vuelto a cambiar, parecía mas feliz, menos amargado ahora que volvíamos a estar juntos. Tal vez si tengan razón la felicidad te da esperanzas que para cualquier otro ser humano parecerían imposibles, la felicidad en verdad es el alimento del alma, y la mía se sentía satisfecha de poder volver a estar con la tuya.

O.M.A

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