Sabes a veces pareciera que la vida me da momentos de paz, y no me deja pensar nada negativo aunque todo lo que me rodea, pareciera derrumbarse, ser amargo, pareciera ser el enemigo. Y estos últimos días pareciera que me da bastante felicidad no lo digo solamente porque tu estés a mi lado, si no porque la vida parece buena con todos sus defectos pareciera ser el complemento perfecto, simplemente nos empezamos a rodear de sentimientos negativos y no logramos disfrutar de la vida, pero sabes debemos buscar esas pequeñas señales de la vida que nos dicen, estas aquí por una razón.
Hoy tú te levantaste antes que yo, seguías ansiosa por conocer mas cosas y sobre todo porque era obvio que a ti siempre te considere una exploradora, alguien que siempre quiere conocer mas de una ciudad, alguien que no le gusta lo cotidiano si no lo nuevo. Por eso tal vez a veces tenía miedo de nosotros, nuestra relación, pensaba que algún día yo me volvería alguien monótono que no pudiera demostrarte cosas nuevas y eso haría que te alejaras, o tal vez ya había hecho que te alejaras, pero no me importaba, estaba viviendo el presente contigo, para que arruinarlo todo con sentimientos negativos.
Ahora tu eras la que me quitaba las cobijas y las sabanas, para que saliera de la cama. No respondí a eso y simplemente seguí recargando mi cabeza contra la almohada, yo podía dormir así pensaba. Estabas desesperada como si todo se fuera a mover si no fuéramos, me empezabas a hacer cosquillas en las costillas, no podía resistir, sabias mi punto débil y no me pude resistir, cuando eres persistente lo sabes hacer de una manera agradable. Me levante y me bañe, viendo que mi cabello ya estaba todavía un poco más largo, y la herida ya casi no se notaba, de hecho me sentía mucho mejor que los pronósticos de mis doctores durante el primer mes. Tal vez pensaba que la felicidad que tu me otorgabas era la mejor medicina que puede tener alguien.
Como lo había planeado hoy iríamos a campo Marte, a disfrutar un paseo caminando en un lugar reservado para los militares, pero sin embargo tiene uno de los jardines más hermosos que existe en México, y como olvidar también esa bandera monumental que tiene, el avaro patrio mexicano, el orgullo de todo mexicano.
Pensaba que lo único que me molestaría seria manejar con todo el tráfico que habría, como siempre parecía México una ciudad paralizada, por no contar con mejores medios de transporte. Pero pareciera que no habría trafico hoy, mientras íbamos pasando por periférico estaba bastante fluido, como si de antemano la gente hubiera sabido que iba a manejar hoy y que no quería tráfico. Llegamos temprano a lo que es Chapultepec y habían puesto nuevas flores en el camellón central, eran tulipanes rojos y amarillos, siempre te habían gustado estas flores, y fue de lo primero que notaste tú también. Doblaba a la derecha y ahí estaba el auditorio Nacional. Pensaba que si hubiera algún espectáculo deberíamos entrar para que lo conocieras, pero lamentablemente no había nada en la cartelera, mas que unas obras que anunciarían en futuros días.
Y ahí a lado del Auditorio, se encontraba campo Marte, de hecho desde afuera no se podía apreciar nada espectacular. Cuando llegamos a la puerta principal, nos detuvo este soldado de la policía militar, diciéndome cual era el asunto. Yo sabia como tratar a estos soldados, siempre en temor de un superior y sabia que se iba a poner algo loco porque no veía al militar para entrar al campo. Le dije que venía de parte de mi papa que el ya se encontraba en las instalaciones, y que si no me creía que le hablara a su superior, pero que lo iba a regañar si se enteraba que estuvo entreteniendo al hijo de un general, solamente porque el soldado no veía a ningún militar en el vehículo. Después de verme un rato accedió dejarnos pasar.
No era nada espectacular el campo Marte, era simple una zona que se utilizaba después del desfile del 16 de septiembre para entregar honores al personal militar, y para los recién graduados del Heroico Colegio Militar. Pero sin embargo te quería demostrar algo de México, algo de la tradición militar que me quedo, recuerdo que varias veces asistí ahí con mi papa, de hecho varias presidentes le habían dado honores a mi padre por el servicio a su nación. Pero ahora se encontraba vacío, simplemente algunos soldados arreglando el campo, regándolo, las gradas donde se ponía todo el estado mayor presidencial y el presidente también se encontraban vacías, sin vida alguna. Lo único que siempre se escuchaba era el ondular de la bandera, brillando como siempre con sus colores y el escudo del águila. El personal militar siempre tiene una regla con respecto a sus instalaciones militares, y si te ven vestido de civil siempre corren tras de ti, diciendo que no se pueden tomar fotos. Por eso mientras nadie observaba te tomaba fotos ahí en el campo Marte, solamente como un recuerdo de que tal vez serias la primera rusa en entrar en una instalación militar.
Después fuimos al auditorio, donde estaba cerrado, pero lo pudimos ahora apreciar desde el exterior, habíamos pasado varias veces por ahí pero nunca lo habíamos tenido tan cerca. La estructura del lugar era algo emblemática, y varios artistas habían pasado por aquí, incluso poetas se habían presentado aquí, declamando sus poemas, tal vez esperaba algún día tener los suficientes poemas para yo también ser parte de esta historia. Ahí veíamos que ya estaban anunciando los próximos espectáculos, e inmediatamente salto a mi vista Puccini con Madame Butterfly, lamentablemente seria una retransmisión del Met pero deberíamos venir a verla cuando tuviéramos una oportunidad.
Ya empezabas a reconocer mas por las calles que pasábamos y veías del otro lado el Museo de Antropología. Fuimos caminando un poco mas hasta llegar al Hard Rock Café ahí ambos abríamos los ojos como pequeños niños y ambos nos volteamos a decir: “ELEFANTE”, era imposible solamente ayer estábamos recordando una de sus viejas canciones y ahora habría un pequeño concierto aquí, pero lo mas increíble es que estarían con Reyli, el cantante original, pero que luego Elefante fue cambiando de cantantes hasta que se habían separado totalmente, pero ahora volvían a este escenario para recordar los viejos tiempo. Inmediatamente reservamos un lugar para la noche y cantaríamos viejas canciones como “así es la vida”, “tus ojos”, “milagro de amor”, estaba impaciente por todo eso.
Después fuimos a visitar el ángel, o como mi padre me había enseñado a llamarla “la victoria alada”. Dice la historia original que no existían esos escalones que ahora se ven, que por el paso del tiempo, la ciudad de México se ha estado hundiendo un poco y por lo tanto se tuvieron que crear esos escalones. Pero lo que poco casi nadie sabe es que existe un pequeño museo de la historia de la moneda abajo del ángel. Estuvimos ahí tomándonos fotos, visitando el museo, caminando, y sentándonos en las esculturas extrañas que tenía México o así era como tu las llamabas.
Ahí entre las calles encontrábamos las viejas vacas de Reforma, era una de las obras de arte que había tenido esta avenida para llamar la atención de los visitantes, algunas habían sido vendidas, otras tanto donadas, y solo algunas cuantas volvían a hacer su aparición en Reforma. Te ves demasiado linda en la foto que te tome, entre sorprendida y divertida, pero creo que te ves demasiado linda, porque era una sonrisa honesta, y pocas veces se veía esto en tus fotos.
Pasamos a comer a Polanco, en el Fogoncito un lugar donde vendían solamente tacos, pero como le decía a uno de mis amigos, eran los tacos que solamente los mexicanos millonarios podían costear, pero también tenía miedo que si te llevaba a unos tacos baratos pudieras agarrar la maldición de Moctezuma. Me acuerdo de las veces que me decías cuando habías estado en Texas y habías comido tacos, pero en realidad esa especie de tacos son mas bien tex-mex algo entre ambas culturas, pero que había perdido un poco la esencia mexicana.
Pedimos unos tacos de pastor pedimos entre los dos nos comimos como unos 15 tacos, luego tu pediste un alambre con queso, y yo un que me ves, lo sé nombrecitos que se avientan. Habíamos comido demasiado rico, con bebidas como piñas coladas, pero aun se necesitaba lo dulce para complementar toda la comida. Nos comimos unas crepas con cajeta, estaban deliciosas, pero yo me acabe las mías demasiado rápido, por lo que te empecé a robar de las tuyas, me miraste como entre enojada y jugando, mientras yo las disfrutaba totalmente, dicen siempre que la comida robada es la que sabe mejor, y esas crepas tuyas sabían muy buenas.
Habíamos comido demasiado y nos fuimos caminando hasta un parque cercano de ahí, los niños pasaban corriendo, la gente también paseaba, se encontraba al empleado de oficina que se escapaba un rato del trabajo y se ponía a leer alguna novela de ficción, o simplemente ver la vista. Y ahí entre los que leían estaba un hombre leyendo uno de mis últimos libros, el del hombre paranoico que pierde todo lo que interesa en la vida. Me daba gusto que aunque fuera a una sola persona le llegara mi mensaje.
Y ahí nos sentamos escuchando todo el ruido de la calle, desde el impetuoso tráfico y el claxon de los automovilistas, hasta las risas inevitables de los niños al encontrar un paseo en el parque una de las cosas mas divertidas de la vida. Y me puse a pensar ahí, si no estaba pensando demasiado rápido en todo y me puse a pensar que algún día tendríamos hijos, y los llevaríamos al parque y seriamos una familia, una familia que siempre desee tener. Eso era algo en mi, desde que yo era un niño siempre había pensado en mi familia, en la que tendría, mientras mis amigos perdían el tiempo en otras cosas yo a veces me ponía a pensar en una familia. Era como si siempre tuviera esta alma vieja en mi, que me hacia madurar mas pronto, pero sin perder las cosas alegres de la vida.
Regresamos al Hard Rock Café, y vimos un lugar lleno, nos ofrecieron algo de tomar, tu como siempre con tu mojito cubano y yo pedía un coco loco. Ahí estábamos platicando, esperando el concierto hasta que se escucho en los altavoces, con ustedes Elefante, el público estremeció ese lugar, mientras todos los miembros de la banda iban subiendo. Empezaron con la canción que les dio la fama, Así es la Vida, toda la gente ahí estaba coreando la canción, yo también, y por un momento te voltee a ver, estabas ahí divertida, con los ojos cerrados, cantando. Pensaba que hace mucho yo te había enseñado este grupo y que ahora por primera vez estábamos los dos juntos escuchándolos en vivo, te agarre de la mano, y abriste los ojos como sorprendida, tal vez habías olvidado que estabas conmigo, mientras terminaba la canción nos dábamos un beso.
Siguieron así durante casi dos horas, cantando todos sus grandes éxitos, y mientras mas cantaban sus canciones mas nos acercábamos nosotros, hasta terminar abrazados, no porque hiciera frio, o porque era normal que una pareja se abrazara, siempre había creído que la música nos acercaba siempre más a ti y a mi. La última canción que tocaron fue Déjate Seguir, “y así tener tu voz bailando en mi cabeza”
P.D. otro día mas de emociones, otras horas más a tu lado, ojala el tiempo fuera más lento, como decir que el tiempo que te tardas en voltear la cabeza hacia un lado son varios años a tu lado, y una vida a tu lado, bueno te lo diré cuando lo sepa.
O.M.A
jueves, 29 de octubre de 2009
Día 10077
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario