Todo parecía volver a la normalidad, parecía que me volvía a acostumbrar, y dejaba mi impaciencia atrás de seguir viajando, como un desconocido que simplemente pasa por las ciudades como si no fuera originario de ningún lugar, como si ningún lugar pareciera correcto para quedarse.
Hacía mucho que no veía mis viejos amigos de la universidad. Mientras más crecíamos mas se apartaban las cosas que cada uno deseaba. Tal vez durante algún momento creímos que seguiríamos cercanos como siempre, estos amigos que siempre estuvieron juntos, creo que nos dimos cuenta demasiado tarde que al final de cuentas, las cosas siempre cambian. Pero aun así siempre nos dábamos tiempo para reunirnos en una comida y platicar de la vida, más bien recordar el pasado y como solíamos reírnos desenfrenadamente de cosas que en verdad muchas veces no eran lógicas, pero si que eran divertidas.
Toda esa mañana salí, necesitaba la inspiración y quedarme en mis cuatros paredes no ayudaría mucho. Fui a lo que es Reforma, y me quede en un café de la zona, un lugar que no parecía llamar mucho la atención como los grandes negocios de café, donde se pierde la esencia de lo que es en verdad tomar un café. Es un momento en el cual te puedes relajar, y degustar de los granos molidos haciendo una bebida que se debe tomar lentamente. Es algo que se había olvidado ya que ahora la gente que trabaja llega a un café, hace fila, le preparan su café y se va de prisa para no llegar tarde al trabajo. Otra de las cosas que el capitalismo arruino en realidad, disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, como lo sería un café.
Yo volteaba a ver a todas las personas que pasaban, como tratando de averiguar qué es lo que podría pasar por sus cabezas. Algunos parecían con mucha prisa, sabiendo que unos minutos más tarde y sus jefes les darían serios problemas esos días. Los adolescentes pasando seguramente escapándose de clase, tratando de socializar mas, total la vida a esa edad parece más sencilla todavía, cero preocupaciones que corran por las cabezas. Luego se podía distinguir claramente los turistas, observando todos maravillados, como si el simple hecho de llamarse ser humano en otra parte del mundo fuera tan diferente. Pero es muy cierto al haber estado en Rusia me quedaba maravillado por pensar que la cultura podía ser tan diferente. Me preguntaba si cuando estaba contigo yo también miraba todo con tanta sorpresa.
Me dio tiempo para escribir mas, sobre todo ideas. Lo anotaba todo en mi cuaderno de apuntes. Hacia años que la tecnología parecía avanzar cada vez mas rápidamente y ahora la tecnología en verdad era mucho mejor que la década pasada. El simple hecho era mi cuaderno de apuntes un invento de Microsoft por integrar mas la tecnología con lo clásico, una especie de computadora con la cual podías hacer apuntes escritos, y parecía en realidad un cuaderno de apuntes con dos pantallas táctiles. Siempre fui una persona que le gustaba probar las tecnologías mas nuevas.
Sabía que todavía faltaban un par de horas para que mis amigos llegaran, después de todo sus horarios de oficina no les permitía de otra manera. Había una pequeña exposición de arte en la alameda, por lo que decidí irla a ver.
Lo que era el nuevo arte era muy subjetivo porque no eran sentimientos universales que todos pudieran entender de la misma manera. Simplemente la única persona que llegaría a entender la totalidad de la obra seria el autor. Creo que lo mismo pasaba con los libros tal vez no todo seria universal y algunas sensaciones serian diferentes para las personas que lo leen. Entre todas las obras de arte estaba ahí una pintura de una mujer con el torso desnudo, volteada de espaldas y viendo hacia la nada. Para la mayoría la mujer parecía con una mirada vacía, para otros simplemente una expresión del autor de pintar su obra, para mí la mujer parecía tener una melancolía en su mirada, como esperando a que volviera el amor de su vida, como dije, todo depende de los ojos que lo ven.
Y ahí entre tanto arte recibía una llamada, conteste sin voltear a ver el número, y era tu voz que estaba del otro lado de línea. Me dio tanta alegría oír una de las voces que mas emociones me podían provocar con solo decir hola. Empezamos a platicar como si no estuviéramos lejos, como si la distancia en verdad simplemente fuera algo ilusorio. Hasta pude llegar a pensar que estabas en mi casa, esperando mi llegada, y no del otro lado del mundo. Pero sabía que ocultabas algo, esa tristeza que no parece desaparecer en nosotros. Aunque te mantenías firme y con una máscara para no hacerte ver débil, podía escuchar en tu voz un tono de desesperación. No te quise presionar a decirme algo que no quisieras, sabía que lo harías cuando tu lo encontraras oportuno. Quise decirte algo estúpido como oye vamos, animo la vida no se acaba si algo no funciona, pero eso era algo muy superficial, todos los humanos somos diferentes y nuestras emociones mas profundas son cosas tan complejas como las conexiones nerviosas que existen en nuestro cerebro, son como el mismo universo; infinito. Pero simplemente quería que supieras que siempre estaría ahí en cualquier caso, que yo no soy el tipo de hombre que se va a la primera señal de problemas, que incluso alguien como yo que ha llegado a convivir con una soledad tan profunda y una depresión, no tiene miedo de esas cosas. Simplemente yo siempre estaré incluso en lo malo, claro esta siempre cuando tu me lo permitas. Parecías tranquilizarte un poco, aunque sabía que solo seria por un momento, siempre me decías que yo tenia este efecto. Que podía ayudarte a sentir mejor aunque solo fuera por un momento. Tal vez por eso siempre he sido tu milagrito.
Por fin llegaban mis viejos amigos, creo que esta vez los veía muy diferentes, después de todo ya tenia un largo tiempo que no nos habíamos reunido. Empezamos a platicar esperando que todo fuera como antes, que nuestras bromas no se hubieran terminado simplemente por el paso del tiempo. Y ahí estábamos en este restaurante que tantas veces había oído nuestras risas intensas, de las cuales tengo tantos buenos recuerdos. Platicamos de lo que había sido de nosotros este tiempo. Mis amigos tenían buenos trabajos, por los cuales habían luchado tanto tiempo. Aun los tres seguíamos solteros, pero uno de mis amigos seguía con su relación que ya tenia mas de una década. Siempre sentí un cierto resentimiento de mis amigos porque yo había nacido en una familia que me había podido otorgar todo, claro jamás me sentí un millonario como de los que nos burlábamos en la universidad, pero si había tenido varias satisfacciones en mi vida. Creo que jamás se lo dije a mi amigo, pero en verdad yo le tenia mas envidia a el que a nadie, porque había logrado encontrar un amor que valiera la pena, y eso era mas importante que muchas otras cosas. Les comentaba de mi vida, y de las maravillas que había logrado conocer en otros países. Pero también les conté de mi tumor después de todo eran mis mejores amigos. Ambos se quedaron sorprendidos y con algo de temor, pensar que tal vez podría morir.
Después de explicarles parecía que la alegría de aquella mesa había desaparecido. Les dije que no se preocuparan que lograría encontrar un experto que me ayudara con este problema. Ahora simplemente me podría imaginar que hubiera pasado si te lo hubiera contado a ti.
Después de pasar un buen rato decidimos que deberíamos de hacerlo mas seguido, pero sabía lo que pasaría, siempre habría algo mas que no nos permitiría juntarnos tanto, que la vida hace imposible que sea así. Después de todo yo lo sabía muy bien, las amistades no están destinadas a durar para siempre, al menos no de la manera de convivir. Solo el amor está destinado a sobrevivir, e incluso a veces de eso tengo duda en esta vida.
Llegue a mi casa, deseoso de pensar que estarías esperándome, en lugar de la obscuridad de mi casa. Esperaba que cuando me fuera a recostar a la cama, tu me siguieras. Estoy aquí otra vez solo escribiéndote esto, esperando que algún día, llenen de esperanza tus días.
O.M.A
viernes, 9 de octubre de 2009
Día 9857
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario