lunes, 12 de octubre de 2009

Día 9864

Por fin me reunía con “el cuerpo” para que me exigieran mas paginas y mermaran mi inspiración con la presión de lo que es una publicación. Las oficinas centrales estaban en el piso 35 de la torre de Reforma, uno de los edificios más altos de México, aunque comparado con los rascacielos de E.U. parecían unas pequeñas torres. La primera cosa que vez cuando sales del elevador, es una recepción minimalista, pero con un gran lujo. Las recepcionistas con su diadema en la cabeza, como dos perros guardianes no dejando pasar a los desconocidos atrás. Aun recordaba la primera vez que había ido ahí, después de que “el cuerpo” aceptara uno de los borradores de mi primera novela, recordaba que nervioso estaba esa vez, ahí se decidía mi futuro, y este lugar me parecía tan aterrador la primera vez que estuve ahí.

Ya me conocían las recepcionistas, y me hicieron esperar unos minutos ahí en esos sillones tan pequeños y tan incómodos, con las miradas puestas en mí como si esperaran a que hiciera algo malo, o esperaran a que yo hiciera algo que las hiciera saltar de sus sillas. Por fin me pasaron a la gran sala, donde “el cuerpo” tenía todas sus reuniones en esta mesa de madera, caoba de la más fina, una mesa donde fácilmente podía reunirse a mas de 12 personas. La vista era espectacular desde este lugar. Se podía ver todo el Paseo de Reforma, pensar que esta calle fue hecha al estilo francés. De hecho las fotos que se tienen de principios de 1900 había mansiones en las laterales, de hecho era mas hermoso que ahora, pero no se podía negar que la vista era espectacular.
Ahora las recepcionistas parecían mas amables, como cuando el amo deja pasar a un amigo y el perro sabe que no debe atacar, ahora así eran ellas me ofrecieron algo de beber por lo que acepte un vaso de agua. Sabía que el cuerpo poco a poco vendría, solos cada uno de los miembros o en parejas. El primero en llegar fue Guillermo, siempre con una cara seria, como si el tipo se sintiera superior al resto, y por lo tanto nadie estaba a su nivel. Me lo imaginaba en una posición superior donde veía con desdén a las personas que pasaban a su lado. Era uno de los críticos mas duros de México, de hecho el me decía la primera vez que mis obras no serian nada, que solamente era otro mas de los escritores amateurs que quieren brillar en un mundo donde solo los grandes sobreviven. Cada vez que llevaba borradores, siempre es el que mas me critica, de hecho estaba acostumbrado a la crítica, muchos otros también decían que mis novelas no serian de trascendencia para la humanidad, que no era de su agrado. Pero eso era lo que mas me inspiraba porque sabia que mi modo de escribir era único, y que el desprestigio sabría a gloria el momento que alcanzara el reconocimiento de la gente que le gusto mi novela.

Por fin llegaba Adrian y Lisa, y al poco tiempo llego Laura y Alejandra. Finalmente la mente de todo esto Homero. Homero era el nieto del fundador de la editorial. El era una de las personas mas cultas que jamás he conocido. Tenía el conocimiento de tantos libros, tanto actuales, como viejos e incluso libros que no tuvieron reimpresiones. Sabía cuando una novela iba a tener éxito, era algo que aprendió no solo con los años, sino también al haber leído tanto. Recuerdo cuando les había presentado mi primer borrador, fue el único que me ofrecía buenas críticas, y parecía mi único amigo en esa sala. Recuerdo muy bien cuanto tartamudee y fue el que me ayudo mucho. Ahora cada vez que lo veía era al único al que le daba un abrazo, lo sentía como un abuelo que nunca tuve, parecía una figura paternal para mi a veces.

Les daba a conocer de mi nuevo material y los nuevos borradores para mi nuevo proyecto. Pero les dije que iba a aplazar ese proyecto simplemente porque quería que fuera una obra que durara para la posteridad de la humanidad, para ayudar a recuperar la humanidad perdida para la mayoría. Mi primera idea fue sacar el libro antes del 21 de diciembre del 2012, fecha en la que supuestamente muchos creían el fin del mundo llegaría. Una mala interpretación de la humanidad de una vieja profecía, la profecía en verdad decía que la humanidad debería de cambiar su forma de ser, de volver a recuperar esta humanidad que habíamos perdido al darle tanta importancia a las cosas materiales. Pero sabia que la humanidad seguiría después de ese día, por lo que todavía tendría tiempo.

Les hable sobre tantas ideas que tenia, que incluso si la sabia desarrollar bien, muchas de estas ideas para libro podría llegar a ser películas y por lo tanto tendrían más ganancias ellos también. Parecían aceptar y les agradaba que supieran que yo fácilmente podría escribir 10 libros en menos de 1 año. Solamente esperaba que todos fueran de buen material. Les hablaba sobre mi novela de complot mexicano, con una historia que mantendría entretenido al lector, les decía que para eso debía de visitar todo México para elegir los mejores lugares, y que el mexicano se sintiera conectado con sus lugares, ningún lugar inventado. Me decían que estaba perfecta mi idea que ellos arreglarían todo para que yo no tuviera ningún problema en el viaje. Pero no lo quería hacer ahorita, sobre todo con el tumor. De hecho ellos me preguntaron, sabía que estaba aplazando yo buscar la ayuda médica correcta, después de todo decidí que tanto dejármelo como extirparlo era un riesgo grande, pero que si funcionaba la operación tendría una gran vida, una gran vida contigo a tu lado.

Llegaba a mi casa después de tener esta larga reunión con mi editorial. Decidí checar mi correo, visitar un poco Messenger, y navegar en la red, después de todo el internet fue el parte aguas de la civilización. Con un simple clic ahora podías acceder a bibliotecas enteras, la comunicaciones se volvieron mas eficientes. Y ahí estabas tu conectada, me dio felicidad porque podríamos chatear; pero sin embargo otra vez vino a mi mente el titulo “el hombre tras el monitor”, ese hombre que no podía estar contigo y que estaba tan lejos de ti. Decidimos utilizar las cámaras para vernos y no sentirnos tan lejos, es tonto pensar que con esto el contacto humano desaparecería, aunque te pudiera y ver y aunque estuvieras a miles de kilómetros de distancia, no era lo mismo, no podía oler ese perfume que te gusta usar, no podía sentir todas las líneas de expresión que tienen tus manos, no podía recargar mi mentón en tu hombro y besarlo suavemente, no podía sentir del todo tus risas, ni besarte, besarte es lo que mas extraño, ahora lo considero como mi dulce veneno, que me mata poco a poco, y que necesito tenerlo otra vez para llenarme de sensaciones, para sentir que vivo, ese dulce veneno que pareciera miel que escurre por mi boca. Me enseñabas tu nuevo vestido que te habías comprado, era un vestido con patrones de colores claros, muy hermoso, te verías hermoso sobre todo por el tono de tu piel. Y por un momento me sentí mal, porque pensaba que no era parte de tu vida, que otra vez solamente tenía partes de tu vida, que no podría estar ahí contigo cuando yo quisiera, que otra vez ocupaba solamente unos cuantos momentos en tu vida. No me importaba si no hablábamos diario, no me importaba si no sabía de ti todos los días. Lo que me afectaba es pensar que me perdía de momentos a tu lado, que me perdía de esos suspiros que dabas, de esas veces que todo te daba mal humor, que de repente parecías no saber que querías, que te volvieras loca conmigo, de sentir tu corazón latir.

Me diste una noticia más buena para ti, y un poco mala para mí. Te habían ofrecido otro empleo, un empleo demasiado bueno para desaprovecharlo. Te encargarías de las relaciones en turismo de toda la Unión Europea, eso significaría que tendrías que viajar mucho dentro de estos países, uno de tus sueños de conocer mas de mundo se cumplía. Me decías que ahora tu me podrías invitar y que podríamos viajar juntos. Por un momento me emocionaba y te decía que si, pero por dentro recordaba que mi trabajo no me dejaba, aparte el tumor, no podía dejarlo para más tiempo. Y pensaba que yo también te podía ofrecer lo mismo, conocer todo México y de una forma que no todos los mexicanos llegan a conocer. Lo dejamos en veremos y nos despedíamos, sabía que durante los primeros meses estarías muy ocupada como para preocuparte de mí. Tenía miedo de que otra vez desaparecieras de mi vida, para ser honesto es un miedo estúpido, pero es un miedo real porque en verdad importas tanto para mi, tanto que es difícil pensar que yo te llegue a olvidar fácilmente…

P.D. Hoy las estrellas parecían más lejanas que lo de costumbre, hoy las estrellas no brillaban con la misma intensidad, esta vez las estrellas parecen inalcanzables de tocar, hoy nuestra estrella no apareció de mi lado, apareció del tuyo?

O.M.A

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