lunes, 5 de octubre de 2009

Día 9851

¿Qué pasaría si el día de mañana fueras el último humano que quedara en la Tierra? ¿Cuál sería tu primera reacción? Seguramente la mayoría saldría a buscar indicios de otro ser humano, y el momento en el que no lo encontraran, soltarían en un llanto de desesperación por ver que finalmente quedaron solos. Los que hacen el mal, lo primero que harían seria saquear tiendas de todo tipo, pensando que siguen haciendo maldad, pero si son el ultimo humano que queda, ¿a quién le pueden causar daño? Y finalmente la gran minoría trataría de entender su situación actual, porque el resto de humanos desapareció pero el no.
Fragmento de “El proyecto de Instrumentalización Humana”
Autor: Omar Méndez Adán

Montevideo en verdad es una de las ciudades más bellas que he visto en mi vida, sobre todo porque es tan única, tiene su propio tipo de diseño que no se puede encontrar en otra ciudad. Pensar que este país no se le debería de considerar un país del tercer mundo porque en realidad, su economía es de las mas solidas, sobre todo no existe tantas diferencias en cuanto a las clases sociales. Ahora entiendo porque Mario extrañaba tanto esta ciudad durante su auto exilio. Uno se puede enamorar fácilmente de Montevideo, te seduce con sus lugares tranquilos, te invita a sus playas hermosas, pero sobre todo te mantiene contento porque la gente parece tan feliz y sin cuidados en este lugar.

Hoy decidí no vestirme de forma tan “formal” decidí que hoy volvería a ser ese joven “rebelde” que un par de jeans lo satisface, decidí no seguir las reglas de los adultos, y simplemente ser este yo impetuoso. Después de todo yo jamás me había sentido como un “traje” que parece una marioneta de una gran corporación. Me puse mi chamarra de piel y mis jeans, ropa que me liberara, no ropa que me reprimiera.

Por fin estábamos en una de las más grandes librerías de Montevideo. Me habían dicho que aquí muchas veces mi maestro hizo las presentaciones de su libro, muchas veces se le veía comprando libros de otros autores y reconociéndolos por una buena obra literaria. Aun sentía por un momento su presencia, dando grandes discursos acerca de ser un montevideano, acerca de amor, y sus poemas de oficina. Era un honor el simple hecho de presentarme donde el estuvo primero.
Y ahí estaba yo dando una sonrisa cortes a todas las personas que se habían formado para una dedicatoria en sus libros, yo tratando de averiguar un poco mas que los llevo a comprar mi novela, y no la de otro autor mas reconocido. Muchas mujeres eran porque creían en el amor como yo, me decían que yo tenía un lado femenino bien desarrollado y tal vez era cierto. Aunque toda mi vida viví rodeado entre hombres, por mis hermanos y mi padre, aprendí a tratar de entender a las mujeres, aunque si lo debo aceptar, ni las mujeres mismas saben que es lo que quieren.

Y se acerco este hombre casi centenario, con un paso lento porque las reumas, o algún otro problema no lo dejaban caminar mas rápido. Las arrugas en su cara eran demasiadas, pero eso no le evitaba dar una sonrisa, y ver que en sus ojos estaban llenos de satisfacción por la buena vida que llevo. Me comentaba que su esposa había muerto hace un par de años atrás, y que el nunca fue un tipo que leyera novelas románticas, pero desde que la mujer de su vida había partido, el sentía una soledad que lo hizo refugiarse en novelas de amor, para mantener vivo el recuerdo de su esposa. Al final me dijo que iba bien, que tal vez algún día yo sería como Benedetti, le di una sonrisa por saber que la gente me podría considerar como el próximo romántico autor de esta era. Pero algo también dentro de mi reacciono aunque me dijeran eso yo no lo quería ser, yo respetaba demasiado a mi maestro como para que me llegaran a comparar como el, porque sabía que ambos tendríamos estilos diferentes de escribir y esto simplemente haría que yo fuera diferente de él.

Por fortuna la presentación fue temprano y por lo tanto salimos temprano de ahí. Y estábamos cerca del mar, el aroma que emanaba hacia que yo quisiera ir y descansar un momento ahí. No tenía traje de baño para meterme a nadar, no importaba seguramente habría alguna tienda cercana donde lo pudiera comprar. Por fortuna la encontré y podría descansar en esta hermosa playa. Desde niño siempre tuve una fascinación por nadar y por ser libre en el agua, cosa que creía poco posible cuando caminas con tus dos piernas. Solo hace un par de años me llamo la atención aprender a nadar como un experto, y nadar en los diferentes estilos, y aunque me costó tiempo lo aprendí, ya que nunca me ha gustado que algo es imposible, o que no naciste para ello, siempre he creído que no existe límite para los seres humanos. Y me metí a este mar tan tranquilo, parecía mas azul que nada, poco a poco fui recordando cómo moverme en el agua como un delfín, ya no tenía la misma rapidez que antes, ya no lo practicaba diario como me hubiera gustado, pero el momento parecía retarme, a esforzarme mas, a nadar por lo menos un kilometro, y aunque no tenia forma de medirlo, yo recordaba la distancia; hice todos los estilos pero siempre me fascino mas el estilo de mariposa, ese momento entre estar sumergido y tomar el vuelo para salir, por un momento te puedes olvidar de todo. Me había alejado un poco de la orilla, porque no quería golpear a otro nadador, y de repente mientras hacia la brazada todo se puso negro por un instante, el sonido dejaba de existir, sentí que estaba desapareciendo del mundo, aun así sentía el agua llegar a mi cuello, mis pies moviéndose para no tratar de hundirme. La visión volvió y volvía a escuchar divertirse. Regrese a la orilla sabiendo que era por causa del tumor.

Me dispuse a descansar ahí en la arena, y ver como el sol era tragado por el agua. Recuerdo la primera vez que vi este fenómeno fue en México, en la zona costera de Acapulco, me sorprendía como el niño de ese fenómeno natural. Como si el sol fuera tragado por el océano y al mismo tiempo, todo ese fuego que tenía el sol, se fuera apagando por el agua salada del mar. Era bueno saber que algunas cosas en la vida siempre nos seguirán sorprendiendo.
Me preparaba a irme, y ahí mientras revisaba mis cosas, ahí estaba tu foto en la cual sostenías esta flor, es como si la vida misma no me permitiera dejar de pensar en ti un solo momento, como si lo hiciera a propósito para yo extrañarte, y en verdad te extraño aunque no piense en ti, pero es una mentira, nunca dejo de pensar en ti, porque siempre hay algo de ti que me hace recordarte.

P.D. Je ne t’aime pas aujourd’hui, Je ne t’aime pas demain. Je t'aime plus tout les jours

O.M.A

0 comentarios: