martes, 13 de octubre de 2009

Día 9870

Era la onceava feria del libro aquí en México, y fui uno de los escritores invitados. México jamás se destaco por ser un gran país de varios lectores de hecho según la ONU un mexicano promedio apenas y leía medio libro al año cuando en países europeos la media era arriba de 7 libros. Pero no importaba sabia con el simple hecho de haber escrito mis novelas en español habría otros nichos de mercado, después de todo era la segunda lengua mayor hablado a nivel mundial, junto al ingles, el chino se había vuelto la lengua más hablada en el mundo. Mi novela ya había sido traducido a ingles, francés, italiano, ruso y chino; pensar que cuando la escribí no pensé siquiera que llegaría a tener su segunda reimpresión. Creo que todo esto te lo debo de agradecer a ti, después de todo si no hubiera creído en nosotros, simplemente no hubiera encontrado el sentimiento adecuado para poder escribirlas, si no hubiera sabido que siempre hemos estado en esto que llamamos vida, jamás lo hubiera logrado.

Me habían dado la carpa “Mario Benedetti” uno de los más grandes honores para mi. Esta vez la asistencia de escritores sería muy diversa, éramos mas de 200 escritores mexicanos, mas de 100 latinoamericanos, y otros 150 europeos. Fue un gran evento que duraría toda la semana. A mí me toco exponer en los primeros días. Mi tema como ser un escritor; y pensé en lugar de llevarles un ensayo citando a otros escritores, sobre la rítmica de cómo debe ser escribir decidí hacer una improvisación en el estrado. Aun tenía muy presente tus palabras de que cualquier cosa que uno hiciera lo debería hacer con sensaciones.

Tuve un lleno total en la carpa, para mi suerte la lluvia había empezado a caer a cantaros en la ciudad. El sonido de las gotas golpeando la carpa, creaba una resonancia perfecta, dándole un sonido único a mi voz y a las palabras que quería decir. Empecé dando mi historia durante estos últimos meses, como pude conocer varios lugares en el mundo, con el simple hecho de haber escribido algo que llamo la atención. Pero que hacía a un buen escritor de alguien que solamente puede escribir, me quede en silencio por un momento porque yo mismo pensaba que solamente había tenido un golpe de suerte comparándome con los grandes. Pero les dije que simplemente los sentimientos son la única cosa verdadera que tenemos los humanos, saberlos transmitir podemos ofrecer un sinfín de historias a las personas. Un buen escritor no tiene que tener ni rítmica ni un tema en concreto, simplemente debe conocer los sentimientos para poder expresarlo; parecían no entenderme, por lo que lo ilustre con un ejemplo visual.

Me baje del podio y salí a la lluvia intensa que estaba afuera, llevaba una chaqueta de cuero una camisa, mis pantalones de vestir y mis zapatos. Todos se empaparon con solo unos segundos bajo la lluvia. La sensación de la lluvia se sentía agradable, las gotas estaban frescas y la sensación de mi cabello mojado era agradable también. Regrese al podio todos sorprendidos y con risas se preguntaban que estaba haciendo este loco. Les empecé a decir que un buen escritor te podía decir de la sensación de la lluvia en todo tu ser cuando estas bajo ella, y no simplemente describir el escenario ahí presente de la lluvia y de una persona mojándose. El sentimiento lo hace todo. Vi algunas caras que parecían entender esto y sabia que entre esos se encontraba algún escritor oculto que esperaba mis palabras les alentaran a seguir este sueño de los mas grandes que puede tener un humano.

Al final de mi platica recibí aplausos incluso de mis compañeros escritores, jamás fui una persona que deseare esto, pero la verdad mi ego se sintió satisfecho por pensar que soy una de las jóvenes promesas para la literatura mexicana. Para ser justos la literatura mexicana tenia muy pocos exponentes.

Fue la sesión de autógrafos y veía entre mis filas, a jóvenes con varios sueños y esperanzas, a jóvenes que apenas sabían una cosa o dos del amor, mas no sabían mucho del amor. Aun recuerdo mis primeras cartas a ti, no entendía el amor, simplemente sabia que te debía escribir a ti sin saber que era el amor, solo imaginármelo, ahora se que el amor es un sentimiento muy engañoso, que hay que saber alimentarlo bien, no solamente con cuerpo pero también con el alma, y será un amor en verdad grande. Algunos se tomaban fotos conmigo como si en verdad fuera una celebridad, simplemente era alguien que escribía, que de hecho se preocupaba porque la gente lograra despertar su alma a través de las palabras.

Llegue a mi casa y ahí estaba un correo tuyo, tenía miedo de verlo. Sabía que ahora ya estabas en tu nuevo trabajo y seguramente estarías muy emocionada; y así fue. Me comentabas que todo era fantástico, que la gente te estaba tratando muy bien que te estaban dando una buena bienvenida, que este trabajo te exigiría todo de ti y que viajarías mucho, por lo tanto me decías, que no me preocupara si no recibía nada de ti por días, que estarías muy ocupada, pero que siempre estarías pensando en mi. Si lo se… yo también pienso en ti todo el tiempo, pero la verdad el pensar en ti, no me hace estar contigo, que eso es lo que quisiera. No podía escribirte hipócritamente diciéndote que estaba feliz por ti, que me enviaras fotos de lo que hacías, los nuevos lugares que conocerías; no, todo eso sería una mentira, preferí mantenerme en silencio, porque conocía muy bien lo que pasaría, desaparecerías lentamente, y otra vez no me daría cuenta. Esta vez me había prometido a mi que no seria yo el que te buscaría, no seria yo el primero en enviarte un email, una llamada, algo, esta vez necesitaba que me demostraras que tu eras las que estaba interesada en mi, que tu serias la primera en buscarme, pensando que yo varias veces fui el primero en buscarte. Esta vez yo quería ver tu amor, tu cariño, tu preocupación por mí, no solamente una mujer necesita esto, un hombre necesita ver que el cariño es mutuo, por lo tanto si hasta dentro de un mes volvía a saber de ti, hasta dentro de un mes te contestaría.

Quise creer que ahí sentado en el piso, tu te acercabas a mi, que me abrazabas y que me decías cosas bellas, que me dominabas con dulces palabras de amor, que yo te dejaba entrar en mi corazón como siempre. Aun no entendía este misterio en mi vida. Siempre conocí varias personas, siempre supe que estas personas algún día se esfumarían de mi vida y no volvería a saber de ellas. Pero tu, tu has sido la única persona que ha vuelto a mi vida una y otra vez, y que siempre volvía a existir esta unión, en esta y en todas las otras vidas que hemos tenido juntos. Y parecía que el destino nos quería poner las cosas “fáciles”. Aun recuerdo cuando te conocí en esta vida cuantas cosas compartíamos en común. El simple hecho de que nuestros padres fueran militares se me hizo como una señal, pensar que los dos somos “obscuros y alegres” que algunos dirían que eso es ser bipolar pero simplemente nosotros somos diferentes, pensar que ambos compartimos tantas cosas en común. Es como si alguien allá arriba nos dijera “Ey ustedes dos tontos, que no se dan cuenta que fueron hechos el uno para el otro, que son los únicos humanos diferentes porque comparten la misma alma” A veces son demasiadas casualidades para pensar que simplemente no nacimos para estar juntos.

P.D. Te extraño demasiado esa es la única verdad que conozco, no te digo que me muero sin ti, no te digo que la vida parece tener menos colores, simplemente la ausencia de ti es demasiado pesada y esa es la única verdad

O.M.A

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