jueves, 8 de octubre de 2009

Día 9854

Por fin regresaba a mi patria, tanto tiempo fuera me hizo extrañarla, aunque de un modo peculiar, ya que veo que aun siguen todos sus problemas, todos estos problemas que no la dejan ser un país de primer mundo. Seguía teniendo esperanzas que mis escritos sobre lo grande que podría ser esta nación si solamente dejáramos atrás estas “creencias” que tenían inculcado la mayoría de mexicanos, harían que el país progresara.

Mi vieja casa en lo que se llamo la primera zona de suburbios donde la gente podría sentir estos aires estadounidenses de forma de vida. Mi vieja casa en Sor Juana # 1, tenía la misma edad que yo. Siempre trate de darle sus retoques desde que mis padres me la dejaron para que yo viviera solo, simplemente son tantas memorias en este lugar. Aunque cuando era niño la mayoría del tiempo me la pasaba viajando ya que mi padre “el general” siempre me llevaba con el a todos lados, pero aun así este era el lugar donde más recuerdos tenía hasta el momento, y simplemente deshacerme de ella sería impensable.

Llegue y todo estaba tal y como lo deje, los mismos muebles, el mismo comedor, aunque todo estaba limpio; había dejado encargado a la señora de la limpieza que la mantuviera lo más limpia posible hasta mi regreso, así no encontraría sorpresas desagradables. Por fin estaba solo, pero simplemente esta vez la soledad no era muy buena compañía, simplemente esta vez la soledad sabia amarga, sabía que me hacía falta, pero ahora tu estabas del otro lado del mundo otra vez y yo aquí en este lugar en México.

Empecé a desempacar toda mi ropa, debía comprar algo de comida para la semana, poner mi ropa en la lavadora, revisar el correo, y ver si existía algo nuevo. Fui al supermercado e hice las compras, no había cambiado nada aquí, después de todo solo me había ido un par de meses. Las calles parecían un poco mas vacías, ya no había tantos carros como los llego a haber durante un tiempo. Fui recorriendo mi viejo vecindario como si me hubiera ido de toda la vida, simplemente era la nostalgia de casa, me había acostumbrado tanto a cambiar de escenario, que ahora me tendría que volver a acostumbrar a este, por lo menos hasta que terminara mi siguiente libro.
No tenia ganas de hacer nada complicado para comer, después de todo el viaje había sido traumáticamente largo, simplemente era el hecho de tener algo en el estomago para que el cuerpo reaccionaria bien. Ahí estaba yo viendo las viejas noticias sobre el mundo y como los desastres parecían llamar mas la atención que las buenas cosas que pudieran pasar en el mundo. Algunos humanos esperaban el fin del mundo para el 2012, un pánico se había generalizado por todo el mundo, por personas que simplemente les gusta tener miedo de todo. Decidí apagar la televisión y mejor contentar mi alma con algo de música. Mucha coincidencia que en el momento exacto que prendiera la radio, se escuchara la vieja canción de Nelly Furtado, y solamente pude pensar en ti, rápidamente agarre el teléfono y estaba marcando los números de tu teléfono, pero luego reaccione y pensé que idiota solamente te voy a hablar para decirte, “oye sabes esta la canción de Nelly, recuerdas?” cuando lo mas lógico seria decirte, te extraño, quiero que estemos juntos otra vez, pero cualquiera de las dos opciones simplemente hubiera abierto el tema a mas preguntas, a mas evasivas; cuando reaccione antes de marcar el ultimo numero colgué el teléfono.

Mi biblioteca personal era uno de mis mas grandes orgullos, no sería la biblioteca de un millonario excéntrico que solamente tiene libros, que jamás ha leído en su vida, era más bien sencilla, pero con los suficientes libros para presumir que tengo una cultura general aceptable. Pero mas que nada todos estos libros me aportaron algo para yo poder encontrar mi propio método de escritura. Algún día pensaba que yo tendría mas de 40 novelas, ensayos, poemas para agregarlos a mi biblioteca.

Decidí sentarme en mi viejo sillón, “el sillón de las ideas” un lugar que usaba para pensar, y dejar que mi imaginación volara, y poder visualizar paisajes, escenarios, personajes, todo y que las palabras tuvieran sentido. Tuve una nueva idea para una novela, una novela de complot mexicana, algo que jamás hubiera existido en México, por lo menos que tuviera cierta calidad e imaginación de las grandes obras de complot internacional. Pensé que lo mejor sería basar todos mis personajes principales en mi apariencia, después de todo, como podría crear una persona de la ficción si no podía conocerlo bien, y quien mejor que el mismo autor para hacerlo realidad. De repente me vinieron varias ideas, que incluso lo podría utilizar para diferentes novelas.
Revisaba mi correo en su mayoría pura basura, cosas sin interés para llenar una vida que no tuviera más que hacer, que ponerse a comprar todo lo que te tratan de vender, como si eso fuera todo. Decidí revisar mis correos electrónicos, seguramente mas basura cosas inútiles, ya habíamos perdido el contacto de las cartas físicas, y todo lo hacíamos electrónicamente, porque simplemente con poner enviar, se podía recibir en un instante, en cambio enviar una carta por correo no era tan eficiente. Y ahí para mi sorpresa estaba un correo tuyo, inesperado, sorpresivo. La sangre en mi cuerpo empezaba a fluir mas rápidamente, mi corazón latía mas fuerte, era una vieja sensación conocida de esperar algo tuyo, de siempre esperar cosas buenas de ti, de suponer que me regalarías alegría con tus palabras, y que por un momento olvidaría todo lo que me afecta. Parecías mas alegre que de costumbre, hasta podía sentir cierta felicidad, cosa que me alegraba, me pedias que tuviera paciencia y que me contarías todo en unos días. Mi imaginación hizo de las suyas, y lo único que creía es que tu vendrías a México, que haríamos muchas cosas juntos, y empezó a crear toda una vida, con unas simples palabras. Decidí esperar por más palabras tuyas, y saber que era lo que me contarías.

Y al no tener simplemente nada más emocionante que hacer me puse a depurar mi bandeja de entrada y borrar el correo inútil. Ya hace varios años que tenia este mismo correo, me gustaba porque era simple y ya todos mis amigos cercanos me conocían con este, cambiarlo es como cambiar tu número de teléfono, estas demasiado apegado a él. Tenia tanto correo basura que jamás borre, porque simplemente uno se olvida de estas cosas, simplemente se olvidan. Y ahí encontraba unos viejos correos tuyos, los últimos que no había borrado de ti, tenían casi 2 años. Sentía que eras una persona muy diferente que hasta podría decir me llego a detestar, simplemente tus palabras parecían demasiado frías en ese entonces, como si fuera cualquier persona, como si simplemente el hecho de contestarme fuera de desagrado, y volví a recordar todos esos sentimientos, me vi a mi mismo estando en mi cuarto, contestando tus correos, yo con la esperanza de que mis palabras te hicieran entender que yo seguía siendo el mismo “milagro” que conocías, que yo jamás había cambiado, y como poco a poco mi amor por ti se fue extinguiendo con todos tus rechazos, con tu forma de ser, como si la mujer que yo hubiera conocido simplemente hubiera sido reemplazada por una mujer que era físicamente igual, pero que tenía un alma sucia, simplemente interesada en lo que ella quería. Aun recuerdo cuanto dolió ese momento contigo, tal vez sería correcto decir sin ti.

Y aun así entre tanta negrura en esa etapa, estaban dos poemas tuyos uno que me habías enviado en ingles, y otro que me habías enviado en ruso. Con ellos todavía quería creer que tu alma era hermosa, que debajo de esa piel gruesa que te habías puesto para alejarme seguía existiendo esta bella mujer, que podía transmitir tantas emociones con sus palabras, que parecía que todavía le importaba. Por fortuna no me equivoque y sigues ahí, me has demostrado que aquella mujer que ame locamente, seguía ahí, que todavía se preocupaba por mí, y que ahora me dabas palabras con esperanza, que incluso podía sentir sus sentimientos, que simplemente llenaba mi alma al saber que esta vez era diferente, esta vez volvía a ser como el principio, tantas esperanzas y nada de desilusiones.

El cambio climático parecía algo loco aunque estábamos en pleno otoño, el calor parecía el del verano, la noche fue insoportable. Me recordaba la época en que viví en Yucatán, me acuerdo que me gustaba porque ahí tuve varios amigos, me divertí mucho y conocí tanto gracias al general. Siempre fue una persona culta que trato de que yo llegara a ser una mejor persona, que yo fuera mejor que él, otra vez siempre el esperando grandezas de mi ser. Siempre tuve la duda de saber de si había llegado a cumplir todas sus expectativas. Hacía tiempo que no sabía nada de el.

Siempre tu y yo tuvimos una forma diferente de expresarnos, no siempre fue con palabras, siempre fue mas con sensaciones, y te volví a enviar una vieja canción, de uno de mis grupos favoritos, simplemente idealistas igual que yo. Recuerdo que cuando te envié la música que a mi me gustaba, también se volvieron uno de tus grupos favoritos y pensar que yo fui el que te los mostro, aun Coldplay sigue siendo uno de mis grupos favoritos.

P.D. “Stood on the edge, tied to the noose, you came along and cut me loose” aun sigue recorriendo esa sensación todo tu cuerpo?

O.M.A

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