miércoles, 30 de septiembre de 2009

Día 9843

Empezamos la presentación del último libro cerca del rio de la Plata, creo que ya simplemente estoy cansado para seguir con esto, porque pienso que esto me ha quitado mi felicidad en total y simplemente debo de cumplir, pero no quiero. El tumor tampoco me deja pensar con claridad. Ahora tengo miedo de que tal vez fue un producto de alucinaciones estas dos semanas, y que en realidad no fuimos felices juntos. Tal vez simplemente imagine cada cosa, no lo sé ya…

Estaba ahí yo leyendo un pedazo de mi libro ante la gente que acudió para la firma. Y recordé las penurias por las que pase para escribir este último libro. Fue en la época en la que no sabía nada de ti, simplemente me fue muy difícil tratar de encontrar un final para nosotros dos, mejor dicho para esas dos personas de ficción que tienen muchos de nuestros rasgos. Y recuerdo cuando estaba contigo podía escribir fácilmente más de 10 páginas de buen material, sin ningún problema. Y como tratar de darles un final feliz a ellos me costó un trabajo porque hasta ese entonces como podía crear un final feliz si yo no lo había tenido, y otra vez venia este sentimiento, pero era diferente porque esta vez habíamos estado juntos y simplemente quise creer que esto bastaría mas que cualquier cosa para convencerte, creo que volví a ser un ingenuo…

Y simplemente decidí ya no pensar mas en ti este día, porque simplemente es una pena perpetua que me impongo yo mismo. Decidí ignorar cualquier cosa para disfrutar de Buenos Aires, aparte hoy tendría que ir a la opera y una persona con el alma triste no puede disfrutar de una buena opera.

Y creo haberlo logrado porque Sergio me decía después de la presentación que los boletos que me había dado eran dos, debía de ir con una compañía ya que seria mal visto, que un hombre soltero como yo, fuera solo a un acto de la sociedad argentina. Pero le dije que yo no conocía a nadie aquí y propuso que la editorial contratara una “compañía” por la noche. Me negué rotundamente al pensar exactamente en qué tipo de compañía me iba a conseguir Sergio. Y por un momento no pensé en ti y pensé en Karla, porque sabía que a ella le fascinaban este tipo de eventos, y que no hubiera pensado dos veces la cosa para asistir, y sabía que lo hubiera disfrutado totalmente. Me pregunte si tal vez en otra vida o universo Karla era la mujer de mi vida, ya que sabia que con ella tenia también muchas cosas en común, pero simplemente en esta vida por lo menos en aquel momento de nuestras vidas, no estábamos destinados a nada juntos, o tal vez eso era lo que yo pensaba, y tal vez pensaba que tu querías esto con muchas ganas, pero en realidad pensabas que tu y yo en esta vida no estamos destinados a estar juntos. Demasiados pensamientos, mejor despeje mi mente.

Subí a una fragata la cual nos dio un recorrido por todo el rio y no se que tenía el rio, pero simplemente lograba despejar todo sentimiento negativo. Y de repente vi al sol y no parecía tan mala la vida, al contrario simplemente uno no se debe de fijar tanto en esas cosas que están mas allá de nuestra decisión, aquellas cosas que no entendemos por no ser parte de nosotros. Y ahí en la fragata estaba esta mujer en sus 23 años, típica mujer que es hermosa, pero tal vez no tenga nada que ofrecer, no por lo menos a alguien como yo que no le interesa solo la belleza. Y poco a poco se me fue acercando. Vi que tenía el primer libro de la trilogía, aquella vida que yo siento vivimos tu y yo hace mas de 1 siglo, en la cual nuestras vidas se cruzaron exactamente dónde vives tu ahora. Ironías de mis libros simplemente para traicionar mi mente.

Se presento esta joven su nombre Débora, pero preferían que la llamaran Debi. Era una joven al parecer muy romántica, o una que creía que su definición del amor es cuando miras en los ojos de un hombre y entiendes que es el hombre perfecto para ella. Sentía pena por ella por no entender el amor; pero luego sentí más pena por mi porque el amor era una cosa tan compleja que ni podía definirlo con palabras. Me decía que mis libros le habían fascinado para entender que el amor no es algo que se pueda conseguir tan fácilmente, que el amor es algo que se debe de luchar por, y que al final tal vez el destino te recompense por ver tu esfuerzo. Y por lo menos sabia que teníamos un tema en común tratar de entender el amor, tal vez fue el momento, tal vez muy secretamente una parte de mi me gustaba su forma de ser de esta joven tan llena de esperanzas. Cosa que a veces sentía había desaparecido en mí. Por eso le dije que tenía que asistir a la opera esta noche, que era una forma de publicidad de mi editorial para recaudar mas dinero, pero que la buena opera no se puede disfrutar solo por lo que la invite, y ella pareció agradarle la idea. Como toda mujer le entro una desesperación por que ahora sabia que debía de arreglarse para lucir presentable para la noche. Quedamos que nos veríamos en la opera.

Regrese al hotel, para encontrar una sorpresa en mi laptop unos correos tuyos, pero simplemente no tenia deseos ahora de saber nada de ti, decidí cerrar mi computadora e ignorarte, me senté en el sillón que tenía el cuarto, y el cual tenía una vista de Buenos Aires hermosas, una ciudad grande, con la puesta de sol, que parecía despedirse de los edificios y de las personas. Dando paso a la vida nocturna de Buenos Aires.

Llegue al teatro a tiempo, eral el estreno de la obra de Madame Butterfly una de las obras maestras de Puccini. Siempre tuve un placer por la música clásica y la opera, un recuerdo de uno de mis hermanos que disfrutaba de este tipo de música, que es el alimento del alma para almas en verdad especiales, que logran entender a la perfección las notas y como cada una transmite sentimientos que una simple mente humana no puede disfrutar. Y ahí entre el tumulto de la gente estaba mi cita, callada, tímida, viendo a las personas como pensando que hacia aquí, ella no era parte de este mundo. Por un momento su vestido negro y su forma de pararse me recordó a ti… no pude durar todo el día sin pensar en ti.

Me acerque a ella y me ofreció una sonrisa como si fuéramos viejos amigos de toda la vida. Mas bien estaba feliz porque al fin aparecía su cita, no tendría que ver las miradas de las personas que la veían solas, despreciándolo como pensando que la dejaron sola a su suerte. Y ahí esperábamos mientras daban la primera llamada. Era una buena compañía, aunque hay que decir que jamás le paraba la boca, no entendía como podía respirar, o en qué momento lo hacía.

Por fin pasamos y simplemente no pude hacer mas que disfrutar el momento Cio Cio San era la heroína de esta opera, una mujer que tuvo poca fortuna al momento de conocer hombres en su vida. Pinkerton un hombre que solo la consideraba una aventura más en su vida, y como le quita su inocencia en la última escena del primer acto. Durante el segundo solamente se puede ver las esperanzas de Cio por la regresa de Pinkerton, y darle la noticia de que esperaba su hijo. Lo mas trágico es cuando a Cio le quitan su hijo, la única razón que ella había encontrado para vivir, por pensar que Pinkerton jamás la amaría como ella lo llego a amar. Es impresionante la escena de su suicidio y el canto de la joven soprano, estremeció toda las fibras de mi ser, entendiendo la desesperación de Cio por una vida que la hizo llegar a este momento. Debi lloraba al final por entender exactamente esto.

Dejamos la opera, y decidí llevarla cortésmente a su casa. Y ahí estaba un escenario que era común para mi, estar en la entrada de una casa, pero esta vez yo sabía que mi decisión era simplemente irme, no quería volverme otra vez ese humano que solamente se junta con alguien para pensar que no esta solo, porque pensar en la soledad es mas desconsolante que escuchar sus pensamientos mas profundos. Debi lo entendió y solamente me pidió que le diera mi email para mantener el contacto, y para que yo le ayudara un poco en los escritos que ella tenía. La ilusión de ser una escritora reconocida mundialmente. Accedí y me despedí de ella.

Regrese a mi hotel cansado y pidiendo que la noche y Morfeo me llevaran a un sueño profundo. Pero yo sabia lo que iba a pasar; me había acostumbrado a dormir con tu cuerpo pegado al mío, y ahora en una cama, en especialmente una cama desconocida simplemente me era muy difícil tratar de dormir. Me levante de la cama y fui a buscar mi cartera. Y ahí junto a la lámpara puse nuestra foto juntos y con la esperanza de que me escucharas de alguna manera, te di las buenas noches.

P.D. Jamás me daré por vencido contigo, aunque el camino se dificulte, jamás abandonare la esperanza contigo, es una promesa espero pueda cumplir…

O.M.A

martes, 29 de septiembre de 2009

Día 9841

La gira por España por fin terminaba. No tenía muchas ganas de seguir con la gira, mi felicidad cada vez se evaporaba más y no me dejaba disfrutar del todo. Había tranquilidad en mi ser, mas no había paz en mi alma, todos los días me atormentaba con un dolor haciéndome sufrir por haberte dejado atrás.

Seguía intentando hablarte todos los días. Últimamente parecías mas tranquila, ya no parecías evadirme tanto, pero sin embargo notaba una desilusión en tu manera de hablar. Tal vez pensabas que después de todo lo que habíamos vivido juntos tu y yo, como podía todo terminar tan mal, tal vez ambos nos habíamos equivocado. Sentía un vacio entre nosotros refugiándonos en nuestros miedos para tal vez de esa manera no demostrar nuestra infelicidad, diciendo falsedades de que todo estaba bien, pero ambos sabíamos la verdad, no podíamos ocultarlo de todo, pero otra vez te seguía tu juego absurdo de estar a medias en tu vida. Y seguiría jugando el absurdo juego de esperarte, porque te he estado amando demasiado tiempo como para dejar de hacerlo ahora.

Me deseaste un buen viaje a mi siguiente destino. Hoy mismo abandonaba España e iría de regreso al nuevo continente, iría a visitar la ciudad del tango, la ciudad de los cortes de carne mas gruesos, y por supuesto la ciudad de Evita Perón; Argentina. Ahí estaba yo en el aeropuerto esperando mi avión mientras veía en mi cartera las fotos que me habías tomado, la del traje desarreglado y la que aparecemos los dos juntos. Como un pedazo de papel nos puede traer tantas sensaciones y me pude transportar a ese día cuando hicimos nuestra sesión de fotografías. Aun recuerdo el aroma de tu shampoo a frutas, a la textura de tu ropa al yo recorrerla con las yemas de mis dedos, mientras caminábamos por la calle, la fuerza de tu mano al agarrar la mía, como si tuvieras miedo de perderla en algún instante que la sostenías con tanta fuerza con la tuya, tus sonrisas tímidas y reales, el beso en el restaurante; y volví a regresar al aeropuerto donde me encontraba solo, solamente sosteniendo un pedazo de papel, en verdad que soy el hombre de la mirada triste.

Siempre me gustaba agarrar la ventanilla en los aviones, siempre me gustaba ver como podías recorrer tanta distancia en tan poco tiempo, me gustaba pensar que solamente faltan unos cuantos kilómetros hacia arriba, para poder ser como un astronauta y poder ver los hielos perpetuos y las tormentas de arena al mismo tiempo. Mientras mas nos alejábamos del viejo continente, mas mi desesperación se hizo mayor, más empecé a entender que no volvería a ser el mismo y que esas dos semanas contigo serian mi maldición y mi mayor anhelo de la vida…

El océano parecía en calma, parecía como si nada lo perturbara, hasta se podía sentir un poco su salinidad hasta el avión, como si se pudiera oler el océano a tanta altura, como dándonos la bienvenida. De repente entre las nubes aparecía el sol a media entrada, es el momento en el que para algunos iba a ser el comienzo de un nuevo día, y para otros sería el fin de otra jornada. Dependiendo de cómo lo quisieras ver eso parecía un espectáculo imposible de la naturaleza, porque podías ver el amanecer y el atardecer al mismo tiempo, como si se hubiera olvidado el tiempo con el que vivimos los humanos y esa parte fuera olvidada de toda regla del tiempo.
Poco a poco el océano se convertía en mar y el mar en tierra, hasta que poco a poco fuimos encontrando mas tierra, y de repente se empezaron a ver las ciudades. El cuerpo no fue hecho para aguantar tantas horas sentados en un avión de metal, pero la escena debajo de nosotros parecía contentar a muchas personas, pensando que pronto se podrían bajar del avión y estirar las piernas, otros dirían llegar con las personas amadas. Yo no tenía a nadie en Argentina más que el acompañante de la editorial. Me quisieron poner una nana para que no me extraviara en este país, pero su verdadera razón era para ver que tal iba mi avance en mi nuevo libro. A veces simplemente me sentía solamente como una máquina para hacer dinero de mi editorial, que si no puedo escribir mas soy fácilmente desechable.

Por fin nuestro piloto anunciaba la llegada a Buenos Aires en unos cuantos minutos y nos hablaba de la temperatura ambiente. Aquí era verano por lo que mi abrigo, guantes, bufanda las tendría que guardar. Tal vez sería lo mejor, en ellas se quedo impregnada un poco de tu olor natural. Tal vez así me seria menos difícil olvidarte.

Y ahí estaba yo esperando mis maletas solo, mientras veía frente a mí una joven pareja, tal vez de recién casados que venían a pasar su luna de miel aquí. Otra vez la envidia en mi aparecía, mirándolos con un poco de desdeño a ellos, aunque ni los conocía. Me enfermaba pensar en este sentimiento que se apoderaba de mi, pero volvía a caer en el mundo de los humanos que no tienen el amor en su vida, volvía a ser aquellos que en vez de sentirse felices por el amor, simplemente quisieran que ellos fueran los afortunados.

Cuando era mas joven siempre deseaba ser este gran CEO de una empresa, en la cual el chofer de la empresa ponía su nombre en un letrero de papel y se subía en una limosina negra, haciendo negocios mientras lo llevaban a las oficinas corporativas. Y ahí estaba mi chofer y mi niñero, con un letrero con mi nombre, por supuesto el acompañante ya conocía mi rostro de la contraportada, por lo que cuando me vio fue corriendo hacia mi. Se presento muy amablemente Sergio Espinoza un joven tal vez como de mi edad, tal vez dos años menor que yo. Un tipo que pareciera un ratón de biblioteca gafas negras, un corte de peinado corto, pero en verdad una persona demasiado amable.

Mientras íbamos en el carro de la editorial me iba diciendo de los lugares turísticos en Buenos Aires, y donde seria mis primeras presentaciones. Por momentos lo olvidaba, y me volvía a transportar esas dos semanas contigo. Aun recuerdo mucho nuestra primera pelea, porque ahora no parecía tener mucho sentido que te dieras por vencida tan fácilmente si no esperabas que esto durara, si no ibas a luchar. E íbamos ahí por la avenida General Paz, me hizo recordar un poco a mi México, lleno de carros, la poca prudencia de los conductores para conducir. Lo bueno es que yo no tenía que conducir. Y de repente Sergio de manera sigilosa empezó a sacar cosas de mi nueva novela, esperando poder sacarme información para los jefes. Le dije solamente que iba a buen ritmo, y eso pareció bastarle por el momento.

Pasamos por el teatro Colon, en verdad una maravilla arquitectónica parecía tener influencias de la colonia española, para mi fortuna Sergio me dio un boleto para la opera del viernes, no podía dejar pasar este momento, la opera es uno de los pocos placeres de la vida que se pueden disfrutar en silencio, mientras escuchas los altísonos de una voz hermosa.

Llegue al hotel cansado del viaje, lamentablemente me había acostumbrado al huso horario del otro lado del mundo, por lo que ahora me seria un poco mas difícil dormir aunque este cansado. Prendí mi computadora impaciente con tal vez recibir un email tuyo, para encontrar mi bandeja de entrada vacía, llena de publicidad y otros correos sin importancia, estaba vacía para mi porque no tenía nada tuyo, ni una noticia tuya. Eso empobrece mi alma, esperar con ansias alguna señal tuya esperando que te acuerdes de mi, para no encontrar nada. Empecé a escribirte un correo, cuando descubrí que no tenía nada bueno que decir, solamente eran reclamos, era mejor quedarme en silencio.

P.D Siempre te estaré esperando en tu juego absurdo de esperarte

O.M.A

domingo, 27 de septiembre de 2009

Día 9835

Ya hace una semana que estaba en España visitando varias ciudades dando firmas de autógrafos en las librerías, promoviendo la conclusión de la trilogía y hablando un poco de mi próximo libro. Muchas veces dando mis platicas mi mente viajaba a esas dos fantásticas semanas que pase a tu lado, deseando que jamás hubieran acabado, porque mi búsqueda siempre se baso en ti, y pensaba que al final cuando vieras que el esfuerzo que hice por final ir contigo, valdría la pena para demostrarte mi amor, pero no lo sé, dudo que en verdad te haya demostrado algo y que simplemente sea otro escalón más en tu vida.

Y ahí estaba dando yo platicas de lo que se puede realizar por el amor imposible, cuando yo mismo tenía una tristeza en mi corazón que no me dejaba creerme todas las palabras que decía, pero a nadie le gusta un hombre de mirada triste, que no se puede creer ni las mismas palabras que el escribe.

He estado tratando de llamarte diario, para que la distancia no parezca tanta, pero incluso tu voz la escucho muy distante, no me das motivos para creer que piensas que lo nuestro podrá continuar, cada vez las llamadas se vuelven mas cortas. No se que me duela mas si tu indiferencia porque pareces desaparecer muchas veces, o que yo lo intente con una mujer difícil y sus maneras de ver la vida.

Esto me recuerda mucho nuestro pasado, cuando yo esperaba con ansias por lo menos tener un email tuyo porque ya casi no hablábamos, ya casi se me había olvidado tu voz. Y tu parecías tan distante como siempre, dando todo tu repertorio de excusas que ya me había aprendido, sintiendo que volvías a regresar a mi vida, solamente para apartarte otra vez. Por un instante pensaba que serias mas madura, pero seguías siendo la misma niña con su egoísmo. Con sus inseguridades acerca de la vida. Sabía que es lo que harías ahora, en lugar de enfrentar la situación simplemente te alejarías y te irías a otro lado para hacerte creer a ti misma de esta manera que no era tu culpa la situación, y de alguna manera evitar madurar.

Como hace 2 años yo había vuelto a sacrificar todo, pero estoy demasiado cansado de demostrarte todo mi amor mujer, no entiendes que tu eres la que le da alegría a mi corazón, que antes de conocerte mi corazón jamás había latido de forma tan irregular e intensa. Que mis sonrisas son mas honestas cuando estoy contigo, porque no trato de ocultar nada. Soy mi yo verdadero, la combinación de todos los yo’s que conocen las personas, pero siempre me preguntare si eso no es suficiente para ti, nunca lo será. Me desespero porque ya no se que puedo hacer. Me sigo sintiendo como cuando tenía 23 y simplemente me arriesgue a todo y me dejaste en el olvido.

Visite la tumba de mi tatarabuelo en Madrid en el cementerio de la ciudad. Su nombre era Osvaldo Méndez, decían que era un gran pensador para su época, pero sin embargo siempre parecía desafiar los convencionalismos de la sociedad, no se conformaba que le dijeran lo que pudiera hacer o no. Pero al final se quedo solo porque la mujer que el amo tampoco lo comprendió del todo sus locuras. Me quede contemplando su tumba pensando que tal vez era un gen de mi familia que no nos dejaba disfrutar de la felicidad. Tal vez en lugar de juzgarte debería ver mi verdad. Tuve demasiado miedo para quedarme, tuve demasiado miedo para decirte se mía, tuve demasiado miedo por toda mi humanidad. Tal vez era esta vez mi rostro el deformado por tanta obscuridad.

Y mi editorial decidió conseguirme un chofer por lo que todo el recorrido por las ciudades lo hice por carreteras. Era en verdad algo impresionante la vista de este país mediterráneo. Podías ver todos los viñedos y las villas rusticas al pasar por las comunidades menos pobladas. Pasamos por la estación de energía eólica una maravilla de este siglo y la construcción de la mega torre de almacenamiento de energía. Sin duda cuando un país es del primer mundo las maravillas tecnológicas parecen superiores.

Pasamos por Zaragoza una ciudad que tiene los contrastes entre lo antiguo y lo moderno. El puente del Tercer Milenio parecía tan reluciente como el día que lo inauguraron, la vista desde aquí es simplemente esplendida. También se veía la presencia turca en esta ciudad con el palacio de Aljaferia, durante la invasión turca se consideraba esto una fortaleza impenetrable. La vista de las catedrales era simplemente hermosa, el ocaso le daba unos tonos especiales a la ciudad, junto con los ríos que pasaban por los viejos puentes romanos, y las nuevas construcciones. El paisaje era simplemente como un sueno de Miro, tanta recarga de colores en el escenario.

Llegamos a Barcelona donde daría mis últimas pláticas en librerías y firma de autógrafos. Mientras pasábamos por el puerto de la ciudad, volví a tener recuerdos de mis vidas pasadas contigo. Esta vez éramos una pareja de ancianos que disfrutaban de los atardeceres en el puerto, cuando no existía toda la modernidad de esta ciudad, cuando todavía tenía los vestigios de su época clásica, de épocas previas a Franco, cuando la vida simplemente era un entorno mas sencillo.

Di mi platica esperando que ya acabara esta gira, esperando que por fin todo acabara, tal vez era la primera vez en mi vida, que estaba tan seguro de mi mortalidad, y a veces lo desee porque era más fácil morir con una ilusión de un amor efímero, que con la desilusión de un amor mal entregado.

Pero ahí en Barcelona encontré una vieja villa a las afueras del centro, no era una villa muy grande, pero tenía ese encanto que no me dejo sacarla de mi cabeza, es como si la villa en realidad me hubiera llamado, diciéndome que debía de vivir aquí, que este sería mi refugio, tal vez…

O.M.A

Día 9829

Las dos semanas por fin pasaron, me enseñaste tantos buenos momentos a tu lado, pero al final de cuenta solamente fueron una ilusión de lo que podría ser nosotros, yo tendría que seguir viajando y tu te quedarías ahí, simplemente quise creer que podríamos ser felices, tal vez me equivoque como siempre, quise tener esperanzas, y se que todo cambiara a partir de ahora. Creí que me había vuelto un personaje de mi héroe Benedetti, pensé que me había convertido en Martin Santome que pensaba que la felicidad solamente podía ser momentánea, que jamás podría ser constante y que al final también seria como Laura dejándote sola, con desilusiones en la vida.

Ya no estaremos juntos y no se que tanto nos afecte la distancia, aunque no lo quiera aceptar aun sigues esperando que tu vida empiece, pero como te lo he dicho para mi la vida ya empezó contigo a mi lado, creo que aun ambos queremos cosas diferentes, ojala todo fuera diferente, ojala tu me dijeras dejo todo por ti, pero no eres así, jamás lo serás, jamás serás la que quiera dar el primer paso, y yo seguiré esperando a que me des una señal definitiva para esto.

Me fuiste a dejar al aeropuerto, yo no tenía felicidad que demostrar, y tu tampoco, no quería irme, pero mis inseguridades con las que crecí volvían a flote, mi humanidad no me permitía tratar de ser mas honesto conmigo. Lo mismo ocurrió contigo preferiste el silencio como tu escudo antes de decirnos todo. Ahí estábamos los dos sentados, yo esperando mi inevitable partida, y tú esperando mi ida. Jamás fui bueno para las despedidas jamás antes me había despedido de alguien que me llegara a importar tanto, se que nos habíamos despedido varias veces en nuestro pasado, pero esta vez después del tiempo juntos no quería sentir nada, porque esta vez, sabia que una parte de mi se quedaría contigo para siempre, y soy un egoísta no quiero perderte, pero al final trato de ser una mejor persona.

Se anuncio mi vuelo y nos quedamos viendo por un buen rato, como esperando que el otro por fin dijera algo, y al final de cuentas fui yo. Te pedí que me fueras a visitar a México, que al fin de cuentas era uno de tus sueños visitar este país. Otra vez me decías no lo se, otra vez tus inseguridades podían mas que nuestro amor, ojala tu primer respuesta hubiera sido si, lo hare, pero por general la primer respuesta, el primer impulso es lo que termina siendo. Por primera vez en mi vida tuve un miedo enorme, de no volverte a ver y que simplemente te olvidaras de mi, que simplemente me convirtiera en otro de los hombres que te enamoras y que das algo tuyo, pero jamás das todo. Te quise abrazar lo más fuerte que pude, para pensar que tal vez de esta manera una parte de ti se quedaría dentro de mí para siempre.

Ya no recuerdo si te dije adiós, o si hice algo, siempre quise tener mi escena romántica en un aeropuerto, pero simplemente no tenía ganas de hacer nada, ni decir nada, creo que lo único que hice fue simplemente subirme al avión. Ya no voltee porque el simple hecho de volver a ver tu rostro iba a ser mas difícil que nada.

Ojala jamás me hubiera ido de tu lado… Le decía adiós a Rusia desde el avión, no se si volvería...

O.M.A

Día 9828

Prácticamente hoy era mi último día aquí. Mañana debía de volar a mediodía para viajar a Madrid y de ahí ir recorriendo varias ciudades españolas. Muy temprano me hablo mi editorial, por un momento tuve la esperanza de que me hablaran para cancelar mi contrato, para decirme que la gira acababa, pero lamentablemente no era así, simplemente para recordarme mi vuelo y que debía de estar puntual. Por un momento los quise mandar al carajo porque ya no tenía razones más que por ellos para apartarme de ti. Otro de los modos de vida que mi papa había dejado en mi, siempre cumplir primero con los compromisos laborales, antes que los compromisos personales, tal vez esa fue una de las causas de la ruina de su matrimonio, el trabajo lo era todo para él.

Pero no me arruinarían pensamientos negativos este día, hoy seria un buen día contigo. Te llame para desearte un buen día, hoy no iría contigo a la escuela, ni te pasaría a recoger, pero si pasaría por ti para nuestra primera cita, yo estaba demasiado emocionado porque esta vez, era una primera cita que deseaba tener con ansias, sabía que no estaría nervioso como en mis otras primeras citas con mujeres que no entendían mi locura.

Sabía que a ti jamás te habían interesado los lujos de una vida de súper millonaria. Que con que hubiera hecho algo romántico como poner una mesa en la azotea de tu edificio, y un poco de música romántica te hubiera bastado. Pero no podía irme de tu país sin esto, aparte era un lujo que no siempre se da uno en la vida, pero que toda persona debería poder disfrutarlo aunque fuera por un momento en su vida.

Y ahí estaba yo en la calle Tverskoy tratando de encontrar este lugar, hasta que por fin encontré el lugar, parecía en verdad un palacio, el Café Pushkin en verdad donde la aristocracia se encontraba, solamente para discutir de sus banalidades que no tiene salvación para el mundo. Y ahí estaba yo viendo si existía la posibilidad de poder reservar una mesa para esta noche. Ahí estaba yo frente al maître d’, el viéndome como si yo estuviera perdido o tratando de conseguir trabajo ahí, pero creo que lo que más lo hizo reír fue que le pidiera una mesa. Ya con mis esperanzas rotas de poder conseguir algo aquí, una voz me llamaba; era este hombre anciano dueño del restaurante, que pareció reconocerme por mi aparición en la tele nacional, para mi fortuna el señor era un lector arduo y parecía conocer mis novelas incluso mejor que yo mismo. Me decía que se disculpaba por su maître pero que por los inconvenientes, nos pondrían en un salón privado donde solo va lo mas selecto. Le agradecí por la cortesía mientras me decía que la comida corría por la casa. Ahora solamente debía de hacer algo mas para la noche perfecta.

Debía de preparar el traje para esta noche, no sabia porque me había llevado mi traje mas caro, este Armani negro, siempre tuve una debilidad por este traje. Lo mande a la tintorería del hotel mientras repasaba exactamente en mi mente como seria la noche. Sabía muy bien que aunque uno planee mucho las cosas, siempre existe el factor x que no permite que las cosas salgan del todo bien. Pero a quien le importaba era nuestra primera cita. Tenía ganas de vivirla sin preocuparme de los pasos que debía de seguir, el ímpetu de mi espíritu por tener algo tan material se hacia evidente.

Pensé que ya te había todo tipo de flores que existen, que mas podría darte para esta noche, pero de repente se me vino a la cabeza, que aunque no era un tipo de flor, podría significar tanto para el momento. Seria para la culminación de la cita.

Me fui a descansar un rato, el tumor no me dejaba hacer mucho, no me permitía esforzarme al máximo para algo, no sabía por que me había venido esta enfermedad, pero estaba acostumbrado a una de las frases de mi mama, todo en la vida tiene una razón de ser, solamente Dios sabe el porqué de todas las cosas. Dios, por lo menos el Dios en el que creía mi madre me parecía tan falso, simplemente yo creía en un Dios como el de Spinoza que le daba una armonía perfecta al universo. No creía que Dios me hubiera dado este tumor para jugar conmigo como en un extraño juego, donde yo al final moriría, no después de encontrarte no te abandonaría tan fácilmente.

Tuve un sueño muy extraño, parecía encontrarme en una villa, bastante viejo disfrutando el paisaje, viendo la vida pasar, sabiendo que mi lugar en el mundo había cambiado de ser un actor a un espectador, pero ahí en ese sueño te veía a ti también a mi lado, parecía una vieja escena de alguna postal de Hallmark, Tal vez mi máximo logro en la vida seria terminar contigo una vida para variar.

La alarma sonó; ya eran las 5.30 de la tarde e iba pasar por ti en una hora me bañe, me arregle, me puse mis mejores mancuernas, y me puse mi traje. Ya cuando veía mi rostro no parecía el rostro vacio de una persona que iba por la vida sin felicidad, yo ya había encontrado la mía. Mi rostro ya no era la de ese joven soñador, ahora era la de un hombre soñador, con varias canas, como si en ellas se hubieran guardado mis experiencias, tal vez un poco mas arrugado, pero tanto reír contigo estas dos semanas, parecía haber estirado mi cara otra vez. Pero mas que nada mi alma se sentía mas joven, le había quitado el peso de un vida sin sentido.

Llegue a tiempo a tu apartamento, y toque la puerta, me invitaste a pasar, sabia que aun no estabas totalmente lista, me lo imaginaba lo bueno es que la reservación era para los 8 por lo que podríamos pasar al bar del restaurante y estar platicando como dos adultos de sociedad. Y ahí estaba yo preguntando cosas tan simples, como una pareja rutinaria diciendo como fue tu día, tal vez hubiera preguntado algo mejor, como que sentimientos experimentaste en el día, tuviste un momento de revelación contigo misma, tal vez en el camino encontraste algo peculiar que sabias que otras personas no te entenderían pero conmigo podrias compartir. Y de repente apareciste como en estas películas donde la protagonista porta algún vestido que realza la figura femenina, y como todo comienza a pasar en cámara lenta mientras ella deliciosamente lanza una sonrisa porque todas las miradas están cautivadas por esa belleza tan enorme. Por un momento me sentí así como en una película en al cual yo había salido ganando; poco a poco mis sueños empezaban a tener mas razón, recuerdo perfectamente este sueño en el cual yo estaba vestido con un esmoquin y tu con un vestido negro. Yo no traía el esmoquin pero tu traías un vestido tan negro como la noche, que tu figura curveada delineaba perfectamente la estructura del vestido, como si hubiera sido hecho especialmente para ti, mostrando un resplandor en tu belleza. No pude cerrar la boca por mucho tiempo, y las palabras que salian de mi boca parecían balbuseos, hasta que al final tres palabras pudieron salir de mi boca, te ves preciosa.

Ya estábamos en la calle esperando en taxi que nos llevara al restaurante, tu por no querer rebajar tu belleza llevando un abrigo, solamente fuiste con tu vestido, pero el clima es algo caprichoso y la noche estaba bastante fresca, por lo que te tuve que poner mi abrigo para que estuvieras caliente, frotando tus manos con las mías.

Llegamos al restaurante donde aquel maître grosero de la mañana no me podía reconocer, nos pidió que esperáramos en el bar mientras nuestra mesa estaba lista. Y nos dirigimos a la barra del bar, donde todos los hombres se quedaron despampanados por tu presencia, donde todas las mujeres parecían celosas por tu belleza de diosa, quise pensar que las mujeres mas bien sentían celos de ti por venir por un hombre tan guapo como yo.

Y ahí estábamos los dos yo bebiendo un martini y tu un mojito cubano, con caricias como dos amantes que no tienen miedo de demostrar su amor al mundo, como dos adolescentes que solamente tienen caricias uno para el otro. Me acuerdo muy bien como este hombre llego para tratar de desacreditarme, y que deberías tal vez cenar mejor con el. Tu con una mirada le decías que desapareciera, pero el tipo era muy insistente como estos tipos que creen que todo en la vida se puede conseguir con dinero, y que las personas están dispuestas a sus órdenes. Me daba mas risa que enojo el pobre tipo que te quería conquistar de esta manera y no con su alma. Lo hice a un lado y seguimos platicando como si nada hubiera pasado, el tipo al ver que ni todo su dinero podría hacer algo ahí, prefirió marcharse con el rabo entre las piernas. Por eso jamás me gusto que me llamaran guapo o que fuera lo primero que pensaran de mí, porque sabía que tenía una mente que ofrecía mucho más que belleza estética, porque de que sirve tener un cascaron vacio sin un corazón que transmita el fuego de ganas por vivir.

Empezaron a tocar una vieja canción de jazz que a ti te fascinaba pero no tenía ganas de bailar en ese momento, aparte arruinaría mi sorpresa después. Parecías un poco triste por eso, porque pensaste que no bailaría contigo esa noche, pero fue mas agradable mi sorpresa no?
Y nos llevaron a nuestra mesa de este salón privado, donde solamente se escuchaban la platica de la gente, teniendo veladas fantásticas con personas que yo quería creer les importaba. No importaba mucho yo no podía despegar mi mirada de ti, simplemente radiante, como si me provocaras sensualmente para hacer una travesura en el restaurante, haciéndome desear meterme debajo de ese vestido para encontrar el tesoro mejor guardado.

Nuestro sommelier era esta persona simpática con un bigote grande, una panza que parecía haber disfrutado de los placeres de la comida mas de una vez, y esta voz con acento italiano, con unas mejillas mas rojas que las manzanas. Nos ofreció dos opciones de vino dependiendo de la comida que nos sirvieran, un vino blanco dulce para los mariscos, y un vino merlot con un cuerpo fuerte para las carnes. Yo prefería algo de carne, mientras tu te fuiste por los mariscos, y ahí estábamos los dos brindando, aunque no había muchas razones de festejar porque mañana partía, pero quise pensar que fue una brindis por dos semanas excelentes de emociones, de risas, de locuras.

Y ahí terminamos nuestras comidas, y nos quedamos conversando con nuestras copas como testigos de lo que sucedía, ya el lugar parecía un poco mas vacio, y las velas estaban a punto de terminarse, no quería parpadear ni un segundo porque pensé que perdería un momento de ti.

Finalmente nos levantamos y agradecimos por una excelente velada a nuestros anfitriones,
mientras íbamos bajando por estas escaleras tipo romanas. La noche se había puesto más fría, por lo que deje que tu te calentaras con mi abrigo, y que me dieras un refugio en el contigo adentro. La noche tenia un tenue olor a nieve, como cuando sabes que el invierno ya es inminente, la calle tenia olor a nieve.

Ya estábamos de regreso en tu departamento, cuando te decía que me acompañaras a la azotea, porque te tenia todavía otra sorpresa preparada. Sabiendo de mis locuras sabias que esta seria la mas grande de todas. Abrí la puerta y ahí estaba este violinista esperándonos para tocar la música que daría paso a nuestro baile. Te ofrecí mi mano para que me acompañaras en la pieza. Te quitaste el abrigo sin importarte el frio de la noche. Ahí estábamos los dos bajo la dulce melodía del violín, y la luna iluminando nuestro camino en la azotea. Durante momentos yo guiaba el paso del baile, pero durante otros tantos tu parecías guiar, no importaba quien guiaba a quien porque el momento tan mágico que tuvimos ahí bajo la noche estrellada, la luna celosa de nosotros dos de que pudiéramos tener este baile. Las estrellas parecían también bailar con nosotros cuando vimos esta lluvia de estrellas.

Por fin regresamos a tu departamento y me invitaste a pasar. Decidí ignorar toda orden de mis doctores de que si hacia un esfuerzo tan grande como hacer el amor, podría generar una presión que me podría matar. No importaba, te alce y ahora yo era el que te llevaba a tu alcoba como una niña. Lentamente fui bajando el cierre de tu vestido negro, dejando ver la tersura de tu piel, poco a poco fui bajando tu vestido, desnudándote en aquel momento. Me veías con puro amor, esperando con ansias este momento como yo; tu me quitabas mi ropa lentamente, haciendo los deseos mas grandes de por fin tenerte, hasta que también me desnudaste y apagamos la luz, la luna ahora parecía una voyerista que se colaba a la habitación para vernos. Nos metimos entre las sabanas y nuestras pieles por fin se encontraban totalmente sin ninguna tela en medio de ella. Poco a poco mis caricias se volvían con más pasión mientras más avanzaba la noche, mientras más nos volvíamos uno en ese instante. Por fin entendía la canción de Arjona de haber tenido sexo mil veces pero nunca hice el amor. Por fin a mis 27 años conocía lo que pocos, hacer el amor con una persona amada, experimentar el mayor placer de la vida. Toda la noche nos pasamos viéndonos uno al otro, no desperdiciando ningún momento de lo que serian los últimos minutos juntos.
Ese fue el mejor regalo que nos pudimos dar el uno al otro.

P.D. Los japoneses consideran a este arbusto como una parte de ellos, que dependiendo como se encuentren sus ramas es como lleva la vida uno. Yo quiero pensar que el representa nuestra vida juntos, que tu cuidaras para que nunca marchite

O.M.A

Día 9827

Extraña muchas veces parece la vida, hay algunos momentos que no logramos entender ni quiénes somos en este mundo, mejor dicho el yo superfluo que ven otras personas y creen que somos. Extraña las razones que los humanos ponemos para ausentarnos, para alejarnos de los seres queridos, muchas veces simplemente nos ausentamos porque sentimos que las personas ya no buscan los mismos intereses que nosotros.

Extraña la razón por la que tratamos de volver a la vida de un ser que significo tanto en nuestras vidas, a veces la razón va mas allá del amor, a veces las razones son egoístas al pensar solamente en uno para sentir aquella vieja felicidad y cuando uno vuelve a ser feliz, deja a esta pobre persona pensando por que vuelve a desaparecer esta persona que significa tanto. Pero así somos los seres humanos, seres incompletos que tienen mucho miedo a decir la verdad en sus vidas, temiendo que la otra persona no les interese su búsqueda.


Fragmento de “El Proyecto de Instrumentalización Humana”
Autor Omar Méndez Adán

Era inevitable que muy pronto acabarían estas dos semanas contigo, las mejores dos semanas de mi vida, creamos tantos nuevos recuerdos, exploramos viejos, y sin embargo tenía toda una vida para poder seguir formando más contigo, pero de pronto todo parecía un sueño y parecía sin sentido toda la situación, no quería que te preocuparas por mi tumor, no quería creer que mi vida acabaría pronto, no quería abandonarte, pero no me podía zafar de mi compromiso. Siempre he tratado de vivir en el presente pero siempre hay muchas cuestiones que mi mente humana no me deja poder vivir tranquilamente sin preguntarme del futuro.
También notaba una tristeza en ti, sabiendo que muy pronto debería de partir y muy incierto el futuro. No podíamos hacer nada más que fingir que no importaba eso, era mejor vivir el momento, los pocos momentos que nos quedaban juntos.

Fue una alegría mientras estábamos desayunando que pasaran esta vieja canción, y cuando leas esto seguramente esa canción solamente estará en estaciones del recuerdo. Mientras desayunábamos empezó a sonar esta canción de Nelly Furtado “Manos al Aire”, esta canción me gusto mucho porque en ese entonces parecía un sentimiento que había desaparecido en muchas personas, simplemente se rendían por un amor y seguían su camino, pero en esta canción instaba a luchar por el amor, aunque la otra persona te tratara de atacar con su forma de ser, con su indiferencia, solamente deberías de ofrecer amor, tal vez eso haría que la persona entendiera al final. Esta canción estaba de moda cuando volviste por ultima vez a mi vida, cuando yo aun seguía escribiendo mi primer libro, y todavía no estaba totalmente seguro de lo que sería de mi vida. Pero cuando escuchaba esa canción me hacia acordarme mucho de ti, cuando me prometía que ya no te amaría… la única promesa que no he logrado cumplir en mi vida.

Hoy sería el siguiente regalo y mientras escuchaba esa canción vino a mi mente mi otra parte creativa, y te apresure para que fuéramos a tu trabajo y te dejara, para yo hacer mi regalo. Me decías que parecía sospechosamente misterioso, porque ya sabía lo que te iba a preparar.
Resultaría mas difícil de pensar que encontrar un trió mexicano en tu país seria la mas difícil de mis tareas. Pero por suerte la comida mexicana era bien recibida primero fui al restaurante Pancho Villa, aunque mas bien parecía comida tex-mex lo que entretenía era el mariachi y los tríos todas las noches, hable con el dueño me dijo que este día el trió iba a trabajar en otro restaurante mexicano San Miguel, y fue mi siguiente parada.

Y ahí estuve platicando con el trió explicándoles mi situación y que quería hacer este regalo especial y doble, porque jamás te habían llevado una serenata, o bueno eso es lo que me habías dicho en otras ocasiones. Pero sabía que no te habían llevado serenata a tu departamento, y mucho menos que te hubieran compuesto una canción. Fue una tarea difícil ya que me había dedicado más a las letras, pero componer algo en un solo día es algo tan difícil, pero mi regalo debía de ser grande para ti. Y me pase casi todo el día componiendo una canción más para ti. Tratando de que el arreglo musical fuera bueno, con la experiencia que tenía el trió y con mi letra original.

Pase por ti y otra vez parecías esperarme, pero esta vez no se me había hecho tarde, solo pude sospechar que habías salido un poco mas temprano para arreglar mi sorpresa. Ahora tu eras la que se estaba portando de una manera sospechosamente misteriosa, y no me querías decir que era, me tapaste los ojos con tus dos manos, mientras yo sentía que le estábamos dando la vuelta a la escuela.

Y ahí estaba mi sorpresa en tu escuela, las iniciales de mi nombre completo y mi apodo, el apodo tan cariñoso que me habías puesto “milagrito”. Le habías pedido ayuda a tus alumnos para darme ese regalo, que me fascino porque parecía algo tan sencillo, pero en realidad el significado y lo que me hacia sentir era tan inmenso. Son de esas cosas que jamás se olvidan en la vida.

Llegamos a tu departamento y sabias que te iba a dar tu regalo, pero te sorprendió que volviera a bajar, y que te dijera que esperaras ahí. El trió había sido puntual y ya me estaban esperando para empezar la serenata. Y empezaron a tocar y yo empecé a cantar, poco a poco la música llegaba hasta tu ventana, mientras cantaba una vieja canción de trió “Sin ti”, sorprendida porque no esperabas que yo hiciera esto. Y ahí tu escuchándonos mientras otras personas en el edificio parecían no entender que estaba haciendo yo.

Y finalmente la canción que compuse para ti, nota a nota pensada en ti y en la felicidad que le habías entregado a esta alma estas dos semanas. Y mientras el trió seguía tocando yo corría por llegar contigo, hasta llegar a tu puerta llevando esta rosa negra, pareciera algo macabra pero en realidad era única, tal vez pareciera obscura por fuera, pero por dentro seguía siendo esta suave flor. Y ahí los dos veíamos como seguía el trió tocando mi canción, dándote una de las ultimas sorpresas en estos días. Aun teníamos el olor de todas las flores, el ambiente con la música, y aun así yo podía sentir tu olor natural, la presencia de tu alma junto a mi. Ojala esto fuera un sueño que nunca acabara.

Y para el día de mañana tenía todavía otra sorpresa mejor, parecía extraño pero en estos días no habíamos tenido una cita clásica como se supone que debía de ser, yo pasando por ti y divirtiéndonos afuera, por lo que te dije que esta noche me iría a dormir al hotel y que pasaría por ti en la tarde, por lo que te debías de arreglar poniéndote un vestido espectacular, y yo me pondría mi mejor traje. Nos despedimos para nuestro ultimo día juntos, y para nuestra primera cita después de tanto tiempo tendríamos una primer cita formalmente.

Y ahora estoy aquí en el hotel escribiendo esta carta con una dificultad para dormir, porque me he acostumbrado a tu cuerpo a mi lado, a sentir tu calor, si me voy de aquí será difícil que vuelva a conciliar el sueño sin ti…

O.M.A

Día 9826

Como siempre tuve una de mis ideas locas, aunque estuviera cansado siempre tendría esta energía que me permitiría lograr mis más grandes ideas. Ya habíamos llegado a tu casa y tu te tomaste un baño para ir a la escuela. Mientras te bañabas te daba mi idea. Por estos dos años que no nos habíamos hablado estos cuatro días festejaríamos los cumpleaños que no celebramos juntos. Cada día nos daríamos un regalo especial ya fuera hecho por nosotros o un regalo comprado, pero te conocía bien sabría que querías algo hecho por nosotros. Accediste con una condición que hoy fuera a buscarte un poco mas tarde para que de esa manera tu pudieras preparar tu regalo. Y así fue yo estaba muy emocionado porque tenia que darte algo especial para estos días.

Lo primero que se me vino a la mente para tu primer regalo seria algo que yo te escribiera, por un instante pensé en darte todas las cartas que te había escrito desde hace mucho, pero aun sentía que no estaban completas y de todos modos todavía tenia mucho historia para contarte. Lo segundo que vino a mi mente fue hacer una historia corta, pero no tenia una trama bien elaborada, y hacer algo sobre estos días contigo no seria una gran sorpresa. Y de repente recordé tus “cosas” y decidí hacer algo especial con ellas algo que fuera tuyo y mío, usar tus palabras y usar mi ser para construir una “mega cosa” por no llamarlo de otra manera. Usaría cada una de tus mejores frases, de tus mejores sentimientos para crear un poema con mi manera de ser.

Y ahí estuve horas y horas tratando de encontrar la mejor prosa para hacer algo especial. La frustración llego pronto al querer forzar todo tan deprisa, pero siempre que tengo este bloqueo de escritor, me pongo a recordar tus sabias palabras de que se debe de sentir todo para que todo fluya como la vida. De pronto las palabras se volvían oraciones, las oraciones en párrafos, hasta que poco a poco fui terminando, ha sido sin duda sin menospreciar mis otros poemas el mejor que había escrito hasta el momento, pero lamentablemente para la humanidad jamás lo vería, porque seria solamente para ti.

Ya casi no tenía tiempo y debía recogerte en una hora, y quería preparar una cena especial, pero no tenía el tiempo para cocinar todo, y mucho menos arreglar todo, pero si tenía tiempo para algo e hice dos llamadas. Me fui de prisa esperando no llegar tarde, pero ahora eras tu la que me esperaba algo molesta, como cualquier mujer que no le gusta que la hagan esperar. Sabia que esta vez debía hacer algo mas que una sonrisa para alegrarte, por lo que fui hacia ti y te alce con mis brazos, dándote un beso que evocara pasión, ahí los dos frente a esas escaleras de la escuela en la avenida, demostrándote todo mi afecto con ese beso. Parecías ya sonreír después de eso y sabía que la había librado esa.

Estabas impaciente por tu sorpresa, jamás fuiste buena esperando una sorpresa, me esculcaste todo pensando que llevaba la sorpresa ahí conmigo, tu decepción se hizo notar rápidamente cuando solamente llevaba las llaves de tu apartamento y un poco de cambio para el autobús. Te dije que toda sorpresa siempre debe llevar un ingrediente clava la espera. Te molesto y por eso no me dejaste ver mi regalo hasta que llegáramos a casa. Era una caja bastante grande y me fui preguntando todo el camino, pero ahora tu eras la que jugaba conmigo sin dejarme ver nada.
Llegamos a tu casa y no me querías dejar entrar a ella hasta que te dijera dónde estaba tu regalo, no tuve mas opción que agarrarte de las piernas y subirte a mi hombro para que me dejaras pasar. Te senté en el sofá, y ahí estabas con los brazos abiertos pidiendo y pidiendo tu regalo. No tuve mas opción que dártelo. Al principio parecías insatisfecha por ver unas hojas de papel a medio arrugar, no tuve ni tiempo para arreglarlas bien, y en cambio tu regalo tenía una presentación impecable. Tanto que sabía que si no te gustaba iba a tener problemas en la noche contigo.

Poco a poco fuiste leyendo las dos hojas sumergida en la lectura, descubriendo que cada palabra en ella era parte tuya y parte mía, poco a poco tus ojos se llenaban de alegría, dándome una mirada de reojo como perdonando la falta de presentación de aquello. Yo esperando en la esquina mi sentencia de si había cumplido tus expectativas, e impaciente por saber si te había gustado. Te levantaste con una cara seria, para cambiarlo poco a poco a una cara llena de alegría mientras me besabas y me dabas las gracias por haber complementado tus palabras perfectamente.

Era turno de mi regalo, y no sabía en realidad que esperar porque aun no sé todos tus secretos como por ejemplo ese regalo, como en menos de 1 hora pudiste hacer algo tan bello. La caja en que venía parecía haber sido adornada tan meticulosamente que me daba pavor destrozar todo ese trabajo. Cuando lo abrí obtuve una gran sorpresa habías mandado a imprimir todas las fotos que nos habíamos tomado estas dos semanas, habías hecho un pequeño álbum para mi con todos estos momentos mágicos, pero lo que mas me gusto fue el marco que hiciste, en el cual tenía varias fotos en las cuales aparecíamos juntos, sonriendo, abrazándonos, besándonos. Ahora era yo el que terminaba besándote, jamás me habían dado algo tan significativo.

Y justo en aquel momento tocaron a la puerta, porque ese poema no era mi único regalo. Las dos llamadas que habían hecho había sido para encargar comida; era algo bueno de la globalización ahora podías disfrutar de una buena comida mexicana incluso en un lugar donde se pensaría que México no es reconocido. Y la otra llamada había sido a la florería a la cual le había encargado todas las flores del lugar, la señora que me atendió pensaba que me había vuelto loco, lo que ella no sabia es que yo ya había nacido con esta capacidad diferente y que esto era algo normal para mi. Poco a poco tu apartamento se fue llenado con toda especie de flores, lilas, girasoles, claveles, rosas, margaritas. Hasta hubo un momento en el que pensé que nos íbamos a perder entre tanto flor.

Y ahí estábamos los dos entre olores agradables de las flores y cenando un poco de cocina mexicana. Fuimos a descansar, pero parecía imposible porque el olor de todas las flores nos seguía todos lados.

O.M.A

Día 9825

Nos levantamos con una frescura, después de una buena noche de descanso, pero también era algo mas, era como si nos hubiéramos quitado unos años de encima y que todas aquellas propuestas que nos hacíamos cuando nos conocimos, se estuvieran haciendo. Hoy te vi radiantemente bella, feliz, por que estuviera a tu lado y el sentimiento de estar en casa fue otro motivo mas.

Me pediste que hiciéramos una locura hoy, me sorprendió tu propuesta ya que es como pedirle a un loco que no haga locuras, siempre he pensado que todo lo que hago contigo es una locura, pero no con la connotación negativa que se le da a esta palabra, simplemente como hacer algo diferente que no cualquier humano se arriesgaría a hacer. Te propuse que fuéramos a las afueras de la ciudad a esa cabaña que me decías que tanto visitabas con tus amigos y de la cual te olvidabas de tus problemas. Parecía haber acertado correctamente con la locura que querías que hiciera, y nos levantamos rápido de la cama, agarramos una o dos cosas y nos fuimos.
Por fortuna tu padre nos presto su carro y ahí íbamos en el camino, disfrutando el paisaje de la naturaleza, el camino por el cual no pasaban muchos carros, y con lo cual hacia mas atractiva la vista, solamente se podía disfrutar de la vegetación y nuestras risas que se escuchaba por todos lados, y los arboles parecían reírse con nosotros, cuando el viento movía sus ramas y las hojas hacían un ruido, haciéndonos ver que ellas también disfrutaban de nuestras bromas.

Por fin llegamos a esa vieja cabaña, situada junto a la orilla de un lago, como sacada de una postal donde solamente la gente mas afortunada puede disfrutar de un paisaje tan bello. Creo que jamás en mi vida había visto un lugar tan mágico, el simple hecho de respirar el aire de ahí, purificaba el interior, relajando cada fibra de tu ser. Me tomaste de la mano y volví a la realidad contigo. Si había llegado a un punto máximo de felicidad, esto lo superaba fácilmente, el paisaje, nosotros, todo lo que pasaba en ese momento, me hizo olvidar por un momento todo lo malo que había pasado en mi pasado, como si fuera una recompensa del universo por haber vivido momentos difíciles, y esto era una especie de paraíso donde solamente existíamos tu y yo.

Por fortuna tu siempre tan previsora habías preparado un picnic para los dos, aunque no supe en que momento ya que había sentido que habíamos huido de la casa de tu padre. Pero llevaste sándwiches, un poco de fruta, vino, y para mi sorpresa, era yo el que ahora recibía la flor del día. Aun la recuerdas? Estábamos rodeadas por ellas, parecían tan perfectas, cada una tenia la misma distancia, como marcando su territorio, pero al mismo tiempo manteniendo una distancia adecuada para no estar solas. Por lo general se piensa que estas flores solamente pueden venir de Holanda, de hecho es un signo característico de esas tierras.

Estábamos ahí los dos, lejos de cualquier preocupación, dándonos miradas sensuales, yo besaba tu piel con tal cariño, como si besara la seda, tan suave, que bien se sentía con mis labios. Ahí recostados los dos pareciera que no existía el ruido, tal vez nos quedamos sordos por un momento, pero ese lugar jamás se me olvidara. Y de repente empezamos a escuchar la risa de una pequeña niña, que se iba acercando hacia nosotros y que fue corriendo a tus brazos, como si fueras su madre, sonriendo y feliz, al fin y al cabo a un niño no le importa el mundo de los adultos y sus complicadas reglas, un niño puede ser feliz en cualquier lado, y parecía que quería transmitirnos mas felicidad, recuerdo como me abrazo esta pequeña, y me brindo una sonrisa con todos sus dientes de leche. Escuchamos como a lo lejos la llamaba su padre, no se podía distinguir claramente al padre, pero su figura se me hacia muy parecida. De pronto la niña se despidió dándonos todavía mas alegría, me volteaste a ver como diciéndome con los ojos, si algún día tendríamos una hija así, yo te regrese la mirada, y solamente podía pensar tal vez algún día…

Teníamos que regresar teníamos que tomar el tren de la noche, para que tu mañana regresaras a trabajar. Yo tenia que dedicarme a escribir mi nueva novela. Cada día mas recordaba que muy pronto tendría que viajar de regreso a al gira, no te quería dejar sola, pero algo me decía que tu tampoco aceptarías hacer un viaje así conmigo, no aun, como si algo te detuviera.

Nos despedimos de tu padre, el estaba triste porque sabría que su hija volvería a retomar su vida. Y me despidió con un abrazo, jamás en mi vida adulta me había dado un hombre un abrazo tan afectivo, como si fuera su hijo, cuantas veces desee que mi padre me hubiera dado un abrazo así, y parecía fascinarte el momento en el cual tu padre y yo nos dimos un abrazo, el aceptándome como el hombre en tu vida, y yo haciéndole ver que yo jamás haría algo para separarlo de su hija.

En el tren de regreso, parecías tan callada y tan concentrada en una cosa. Me imaginaba que era o mas bien era lo que yo pensaba, y te dije algo, te dije que tu no eras tu madre, y que yo no era mi padre. Que nosotros jamás llegaríamos a ser como ellos y con eso cortarnos nuestra felicidad. Y nos fuimos abrazados todo el camino, esperando que mis palabras en verdad llegaran a ser ciertas.

O.M.A

Día 9824

Cuando bajamos del tren parecías tener una extraña mirada entre alguien que esta feliz por regresar a un lugar que significo tanto para ella, pero al mismo tiempo que durante los últimos días que vivió aquí, le trajo mucha infelicidad. Por un momento parecías sentirte sola otra vez como que tuvieras que enfrentar aquello sola, pero te agarre del brazo para recordarte que no estarás sola, no mientras yo pueda ayudarte a combatir esa situación. Es lo menos que podía hacer ya que tu te habías llevado mi soledad.

Agarramos un taxi hacia la casa donde vivía ahora tu padre. Parecías tu mas nerviosa que yo, y era algo normal hace después de que te fuiste a hacer tu propia vida. Había recordado un sueño que tuve hace mucho tiempo en el cual yo llegaba a este lugar, tu ciudad, y que íbamos recorriendo el mismo trayecto que había visto en aquel sueño. Tal vez el camino que siempre desee era este, y poco a poco lo iba recorriendo.

Por fin llegamos al edificio y lo reconocía por los videos que me habías enviado, un lugar un poco frio sin mucha vida, pero al final de cuentas eso no era lo que importaba, eran las historias que tu habías vivido allí.

Llegamos a la puerta de aquel viejo lugar que alguna vez tu llamaste casa, esperamos con paciencia mientras tu padre había la puerta. El es un hombre cansado, viejo, como si en otros momentos hubiera tenido una mejor vida, pero por la circunstancias ahora el parecía hasta un poco molesto con la vida. Pero su semblante cambio el momento en que te vio, feliz por ver a su única hija de regreso a casa, aunque solamente fuera por un momento. Ese es el amor de un padre, un amor que yo daré algún día.

Me presentaste y como todo padre que siempre cuida a su hija, parecía tratar de desarmarme con su mirada, tratando de ver que tan fuerte era, o tal vez tratando de investigar si era el hombre adecuado para su hija. No me dio miedo tu padre al contrario creo que teníamos algo en común, te amamos en diferentes maneras, pero aun así sabíamos que ambos haríamos lo imposible por tu bien. Creo que el entendió eso y mientras nos establecíamos en tu cuarto se suavizaba un poco conmigo.

Y ahí estábamos en esta habitación, tantos recuerdos, una de las primeras fotos que me habías enviado era aquí en este lugar, tu vieja cama parecía que no hubiera pasado el tiempo por ella. Y ahí estaba la computadora en la cual habíamos tenido tantas platicas, hasta parecía que por un momento te podía a ti detrás de ese monitor con los ataques de risas que teníamos por todo aquello que decíamos, tan felices en este mundo que creamos. Estábamos un poco cansados por el viaje, sucios, pero no podía dejar de explorar tu ciudad, conocer detalles de ella y pasar momentos contigo. Nos recuperamos con un baño caliente y ropa fresca, y fuimos a explorar las calles.

Me decías que no había muchas cosas que hacer como en una gran ciudad, al contrario era un ciudad pequeña donde nada pasaba, pero no importaba tal vez me podrías ir contando de todas las historias que me decías cuando yo no estaba, me podrías decir de la vez que casi te atropellan, la cual me causo un gran temor porque por un momento pensé, que tal vez no te hubiera conocido jamás si te hubieran atropellado, creo que fue la primera vez que en verdad me preocupe por ti. Fuimos recorriendo tus lugares favoritos, visitamos a algunos de tus viejos amigos, conocidos, pasamos por tu universidad, todos los recuerdo que llegaste a tener en ella. Yo también esperaba algún día enseñarte mi universidad.

Al final me llevaste a un lugar donde solamente te gustaba ir a ti sola, sin compañía, era un lugar detrás del parque, que muy poca gente conocía, en la cual se pudiera pensar que el tiempo se detenía, porque todo parecía inamovible ahí, aquí te pasabas horas pensando sobre las cosas, sobre cualquier cosa que tuvieras en tu mente, y ahí nos quedamos los dos viendo el ocaso, sin decir ninguna palabras, como si el lugar nos lo prohibiera, como si decir siquiera algo arruinaría el momento.

Regresamos a casa y tu papa se había quedado dormido sobre el sofá, no parecía ser feliz desde hace mucho tiempo, yo sabia exactamente cuánto. A ti tampoco te gustaba mucho hablar de lo que paso en tu pasado, al parecer ni siquiera te gustaba hablar mucho de tu madre, tal vez porque pensabas que en algún momento tu llegarías a ser como ella, parecer ser feliz, pero que un día simplemente esa burbuja falsa para protegerse explotaría y simplemente desaparecería de la vida de alguien, tal vez eso era lo que te impedía ser feliz totalmente.

Y nos fuimos a dormir, yo siempre me dormía después de ti, esperando siempre verte dormida, porque eso era exactamente lo que me dejaba dormir tranquilamente, y era verte descansando, con tus ojos cerrados mientras te acobijabas con mi brazo para dormir.

P.D. La flor que te regale este día tiene un nombre triste, es algo que le pasa a los ojos cuando la tristeza se desborda. Te di muy fácil la respuesta ya
O.M.A

Día 9823

Aun no comprendo del todo lo que es el amor, se ahora que es más que tener muchas cosas en común, que lo primero que quiera ver cuando despierto sea tu cara, que sostener tu mano mientras caminamos por la calle no es mas que una expresión física de afecto. Se que amar no es defenderte de todo lo malo del mundo y tratar de hacer que se vea más dulce. No, esto no es amor, simplemente expresiones de un sentimiento, tal vez para cada persona el amor sea algo diferente y no sea un valor tan universal como se piensa. Aun así no me quiero apartar de tu lado, tal vez porque ambos hemos tenido una infinita pena, la cual nos ha unido y tal vez eso sea amor para los dos, aunque no se si eso haga que pensemos que no podemos ser felices juntos.

Yo seguía escribiendo para mi nuevo libro, quería tratar el tema de la soledad y por que la indiferencia entre todos los humanos, esta inhumanidad que la mayoría pensaba era una humanidad normal, era mi nuevo proyecto que la gente se acercara mas entre ellos, tal vez ya había logrado hacerles redescubrir el amor, ahora era cambiar esta humanidad que había perdido un poco su camino.

Siempre trate de tener la perfección en todo lo que hacía, un pequeño regalo de mi padre “el General”. Desde muy pequeño el siempre había esperado grandeza en mi vida, siempre me mencionaba como mi nombre significaba el mejor, por lo tanto todo lo que hacía para mi papa nunca fue suficiente, cuando empecé a tocar la guitarra me decía que estaba bien pero que debía ser mejor, por lo cual me ponía a practicar horas para cumplir con los estándares que el tenia de mi. Incluso he llegado a tener problemas para escribir por tener todavía su presencia diciéndome que esto no es lo mejor que yo puedo hacer, ojala nunca se hubiera ido y le hubiera demostrado que mi grandeza es la de escribir.

Me diste una sorpresa hoy, decidiste que fuéramos a visitar aquella ciudad en la que creciste y desde la cual nos conocimos, me encanto la idea en especial porque también me ibas a presentar a tu padre, tal vez necesitabas la aprobación de tu padre para saber que yo sería tu hombre ideal. Nos preparamos llevando lo necesario para estos 2 días, tu como una buena mujer parecías empacar mas de lo necesario para el viaje, tarde descubrí que yo sería el que tendría que lidiar con todo ese equipaje.

Fuimos a la estación de tren y tomamos el tren de noche, nos quedamos en una cabina privada para poder descansar, aun así los trenes eran muy rústicos por lo que nos acurrucamos de tal manera que tu subieras tu pierna y mi pecho te subiera de almohada, mientras yo me la pasaba pensando y viendo aquel paisaje obscuro montañoso, tratando de no dormirme para por si acaso te movías o te quedabas en una mala posición yo te acomodara.

Cuando me dormir tuve un sueño muy extraño contigo, al parecer yo estaba viendo partes de tu vida antes de conocernos, parecías ser una linda joven que parecía muy feliz por afuera, pero también te encantaba la soledad tus pensamientos, es como si tu me hubieras llevado por todos los momentos significantes de tu vida, desde la primera vez que te dieron tu beso, los viajes que has tenido a diferentes países, me mostraste también la primera vez que hablamos, parecías tan feliz cuando hablábamos, tu también te habías enamorado desde el principio pero siempre tuviste temor. Me dejaste ver tu graduación de la universidad fue uno de los momentos mas felices de tu vida, ojala hubiera estado ahí presente para compartirlo. Pero las últimas escenas no parecieron tan felices, parecías buscar no encontrarte sola, pero aun estando con alguien siempre sentías esta soledad que te hacia apartarte de las personas. Si tu pudieras ver mi vida también verías eso que yo también siempre tuve soledad, y prefería estar solo porque sabía que infectaría a las personas con mi tristeza, con esta obscuridad que no se apartaba de mi.

Despertamos cuando anunciaron que ya nos encontrábamos cerca de tu ciudad, era muy emocionantes, porque recorreríamos esos lugares que marcaron tu vida, pero mas que nada me mostrarías tu cuarto, aquel lugar donde tuvimos platicas tan largas y tan intensas que para mi significa algo especial.

P.D. Recuerdas antes de subir, te regale una flor, en nombre a un dios egipcio que simbolizaba la muerte y la renovación de la vegetación?

O.M.A

martes, 22 de septiembre de 2009

Día 9822

Cuando estoy contigo, muy pocas veces en verdad me apetece estar solo, ya que no siento la necesidad de tener tiempo para mis pensamientos, porque se que la mayoría de mis pensamientos son contigo. Por lo que decidí quedarme contigo hoy en tus clases, yo me quedaría como oyente en silencio, mientras tu dabas tu clase. Esto me daría tiempo para escribir como siempre.

Nos fuimos temprano para tomar el metro y caminar hasta la escuela. Hoy parecías mucho mas tranquila que ayer, y mucho mas platicadora. Me hablabas de todo desde el tono del cielo que parecía mucho mas amigable cuando la vida parece ser maravillosa, hasta los días en los que llueve y tu no llevabas tu paraguas y te mojabas toda, pero lo que mas te molestaba es que tus botas se mojaran. Creo que lo único que las mujeres no aceptan que se metan es con sus zapatos.
Creo que a veces el universo nos quiere decir algo. Hoy por ejemplo mientras íbamos caminando en la esquina venia una pareja de ancianos muy abrazados y muy románticos los dos, de hecho se parecían mucho a nosotros digamos en la forma de amor, pareciera que el mundo a su alrededor no tenia mucha importancia mientras los dos fueran caminando juntos. Los cuatro pasamos y nos ofrecieron una sonrisa como si nosotros les recordáramos como eran ellos cuando eran jóvenes, y a nosotros tal vez brindándonos lo que podría ser nuestro futuro, lo que en algún día me gustaría fuera nuestro futuro…

No se pero creo que esa escena te recordó una de nuestras vidas pasadas, por un momento tu rostro cambio, como si de repente todo se aclarara en tu mente. Tal vez empezabas a recordar, no lo se. Lo que me daba gusto es ver que la gitana aquella siempre estuvo equivocada, ya que ese maleficio que me puso no se pudo cumplir.

Llegamos a tu salón, mientras tu esperabas a tus alumnos, empezaste a preparar tu clase. Parecías un claro obscuro de felicidad y tristeza, porque te gustaba esto, mas sin embargo sabias que estabas destinada a cosas mas grandes, pero pareciera que aun no sabías que. Yo tenía claro uno de tus sueños querías conocer todos los países por lo menos una vez en tu vida, y aunque a tu edad ya conocías mas que la mayoría de personas en toda su vida, era un sueño que a la larga cumplirías.

Llegaron todos tus alumnos y me presentaste, algunos de ellos me reconocieron por la contraportada de mis libros y algunos parecían estar interesados en saber como escribir, y les di el consejo que me dio una persona mas sabia que yo (bueno casi) acerca de escribir que la idea de escribir no era solamente plasmar palabras porque uno podía, pero era poder transmitir un sentimiento al lector, al leer cada palabra puedas transportar a la persona a ese instante, y tu me lo habías enseñado.

El resto de la clase solamente estuve atento de cómo tu podías transmitir sentimientos enseñando idiomas, como lograbas que tus alumnos se mantuvieran interesados y al mismo tiempo aprendieran. Hasta yo estaba aprendiendo contigo.

Termino el día de escuela y decidimos ir a un parque a despejar la mente. Tu siempre habías sido una persona de naturaleza, que te rodeara, aunque también sabia que no podrías vivir mucho tiempo sin el alboroto de la ciudad. Era hermoso el paisaje tantas flores, y tanta paz, pareciera que el mundo se detuvo un poco y nos permitió respirar tranquilamente y nos dejo disfrutar de este momento donde solo estábamos nosotros y la naturaleza, haciendo que cada segundo me sintiera mas tranquilo, pensando que jamás volvería a sentir soledad si me quedaba a tu lado.
Encontré una flor hermosa, era blanca con varios pétalos y el centro amarillo como el sol, pareciera que representaba lo que sentía en ese momento. Te daré otra pista se considera como una pose de yoga. Ya la recordaste? Que esperas ve y dímelo.

Nos quedamos recostados sobre la hierba, mientras una agradable brisa nos recorría por todo el cuerpo, como limpiándonos el exterior. Un aire renovador.

Hoy quisiste hacerme de cenar y me dijiste que seria una sorpresa especial, sabes que las sorpresas me gustan pero que no puedo resistir a tanto misterio. Me vendaste los ojos para que no pudiera ver nada, y me dejaste en la sala mientras tú preparabas todo. Solamente pude escuchar cada vez que el cuchillo cortaba algo y se escuchaba como tocaba la tabla, podía escuchar como hervía el agua, y de repente empezaron a llegar diferentes aromas, un poco de pollo, zanahorias, cebolla, pimienta, todos esos olores parecían agradables.

Cuando me llevaste hacia la mesa me ibas guiando, no me dejaste quitarme la venda, y me sentaste. Pusiste un poco de música para acompañar la cena. Yo estaba impaciente no tenia ni idea de que habías preparado, pero era una sorpresa muy agradable. Escuchaba como dejabas los platos sobre la mesa y como acercabas tu silla a donde yo me encontraba. Me dijiste que era una prueba para comprobar mi sentido del gusto. Me diste el primer platillo y escuchaba como soplabas para enfriarlo, lo probé y parecía un caldo de pollo, que sabia delicioso tenia la sazón exacta para que supiera muy bien. Lo adivine y me decías muy bien; pasamos al segundo platillo algo que no logre distinguir por los olores de los ingredientes del caldo. Escuchaba como cortabas con el cuchillo algo que parecía carne, abrí mi boca y fue como un éxtasis de sabores que invadían mi lengua y toda mi boca, el sabor parecía ambrosia, algo simplemente delicioso, pude distinguir como una crema de champiñones y se la pusiste a una pechuga de pollo, pero parecía tener un poco de apio y perejil. Y así nos la pasamos comiendo yo con los ojos vendados tu dándome un probado y otro para ti, no me dejaste quitarme la venda hasta que termináramos con el postre.

Todo estuvo tan delicioso y no tenía espacio para nada mas pero ya era tiempo del postre; me agarraste con tus dos manos y tus labios poco a poco fueron rozando los míos, pronto descubrí que ese seria mi postre. Me quite la venda y nos quedamos ahí en ese momento apasionado, era el mejor postre que había comido en mi vida.

Mis ganas de hacerte el amor son mas grandes que mi tumor, pero no puedo no por el momento, pero el deseo es lo que me no me deja…

O.M.A

lunes, 21 de septiembre de 2009

Día 9821

Lo se a veces soy un brutisimo y hoy fue uno de esos días.

Cuando nos despertamos pude ver en tu cara que hoy seria uno de esos días en lo que no platicas mucho, y no porque no tengas nada que contar, se que a veces prefieres estar en silencio, por según tu no tener nada positivo que decir. Y no te quiero obligar a algo que no sientes hacer con confianza, por lo que en la mañana hoy yo prepare el desayuno unos omelettes con papa rayada, y un toque de jamón para darle un mayor sabor. Te me quedabas viendo como esperando que yo dijera algo, o que hiciera algo, pero no se me ocurrió mas que sonreír, y por un momento eso parecía bastarte para saber que todo estaría bien.

Hoy el día parecía bueno para salir, pero preferiste quedarte en casa, yo aproveche para escribir un poco acerca de lo que se puede considerar cotidiano para una pareja, y como a veces las personas creen que algunas cosas se consideran como señales de que las cosas no funcionan, una podría ser nuestro ejemplo hoy, no tenemos una comunicación verbal, pero eso no es malo, al contrario a veces el silencio es algo bueno para todos, eso me lo has dicho tu varias veces.

De repente te sentaste a mi lado, y me entregaste un cuaderno con una pasta de piel, un cuaderno muy viejo que parecía estar lleno de recortes, y varias hojas. Después de entregármelo pusiste tu cabeza sobre mi pierna, como si desearas que te apapachara y eso fue lo que hice, empecé a jugar con tu cabello con una mano mientras con la otra iba cambiando las páginas a esa “cosa” que mas bien parecía ser una parte de tu alma. Eran todos tus dibujos, poemas, pensamientos, y “cosas” que tú tanto te has dedicado a hace en tu vida, todos coleccionados en este cuaderno.

Tuve horas de entretenimiento al ver todo aquello, tus dibujos, tus cosas, es como si me permitieras ver un poco mas de ti, un poco mas de tu alma, se que aquellas cosas no se las dejas ver a cualquier persona, tal vez sería el primero en verlas. Y me maraville por todos esos momentos que eran pensamientos tan profundos. No lo quise decir pero sabía que tú eras una mejor escritora que yo. No supe en que momento te habías quedado dormida en mi pierna y hubo algo que me hizo acordarme mucho de nuestro pasado. Aquel poema que alguna vez me enviaste, lo habías titulado en ingles “Meet me at the middle of the day” creo que yo lo considere uno de tus mejores poemas, pero lo que mas me sorprendió es que tuvieras el complemento del poema, esa parte que yo escribí como respuesta, tal vez en realidad jamás olvidaste todo…

Despertaste y parecías mas relajada, lo único que pude decirte fue gracias, te agarre del mentón y lentamente acerque mis labios contra los tuyos, presionando suavemente, sintiendo la calidez de tus labios, me habías dado el mejor regalo, y poco a poco hacías mas difícil que me quisiera apartar de ti, pero recordé mi tumor y la operación, recordé que solamente eran dos semanas juntos, la vida nunca es tan fácil aunque te lo propongas.

Ya no podía seguir encerrado en esas cuatro paredes necesitaba salir, respirar, presumir nuestro amor a la gente. Pero aun parecías sin ganas, querías estar apartada del mundo. No me importo te cargue hasta el cuarto y te puse bufanda, trate de combinar tu bolsa y zapatos, y de que te vieras presentable, parecías un poco feliz, porque yo te ayudara a arreglarte, entonces ya con todo listo salimos.

Trate de hacer mis tonterías, trate de ser romántico, trate de todo hasta que me di por vencido y también me quede en silencio, e íbamos de la mano, yo riéndome un poco y tu demasiado seria. Pasamos por esta heladería y supe que era perfecto, un helado siempre hace que la gente se ponga feliz, no será si es por la cantidad de azúcar que tiene, si es por la sensación de congelamiento del cerebro, o es el hecho de que algo tan sencillo te pueda dar tanto placer, sorber con la lengua una y otra vez, haciéndote que todos los problemas desaparecieran como cuando uno era niño.

Tu pediste uno de mango, y yo pedí uno de tutifruti (aun recuerdas por que?) y los comimos lentamente, tu parecías saborearlo todo, como si nunca quisieras que se acabara, veíamos pasar a la gente, y finalmente me diste una buena sonrisa. Para nuestra fortuna esta vez paso una viejita ofreciendo diferentes tipos de flores. Recuerdas que llevaba varias de las flores que te compre. De hecho ella dijo algo gracioso, que yo sería un hombre que te ama pero que te hará llorar, y los dos soltamos una risa intensa que le ganábamos al ruido de alrededor, solo por eso le compre todo el racimo de esta flor. Ya recordaste cual es? Veíamos a la gente pasar y acerque mi silla a la tuya, y te abrace mientras veíamos el sol desaparecer en el horizonte. El cielo tenia un extraño color pastel rosa, las nubes parecían pintadas, como si nos quisieran ofrecer una escena apantallante.

Pasamos por un parque y parecías mas juguetona ahora, hasta parecía que me estabas invitando a bailar ahí en medio del parque, y disfrutar el momento. Te abalanzaste hacia mi abrazándome, y me hiciste una pregunta a la cual hubiera tenido una mejor respuesta. Me agarro de imprevisto esta pregunta, ¿Qué éramos tu y yo? Mi respuesta tonta es que no lo sabia, porque pensé que íbamos a aparentar como hace mucho tiempo que no éramos nada, que solamente éramos dos personas que se volvían a encontrar, que estaban cansadas de definirse. Pero que ahora tu querías una respuesta de pareja, que necesitabas seguridad de mi para saber que lo que vendría seria algo juntos tu y yo. Pero como podría decírtelo, apenas solamente unos días volvíamos a platicar a estar juntos a ser tú y yo. No sabría que iba a pasar después de las dos semanas juntos. Quería creer que nuestras vidas se mantendrían juntas esta vez, pero por eso no me lo había preguntado porque quería pensar solamente en el presente.

Inmediatamente te molestaste y te fuiste caminando separada de mi, como tratando de deshacerte de mí. Fuimos todo el camino de regreso, separados y sin hablar, yo tratando de seguir tu paso apurado. Llegamos a tu departamento, y te decía que me dijeras cual era tu molestia. Me dijiste que pensabas que había madurado, que esta vez no seriamos estas personas que se ocultan sentimientos por tener miedo de lo que podrá pasar, que si esto solamente era un juego para mi, o que esperaba que pasara. No tenia las respuestas a tus preguntas, pero no pude contener también molestarme porque tu tampoco habías sido honesta en el pasado, y no sabia como debía de actuar. Pero en verdad no estabas molesta conmigo, si no contigo por pensar que tal vez seria como en el pasado que simplemente te alejarías, te apartarías por tener demasiado miedo, por querer seguir esperando que tu vida comenzara, pero como te dije aquella vez yo ya no espero que eso pase, mi vida ya empezó contigo, todo lo que siempre he querido lo tengo ahora frente a mi, y eso que siempre he querido eres tu, pero que deberías de tratar de alejarme, de darme excusas para alejarme, porque esta vez no lo haría, esta vez me quedaría a tu lado. Parecías entenderlo y ahora eras tú la que me daba las gracias, mientras me besabas.

Esa noche siempre la voy a recordar, porque te abrace tan fuerte contra mi como si nunca te quisiera soltar de mi lado, se que nunca te alejaría de mi lado.

P.D. siempre estaré ahí, hasta el final

O.M.A

domingo, 20 de septiembre de 2009

Día 9820

Se que había algo diferente en ti, ahora que estábamos juntos, no seguías siendo la misma persona que había conocido hace muchos años en Messenger, y tampoco quería creer que era aquello que me dijiste una vez, que las personas pueden aparentar cosas por internet, pero en la vida real es diferente. Esto era algo mas, después de todo creo que sabia que era, te seguías guardando toda la “locura” muchas veces parecías ser esta mujer seria, que no sabia que hacer de su vida, que no le encontraba sentido el momento, que siempre siente esta soledad. Las sonrisas que yo te lograba dar en estos días eran solamente momentáneas, y después te volvías a recluir a este mundo tuyo, donde aparentas llevar una vida alegre por fuera, pero por dentro sientes la soledad.

Debía de hacer algo radical, por lo que te pedí fuéramos a una peluquería, me viste primero con unos ojos de incertidumbre, al no saber que esperar de eso, pero me acompañaste, y en el camino, te suspire algo que espero siempre recuerdes, que debemos dejar la soledad para entender que el mundo no es soledad, que siempre debemos de aprovechar los momentos de felicidad que nosotros nos hacemos. Me gusto tu sonrisa porque sabias que era uno de esos momentos de seriedad que tengo de vez en cuando.

Pasamos a la peluquería y te pedí me esperaras, obviamente ya sabes para que fuimos. Cuando regrese tenia mi pelo corto, varias canas que me hacían aparentar mas mi edad, pero era una forma de querer hacerte entender, que todo seria diferente entre nosotros esta vez, que a veces los pequeños cambios son buenos, cuando la esencia de una persona queda. Te sorprendiste y te gusto mi nuevo look.

Recuerdas esas pequeña florería que estaba a dos cuadras de tu departamento? Recuerdas que nos atendió esta señora que pensaba que éramos unos recién casados, por la posición de nuestros cuerpos, las risas escondidas, todos estos juegos de unos recién enamorados. Siempre he querido creer que aunque lleváramos cientos de años juntos, nosotros no dejaríamos que eso acabara, por ser lo mismo de siempre. Recuerdas que yo le pedí que quería una flor para ti, ella con lo mas común, nos quiso dar una rosa, pero yo le dije no tenia que ser algo verdaderamente especial. La que nos trajo representaba el amor joven, el amor con esperanzas y sueños, recuerdas su nombre? Mas pistas? Si ya te di la mas importante…

En fin hoy fue día de películas, te quería dar muchas esperanzas sobre lo nuestro, por lo que vimos Jeux des Enfants y P.D. Te amo. A veces aunque no lo quiero reconocer porque creo que los amores de Hollywood no son posibles, a veces estas películas ofrecen esperanzas.

La primera trata sobre dos niños que desde pequeños se volvieron amigos muy íntimos, hacían todo juntos, incluso se dormían juntos, y creo que fue la etapa en la cual su futuro amor se estableció. Siendo ya adolescentes no entendían del todo porque ellos podían actuar de su manera loca, con sus juegos, que con otras personas no podían hacer. Crecieron y poco a poco se fueron distanciando, hasta que el héroe de la película regreso con la heroína, solamente para decirle que se iba a casar, esperando que la heroína aceptara el reto de su juego para demostrarle su amor. Al parecer la heroína quiso pagarle con la misma moneda y ella se fue con alguien mas. Toda su vida fueron teniendo estos juegos, pero al final entendieron que esos juegos, es porque ellos querían estar juntos al final, y al final lo lograron de una manera drástica… Te recuerda a alguien? No es que quiera decir que fuimos unos niños al principio que se dejaron llevar por juegos, cuando el amor lo teníamos desde el principio, si solamente nos hubiéramos dejado de tonterías desde el principio, hubiéramos pasado mas tiempo juntos… Pero tal vez jamás hubiéramos disfrutado tanto nuestras locuras.

La otra película jamás me atreví a verla solo, y ahora entiendo por que mi editorial creía que estas cartas eran algo parecido a esa película. Pero yo creo que son totalmente diferentes en muchas cosas. El héroe de esta película muere demasiado pronto en la película, y el le deja unas cartas a su esposa para ayudarla a superar su muerte, y esa es la trama de la película. Y entiendo porque mi editorial creía esto. El también sufre de un tumor cerebral, pero a diferencia de el, yo no me dejare vencer por esta enfermedad, te amo demasiado como para permitir que esto nos separe. Sus cartas empiezan después de su muerte. Las mías han sido escritas desde que tengo 15 años. Sus cartas fueron para darle a entender cosas, las mías son para que recuerdes todo conmigo.

Después de ver las películas estabas llorando, debo de aceptarlo yo también me sentí un poco sensible por estas películas y su mensaje de esperanza para el amor. No esperaste nada y te pusiste encima de mí, abrazándome como nunca antes lo habías hecho, con todas tus fuerzas, como si esperaras que nuestros cuerpos en algún momento se unieran completamente, llorando sobre mi hombro, pidiéndome que nosotros jamás seriamos como esas películas. Me sorprendí porque por un momento creí que sabias de mi enfermedad, pero te trate de consolar diciéndote que nosotros jamás seremos así, jamás nos tomaría tanto tiempo descubrir que éramos tu y yo desde el principio, que siempre tendríamos un amor.

Te dije que desde el día que te conocí, me había olvidado de mi soledad y que tu me habías demostrado un camino que jamás pensé recorrer. Que contigo mi verdadera vida había empezado, que conmigo la soledad iba a desaparecer, yo la iba a alejar mientras tu me quisieras a tu lado.

Por fin entendí que era lo que había cambiado de ti, tu sonrisa, ahora era mucho mas tímida, la tratabas de ocultar, pero después de haberte dicho eso me brindaste tu mejor sonrisa, una muy grande y pura. Aquella vez tu sonrisa opaco la mía y era en verdad hermosa.

Por cierto algo que si me gusto de esa película de P.D. te amo es eso exactamente que en cada carta le hacia recordar su amor por ella. Por cierto ya se que me vas a ir a abrazar cuando termines esta carta.

P.D Si yo puedo leer tu mente
P.P.D si aunque sigas de incrédula
P.D real Te amo hasta el final

O.M.A

sábado, 19 de septiembre de 2009

Día 9819

Mi enfermedad me traiciona cada día mas y hoy lo pude sentir.

Hace 3 meses, asistí con el neurólogo por un dolor constante que sentía en mi cabeza, siempre había sufrido de mareos, y dolores de migraña, pero esta vez fue mas intenso por un momento se apago el mundo que conozco a través de mis ojos, y sentí una fuerte presión en mi cráneo. El neurólogo me hizo unas tomografías y detectaron algo que llamaron increíble, ya que tenía un tumor que había estado creciendo en mi cabeza, eso explicaría por que se había vuelto mas intenso los dolores de cabeza. Pero no fue el tumor lo que les causo una impresión a los doctores, yo era 1 de 5 personas que presentaban un tumor con un aneurisma dentro; esto hacia casi inoperable el tumor, ya que si el aneurisma reventaba, la presión en mi cabeza seria mi fin. La operación parecía un riesgo más grande que vivir con el problema, por lo que estos meses he soportado el dolor, debía de dar a conocer el libro, y debía de encontrarte a ti antes de que todo se perdiera, incluso si muriera, estos días a tu lado han sido maravillosos.

La peor noticia que había recibido no era este problema, pero que el aneurisma podría tener unos efectos secundarios entre ellos la alucinación, que una persona podría crear incluso toda una vida con alguien mas que jamás existió, eso me rompió mis esperanzas, por un gran momento solamente pensaba si tu eras real. Si tantos años de estar esperando a una parte que me complementara, al final me hizo crear una mujer “ideal” para mi. Pero ahora que estoy aquí contigo, como algo tan hermoso puede ser una alucinación?, como todos los momentos de felicidad puede ser creado solamente por este problema que tengo.

Y no quiero arruinar todo, contándotelo, no por lo menos en estas 2 semanas, quiero que nos divirtamos, que hagamos locuras, que seamos tu y yo. Ya cuando leas estas cartas podrás enojarte conmigo y odiarme, pero por lo menos nos habremos divertido mucho.

Hoy fue nuestra sesión fotográfica, a ti siempre te encanto tomar estas fotos artísticas, tal vez incluso mejor que las que logras ver en revistas como National Geographic, porque estas tenían una parte de tu alma, siempre lograban transmitir una emoción, y hoy yo fui tu modelo.

Me pediste que me pusiera mi traje negro, con camisa blanca y corbata azul, pero no querías que lo portara de una manera formal, lo hice con el primer botón de la camisa desabrochada, la corbata con un nudo a medias. Me pediste que hiciera varias poses, me divertí mucho porque no habría hecho esto jamás por mi cuenta; me encanto mucho esta foto donde me tomaste con los ojos cerrados y mi sonrisa Colgate, así te gusta decirle a mi sonrisa. Después me pediste posar con sombrero, creo que podría haber incluso modelado con lentes, pero tu eres la artista, y yo tu lienzo donde creas tu obra.

Después salimos por la ciudad para tomarnos fotos juntos, nos tomamos esta foto junto al lago, en la cual parecemos una pareja loca, no parecemos esta típica pareja, que se toma foto juntos y se abrazan, y sonríen solamente para el momento, eso es lo mas falso. Cuando vi esta foto en la que salimos, yo con mi abrigo y bufando roja, tu con tu gorro muy a la moda, tu saco y tu bolsa que es mas grande que tu cuerpo, salimos muy bien, y digo que parecemos una pareja loca, porque en nuestra mirada se ve mas que amor, mas que el amor que se pueden llegar a dar dos personas normales, el amor de locos, se da todo, sin importar cuales sean las consecuencias, porque si no te lo he dicho recientemente, te amo con toda mi locura.

Seguimos caminando, y hoy la flor del día seria una margarita, una de las mas pequeñas de las flores, pero una de las que mas olor da. Me encanto la foto que te tome con la margarita, pareciera que fuera un gran tesoro para ti, y tus ojos brillaban tanto que la foto me resulta perfecta. Creo que será la foto que tendré en mi cartera para siempre tenerte.

Tanto caminar, siempre me ha dado mucha hambre, y siempre he tenido este apetito de un joven de 15, y ya no podía mas sin comer, aunque te hubiera comido a ti a besos, pero no me hubiera quedado nada para el postre.

Pasamos a este restaurante donde había un gran piano de cola, y estaba esta persona tocando para hacer mas agradable la comida. Siempre me considere mas una persona de piano que de guitarra, con el piano solamente se podía llegar a ciertas emociones que la guitarra jamás podría ofrecer. Tuve una idea, hacia mucho tu me habías enseñado una canción, que tal vez seguramente sin ti, jamás la hubiera conocido.

Le pedí al pianista que me dejara tocarte esta canción, le tuve que mentir le dije que tu y yo habíamos estado casados por mas de 10 años y que necesitaba demostrarte que todavía te amaba. Tal vez no me creyó, pero si creyó en mi amor por ti. Estaba nervioso, hacia mucho que no tocaba frente a un público, y mi último público fuiste tu en los conciertos privados que te daba, pero lo debía hacer, empecé tocando para calentar. Y empecé, con las primeras tres notas tu sabias perfectamente que canción era, y empecé a cantar “Solo per te convinco le stelle…” era esa canción de Negramaro que me había fascinado, jamás la música actual se había caracterizado, por utilizar mucho los pianos y esta expresaba perfecto los sentimientos por alguien. Mientras cantaba veía tu felicidad de que me acordara y pudiera tocar esa canción, con mi cabeza te pedía que te sentaras en el banco conmigo. Al principio yo cantaba para todo un público, pero mientras mas avanzaba la canción, mas veía que mi único publico eras tu, como si los demás hubieran desaparecido del restaurante. Veía por tu mejilla recorrer esta lágrima, te bese mientras mis dedos que habían memorizado la secuencia de teclas seguían tocando, Y ese beso me hizo recordar que te ame, desde el primer momento, que esa combinación de mujer, belleza y locura fue lo que siempre me cautivo de ti. Termino la canción y nos aplaudieron, no se si fue porque les pareció romántico el momento, si porque les gusto todo, o si porque termino la canción y así ya no tendrían que escuchar mi voz. No importaba mi único publico que siempre me ha interesado eres tu.

Por cierto cuando estés leyendo estas cartas quiero hacer un juego contigo. Espero aun recuerdes todo los tipos de flores que te regale en esas dos semanas, porque cuando leas esta cartas te daré pista de la flor que te regale tal día, y si la adivinas habrá un regalo en ese tu presente, ese que es mi futuro, lo se siempre seré este hombre juguetón.

O.M.A

viernes, 18 de septiembre de 2009

Día 9818

Por fin dejo de llover y pudimos ver el amanecer por tu ventana, hace mucho que no veía un amanecer, sobre todo jamás lo había visto con tan buena compañía. Tu jamás has sido una persona que le fascine las mañanas pero me trataste de complacer en esto. Hoy no tenias que ir a trabajar por lo que yo todavía desperté de mejor humor, bese tus dulces labios saboreando el momento, tu eres mi dulce mandarina que le da sabor a mi vida. Recorrí toda tu cara con mis dedos, poco a poco mis dedos aprendían la silueta de tu cara, poco a poco aprendía cada detalle de ella, como cuando sonreías como tus pómulos se sentían mas duros, como tu mentón tan picado, tus orejas y su forma tan única, tus ojos jamás me dejan mentirte, tus ojos puede ver mi alma y yo puedo ver tu alma a través de tus ojos.

No podía dejar de besarte apasionadamente, recorrer cada rincón de tu piel, poco a poco tu piel se entendía mejor con mis labios, poco a poco dejaban de ser un intruso. Tenia miedo de preguntarte aquello que me habías dicho hace mucho, que a veces cuando estabas con alguien no dejabas de tener esta sensación de soledad, me preguntaba si en aquel instante, sentirías soledad conmigo? No tuve el valor en ese momento para preguntártelo, y el momento no parecía adecuado para arruinarlo, lo deje pasar…

Me sentía un poco nervioso, porque hoy conocería a tu mejor amiga de toda la vida, y sabia que si ella no me aceptaba seguramente tu dudarías mas sobre si yo era el indicado. Tenia nervios porque iba a conocer otra parte de tu vida, y quería encajar en ella, vaya hasta me puse mas nervioso que cuando me pare por primera vez en tu puerta. Pero debía hacerlo, debía de probarte que yo era un hombre que podía estar en armonía con otras partes de tu vida, no solamente momentos solos.

Fuimos a esta plaza donde tu amiga ya nos estaba esperando. Se saludaron ustedes dos, no como amigas, mas bien como hermanas que han compartido tantas cosas en la vida, y me presentaste. No era la primera vez que nos conocíamos, recuerdo que la llegue a conocer varias veces cuando solíamos tener platicas por Messenger, y todo lo que me contabas de ella; y vi que mi miedo era absurdo, prácticamente ya la conocía. Y entendí que debería ser un placer conocer otras etapas de tu vida, conocer como eras con otras personas y descubrir cual era la diferencia, cuando estábamos tu y yo.

Hicimos un recorrido por la ciudad por los lugares mas emblemáticos de esta, al fin y a cabo yo era un turista y tenia dos guías que me iban contando cosas maravillosas, no de una historia que todos conocen, pero de su historia. Su primera salida con chicos a un antro, sus primeros bailes. Toda las locuras que hacían juntas, y las veces que se quedaron en esta ciudad, ya que ustedes no habían vivido aquí cuando eran mas jóvenes, ustedes vivieron en un pueblo cercano.
Pasamos por este puesto de flores, y compre dos violetas azules, una para cada una, la violeta representa la confianza y amistad, que mejor flor para el momento. Ambas me agradecieron y me sentía contento, porque hablamos entre los 3 como amigos, como personas que se pueden divertir.

Terminamos comiendo en este pequeño y acogedor lugar, parecía un lugar muy rustico con mucha historia. Y de repente mi mente me llevo a otro lugar, a esa otra vida que tuve contigo hace mucho tiempo, mi nombre era diferente y el tuyo también, pero ambos también teníamos un gran amor en ese entonces. Tal como lo había escrito en mi libro, esta ciudad en verdad tiene un pasado para nosotros.

Me levante para ir al baño, y mientras regresaba escuchaba a tu amiga preguntarte si tu creías que yo era el único para ti, me hubiera escondido, porque no pude escuchar la respuesta ya que me vieron, y tu solamente te sonrojaste un poco y cambiaron el tema por otro.

Iba terminando el día y nos despedimos de tu amiga, mientras se iba me abrazo, diciéndome que te cuidara mucho o me las vería duro con ella, pero que aun así, sabia que podía llamarla amiga. Por fin me sentía menos extraño en esta ciudad.

Regresamos a tu casa y nos acurrucamos en el sofá, tu poniendo tus piernas sobre las mías, y abrazados, tan cerca que si hubiera habido un observador no hubiera visto un principio y un fin de ambos. Mi cara llena de felicidad, hace mucho que no tenía tanta felicidad en mi vida, y era por esto, necesitaba tener la felicidad que estoy encontrando contigo ahora.

Por fin tuve el valor para hacer la pregunta que me había estado atormentando todo el día, y salió de mi boca; sientes soledad incluso conmigo cerca?. Te lo tenía que preguntar ya que hace mucho me lo comentaste en un email, que eso es lo que te hacia alejarte de personas que parecían amarte, la soledad que sentías dentro, y tenía miedo de que algún día tu también tuvieras que alejarte, otra vez de mi, porque incluso estando juntos físicamente, ese dolor era insoportable. Me miraste por varios segundos, acariciando mi cara, no tuviste que decir palabras pero se oyó tan dulce de tu voz, diciéndome que conmigo hace mucho ese dolor parecía desaparecer cuando estábamos tan lejos, pero ahora que estaba ahí contigo, ese dolor desapareció completamente y solo hay alegría en tu alma, en la mía también…

No quería que el momento terminara, quería desaparecer en ese momento del mundo y sus complicaciones y que solo existiéramos los dos en un plano donde todo lo mundano y cotidiano del mundo, dejara de afectarnos. Y tuve una idea… mientras lees estas cartas, recuerdas que aquel día, te dije que tenía un secreto solo para ti, que te acercaras para que te lo susurrara, aun recuerdas ese secreto? Prometiste no decirlo?...

O.M.A

jueves, 17 de septiembre de 2009

Día 9817

Hoy fue un día lluvioso y no pudimos hacer mucho, cuando pase por ti a la escuela, llevaba un paraguas negro y mi abrigo, la lluvia parecía hacer una sinfonía a su manera, la caída de las gotas creaban notas, y pareciera mientras íbamos caminando, el día nos daba una música para que disfrutáramos el escenario.

El hotel donde me había puesto la editorial quedaba mas cerca, y la lluvia parecía intensificarse, por lo que te dije que sería mejor ir al hotel. Antes de entrar estabas sonriendo, tenía mucha curiosidad por saber lo que estabas pensando; pero lo sabia, saliste del paraguas y te metiste a esta lluvia, parecías disfrutar ese momento y me decías que yo también te acompañara. Por un momento el adulto aburrido que hay en mi quiso decir no, acaso estás loca?. Pero ese niño inquieto me pedía acompañarte. Tire el paraguas y empecé a sentir las gotas sobre mi cabeza, era extraño las gotas parecían dar un calor, aunque el ambiente era frio, con las gotas sentí calidez.

Ahí estábamos los dos, sonriendo como siempre, saltando sobre los charcos, empapando la ropa y divirtiéndonos bajo el agua. La gente que pasaba se nos quedaba viendo como pensando como a dos personas les puede dar tanta alegría mojarse… ellos jamás entenderán. Y el momento parecía el indicado y nos acercamos para darnos un beso, un beso para el cual no tengo palabras, no existe un sentimiento específico para describirlo, es como si jamás la humanidad hubiera conocido este sentimiento, y yo lo descubrí contigo.

Recordé aquel poema, lo que tu llamabas “cosas” por no querer definirlo, en el cual hablabas de la lluvia como una cosa que limpiaba todo, incluso el pasado, que pareciera que te daba un nuevo comienzo. Por fin entendía el todo tu poema, nosotros teníamos un nuevo comienzo.

Entramos al hotel, e íbamos empapando toda la entrada y el elevador, pareciera que el gerente de hotel nos quería matar, por ensuciar su inmaculado hotel, que nosotros ensuciábamos con nuestra presencia. Como niños parecíamos reírnos de él, mientras subía el elevador. Por fin entramos a mi cuarto, estaba tal y como lo había dejado, solo había regresado a él, para cambiarme de ropa estos días que habíamos estado en tu casa. Te dije si querías bañarte, me dijiste que no, que solo te querías secar y que te prestara una camisa, y dejaras que tu ropa se secara. Yo si me tenia que bañar, simplemente necesitaba algo para descansar.

Cuando termine te vi como observabas la lluvia, y como eso pareciera darte una paz, como si tu y la lluvia fueran amigos íntimos que se entienden perfectamente, y tu me habías dejado entrar a este mundo. Te abrace haciéndote saber que por fin ya no debías de contemplar este mundo tu sola, que yo seguiría en la mañana contigo y no tu soledad. Después de tanta diversión necesitaba dormir, me dejaste descansar en tus piernas, mientras tú acariciabas lentamente mi cabello y me arrullabas poco a poco hacia los brazos de Morfeo.

Cuando desperté, me entro esta sensación de encontrarme solo y de que todo fue un sueño, me asuste por un momento, pero cuando mis 5 sentidos volvieron, te vi sentada en un sillón, con una gran hoja de papel y sosteniendo un lápiz en tu mano. Me tranquilizo saber que seguías ahí y me diste una sonrisa, aun lo recuerdas?

Te pregunte que hacías, y me enseñaste. Habías estado haciendo un dibujo de mi mientras dormía; y me fascino porque captaste la esencia en la que estaba, en paz, con una tranquilidad inmensa, jamás había experimentado esta sensación cuando dormía, pero a tu lado parece que encontré esa paz que tanto buscaba. Este dibujo lo atesorare toda mi vida se ha vuelto mi posesión mas valiosa.

Y es lo que me gustaba de nosotros pareciera que nos complementábamos de esta manera espectacular, yo podía ser un artista con letras y música, y tú eras una artista también con letras e imágenes, y entre los dos podíamos crear cosas maravillosas. Te agradezco por ser siempre mi mejor inspiración.

Vuelvo a estar escribiendo esto en mi computadora, tal vez en otra vida te escribía como aquel viejo romanticismo de mi puño y letra, pero ahora tenemos tecnología, y eso es bueno sin la tecnología tal vez mi búsqueda por ti hubiera sido mas difícil..

O.M