Cuando estoy contigo, muy pocas veces en verdad me apetece estar solo, ya que no siento la necesidad de tener tiempo para mis pensamientos, porque se que la mayoría de mis pensamientos son contigo. Por lo que decidí quedarme contigo hoy en tus clases, yo me quedaría como oyente en silencio, mientras tu dabas tu clase. Esto me daría tiempo para escribir como siempre.
Nos fuimos temprano para tomar el metro y caminar hasta la escuela. Hoy parecías mucho mas tranquila que ayer, y mucho mas platicadora. Me hablabas de todo desde el tono del cielo que parecía mucho mas amigable cuando la vida parece ser maravillosa, hasta los días en los que llueve y tu no llevabas tu paraguas y te mojabas toda, pero lo que mas te molestaba es que tus botas se mojaran. Creo que lo único que las mujeres no aceptan que se metan es con sus zapatos.
Creo que a veces el universo nos quiere decir algo. Hoy por ejemplo mientras íbamos caminando en la esquina venia una pareja de ancianos muy abrazados y muy románticos los dos, de hecho se parecían mucho a nosotros digamos en la forma de amor, pareciera que el mundo a su alrededor no tenia mucha importancia mientras los dos fueran caminando juntos. Los cuatro pasamos y nos ofrecieron una sonrisa como si nosotros les recordáramos como eran ellos cuando eran jóvenes, y a nosotros tal vez brindándonos lo que podría ser nuestro futuro, lo que en algún día me gustaría fuera nuestro futuro…
No se pero creo que esa escena te recordó una de nuestras vidas pasadas, por un momento tu rostro cambio, como si de repente todo se aclarara en tu mente. Tal vez empezabas a recordar, no lo se. Lo que me daba gusto es ver que la gitana aquella siempre estuvo equivocada, ya que ese maleficio que me puso no se pudo cumplir.
Llegamos a tu salón, mientras tu esperabas a tus alumnos, empezaste a preparar tu clase. Parecías un claro obscuro de felicidad y tristeza, porque te gustaba esto, mas sin embargo sabias que estabas destinada a cosas mas grandes, pero pareciera que aun no sabías que. Yo tenía claro uno de tus sueños querías conocer todos los países por lo menos una vez en tu vida, y aunque a tu edad ya conocías mas que la mayoría de personas en toda su vida, era un sueño que a la larga cumplirías.
Llegaron todos tus alumnos y me presentaste, algunos de ellos me reconocieron por la contraportada de mis libros y algunos parecían estar interesados en saber como escribir, y les di el consejo que me dio una persona mas sabia que yo (bueno casi) acerca de escribir que la idea de escribir no era solamente plasmar palabras porque uno podía, pero era poder transmitir un sentimiento al lector, al leer cada palabra puedas transportar a la persona a ese instante, y tu me lo habías enseñado.
El resto de la clase solamente estuve atento de cómo tu podías transmitir sentimientos enseñando idiomas, como lograbas que tus alumnos se mantuvieran interesados y al mismo tiempo aprendieran. Hasta yo estaba aprendiendo contigo.
Termino el día de escuela y decidimos ir a un parque a despejar la mente. Tu siempre habías sido una persona de naturaleza, que te rodeara, aunque también sabia que no podrías vivir mucho tiempo sin el alboroto de la ciudad. Era hermoso el paisaje tantas flores, y tanta paz, pareciera que el mundo se detuvo un poco y nos permitió respirar tranquilamente y nos dejo disfrutar de este momento donde solo estábamos nosotros y la naturaleza, haciendo que cada segundo me sintiera mas tranquilo, pensando que jamás volvería a sentir soledad si me quedaba a tu lado.
Encontré una flor hermosa, era blanca con varios pétalos y el centro amarillo como el sol, pareciera que representaba lo que sentía en ese momento. Te daré otra pista se considera como una pose de yoga. Ya la recordaste? Que esperas ve y dímelo.
Nos quedamos recostados sobre la hierba, mientras una agradable brisa nos recorría por todo el cuerpo, como limpiándonos el exterior. Un aire renovador.
Hoy quisiste hacerme de cenar y me dijiste que seria una sorpresa especial, sabes que las sorpresas me gustan pero que no puedo resistir a tanto misterio. Me vendaste los ojos para que no pudiera ver nada, y me dejaste en la sala mientras tú preparabas todo. Solamente pude escuchar cada vez que el cuchillo cortaba algo y se escuchaba como tocaba la tabla, podía escuchar como hervía el agua, y de repente empezaron a llegar diferentes aromas, un poco de pollo, zanahorias, cebolla, pimienta, todos esos olores parecían agradables.
Cuando me llevaste hacia la mesa me ibas guiando, no me dejaste quitarme la venda, y me sentaste. Pusiste un poco de música para acompañar la cena. Yo estaba impaciente no tenia ni idea de que habías preparado, pero era una sorpresa muy agradable. Escuchaba como dejabas los platos sobre la mesa y como acercabas tu silla a donde yo me encontraba. Me dijiste que era una prueba para comprobar mi sentido del gusto. Me diste el primer platillo y escuchaba como soplabas para enfriarlo, lo probé y parecía un caldo de pollo, que sabia delicioso tenia la sazón exacta para que supiera muy bien. Lo adivine y me decías muy bien; pasamos al segundo platillo algo que no logre distinguir por los olores de los ingredientes del caldo. Escuchaba como cortabas con el cuchillo algo que parecía carne, abrí mi boca y fue como un éxtasis de sabores que invadían mi lengua y toda mi boca, el sabor parecía ambrosia, algo simplemente delicioso, pude distinguir como una crema de champiñones y se la pusiste a una pechuga de pollo, pero parecía tener un poco de apio y perejil. Y así nos la pasamos comiendo yo con los ojos vendados tu dándome un probado y otro para ti, no me dejaste quitarme la venda hasta que termináramos con el postre.
Todo estuvo tan delicioso y no tenía espacio para nada mas pero ya era tiempo del postre; me agarraste con tus dos manos y tus labios poco a poco fueron rozando los míos, pronto descubrí que ese seria mi postre. Me quite la venda y nos quedamos ahí en ese momento apasionado, era el mejor postre que había comido en mi vida.
Mis ganas de hacerte el amor son mas grandes que mi tumor, pero no puedo no por el momento, pero el deseo es lo que me no me deja…
O.M.A
martes, 22 de septiembre de 2009
Día 9822
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