domingo, 27 de septiembre de 2009

Día 9835

Ya hace una semana que estaba en España visitando varias ciudades dando firmas de autógrafos en las librerías, promoviendo la conclusión de la trilogía y hablando un poco de mi próximo libro. Muchas veces dando mis platicas mi mente viajaba a esas dos fantásticas semanas que pase a tu lado, deseando que jamás hubieran acabado, porque mi búsqueda siempre se baso en ti, y pensaba que al final cuando vieras que el esfuerzo que hice por final ir contigo, valdría la pena para demostrarte mi amor, pero no lo sé, dudo que en verdad te haya demostrado algo y que simplemente sea otro escalón más en tu vida.

Y ahí estaba dando yo platicas de lo que se puede realizar por el amor imposible, cuando yo mismo tenía una tristeza en mi corazón que no me dejaba creerme todas las palabras que decía, pero a nadie le gusta un hombre de mirada triste, que no se puede creer ni las mismas palabras que el escribe.

He estado tratando de llamarte diario, para que la distancia no parezca tanta, pero incluso tu voz la escucho muy distante, no me das motivos para creer que piensas que lo nuestro podrá continuar, cada vez las llamadas se vuelven mas cortas. No se que me duela mas si tu indiferencia porque pareces desaparecer muchas veces, o que yo lo intente con una mujer difícil y sus maneras de ver la vida.

Esto me recuerda mucho nuestro pasado, cuando yo esperaba con ansias por lo menos tener un email tuyo porque ya casi no hablábamos, ya casi se me había olvidado tu voz. Y tu parecías tan distante como siempre, dando todo tu repertorio de excusas que ya me había aprendido, sintiendo que volvías a regresar a mi vida, solamente para apartarte otra vez. Por un instante pensaba que serias mas madura, pero seguías siendo la misma niña con su egoísmo. Con sus inseguridades acerca de la vida. Sabía que es lo que harías ahora, en lugar de enfrentar la situación simplemente te alejarías y te irías a otro lado para hacerte creer a ti misma de esta manera que no era tu culpa la situación, y de alguna manera evitar madurar.

Como hace 2 años yo había vuelto a sacrificar todo, pero estoy demasiado cansado de demostrarte todo mi amor mujer, no entiendes que tu eres la que le da alegría a mi corazón, que antes de conocerte mi corazón jamás había latido de forma tan irregular e intensa. Que mis sonrisas son mas honestas cuando estoy contigo, porque no trato de ocultar nada. Soy mi yo verdadero, la combinación de todos los yo’s que conocen las personas, pero siempre me preguntare si eso no es suficiente para ti, nunca lo será. Me desespero porque ya no se que puedo hacer. Me sigo sintiendo como cuando tenía 23 y simplemente me arriesgue a todo y me dejaste en el olvido.

Visite la tumba de mi tatarabuelo en Madrid en el cementerio de la ciudad. Su nombre era Osvaldo Méndez, decían que era un gran pensador para su época, pero sin embargo siempre parecía desafiar los convencionalismos de la sociedad, no se conformaba que le dijeran lo que pudiera hacer o no. Pero al final se quedo solo porque la mujer que el amo tampoco lo comprendió del todo sus locuras. Me quede contemplando su tumba pensando que tal vez era un gen de mi familia que no nos dejaba disfrutar de la felicidad. Tal vez en lugar de juzgarte debería ver mi verdad. Tuve demasiado miedo para quedarme, tuve demasiado miedo para decirte se mía, tuve demasiado miedo por toda mi humanidad. Tal vez era esta vez mi rostro el deformado por tanta obscuridad.

Y mi editorial decidió conseguirme un chofer por lo que todo el recorrido por las ciudades lo hice por carreteras. Era en verdad algo impresionante la vista de este país mediterráneo. Podías ver todos los viñedos y las villas rusticas al pasar por las comunidades menos pobladas. Pasamos por la estación de energía eólica una maravilla de este siglo y la construcción de la mega torre de almacenamiento de energía. Sin duda cuando un país es del primer mundo las maravillas tecnológicas parecen superiores.

Pasamos por Zaragoza una ciudad que tiene los contrastes entre lo antiguo y lo moderno. El puente del Tercer Milenio parecía tan reluciente como el día que lo inauguraron, la vista desde aquí es simplemente esplendida. También se veía la presencia turca en esta ciudad con el palacio de Aljaferia, durante la invasión turca se consideraba esto una fortaleza impenetrable. La vista de las catedrales era simplemente hermosa, el ocaso le daba unos tonos especiales a la ciudad, junto con los ríos que pasaban por los viejos puentes romanos, y las nuevas construcciones. El paisaje era simplemente como un sueno de Miro, tanta recarga de colores en el escenario.

Llegamos a Barcelona donde daría mis últimas pláticas en librerías y firma de autógrafos. Mientras pasábamos por el puerto de la ciudad, volví a tener recuerdos de mis vidas pasadas contigo. Esta vez éramos una pareja de ancianos que disfrutaban de los atardeceres en el puerto, cuando no existía toda la modernidad de esta ciudad, cuando todavía tenía los vestigios de su época clásica, de épocas previas a Franco, cuando la vida simplemente era un entorno mas sencillo.

Di mi platica esperando que ya acabara esta gira, esperando que por fin todo acabara, tal vez era la primera vez en mi vida, que estaba tan seguro de mi mortalidad, y a veces lo desee porque era más fácil morir con una ilusión de un amor efímero, que con la desilusión de un amor mal entregado.

Pero ahí en Barcelona encontré una vieja villa a las afueras del centro, no era una villa muy grande, pero tenía ese encanto que no me dejo sacarla de mi cabeza, es como si la villa en realidad me hubiera llamado, diciéndome que debía de vivir aquí, que este sería mi refugio, tal vez…

O.M.A

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