Por fin dejo de llover y pudimos ver el amanecer por tu ventana, hace mucho que no veía un amanecer, sobre todo jamás lo había visto con tan buena compañía. Tu jamás has sido una persona que le fascine las mañanas pero me trataste de complacer en esto. Hoy no tenias que ir a trabajar por lo que yo todavía desperté de mejor humor, bese tus dulces labios saboreando el momento, tu eres mi dulce mandarina que le da sabor a mi vida. Recorrí toda tu cara con mis dedos, poco a poco mis dedos aprendían la silueta de tu cara, poco a poco aprendía cada detalle de ella, como cuando sonreías como tus pómulos se sentían mas duros, como tu mentón tan picado, tus orejas y su forma tan única, tus ojos jamás me dejan mentirte, tus ojos puede ver mi alma y yo puedo ver tu alma a través de tus ojos.
No podía dejar de besarte apasionadamente, recorrer cada rincón de tu piel, poco a poco tu piel se entendía mejor con mis labios, poco a poco dejaban de ser un intruso. Tenia miedo de preguntarte aquello que me habías dicho hace mucho, que a veces cuando estabas con alguien no dejabas de tener esta sensación de soledad, me preguntaba si en aquel instante, sentirías soledad conmigo? No tuve el valor en ese momento para preguntártelo, y el momento no parecía adecuado para arruinarlo, lo deje pasar…
Me sentía un poco nervioso, porque hoy conocería a tu mejor amiga de toda la vida, y sabia que si ella no me aceptaba seguramente tu dudarías mas sobre si yo era el indicado. Tenia nervios porque iba a conocer otra parte de tu vida, y quería encajar en ella, vaya hasta me puse mas nervioso que cuando me pare por primera vez en tu puerta. Pero debía hacerlo, debía de probarte que yo era un hombre que podía estar en armonía con otras partes de tu vida, no solamente momentos solos.
Fuimos a esta plaza donde tu amiga ya nos estaba esperando. Se saludaron ustedes dos, no como amigas, mas bien como hermanas que han compartido tantas cosas en la vida, y me presentaste. No era la primera vez que nos conocíamos, recuerdo que la llegue a conocer varias veces cuando solíamos tener platicas por Messenger, y todo lo que me contabas de ella; y vi que mi miedo era absurdo, prácticamente ya la conocía. Y entendí que debería ser un placer conocer otras etapas de tu vida, conocer como eras con otras personas y descubrir cual era la diferencia, cuando estábamos tu y yo.
Hicimos un recorrido por la ciudad por los lugares mas emblemáticos de esta, al fin y a cabo yo era un turista y tenia dos guías que me iban contando cosas maravillosas, no de una historia que todos conocen, pero de su historia. Su primera salida con chicos a un antro, sus primeros bailes. Toda las locuras que hacían juntas, y las veces que se quedaron en esta ciudad, ya que ustedes no habían vivido aquí cuando eran mas jóvenes, ustedes vivieron en un pueblo cercano.
Pasamos por este puesto de flores, y compre dos violetas azules, una para cada una, la violeta representa la confianza y amistad, que mejor flor para el momento. Ambas me agradecieron y me sentía contento, porque hablamos entre los 3 como amigos, como personas que se pueden divertir.
Terminamos comiendo en este pequeño y acogedor lugar, parecía un lugar muy rustico con mucha historia. Y de repente mi mente me llevo a otro lugar, a esa otra vida que tuve contigo hace mucho tiempo, mi nombre era diferente y el tuyo también, pero ambos también teníamos un gran amor en ese entonces. Tal como lo había escrito en mi libro, esta ciudad en verdad tiene un pasado para nosotros.
Me levante para ir al baño, y mientras regresaba escuchaba a tu amiga preguntarte si tu creías que yo era el único para ti, me hubiera escondido, porque no pude escuchar la respuesta ya que me vieron, y tu solamente te sonrojaste un poco y cambiaron el tema por otro.
Iba terminando el día y nos despedimos de tu amiga, mientras se iba me abrazo, diciéndome que te cuidara mucho o me las vería duro con ella, pero que aun así, sabia que podía llamarla amiga. Por fin me sentía menos extraño en esta ciudad.
Regresamos a tu casa y nos acurrucamos en el sofá, tu poniendo tus piernas sobre las mías, y abrazados, tan cerca que si hubiera habido un observador no hubiera visto un principio y un fin de ambos. Mi cara llena de felicidad, hace mucho que no tenía tanta felicidad en mi vida, y era por esto, necesitaba tener la felicidad que estoy encontrando contigo ahora.
Por fin tuve el valor para hacer la pregunta que me había estado atormentando todo el día, y salió de mi boca; sientes soledad incluso conmigo cerca?. Te lo tenía que preguntar ya que hace mucho me lo comentaste en un email, que eso es lo que te hacia alejarte de personas que parecían amarte, la soledad que sentías dentro, y tenía miedo de que algún día tu también tuvieras que alejarte, otra vez de mi, porque incluso estando juntos físicamente, ese dolor era insoportable. Me miraste por varios segundos, acariciando mi cara, no tuviste que decir palabras pero se oyó tan dulce de tu voz, diciéndome que conmigo hace mucho ese dolor parecía desaparecer cuando estábamos tan lejos, pero ahora que estaba ahí contigo, ese dolor desapareció completamente y solo hay alegría en tu alma, en la mía también…
No quería que el momento terminara, quería desaparecer en ese momento del mundo y sus complicaciones y que solo existiéramos los dos en un plano donde todo lo mundano y cotidiano del mundo, dejara de afectarnos. Y tuve una idea… mientras lees estas cartas, recuerdas que aquel día, te dije que tenía un secreto solo para ti, que te acercaras para que te lo susurrara, aun recuerdas ese secreto? Prometiste no decirlo?...
O.M.A
viernes, 18 de septiembre de 2009
Día 9818
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario