Cuando bajamos del tren parecías tener una extraña mirada entre alguien que esta feliz por regresar a un lugar que significo tanto para ella, pero al mismo tiempo que durante los últimos días que vivió aquí, le trajo mucha infelicidad. Por un momento parecías sentirte sola otra vez como que tuvieras que enfrentar aquello sola, pero te agarre del brazo para recordarte que no estarás sola, no mientras yo pueda ayudarte a combatir esa situación. Es lo menos que podía hacer ya que tu te habías llevado mi soledad.
Agarramos un taxi hacia la casa donde vivía ahora tu padre. Parecías tu mas nerviosa que yo, y era algo normal hace después de que te fuiste a hacer tu propia vida. Había recordado un sueño que tuve hace mucho tiempo en el cual yo llegaba a este lugar, tu ciudad, y que íbamos recorriendo el mismo trayecto que había visto en aquel sueño. Tal vez el camino que siempre desee era este, y poco a poco lo iba recorriendo.
Por fin llegamos al edificio y lo reconocía por los videos que me habías enviado, un lugar un poco frio sin mucha vida, pero al final de cuentas eso no era lo que importaba, eran las historias que tu habías vivido allí.
Llegamos a la puerta de aquel viejo lugar que alguna vez tu llamaste casa, esperamos con paciencia mientras tu padre había la puerta. El es un hombre cansado, viejo, como si en otros momentos hubiera tenido una mejor vida, pero por la circunstancias ahora el parecía hasta un poco molesto con la vida. Pero su semblante cambio el momento en que te vio, feliz por ver a su única hija de regreso a casa, aunque solamente fuera por un momento. Ese es el amor de un padre, un amor que yo daré algún día.
Me presentaste y como todo padre que siempre cuida a su hija, parecía tratar de desarmarme con su mirada, tratando de ver que tan fuerte era, o tal vez tratando de investigar si era el hombre adecuado para su hija. No me dio miedo tu padre al contrario creo que teníamos algo en común, te amamos en diferentes maneras, pero aun así sabíamos que ambos haríamos lo imposible por tu bien. Creo que el entendió eso y mientras nos establecíamos en tu cuarto se suavizaba un poco conmigo.
Y ahí estábamos en esta habitación, tantos recuerdos, una de las primeras fotos que me habías enviado era aquí en este lugar, tu vieja cama parecía que no hubiera pasado el tiempo por ella. Y ahí estaba la computadora en la cual habíamos tenido tantas platicas, hasta parecía que por un momento te podía a ti detrás de ese monitor con los ataques de risas que teníamos por todo aquello que decíamos, tan felices en este mundo que creamos. Estábamos un poco cansados por el viaje, sucios, pero no podía dejar de explorar tu ciudad, conocer detalles de ella y pasar momentos contigo. Nos recuperamos con un baño caliente y ropa fresca, y fuimos a explorar las calles.
Me decías que no había muchas cosas que hacer como en una gran ciudad, al contrario era un ciudad pequeña donde nada pasaba, pero no importaba tal vez me podrías ir contando de todas las historias que me decías cuando yo no estaba, me podrías decir de la vez que casi te atropellan, la cual me causo un gran temor porque por un momento pensé, que tal vez no te hubiera conocido jamás si te hubieran atropellado, creo que fue la primera vez que en verdad me preocupe por ti. Fuimos recorriendo tus lugares favoritos, visitamos a algunos de tus viejos amigos, conocidos, pasamos por tu universidad, todos los recuerdo que llegaste a tener en ella. Yo también esperaba algún día enseñarte mi universidad.
Al final me llevaste a un lugar donde solamente te gustaba ir a ti sola, sin compañía, era un lugar detrás del parque, que muy poca gente conocía, en la cual se pudiera pensar que el tiempo se detenía, porque todo parecía inamovible ahí, aquí te pasabas horas pensando sobre las cosas, sobre cualquier cosa que tuvieras en tu mente, y ahí nos quedamos los dos viendo el ocaso, sin decir ninguna palabras, como si el lugar nos lo prohibiera, como si decir siquiera algo arruinaría el momento.
Regresamos a casa y tu papa se había quedado dormido sobre el sofá, no parecía ser feliz desde hace mucho tiempo, yo sabia exactamente cuánto. A ti tampoco te gustaba mucho hablar de lo que paso en tu pasado, al parecer ni siquiera te gustaba hablar mucho de tu madre, tal vez porque pensabas que en algún momento tu llegarías a ser como ella, parecer ser feliz, pero que un día simplemente esa burbuja falsa para protegerse explotaría y simplemente desaparecería de la vida de alguien, tal vez eso era lo que te impedía ser feliz totalmente.
Y nos fuimos a dormir, yo siempre me dormía después de ti, esperando siempre verte dormida, porque eso era exactamente lo que me dejaba dormir tranquilamente, y era verte descansando, con tus ojos cerrados mientras te acobijabas con mi brazo para dormir.
P.D. La flor que te regale este día tiene un nombre triste, es algo que le pasa a los ojos cuando la tristeza se desborda. Te di muy fácil la respuesta ya
O.M.A
domingo, 27 de septiembre de 2009
Día 9824
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario