lunes, 14 de septiembre de 2009

Día 9814

Por fin fui al lugar donde trabajabas e impaciente esperaba encontrarte ahí, pero cuando pregunte me dijeron que ya no trabajabas con ellos, por un momento sentí una gran decepción porque no sabia como te iba a localizar ahora. Cuando vieron que mi cara de felicidad paso a tristeza esta mujer me dijo que sabía donde vivías, que podía darme tu dirección, al escuchar tan buenas noticias la abrace de felicidad, y me dirigí corriendo a tu departamento el momento en el que termino de escribir la dirección.

Poco a poco este escenario me parecía conocido, pero al principio no podía recordar por que, pase por un supermercado y decidí comprar una botella de vino, cuando salí mas y mas se me hacia parecido todo esto. Aquella mujer también me había anotado tu celular por lo que antes de llegar a tu casa decidí hablarte. Y me contestaste… por un momento recordé todos aquellos viejos sentimientos y todo vino a mi mente, solamente te pude decir un hola e inmediatamente tu reconociste aquella voz ahora un poco mas cansada por la vida, empezamos a hablar como si nada hubiera pasado este tiempo y fue cuando me vi en el reflejo de un aparador porque todo eso se me hacia tan conocido. Todo esto era parte de aquel sueño que tuve cuando apenas te conocía, todo era idéntico, mi abrigo negro, el celular, la botella de vino, incluso las calles eran las mismas, aun cuando jamás las había conocido.

Y trate de seguir aquel sueño que ahora era realidad tal cual era, y al final te dije que te tenía que dejar, porque al parecer alguien tocaba a tu puerta. Esos 10 segundos que te tardaste en abrir la puerta fueron los mas aterradores de mi vida. No sabía si irías a reaccionar con un abrazo, si al final de cuentas no quisieras nada mas y me cerraras la puerta, si te encontraría nada mas, todo esto en 10 simples segundos, pero ya estaba aquí no podía dar marcha atrás.

Poco a poco la puerta se fue abriendo hasta que los dos nos quedamos viendo el uno con el otro. Me equivoque con decir que esos 10 segundos previos fueron los mas aterradores, ese instante me pareció durar una eternidad. Finalmente yo decidí otorgar una sonrisa y tú me entregaste una reciproca, con lo cual me abrazaste como aquella persona que conocieras de toda la vida, un abrazo honesto, de cariño. No puedo recordar exactamente cuánto duro el abrazo pero duro lo suficiente para que tu perfume se quedara impregnado en mi abrigo.

Me invitaste a pasar y tal como en el sueño tú estabas haciendo comida, es raro porque me dijiste que por lo general solamente cocinas para ti, pero esta vez hiciste lo suficiente como para dos personas, como si de antemano tu también supieras que iba a ocurrir esto, pero jamás te lo pregunte…

Ahí estábamos los dos sentados tomando una copa del vino que había traído, platicando sobre estos últimos años y como al parecer nuestras vidas habían cambiado tanto. Me dijiste que tu habías dejado de trabajar con los italianos y habías vuelto a dar clases a niños pequeños, que eso era algo que te tranquilizaba. Yo te dije de mi negocio y sobre el éxito que tuve con mis libros. Inmediatamente te levantaste y trajiste el ultimo libro, me pediste que te lo dedicara.

Pasamos a comer y surgió la pregunta incomoda, por que después de tantos años había decidió volver a buscarte. Fue la primera vez que actué como un hombre y me deje de rodeos, te dije la verdad, que yo jamás te había olvidado y que siempre ocupaste un lugar en mi corazón, agarre tu mano, aun no me lo podía creer que por fin estaba ahí contigo en el mismo lugar. Mi mente me traicionaba y me preguntaba si en verdad estaba pasando o simplemente era la imaginación de un loco en un psiquiátrico tras muros blancos, soñando con ese momento. No importaba para mi parecía mas real este momento que toda mi vida.

Retiraste tu mano casi inmediatamente, y vi en tus ojos que aun en ti existía ese miedo, ese miedo tal vez por el pasado, tal vez por pensar como las cosas habían quedado entre nosotros. Y de repente solo hubo silencio… no me quisiste decir todo de por que te sentías así, como yo tampoco te dije toda la verdad, en especial acerca de mi enfermedad…

Me llamaron de la editorial y me dijeron que debía de estar en el hotel, para que los del programa de televisión pasaran por mi, para la promoción del libro, tuve que partir antes de lo que quise, y te pedí que volviéramos a vernos, a lo cual parecías dudosa y apartando la mirada, por lo que con mi mano sostuve tu mentón y te sonreí como solía hacerlo en los viejos tiempos, y eso pareció darte un poco mas de seguridad.

Estábamos otra vez como al principio en la entrada de tu departamento, yo otra vez afuera y tu adentro, no te quería decir adiós, ojala no te hubiera dicho adiós y me hubiera quedado contigo, y tener esa vida que siempre quise contigo, pero sentí una responsabilidad y sabia que debía de tomar las cosas con calma.

Antes de que cerraras la puerta te di aquel beso apasionado, sujetándote de la cintura y acercando mis labios contra los tuyos, te bese, y termine mi promesa de hace tantos años que te había hecho de que nos besaríamos, por un momento mis rodillas empezaron a temblar, y sentía una extraña sensación en el estomago, así es como se debe de sentir el amor en el cuerpo, cuando se da el primer verdadero beso con amor, cuando me aparte, tu fuiste la que me beso ahora, tampoco querías que terminara aquel momento y aun en mi mente ese momento jamás ha terminado. Me froto mis labios todavía con un sabor a tu esencia. Mientras nos quedábamos aquel momento con caricias en la cara, te decía que las promesas que yo hago siempre las cumplo no importa cuánto tiempo, recuerdas? Y te dije que la siguiente promesa que quería cumplir era aquellos bailes que tanto habíamos hablado.

Partí pero esta vez era algo diferente, me habías dado esperanza y esta vez no se sentía como si fuera a terminar…

O.M

0 comentarios: