Ayer todo termino bien, no sabia cuantas mujeres y hombres encontraron en mis libros la esperanza que necesitaban para luchar por ese amor verdadero, me da alegría por ellos, pero me da mas alegría por mi porque me doy cuenta que los libros me dieron la esperanza que yo necesitaba para al final estar contigo.
Le pedí a mi editorial que hiciéramos una pequeña pausa en esta gira que tenemos para promocionar los libro, que me dieran dos semanas para estar a tu lado, para por lo menos pasar un tiempo juntos, se que pareciera que dos semanas no era suficiente, ojala los hubiera dejado y me quedara a tu lado, pero no podía, no por lo menos ahora, aun necesitaba entender que tu volverías a dejarme entrar en la profundidad de tu ser. Aceptaron e inmediatamente te llame para decírtelo tu también estabas contento, pero como yo, sabias que el tiempo no era suficiente, pero eso solo significaba algo debíamos de aprovechar la mayor parte del tiempo, saliendo, divirtiéndonos, entregándonos todo el cariño que podemos.
Partí hacia tu departamento, no sin antes llevar una rosa, es algo que pienso hacer estos días, llevarte una flor diaria, pero debía de escoger la rosa perfecta y por fin la encontré, era idéntica a ti, no era la rosa mas grande, o la rosa mas roja, mas bien era una rosa cuyo interior no dejaba ver, con todos sus pétalos que la cubrían, como si lo que necesitara fuera cariño, cuidados, para que pudiera revelar su verdadero ser, solamente con un poco de agua y de palabras de amor, ella se abriría y nos dejaría verla; tú me dejarías ver tu interior, tu alma otra vez.
De repente mi enfermedad me paralizo por un momento, había pasado lo que mis médicos me habían dicho hace 2 meses, debía de tranquilizarme, por un momento sentí perder la visión, pero no me dejaría vencer por esta enfermedad ahora, no ahora, no aquí contigo, yo soy mas fuerte que esto, y recupere mi paso.
Llegue y te mostré la rosa, para otros hubieran pensado que no era mas que una rosa con imperfecciones, para mi era la rosa perfecta. Nuestro segundo beso se sintió todavía mejor que el primero, era como si de siempre hubiera besado esos labios, como si nos entendiéramos en perfecta sincronía nuestros movimientos. Me pediste que pasara que todavía te faltaba un poco para terminar de arreglarte; espere ahí en tu sala, viendo todas las fotos que tenias, todos los lugares que alguna vez visitaste, en todas ellas pareciera que solamente podías sonreír externamente, pero tus ojos decían algo mas, como si no fueras feliz, como si tu alma jamás hubiera sido feliz. Y de repente entre todas esas fotos vi aquella que yo alguna vez te hice en photoshop, no podía creer que después de todo este tiempo la tuvieras. Aun recuerdo porque la hice, en ese entonces estaba desesperado por hacerte entender mis sentimientos, que en verdad te amaba, y que tu en esos momentos querías ir a Italia a toda costa, me acuerdo que decidí apoyarte decirte hazlo, quise ser un mejor hombre y sacrificar mi felicidad por la tuya…
Por fin acabaste y llegaste y me abrazaste por atrás, soltando un beso cariñoso en mi hombro. No importaba el pasado, debería de disfrutar el presente aquí contigo, no debería de pensar en el futuro, todo lo que necesitaba estaba en estos momentos contigo. Salimos fuimos a un café que a ti tanto te gustaba visitar, nos sentamos en una de las mesas en el exterior muchos momentos platicábamos de todo, de cómo eran nuestras vidas hasta este momento. Otras veces nos quedábamos en silencio, simplemente mirándonos y soltando risas, como si supiéramos exactamente lo que decíamos, como si tuviéramos nuestros chistes privados sin decir ninguna palabra, y solo nosotros lo entendiéramos.
Fuimos a caminar por casi toda la ciudad, hace mucho que no me dolían mis pies de tanto caminar, pero el dolor era soportable, porque mi mente estaba contigo en cada historia que me contabas, en cada anécdota que te decía, como contigo podía platicar de todo, y sabia que me entenderías, al fin y al cabo éramos dos locos que siempre se han entendido.
Regresamos a tu casa, me entro un temor, mas bien una desesperación, una parte de mi quería hacer el amor contigo, pero mi cerebro me recordaba de la enfermedad y de que no debería hacer un gran esfuerzo como me habían dicho los doctores, no quería que pensaras mal. No se si pudiste leer mi mente, me pediste pasar pero entendía con tus ojos que no esperabas que pasara nada. Me llevabas como a un niño hacia tu cuarto, me quitaste mi camisa, y yo te ayude con tu ropa. Tu piel parecía tan suave, trate de recorrer con mis manos todo tu cuerpo.
Nos acostamos con miles de caricias y besos, no dejabas de ver mi tatuaje, por ti hace mucho tiempo me había hecho este tatuaje, y lo besaste dulcemente con tus labios. Mil veces en mi pasado otras mujeres habían besado este tatuaje, pero jamás había significado algo, ahora contigo, sentía una extraña sensación que empezó a recorrer todo mi cuerpo, de calidez, y recargaste tu cabeza en mi pecho y dormimos… Por fin otra promesa cumplida…
Estoy escribiendo esto desde tu departamento, sigues dormida, no podía dormir del todo sin escribir esto; pero soy un tonto mejor regreso a tu lado y te abrazo hasta el amanecer.
O.M
martes, 15 de septiembre de 2009
Día 9815
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario