Como siempre tuve una de mis ideas locas, aunque estuviera cansado siempre tendría esta energía que me permitiría lograr mis más grandes ideas. Ya habíamos llegado a tu casa y tu te tomaste un baño para ir a la escuela. Mientras te bañabas te daba mi idea. Por estos dos años que no nos habíamos hablado estos cuatro días festejaríamos los cumpleaños que no celebramos juntos. Cada día nos daríamos un regalo especial ya fuera hecho por nosotros o un regalo comprado, pero te conocía bien sabría que querías algo hecho por nosotros. Accediste con una condición que hoy fuera a buscarte un poco mas tarde para que de esa manera tu pudieras preparar tu regalo. Y así fue yo estaba muy emocionado porque tenia que darte algo especial para estos días.
Lo primero que se me vino a la mente para tu primer regalo seria algo que yo te escribiera, por un instante pensé en darte todas las cartas que te había escrito desde hace mucho, pero aun sentía que no estaban completas y de todos modos todavía tenia mucho historia para contarte. Lo segundo que vino a mi mente fue hacer una historia corta, pero no tenia una trama bien elaborada, y hacer algo sobre estos días contigo no seria una gran sorpresa. Y de repente recordé tus “cosas” y decidí hacer algo especial con ellas algo que fuera tuyo y mío, usar tus palabras y usar mi ser para construir una “mega cosa” por no llamarlo de otra manera. Usaría cada una de tus mejores frases, de tus mejores sentimientos para crear un poema con mi manera de ser.
Y ahí estuve horas y horas tratando de encontrar la mejor prosa para hacer algo especial. La frustración llego pronto al querer forzar todo tan deprisa, pero siempre que tengo este bloqueo de escritor, me pongo a recordar tus sabias palabras de que se debe de sentir todo para que todo fluya como la vida. De pronto las palabras se volvían oraciones, las oraciones en párrafos, hasta que poco a poco fui terminando, ha sido sin duda sin menospreciar mis otros poemas el mejor que había escrito hasta el momento, pero lamentablemente para la humanidad jamás lo vería, porque seria solamente para ti.
Ya casi no tenía tiempo y debía recogerte en una hora, y quería preparar una cena especial, pero no tenía el tiempo para cocinar todo, y mucho menos arreglar todo, pero si tenía tiempo para algo e hice dos llamadas. Me fui de prisa esperando no llegar tarde, pero ahora eras tu la que me esperaba algo molesta, como cualquier mujer que no le gusta que la hagan esperar. Sabia que esta vez debía hacer algo mas que una sonrisa para alegrarte, por lo que fui hacia ti y te alce con mis brazos, dándote un beso que evocara pasión, ahí los dos frente a esas escaleras de la escuela en la avenida, demostrándote todo mi afecto con ese beso. Parecías ya sonreír después de eso y sabía que la había librado esa.
Estabas impaciente por tu sorpresa, jamás fuiste buena esperando una sorpresa, me esculcaste todo pensando que llevaba la sorpresa ahí conmigo, tu decepción se hizo notar rápidamente cuando solamente llevaba las llaves de tu apartamento y un poco de cambio para el autobús. Te dije que toda sorpresa siempre debe llevar un ingrediente clava la espera. Te molesto y por eso no me dejaste ver mi regalo hasta que llegáramos a casa. Era una caja bastante grande y me fui preguntando todo el camino, pero ahora tu eras la que jugaba conmigo sin dejarme ver nada.
Llegamos a tu casa y no me querías dejar entrar a ella hasta que te dijera dónde estaba tu regalo, no tuve mas opción que agarrarte de las piernas y subirte a mi hombro para que me dejaras pasar. Te senté en el sofá, y ahí estabas con los brazos abiertos pidiendo y pidiendo tu regalo. No tuve mas opción que dártelo. Al principio parecías insatisfecha por ver unas hojas de papel a medio arrugar, no tuve ni tiempo para arreglarlas bien, y en cambio tu regalo tenía una presentación impecable. Tanto que sabía que si no te gustaba iba a tener problemas en la noche contigo.
Poco a poco fuiste leyendo las dos hojas sumergida en la lectura, descubriendo que cada palabra en ella era parte tuya y parte mía, poco a poco tus ojos se llenaban de alegría, dándome una mirada de reojo como perdonando la falta de presentación de aquello. Yo esperando en la esquina mi sentencia de si había cumplido tus expectativas, e impaciente por saber si te había gustado. Te levantaste con una cara seria, para cambiarlo poco a poco a una cara llena de alegría mientras me besabas y me dabas las gracias por haber complementado tus palabras perfectamente.
Era turno de mi regalo, y no sabía en realidad que esperar porque aun no sé todos tus secretos como por ejemplo ese regalo, como en menos de 1 hora pudiste hacer algo tan bello. La caja en que venía parecía haber sido adornada tan meticulosamente que me daba pavor destrozar todo ese trabajo. Cuando lo abrí obtuve una gran sorpresa habías mandado a imprimir todas las fotos que nos habíamos tomado estas dos semanas, habías hecho un pequeño álbum para mi con todos estos momentos mágicos, pero lo que mas me gusto fue el marco que hiciste, en el cual tenía varias fotos en las cuales aparecíamos juntos, sonriendo, abrazándonos, besándonos. Ahora era yo el que terminaba besándote, jamás me habían dado algo tan significativo.
Y justo en aquel momento tocaron a la puerta, porque ese poema no era mi único regalo. Las dos llamadas que habían hecho había sido para encargar comida; era algo bueno de la globalización ahora podías disfrutar de una buena comida mexicana incluso en un lugar donde se pensaría que México no es reconocido. Y la otra llamada había sido a la florería a la cual le había encargado todas las flores del lugar, la señora que me atendió pensaba que me había vuelto loco, lo que ella no sabia es que yo ya había nacido con esta capacidad diferente y que esto era algo normal para mi. Poco a poco tu apartamento se fue llenado con toda especie de flores, lilas, girasoles, claveles, rosas, margaritas. Hasta hubo un momento en el que pensé que nos íbamos a perder entre tanto flor.
Y ahí estábamos los dos entre olores agradables de las flores y cenando un poco de cocina mexicana. Fuimos a descansar, pero parecía imposible porque el olor de todas las flores nos seguía todos lados.
O.M.A
domingo, 27 de septiembre de 2009
Día 9826
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario